Moniciones y lecturas para el día de hoy 30 de Octubre de 2022 – XXXI DOMINGO ORDINARIO –  C  –

Jose Toro

Y se subió a una higuera, para verlo

Tips litúrgicos del día

Verde // XXXI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO; // Misa del domingo, Gloria, Credo, prefacio dominical. // Se prohíben las Misas de difuntos, excepto la exequial.// 1ª Lectura: Sb 11,22—12,2; Salmo: Sal 144; 2ª Lectura: 2Ts 1,11—2,2; Evangelio: Lc 19,1-10.


LITURGIA DE LAS HORAS: del domingo.
*Arquidiócesis de Mérida: Aniversario de la defunción de Mons.
Miguel Antonio Salas Salas, Siervo de Dios († 1991).
*Diócesis de Acarigua-Araure: Aniversario de la defunción de
Mons. Joaquín José Morón Hidalgo († 2022). (Tomado del Calendario Liturgico Pastoral de la Conferencia Episcopal Venezolana)

MONICIÓN DE ENTRADA

Bienvenidos sean todos ustedes, hermanos y amigos. Que la gracia, la paz y la alegría de Dios inunden por completo nuestros corazones.

Estamos en el Domingo Treinta y Uno del Tiempo Ordinario. La Liturgia de la Palabra de hoy nos habla sobre la venida de Dios, la visita de Dios, el encuentro de Dios con el pecador. La visita de Dios siempre es una bendición, siempre es una fiesta. La visita de Dios siempre nos salva y nos rescata.   

Seguros de la presencia del Resucitado aquí y ahora en medio de nosotros, pongámonos de pie y celebremos con alegría esta Eucaristía mientras esperamos con  ansiedad su venida.

MONICION PRIMERA LECTURA (Sabiduría 11,23-12,2)

¿Por qué Dios cierra los ojos ante los pecados de las gentes y no los castiga inmediatamente? Para darles la oportunidad de que se arrepientan. ¿Por qué Dios perdona tanto a todos? Porque Él nos hizo y somos suyos. Escuchemos con atención esta noticia tan maravillosamente consoladora.   

PRIMERA LECTURA

Te compadeces, Señor, de todos, porque amas a todos los seres

Lectura del libro de la Sabiduría 11, 22—12, 2

Señor, el mundo entero es ante ti como grano de arena en la balanza,
como gota de rocío mañanero que cae sobre la tierra.

Pero te compadeces de todos, porque todo lo puedes,
cierras los ojos a los pecados de los hombres, para que se arrepientan.

Amas a todos los seres
y no odias nada de lo que has hecho;
si hubieras odiado alguna cosa, no la habrías creado.

Y ¿cómo subsistirían las cosas, si tú no lo hubieses querido?

¿Cómo conservarían su existencia, si tú no las hubieses llamado?

Pero a todos perdonas, porque son tuyos,
Señor, amigo de la vida.

Todos llevan tu soplo incorruptible.

Por eso, corriges poco a poco a los que caen,
les recuerdas su pecado y los reprendes,
para que se conviertan y crean en ti, Señor.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Salmo 144, 1-2. 8-9. 10-11. 13cd-14 (R.: cf. 1)

R. Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey.

Te ensalzaré, Dios mío, mi rey;
bendeciré tu nombre por siempre jamás.
Día tras día, te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre jamás. R.

El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas. R.

Que todas tus criaturas te den gracias,
Señor, que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas. R.

El Señor es fiel a sus palabras,
bondadoso e todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que van a caer,
endereza a los que ya se doblan. R.

MONICION SEGUNDA LECTURA  (2 Tesalonicenses 1,11-2,2)

Hoy Pablo nos exhorta: ¡Dejen ya su nerviosismo y su histérica expectativa acerca de la segunda venida de Cristo. La venida de Dios siempre es una bendición. Escuchemos.

SEGUNDA LECTURA

Que Cristo sea glorificado en vosotros, y vosotros en él

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 1, 11—2, 2

Hermanos:

Pedimos continuamente a Dios que os considere dignos de vuestra vocación, para que con su fuerza os permita cumplir buenos deseos y la tarea de la fe; para que así Jesús, nuestro Señor, sea glorificado en vosotros, y vosotros en él, según la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo.

Os rogamos, hermanos, a propósito de la venida de nuestro Señor Jesucristo y de nuestra reunión con él, que no perdáis fácilmente la cabeza ni os alarméis por supuestas revelaciones, dichos o cartas nuestras, como si afirmásemos que el día del Señor está encima.

Palabra de Dios.

MONICION EVANGELIO  (Lucas 19,1-10)

Hoy, en este bello episodio del encuentro con Zaqueo, Jesús nos trae a nosotros, los pecadores, esta Buena Noticia: el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido. Abramos los oídos, la mente y el corazón, y pongámonos de pie para la proclamación del Santo Evangelio.

EVANGELIO

El Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido

 Lectura del santo evangelio según san Lucas 19, 1-10

En aquel tiempo, entró Jesús en Jericó y atravesaba la ciudad.

Un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de distinguir quién era Jesús, pero la gente se lo impedía, porque era bajo de estatura. Corrió más adelante y se subió a una higuera, para verlo, porque tenía que pasar por allí.

Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y dijo:

—«Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa».

Él bajo en seguida y lo recibió muy contento.

Al ver esto, todos murmuraban, diciendo:

—«Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador».

Pero Zaqueo se puso en pie y dijo al Señor:

—«Mira, la mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más».

Jesús le contestó:

—«Hoy ha sido la salvación de esta casa; también este es hijo de Abrahán.

Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido».

Palabra del Señor.

Oración de los Fieles (Peticiones) Para el día de hoy

Celebrante: Oremos, hermanos, por las necesidades de la santa Iglesia y de todo el mundo, y encomendemos especialmente a nuestros hermanos N. y N., que acaban de celebrar con gozo su matrimonio.

Se pueden escoger entre todas estas peticiones, o elaborarlas según las circunstancias propias.

1. Por la santa Iglesia, para que Dios le conceda ser siempre la esposa fiel de Jesucristo. Roguemos al Señor.

2. Por la paz de todo el mundo, para que cesen las ambiciones, desaparezcan las injusticias y enemistades y brote por todas partes el amor y la paz. Roguemos al Señor.

3. Por los nuevos esposos N. y N., para que el, Espíritu. Santo los llene con su gracia y haga de su unión un signo vivo del amor de Jesucristo a su Iglesia. Roguemos al Señor.

4. Por nuestro hermano N., para que sea siempre fiel al Señor como Abrahán y admirable por su piedad y honradez como Tobías. Roguemos al Señor.

5. Para que sepa amar a su esposa como Cristo ama a su Iglesia, este siempre atento a honrarla y sea su alegría -y su ayuda. Roguemos al Señor.

6. Para que, lleno de prudencia, sepa administrar bien su casa y prosperen todos sus trabajos. Roguemos al Señor.

7. Por nuestra hermana N., para que sea siempre irreprensible en su conducta, brille en ella la dulzura y la pureza, la humildad y la prudencia. Roguemos al Señor.

8. Para que cuide bien de su familia, la gobierne con fortaleza y merezca que confíe en ella el corazón de su marido. Roguemos al Señor.

9. Para que, con su ejemplo y su palabra, eduque a sus hijos y a todos los de, su casa en la fe y en la piedad. Roguemos al Señor.

10. Para que, a ejemplo de las santas mujeres, sea rica en buenas obras, insigne en la caridad y firme en la esperanza. Roguemos al Señor.

11. Por las familias que sufren a causa de las enfermedades, por las que no tienen el pan necesario o viven lejos de sus hogares, para que el Señor sea su auxilio y su ayuda. Roguemos al Señor.

12. Por los miembros de nuestras familias que han muerto en la esperanza de la resurrección, para que Cristo los acoja en su reino y los revista de gloria y de inmortalidad. Roguemos al Señor.

Celebrante: Escucha, Padre de bondad, nuestra oración y concede a tus siervos, que confían en ti, conseguir los dones de tu gracia, conservar el amor en la unidad y llegar con su descendencia, después de esta vida, al reino eterno. Por Jesucristo nuestro Señor.

R: Amén.

Oración de Acción de Gracias

Te quiero dar gracias Señor, porque eres un Dios bueno y misericordioso. Porque no miras las apariencias sino el corazón del hombre. Hoy en esta comunión hemos sentido la importancia de la conversión. Así como este pequeño hombre que se monta en la higuera con finas ropas de rico. Tú nos invitas al banquete de la eucaristía, quieres cenar con nosotros porque nos amas.

Gracias Señor Gracias.

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