Moniciones y Lecturas de hoy 18 de Marzo de 2026

Tips Litúrgicos del Día

  • Fecha: Miércoles 18 de marzo de 2026.
  • Tiempo Litúrgico: Cuarta Semana de Cuaresma.
  • Color Litúrgico: Morado (antes de las 4:00 p.m.) / Blanco (después de las 4:00 p.m.).
  • Celebración Diurna: Feria de Cuaresma. Conmemoración de San Cirilo de Jerusalén, obispo y doctor de la Iglesia.
  • Celebración Vespertina: Después de las 4:00 p.m. inicia la Solemnidad de SAN JOSÉ, ESPOSO DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA (Misa vespertina, color blanco, con lecturas propias de la solemnidad y rezo de las I Vísperas). Esta guía litúrgica está enfocada en la Misa de la feria cuaresmal correspondiente al día.
  • Mensaje Central: Escuchar al Hijo y creer en el Padre es obtener la luz y la vida. Dios nos promete un amor incondicional, comparando su fidelidad con la de una madre que nunca olvida a su hijo.

Citas Bíblicas del Día

Índice del Artículo

Según el leccionario para la Misa ferial de este día:

  • Primera Lectura: Isaías 49, 8-15.
  • Salmo Responsorial: Salmo 144.
  • Evangelio: Juan 5, 17-30.

Santo del Día

San Cirilo de Jerusalén, obispo y doctor de la Iglesia (Conmemoración). En el siglo IV, San Cirilo fue obispo de la Ciudad Santa de Jerusalén. Es recordado universalmente por sus famosas "Catequesis", unas profundas y bellas instrucciones con las que preparaba a los catecúmenos para recibir el Bautismo, la Eucaristía y la Confirmación durante la Noche de Pascua. Sufrió el destierro en varias ocasiones por defender la fe frente a las herejías de su tiempo.

Monición de Entrada

Hermanos y hermanas, sean todos bienvenidos a la celebración de la Eucaristía en este miércoles de la cuarta semana de Cuaresma. Hoy, la Palabra de Dios nos envuelve con dos realidades inmensas: la ternura infinita del Padre y el poder vivificante del Hijo.

A través del profeta Isaías, Dios nos consuela revelándonos que su amor por nosotros supera incluso al amor más puro de la tierra: el de una madre por su hijo. En el Evangelio, Jesús nos abrirá el corazón para mostrarnos su unión perfecta con el Padre; Él es el Señor que da la vida y rescata de la muerte a todo aquel que escucha su voz. Con este consuelo y esperanza, reconozcamos nuestros pecados y preparémonos para celebrar los sagrados misterios.

(Aviso si aplica: Les recordamos que en la Eucaristía de la tarde/noche daremos inicio solemne a la festividad de San José con sus primeras Vísperas y Misa de vigilia).

Monición a la Primera Lectura

El pueblo de Israel, sufriendo en el destierro, llegó a pensar que Dios los había abandonado. El profeta Isaías responde a esta queja con una de las declaraciones de amor más hermosas de toda la Biblia: Dios es como una madre compasiva. Aunque una madre llegara a olvidar a su hijo, el Señor jamás nos olvidará. Escuchemos esta promesa de restauración y consuelo.

Primera Lectura del Día de Hoy

Lectura del libro del profeta Isaías (49, 8-15)

Así dice el Señor: «En el tiempo de gracia te he respondido, en el día de salvación te he auxiliado; te he formado y te he constituido alianza del pueblo, para restaurar el país, para repartir las heredades asoladas, para decir a los cautivos: "Salid", a los que están en tinieblas: "Venid a la luz". Pastarán a lo largo de los caminos, tendrán pastos en todas las dunas; no pasarán hambre ni sed, no les hará daño el bochorno ni el sol; porque el que tiene compasión de ellos los guiará, y los conducirá a manantiales de agua. Convertiré mis montes en caminos, y mis calzadas se nivelarán. Miradlos venir de lejos: unos del norte y del poniente, otros de la tierra de Siene». Aclamad, cielos; alégrate, tierra; prorrumpid, montes, en cantos de alegría, porque el Señor consuela a su pueblo, y se compadece de los desamparados. Sión decía: «Me ha abandonado el Señor, mi dueño me ha olvidado». ¿Es que puede una madre olvidarse de su criatura, no conmoverse por el hijo de sus entrañas? Pues, aunque ella se olvide, yo no te olvidaré.

Palabra de Dios.

Salmo del día de Hoy

Salmo 144

R/. El Señor es clemente y misericordioso.

El Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad; el Señor es bueno con todos, es cariñoso con todas sus criaturas. R/.

El Señor es fiel a sus palabras, bondadoso en todas sus acciones. El Señor sostiene a los que van a caer, endereza a los que ya se doblan. R/.

El Señor es justo en todos sus caminos, es bondadoso en todas sus acciones; cerca está el Señor de los que lo invocan, de los que lo invocan sinceramente. R/.

Monición del Evangelio

Continuando la controversia por haber curado a un paralítico en día sábado, Jesús hace una profunda revelación de su identidad. Nos declara que Él y el Padre trabajan juntos, y que Él ha recibido el poder de dar la vida y de juzgar. El que escucha su palabra, pasa de la muerte a la vida. Aclamemos al Señor de la Vida poniéndonos de pie para escuchar el Evangelio.

Evangelio del día de Hoy

Lectura del santo Evangelio según san Juan (5, 17-30)

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: «Mi Padre sigue actuando, y yo también actúo». Por eso los judíos tenían más ganas de matarlo: porque no sólo abolía el sábado, sino también llamaba a Dios Padre suyo, haciéndose igual a Dios. Jesús tomó la palabra y les dijo: «En verdad, en verdad os digo: el Hijo no puede hacer nada por su cuenta sino lo que viere hacer al Padre. Lo que hace él, eso también lo hace igualmente el Hijo, pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que él hace, y le mostrará obras mayores que estas, para vuestro asombro. Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere. Porque el Padre no juzga a nadie, sino que ha confiado al Hijo todo el juicio, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que lo ha enviado. En verdad, en verdad os digo: quien escucha mi palabra y cree al que me envió posee la vida eterna y no incurre en juicio, sino que ha pasado ya de la muerte a la vida. En verdad, en verdad os digo: llega la hora, y ya está aquí, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que hayan oído vivirán. Porque, igual que el Padre tiene vida en sí mismo, así ha dado también al Hijo tener vida en sí mismo. Y le ha dado poder de juzgar, porque es el Hijo del hombre. No os asombréis de esto, porque viene la hora en que los que están en el sepulcro oirán su voz: los que hayan hecho el bien saldrán a una resurrección de vida; los que hayan hecho el mal, a una resurrección de juicio. Yo no puedo hacer nada por mí mismo; según le oigo, juzgo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió».

Palabra del Señor.

Oración de los Fieles

Sacerdote: Oremos a Dios, nuestro Padre, que nunca olvida a sus hijos y siempre nos sostiene con su amor compasivo, pidiéndole que escuche nuestras necesidades. A cada petición responderemos: Padre, que das la vida, escúchanos.

  1. Por la Iglesia, Cuerpo vivo de Cristo: para que en medio del mundo sea siempre voz de consuelo y luz para aquellos que, como decía Isaías, viven cautivos y en tinieblas. Oremos.
  2. Por el Papa, los obispos y sacerdotes, recordando hoy de manera especial la figura de San Cirilo de Jerusalén: para que sus enseñanzas catequéticas y su amor por los sacramentos nutran profundamente la fe del pueblo cristiano. Oremos.
  3. Por los que se sienten solos, abandonados o creen que Dios los ha olvidado: para que experimenten el amor maternal de Dios, que jamás abandona "al hijo de sus entrañas". Oremos.
  4. Por todos aquellos que se preparan para recibir el Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía en la próxima Noche de Pascua: para que afiancen su fe en Jesús, el Hijo que nos hace pasar "de la muerte a la vida". Oremos.
  5. Por nuestra comunidad parroquial que se prepara para festejar a San José: para que, aprendiendo de Jesús, busquemos no nuestra propia voluntad, sino únicamente la voluntad del Padre. Oremos.

Sacerdote: Padre bueno y compasivo, que nos has revelado tu rostro a través de las obras de tu Hijo; atiende estas súplicas que te presentamos con fe y concédenos vivir siempre en la luz de tu verdad. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Monición de Presentación de Ofrendas

Presentamos en el altar el pan y el vino. Así como Jesús entregó su vida haciendo en todo momento la voluntad del Padre, entreguemos hoy en estos dones nuestros esfuerzos, nuestros cansancios y nuestros anhelos de conversión, para que se transformen para nosotros en alimento de vida eterna.

Oración de Comunión Espiritual

Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén.

Reflexión del día de Hoy: La inquebrantable memoria del Amor

El camino cuaresmal que transitamos alcanza en esta cuarta semana una profundidad maravillosa, pasando del rigor penitencial a la revelación del amor puro e incondicional de Dios. Las lecturas de este miércoles nos sitúan frente a frente con dos aspectos vitales de nuestra fe: la fidelidad inquebrantable de Dios (Primera Lectura) y el poder salvífico de Jesucristo, quien actúa en comunión perfecta con el Padre (Evangelio).

"Aunque ella se olvide, yo no te olvidaré" El texto de Isaías es una de las cumbres de la revelación en el Antiguo Testamento. El pueblo de Israel está experimentando la desolación del destierro. La destrucción de sus ciudades y el exilio los ha llevado a una conclusión humana muy frecuente en tiempos de crisis extrema: "Me ha abandonado el Señor, mi dueño me ha olvidado". ¡Cuántas veces esta misma queja brota de nuestros labios cuando el dolor, la enfermedad, el fracaso o la soledad tocan a nuestra puerta!

La respuesta de Dios es asombrosa y rompe todos los esquemas patriarcales de la época. Dios utiliza la imagen del amor más fuerte, instintivo y visceral que existe en la naturaleza humana: el amor de una madre por su hijo lactante. "¿Es que puede una madre olvidarse de su criatura?" La respuesta lógica es que no. Pero Dios va más allá: "Pues, aunque ella se olvide, yo no te olvidaré". Dios está diciendo que su amor maternal supera incluso las excepciones trágicas de la naturaleza humana. Dios no tiene mala memoria para sus hijos. En Cuaresma, estamos invitados a sacudirnos esa falsa idea de un Dios lejano, castigador o indiferente. Dios está comprometido entrañablemente con nuestro bienestar; su compasión es activa, Él mismo allana nuestros caminos y nos guía a manantiales de agua.

El Hijo da la vida a los que quiere Esta profunda acción vivificante de Dios encuentra su cumplimiento pleno en Jesucristo. El Evangelio de San Juan de hoy sigue a la sanación del paralítico de Betesda (que llevaba 38 años enfermo) en un día de sábado. Para los fariseos, sanar en sábado era un delito; su religión se había vuelto un código de reglas estériles, incapaz de dar vida.

Jesús, acosado por sus enemigos, levanta la mirada y da un discurso que es el centro de nuestra teología trinitaria: "Mi Padre sigue actuando, y yo también actúo". Jesús no es un profeta más. Él es la presencia misma de ese Dios de Isaías actuando en la historia. Hay una intimidad total entre el Padre y el Hijo. El Padre ama al Hijo y le ha entregado todo el poder, incluyendo el poder supremo de dar la vida y de juzgar.

Sin embargo, el mensaje fundamental para nosotros se encuentra en el versículo 24: "Quien escucha mi palabra y cree al que me envió... ha pasado ya de la muerte a la vida". La Cuaresma es el tiempo para verificar qué voces estamos escuchando. En nuestro día a día hay muchas "voces" que nos conducen a la muerte espiritual: la voz del egoísmo, del rencor, de la desesperanza, de la codicia. Cristo nos asegura que al escuchar Su voz, la resurrección no es solo un evento futuro al final de los tiempos, sino una realidad presente. Pasar "de la muerte a la vida" significa abandonar nuestras postraciones morales y vivir en la gracia santificante hoy mismo.

Hoy conmemoramos a San Cirilo de Jerusalén, quien dedicó su ministerio a enseñar a los recién bautizados sobre los misterios de la fe. Al igual que aquellos primeros cristianos de Jerusalén, pidámosle al Señor que abra nuestros oídos. Que la certeza del amor incondicional del Padre nos dé la valentía para ajustar nuestra voluntad a la de Dios, recordando siempre que Aquel que no se olvida de nosotros, sigue actuando hoy para regalarnos la verdadera vida.

Monición de despedida

Hermanos, hemos sido consolados por la Palabra de Dios que nos asegura un amor eterno, y fortalecidos por el Pan de Vida. Salgamos ahora al mundo con la alegría de los que han pasado de la muerte a la vida, llevando el perdón y la luz de Cristo a todos los que nos rodean. (Si aplica: Quienes lo deseen, quedan invitados a participar esta tarde a partir de las 4:00 p.m. en las Primeras Vísperas y Misa de Vigilia de la Solemnidad de San José). Vayamos en la paz del Señor.

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