
Tips Litúrgicos del Día
- Fecha: Martes de la IV Semana de Cuaresma.
- Color Litúrgico: Morado.
- Celebración: Feria de Cuaresma. Se puede hacer la conmemoración de San Patricio, obispo.
- Misal: Misa de la feria, con Prefacio de Cuaresma.
- Actitud: Hoy la liturgia nos invita a contemplar el poder vivificante del agua, símbolo del Bautismo y de la gracia de Cristo, que nos sana de nuestras parálisis espirituales y nos devuelve a la vida.
Citas Bíblicas del Día
- Tips Litúrgicos del Día
- Citas Bíblicas del Día
- Santo del Día
- Monición de Entrada
- Monición a la Primera Lectura
- Primera Lectura del Día de Hoy
- Salmo del Día de Hoy
- Monición del Evangelio
- Evangelio del Día de Hoy
- Oración de los Fieles
- Monición de Presentación de Ofrendas
- Oración de Comunión Espiritual
- Reflexión del Día de Hoy: "La Sanación de nuestras Parálisis"
- Monición de Despedida
Según el calendario litúrgico para la feria de Cuaresma:
- Primera Lectura: Ezequiel 47, 1-9. 12.
- Salmo Responsorial: Salmo 45 (46).
- Evangelio: Juan 5, 1-16.
Santo del Día
San Patricio, obispo (Conmemoración) Hoy la Iglesia recuerda a San Patricio (s. V), el gran apóstol y patrón de Irlanda. Habiendo sido capturado como esclavo en su juventud y llevado a la isla, descubrió allí profundamente a Dios. Tras quedar libre y ordenarse sacerdote y obispo, regresó a Irlanda para evangelizar a sus antiguos captores, logrando la conversión de gran parte de la isla. La tradición cuenta que usaba elementos sencillos de la naturaleza, como el trébol, para explicar a los paganos el misterio de la Santísima Trinidad.
Monición de Entrada
Hermanos y hermanas, sean todos bienvenidos a esta celebración de la Eucaristía en el martes de la cuarta semana de Cuaresma. Hoy, la Palabra de Dios nos sumerge en el misterio del agua que da la vida. En la primera lectura, el profeta Ezequiel nos compartirá su visión de un río que brota del templo, saneando todo lo que toca y haciendo florecer la estepa. En el Evangelio, veremos a Jesús junto a la piscina de Betesda, acercándose a un hombre paralítico que llevaba treinta y ocho años esperando ser curado. Cristo mismo es el verdadero Templo del que brota el agua viva que nos sana. Reconozcamos las parálisis que no nos dejan caminar hacia Dios y pidamos perdón al inicio de esta Santa Misa.
Monición a la Primera Lectura
El profeta Ezequiel nos narra una grandiosa visión: del Templo de Jerusalén brota un pequeño manantial que, poco a poco, se convierte en un torrente caudaloso. Por donde pasa, este río transforma el desierto en un vergel y sanea las aguas amargas del mar. Esta agua es figura del Espíritu Santo que brota del costado de Cristo y renueva a la Iglesia. Escuchemos atentos.
Primera Lectura del Día de Hoy
Lectura del libro del profeta Ezequiel (47, 1-9. 12)
En aquellos días, el ángel me hizo volver a la entrada del templo. De debajo del umbral del templo manaba agua hacia levante, pues el templo miraba a levante. El agua bajaba por el lado derecho del templo, al sur del altar. Me sacó por el pórtico septentrional y me llevó por fuera al pórtico exterior que mira a levante. El agua corría por el lado derecho. El hombre salió hacia levante con el cordel en la mano, midió quinientos metros y me hizo atravesar el agua: me llegaba a los tobillos. Midió otros quinientos y me hizo atravesar el agua: me llegaba a las rodillas. Midió otros quinientos y me hizo atravesar el agua: me llegaba a la cintura. Midió otros quinientos: era ya un torrente que no pude atravesar, pues habían crecido las aguas, eran aguas para nadar, un torrente infranqueable. Me dijo: «¿Has visto, hijo de hombre?». A la vuelta me condujo por la orilla del torrente. Al regresar, vi en la orilla del torrente una gran arboleda, en ambas márgenes. Me dijo: «Estas aguas fluyen hacia la comarca oriental, bajan a la estepa, desembocan en el mar, en las aguas salobres, y las sanean. Todo ser vivo que se mueva por donde pasa el torrente, vivirá. Habrá peces en abundancia, porque esta agua sana todo lo que toca, y habrá vida por dondequiera que pase el torrente. En ambas márgenes del torrente crecerán árboles frutales de toda especie, de follaje perenne y fruto inagotable: darán fruto nuevo cada mes, porque los riegan las aguas que manan del santuario; su fruto será comestible y sus hojas medicinales».
Palabra de Dios.
Salmo del Día de Hoy
Salmo 45
R/. El Señor del universo está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob.
Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza, poderoso defensor en el peligro. Por eso no tememos aunque tiemble la tierra, y los montes se desplomen en el mar. R/.
El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios, el Altísimo consagra su morada. Teniendo a Dios en medio, no vacila; Dios la socorre al despuntar la aurora. R/.
El Señor del universo está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob. Venid a ver las obras del Señor, las maravillas que hace en la tierra. R/.
Monición del Evangelio
En la piscina de Betesda, un hombre enfermo espera inútilmente que alguien lo ayude a sumergirse en el agua milagrosa. Pero llega Jesús, la fuente de la gracia, y con el solo poder de su Palabra lo levanta de su postración. Acojamos de pie y con fe este mensaje de vida y sanación.
Evangelio del Día de Hoy
Lectura del santo Evangelio según san Juan (5, 1-16)
En aquel tiempo, se celebraba una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Hay en Jerusalén, junto a la puerta de las Ovejas, una piscina que llaman en hebreo Betesda. Esta tiene cinco soportales, y allí estaban echados muchos enfermos, ciegos, cojos, paralíticos. Estaba también allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo. Jesús, al verlo echado, y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo, le dice: «¿Quieres quedar sano?». El enfermo le contestó: «Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se remueve el agua; para cuando llego yo, otro se me ha adelantado». Jesús le dice: «Levántate, toma tu camilla y echa a andar». Y al momento aquel hombre quedó sano, tomó su camilla y echó a andar. Aquel día era sábado, y los judíos dijeron al hombre que había quedado sano: «Hoy es sábado, y no se puede llevar la camilla». Él les contestó: «El que me ha curado es quien me ha dicho: "Toma tu camilla y echa a andar"». Ellos le preguntaron: «¿Quién es el que te ha dicho que tomes la camilla y eches a andar?». Pero el que había quedado sano no sabía quién era, porque Jesús, valiéndose del barullo de aquel sitio, se había alejado. Más tarde lo encuentra Jesús en el templo y le dice: «Mira, has quedado sano; no peques más, no sea que te ocurra algo peor». Se fue aquel hombre y dijo a los judíos que era Jesús quien lo había sanado. Por esto los judíos acosaban a Jesús, porque hacía tales cosas en sábado.
Palabra del Señor.
Oración de los Fieles
Sacerdote: Hermanos, invoquemos al Señor, fuente de agua viva que renueva y sana a su pueblo, para que escuche nuestra oración.
- Por la Iglesia: para que sea siempre el Templo del que broten aguas de misericordia y perdón, sanando las heridas de la humanidad. Oremos al Señor.
- Por los que gobiernan el mundo: para que defiendan la vida, asistan a los marginados y procuren la paz en donde hay conflicto y dolor. Oremos al Señor.
- Por los enfermos, especialmente por aquellos que, como el paralítico del Evangelio, experimentan la soledad y la indiferencia: para que encuentren corazones solidarios que los auxilien. Oremos al Señor.
- Por los misioneros y evangelizadores, recordando hoy a San Patricio: para que lleven el fuego de la fe a todos los rincones de la tierra. Oremos al Señor.
- Por todos nosotros, inmersos en el camino de la Cuaresma: para que escuchemos la voz de Cristo que nos dice "levántate", abandonemos el pecado y renovemos con sinceridad nuestra fe bautismal. Oremos al Señor.
Sacerdote: Dios de bondad infinita, que haces florecer la vida allí donde llega tu gracia, atiende estas súplicas y sánanos con tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Monición de Presentación de Ofrendas
Presentamos sobre el altar el pan y el vino. Estas ofrendas se transformarán en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, alimento y bebida de salvación, medicina de inmortalidad que restaura nuestra vida y sana nuestras dolencias.
Oración de Comunión Espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén.
Reflexión del Día de Hoy: "La Sanación de nuestras Parálisis"
La Palabra de Dios de este martes de Cuaresma gira en torno a un elemento fundamental: el agua. Para los pueblos del desierto, el agua era sinónimo absoluto de vida, y en la Biblia es el gran símbolo del Bautismo y del Espíritu de Dios.
1. El río de gracia (Ezequiel) La visión del profeta Ezequiel es sobrecogedora. Ve un hilito de agua que sale del lado derecho del templo. A medida que avanza, sin recibir afluentes, el agua crece milagrosamente hasta volverse un río inmenso. El milagro mayor no es el volumen del agua, sino su efecto: va hacia el mar en la estepa, un lugar estéril de aguas salobres, y "habrá vida allí donde llegue el torrente". Todo a su paso revive y florece. Para nosotros los cristianos, el verdadero Templo es el cuerpo de Cristo. De su costado derecho, traspasado en la Cruz, brotó sangre y agua. Ese es el río inagotable del Espíritu Santo y de los Sacramentos que riega la vida de la Iglesia. Nuestra alma puede ser estéril debido al pecado, pero si dejamos que esta agua de gracia penetre en nosotros durante esta Cuaresma, volveremos a dar frutos abundantes.
2. La parálisis y la excusa (Juan) El Evangelio nos sitúa junto a la piscina de Betesda. La creencia popular decía que el primero en tirarse al agua cuando esta se agitaba, quedaba curado. Allí encontramos a un hombre con un drama doble: está paralítico (hace 38 años) y está profundamente solo ("no tengo a nadie que me meta"). A veces nuestra vida espiritual se parece a la de este hombre. Llevamos "38 años" con los mismos defectos, los mismos vicios, el mismo mal humor, la misma tibieza. Y cuando Dios nos pregunta: «¿Quieres quedar sano?», solemos responder con excusas. Nos quejamos del entorno: "es culpa de mi familia", "es que la sociedad es difícil", "es que nadie me ayuda". Esperamos soluciones mágicas que vengan de afuera, mientras permanecemos pasivos en nuestra camilla.
3. La autoridad de Jesús: "Levántate y anda" Jesús no lo ayuda a meterse al agua de la piscina, porque Él mismo es la Fuente de Agua Viva. Jesús ignora las excusas del hombre y apela a su voluntad. Le da una orden directa: "Levántate, toma tu camilla y echa a andar". La sanación espiritual requiere nuestra colaboración. Dios nos perdona gratuitamente, pero nos pide esfuerzo. "Tomar la camilla" significa asumir nuestra propia historia, cargar con nuestras responsabilidades y poner en práctica la voluntad de cambiar. Finalmente, cuando Jesús lo encuentra en el templo, le da una advertencia severa: "no peques más, no sea que te ocurra algo peor". La verdadera parálisis, la peor de las enfermedades, no es la física, es vivir separados de Dios por el pecado.
En este día, acudamos al Señor, dejemos de lado las excusas que nos mantienen atados a nuestras camillas, y dejemos que su río de misericordia nos sane profundamente.
Monición de Despedida
Hermanos, habiendo sido curados y fortalecidos por el Señor, es tiempo de echar a andar. Regresemos a nuestros hogares llevando la vitalidad del agua de la gracia a quienes nos rodean, y no olvidemos el mandato de Jesús de apartarnos del mal. Pueden ir en paz.
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Buenas noches bendiciones, en este tiempo de gracia y llamada a la Conversión
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