
Tips Litúrgicos del Día
- Fecha: Jueves 19 de marzo de 2026.
- Color Litúrgico: Blanco.
- Celebración: Solemnidad de SAN JOSÉ, ESPOSO DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA.
- Misal: Misa de la solemnidad, Gloria, lecturas propias, Credo, prefacio propio de san José. Se prohíben otras celebraciones, excepto la Misa exequial. Hoy se permite el uso de música instrumental y adornar el altar con flores.
- Notas Locales (Venezuela y España):
- Diócesis de Maracay y Puerto Cabello: San José es Titular de la Catedral y Patrono de la Diócesis.
- Prelatura del Opus Dei: San José, Patrono principal.
- Aniversarios Episcopales: Mons. Ramón Ovidio Pérez Morales (1971), Mons. José de Jesús Núñez Viloria (1982) y Mons. Carlos Enrique Curiel Herrera (2019).
- En torno a esta festividad la Iglesia celebra el Día y Colecta del Seminario.
Citas Bíblicas del Día
- Tips Litúrgicos del Día
- Citas Bíblicas del Día
- Santo del Día
- Monición de Entrada
- Monición a la Primera Lectura
- Primera Lectura del Día de Hoy
- Salmo del Día de Hoy
- Monición a la Segunda Lectura
- Segunda Lectura del Día de Hoy
- Monición del Evangelio
- Evangelio del Día de Hoy
- Oración de los Fieles
- Monición de Presentación de Ofrendas
- Oración de Comunión Espiritual
- Reflexión del Día de Hoy: "El Custodio del Misterio y el Santo del Silencio"
- Monición de Despedida
Según el leccionario para la solemnidad:
- Primera Lectura: 2 Samuel 7, 4-5a. 12-14a. 16.
- Salmo Responsorial: Salmo 88.
- Segunda Lectura: Romanos 4, 13. 16-18. 22.
- Evangelio: Mateo 1, 16. 18-21. 24a (o bien Lucas 2, 41-51a).
Santo del Día
San José, Esposo de la Virgen María Varón justo, nacido de la estirpe de David, que hizo las veces de padre para con el Hijo de Dios, Cristo Jesús, el cual quiso ser llamado hijo de José y le estuvo sujeto como un hijo a su padre. La Iglesia lo venera con especial honor como patrono universal, protector de las familias, de los trabajadores, de las vocaciones y de la buena muerte.
Monición de Entrada
Hermanos y hermanas, sean todos bienvenidos. En medio del rigor de la Cuaresma, la Iglesia hace hoy un alto gozoso y se viste de fiesta para celebrar una de las grandes solemnidades del año: San José, el esposo de la Virgen María y el padre adoptivo de Jesús.
Hoy honramos al "hombre justo", al custodio silencioso y fiel en quien Dios depositó su confianza para cuidar de sus tesoros más preciosos: Jesús y María. San José nos enseña el inmenso valor de la fe, la obediencia pronta a la voluntad de Dios y la santificación a través del trabajo de cada día y el amor familiar. Con profunda alegría y pidiendo su intercesión por todas nuestras familias y seminarios, comencemos esta Eucaristía cantando el himno de alabanza a Dios.
Monición a la Primera Lectura
El profeta Natán le transmite al rey David una promesa inquebrantable de parte de Dios: su descendencia se mantendrá para siempre y su trono será firme eternamente. Esta profecía encuentra su cumplimiento perfecto en Jesucristo, quien, a través de José —descendiente de la familia de David—, se inserta legalmente en este linaje real. Escuchemos.
Primera Lectura del Día de Hoy
Lectura del segundo libro de Samuel (7, 4-5a. 12-14a. 16)
En aquellos días, recibió Natán la siguiente palabra del Señor: «Ve y dile a mi siervo David: "Así dice el Señor: Cuando tus días se hayan cumplido y te acuestes con tus padres, afirmaré después de ti la descendencia que saldrá de tus entrañas, y consolidaré el trono de su realeza. Él edificará una casa para mi nombre, y yo consolidaré el trono de su realeza para siempre. Yo seré para él padre, y él será para mí hijo. Tu casa y tu reino se mantendrán siempre firmes ante mí, tu trono durará para siempre"».
Palabra de Dios.
Salmo del Día de Hoy
Salmo 88
R/. Su linaje será perpetuo.
Cantaré eternamente las misericordias del Señor, anunciaré tu fidelidad por todas las edades. Porque dije: «Tu misericordia es un edificio eterno, más que el cielo has afianzado tu fidelidad». R/.
«Sellé una alianza con mi elegido, jurando a David, mi siervo: "Te fundaré un linaje perpetuo, edificaré tu trono para todas las edades"». R/.
«Él me invocará: "Tú eres mi padre, mi Dios, mi Roca salvadora". Le mantendré eternamente mi favor, y mi alianza con él será estable». R/.
Monición a la Segunda Lectura
San Pablo nos presenta a Abraham como el modelo de la fe pura, porque "creyó apoyado en la esperanza, contra toda esperanza". De manera semejante, San José es el hombre de la fe y la confianza absoluta; él creyó en el misterio que Dios le reveló en las sombras y actuó en consecuencia. Escuchemos atentos.
Segunda Lectura del Día de Hoy
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (4, 13. 16-18. 22)
Hermanos: No fue por la observancia de la ley, sino por la justificación obtenida mediante la fe, por lo que se hizo a Abrahán y a su descendencia la promesa de heredar el mundo. Por eso, como todo depende de la fe, todo es gracia; así, la promesa está asegurada para toda la descendencia, no solamente para la descendencia legal, sino también para la que nace de la fe de Abrahán, que es padre de todos nosotros. Así lo dice la Escritura: «Te hago padre de muchos pueblos». Este es el Dios en quien él creyó, el Dios que da la vida a los muertos y llama a la existencia a las cosas que no existen. Apoyado en la esperanza, creyó contra toda esperanza que llegaría a ser padre de muchos pueblos, según se le había dicho: «Así será tu descendencia». Por eso le fue contado como justicia.
Palabra de Dios.
Monición del Evangelio
El Evangelio nos revela el drama interior de José ante el inmenso misterio de la Encarnación y la forma en que Dios le habló a través de un ángel en sueños. José responde con obediencia inmediata, asumiendo su sublime misión de tomar a María por esposa y darle el nombre de "Jesús" al Hijo de Dios. Aclamemos a Jesucristo, Verbo de Dios. (Se omite el Aleluya por ser tiempo de Cuaresma).
Evangelio del Día de Hoy
Lectura del santo Evangelio según san Mateo (1, 16. 18-21. 24a)
Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo. El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, como era justo y no quería difamarla, decidió repudiarla en privado. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: «José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados». Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor.
Palabra del Señor.
Oración de los Fieles
Sacerdote: Dirijamos nuestra oración a Dios Padre Todopoderoso, pidiendo que, por intercesión de San José, protector de la Iglesia y patrono de la buena muerte, escuche nuestras súplicas. A cada petición responderemos: Por intercesión de San José, escúchanos, Señor.
- Por la Santa Iglesia Católica: para que, al igual que San José custodió a la Sagrada Familia con esmero, la Iglesia sepa cuidar, proteger e iluminar a todos sus hijos en el camino de la salvación. Oremos.
- Por el Papa, los obispos y sacerdotes (especialmente hoy por Mons. Ramón Ovidio Pérez Morales, Mons. José de Jesús Núñez Viloria y Mons. Carlos Enrique Curiel Herrera en su aniversario episcopal): para que vivan su ministerio con la humildad, la castidad y la obediencia del Patriarca San José. Oremos.
- Por el Seminario Diocesano, por los seminaristas y sus formadores: para que a ejemplo de san José, crezcan en la escucha atenta de la voluntad de Dios y se formen como pastores entregados a su pueblo. Oremos.
- Por los gobernantes de las naciones: para que defiendan la institución familiar, promuevan el derecho a un trabajo digno y cuiden de los más pobres. Oremos.
- Por todos los padres de familia y los esposos: para que aprendan de San José a amar y respetar a sus esposas, y a educar a sus hijos con ternura, firmeza y fe. Oremos.
- Por todos los trabajadores, y especialmente por aquellos que no tienen empleo: para que el patrono de los trabajadores interceda por ellos y no les falte el sustento diario. Oremos.
Sacerdote: Dios nuestro, que en tu inefable providencia te dignaste elegir a San José para ser el esposo de la santísima Madre de tu Hijo; concédenos que merezcamos tener como intercesor en el cielo a quien veneramos como protector en la tierra. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Monición de Presentación de Ofrendas
Presentamos ante el altar el pan y el vino, frutos de la tierra y del trabajo del hombre. Al entregarlos, ofrecemos también nuestro trabajo, esfuerzo y desvelos diarios. Que el Señor los santifique, así como Él mismo santificó el trabajo humano en el taller de Nazaret junto a San José.
Oración de Comunión Espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén.
Reflexión del Día de Hoy: "El Custodio del Misterio y el Santo del Silencio"
La Solemnidad de San José es un verdadero respiro de alegría, luz y consuelo en nuestro camino hacia la Pascua. La Iglesia detiene hoy el color morado de la penitencia para vestirse de blanco y honrar al hombre "justo" al que Dios Padre le confió la custodia de sus dos tesoros más grandes en la tierra: su propio Hijo y la Virgen María.
1. La promesa cumplida en lo oculto (2 Samuel) La primera lectura nos recuerda la inmensa promesa que Dios le hizo al rey David: un trono y una descendencia eterna. Pasaron los siglos, cayeron los reinos, y parecía que la historia se había olvidado de dicha promesa. Sin embargo, la fidelidad de Dios es inquebrantable. Cumplió su palabra, pero no con los fastos de un palacio, sino a través de un humilde trabajador de la madera en Nazaret. José pertenece al linaje de David y es él quien, al acoger a Jesús, le otorga la ascendencia davídica legal. Dios acostumbra cumplir sus promesas majestuosas a través de instrumentos sencillos e ignorados por el ruido del mundo.
2. La fe a prueba de todo (Romanos) San Pablo, en la segunda lectura, alaba la fe del patriarca Abraham, quien "creyó contra toda esperanza". Esta fe es el espejo exacto del alma de San José. Abraham tuvo que dejar su tierra a ciegas; José tuvo que aceptar a su esposa a ciegas, huir a Egipto a ciegas, instalarse luego en un pueblo desconocido a ciegas. Su fe no es la fe de lo cómodo o lo evidente, sino la fe robusta de quien confía en que Dios "da vida a los muertos y llama a la existencia a las cosas que no existen". Es una fe sostenida única y exclusivamente por el amor y la obediencia total.
3. La elocuencia del silencio (Evangelio) Lo más impresionante de San José en el Evangelio es que no pronuncia ni una sola palabra. En toda la Biblia no hay registrada ni una sola frase o discurso suyo. Sin embargo, su silencio es profundamente elocuente porque está lleno de acciones. El Evangelio de hoy nos muestra a José atravesando "la noche oscura" de su alma. Está profundamente enamorado de María, pero descubre un embarazo inexplicable. Por la ley judía, debía denunciarla y exponerla a la lapidación pública. Pero José es "justo" —que en la Biblia significa santo y sumamente misericordioso—. No quiere difamarla ni exponerla al dolor. Decide dar un paso al costado en silencio. En medio de esa inmensa angustia, Dios interviene a través de un sueño. Le basta un mensaje del ángel para que José cambie todos sus planes: "Cuando despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor". ¡Qué maravilla! José no pide explicaciones a Dios, no exige un mapa de garantías para el futuro, no hace preguntas capciosas. Actúa y obedece.
Una vocación para nosotros Hoy, San José nos interpela directamente a nosotros, habitantes de un mundo lleno de ruido, palabras vacías y constantes deseos de figurar. José nos enseña que las misiones más grandes e importantes de la vida (ser padres, cuidar a la familia, trabajar con honestidad, servir a la Iglesia) se hacen en silencio y con amor desinteresado. En esta festividad, pidamos a San José que nos enseñe a ser "custodios". Custodios amorosos de la vida de nuestros hijos, custodios de la fidelidad en nuestro matrimonio, custodios de la fe en nuestra parroquia, y custodios del trabajo honesto. Que el Santo Patriarca interceda por nosotros para que, como él, siempre hagamos con alegría la voluntad de Dios.
Monición de Despedida
Hermanos, hemos celebrado con inmenso gozo a San José. Él, que protegió al Niño Jesús y a María en la tierra, nos proteja hoy a nosotros, a nuestras familias y a la Iglesia universal. Que salgamos de esta Eucaristía con el firme propósito de imitar su fidelidad inquebrantable, su silencio activo y su entrega laboriosa. Quienes puedan, no olviden colaborar generosamente en la Colecta del Seminario. Con la bendición de Dios, vayamos en paz.
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Gracias por la labor tan preciosa y cuidada que hacéis. Seguid con ánimo vuestra labor, convencidos del bien que sembráis.
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