Moniciones y lecturas de hoy Martes 24 de Marzo de 2026

Tips Litúrgicos del Día

  • Fecha: Martes 24 de marzo de 2026.
  • Tiempo Litúrgico: Quinta Semana de Cuaresma (antes de las 4:00 p.m.).
  • Color Litúrgico: Morado (durante el día) / Blanco (después de las 4:00 p.m.).
  • Celebración Diurna: Feria de Cuaresma (Tiempo de Pasión). Conmemoración de San Óscar Arnulfo Romero, obispo y mártir.
  • Celebración Vespertina: Después de las 4:00 p.m. la Iglesia inicia la Solemnidad de LA ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR (Misa vespertina, color blanco, y rezo de las I Vísperas de la solemnidad). Esta guía litúrgica está enfocada en la Misa ferial de la mañana/tarde temprana.
  • Misal: Misa de la feria, con Prefacio I de la Pasión del Señor. Para la memoria de San Óscar Romero se dice la oración colecta de santos pastores o mártires y el resto de la feria.

Citas Bíblicas del Día

Índice del Artículo

Según el leccionario para la Misa ferial de este día:

  • Primera Lectura: Números 21, 4-9.
  • Salmo Responsorial: Salmo 101.
  • Evangelio: Juan 8, 21-30.

Santo del Día

San Óscar Arnulfo Romero, obispo y mártir (Conmemoración) Fue Arzobispo de San Salvador (El Salvador). Conocido como "la voz de los sin voz", fue un defensor incansable de los derechos humanos, los pobres y los oprimidos, enfrentándose proféticamente a la injusticia social y la brutal represión militar en su país. Fue asesinado por odio a la fe el 24 de marzo de 1980 por un francotirador mientras celebraba la Eucaristía. El Papa Francisco lo canonizó en 2018, reconociéndolo como modelo inmenso de un pastor que da la vida por sus ovejas.

Monición de Entrada

Hermanos y hermanas, reciban la gracia y la paz del Señor en este martes de la Quinta Semana de Cuaresma.

La Palabra de Dios de hoy nos invita a mirar hacia lo alto, hacia la Cruz de Cristo. En la primera lectura, el pueblo de Israel en el desierto, mordido por serpientes a causa de sus quejas, es salvado al mirar una serpiente de bronce elevada por Moisés. En el Evangelio, Jesús mismo anuncia que cuando Él sea "levantado en alto" —en la cruz—, todos sabrán verdaderamente quién es: el Salvador del mundo.

Hoy, además, la Iglesia recuerda con inmenso cariño y respeto el martirio de San Óscar Arnulfo Romero, obispo que unió literalmente su sangre a la de Cristo en el altar. Con humildad y pidiendo la intercesión de los mártires, miremos a Cristo traspasado por nuestros pecados y comencemos esta Eucaristía pidiendo perdón.

(Aviso, si aplica: Les recordamos que a partir de las 4:00 p.m. interrumpiremos el tiempo de Cuaresma para vestirnos de fiesta y celebrar las I Vísperas y la Misa de vigilia de la Solemnidad de la Anunciación del Señor).

Monición a la Primera Lectura

Durante su travesía por el desierto, el pueblo de Israel pierde la paciencia, desespera y murmura contra Dios y contra Moisés. Como consecuencia de su rebelión, sufren la plaga de las serpientes venenosas. Sin embargo, Dios nunca abandona, y ofrece un remedio de sanación para quienes, arrepentidos, miran hacia el estandarte que Moisés levanta. Escuchemos con atención esta figura profética de la cruz de Jesucristo.

Primera Lectura del Día de Hoy

Lectura del libro de los Números (21, 4-9)

En aquellos días, los israelitas partieron del monte Hor por el camino del mar Rojo, para rodear el territorio de Edom. El pueblo se impacientó por el camino. Y habló el pueblo contra Dios y contra Moisés: «¿Por qué nos has sacado de Egipto para morir en el desierto? No tenemos pan ni agua, y nos da náusea ese pan sin sustancia». El Señor envió contra el pueblo serpientes abrasadoras, que los mordían, y murieron muchos de Israel. Entonces el pueblo acudió a Moisés, diciendo: «Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti; reza al Señor para que aparte de nosotros las serpientes». Moisés rezó por el pueblo, y el Señor le respondió a Moisés: «Hazte una serpiente abrasadora y colócala en un estandarte: los mordidos de serpientes quedarán sanos al mirarla». Moisés hizo una serpiente de bronce y la colocó en un estandarte. Cuando una serpiente mordía a alguien, este miraba a la serpiente de bronce y salvaba la vida.

Palabra de Dios.

Salmo del Día de Hoy

Salmo 101

R/. Señor, escucha mi oración, que mi grito llegue hasta ti.

Señor, escucha mi oración, que mi grito llegue hasta ti; no me escondas tu rostro el día de la desgracia. Inclina tu oído hacia mí; cuando te invoco, escúchame enseguida. R/.

Los gentiles temerán tu nombre, los reyes del mundo, tu gloria. Cuando el Señor reconstruya Sión, y aparezca en su gloria, y se vuelva a las súplicas de los indefensos, y no desprecie sus peticiones. R/.

Quede esto escrito para la generación futura, y el pueblo que será creado alabará al Señor. Que el Señor ha mirado desde su excelso santuario, desde el cielo se ha fijado en la tierra, para escuchar los gemidos de los cautivos y librar a los condenados a muerte. R/.

Monición del Evangelio

Jesús, en medio de la controversia con los fariseos, anuncia su misterio pascual de una forma solemne. Les asegura que solo cuando el Hijo del Hombre sea levantado en la cruz, el mundo comprenderá que Él es el revelador del amor del Padre y el único que puede sacarnos de nuestros pecados. Pongámonos de pie para acoger el mensaje que nos trae el santo Evangelio.

Evangelio del Día de Hoy

Lectura del santo Evangelio según san Juan (8, 21-30)

En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos: «Yo me voy y me buscaréis, y moriréis por vuestro pecado. Donde yo voy no podéis venir vosotros». Y los judíos comentaban: «¿Será que va a suicidarse, y por eso dice: “Donde yo voy no podéis venir vosotros”?». Y él les decía: «Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba: vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo. Con razón os he dicho que moriréis en vuestros pecados: pues, si no creéis que "Yo soy", moriréis en vuestros pecados». Ellos le decían: «¿Quién eres tú?». Jesús les contestó: «Lo que os estoy diciendo desde el principio. Podría decir y condenar muchas cosas en vosotros; pero el que me ha enviado es veraz, y yo comunico al mundo lo que he aprendido de él». Ellos no comprendieron que les hablaba del Padre. Y entonces dijo Jesús: «Cuando levantéis en alto al Hijo del hombre, sabréis que "Yo soy", y que no hago nada por mi cuenta, sino que hablo como el Padre me ha enseñado. El que me envió está conmigo, no me ha dejado solo; porque yo hago siempre lo que le agrada». Cuando les exponía esto, muchos creyeron en él.

Palabra del Señor.

Oración de los Fieles

Sacerdote: Con la mirada fija en Cristo, que fue levantado en la cruz para sanarnos y darnos vida, dirijamos nuestras súplicas a Dios Padre Todopoderoso, confiando en que escucha nuestros gemidos. A cada petición responderemos: Míranos con amor y sálvanos, Señor.

  1. Por toda la Iglesia: para que, sin ceder al desánimo frente a las dificultades del "desierto" del mundo, mantenga siempre en alto el estandarte de la Cruz como único mensaje de salvación. Oremos.
  2. Por los obispos y sacerdotes, especialmente al recordar hoy a San Óscar Arnulfo Romero: para que, movidos por el Espíritu Santo, no tengan miedo de alzar su voz profética en defensa de los más pobres y oprimidos. Oremos.
  3. Por los gobernantes de nuestras naciones: para que trabajen incansablemente por la justicia social, la paz y la dignidad humana, erradicando el "veneno" de la corrupción y la violencia. Oremos.
  4. Por los enfermos y todos aquellos que se sienten desesperados o "mordidos" por la tristeza y el pecado: para que, al mirar hacia Cristo crucificado, encuentren el antídoto de la gracia y el perdón. Oremos.
  5. Por todos nosotros, aquí reunidos: para que nunca murmuremos contra la providencia de Dios y aprendamos a creer firmemente en Aquel que hace siempre lo que le agrada al Padre. Oremos.

Sacerdote: Dios de misericordia, que no abandonaste a tu pueblo en el desierto ni siquiera cuando murmuró contra ti; escucha nuestras plegarias y concédenos la salvación que brota del sacrificio de tu Hijo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Monición de Presentación de Ofrendas

Presentamos ante el Señor el pan y el vino. Estas ofrendas de la tierra, que pronto se convertirán en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, son el adelanto sacramental de la Cruz, el momento en el que Jesús "levantado en alto" nos obtiene la redención. Unamos a este sacrificio nuestras vidas, para que sean transformadas en ofrenda agradable a Dios.

Oración de Comunión Espiritual

Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén.

Reflexión del Día de Hoy: "Mirar hacia lo Alto: La Cruz como Antídoto"

Las lecturas de este martes de la Quinta Semana de Cuaresma nos regalan una de las imágenes visuales y teológicas más poderosas de la Biblia. El hilo conductor entre el Antiguo y el Nuevo Testamento es "mirar hacia Aquel que ha sido levantado" para encontrar la curación.

1. El veneno de la queja y el remedio de bronce En la primera lectura, vemos al pueblo de Israel agotado. El cansancio del largo peregrinar por el desierto hace brotar el veneno de la queja: "nos da náusea ese pan sin sustancia". Esta murmuración no es una simple rabieta por el menú; es una profunda rebelión, un desprecio absoluto por los cuidados y la providencia de Dios. Como consecuencia física y espiritual de su actitud, aparecen las serpientes abrasadoras, símbolo del mal que devora por dentro.

Cuando el pueblo, al borde de la muerte, se da cuenta de su error y se arrepiente, ocurre algo muy diciente: Dios no hace desaparecer a las serpientes por arte de magia. Le pide a Moisés que forje una serpiente de bronce y la levante en un estandarte. Todo aquel que fuera mordido, debía realizar un esfuerzo de fe: levantar la vista hacia el estandarte. Al mirarlo, quedaban sanos. Dios cura usando la misma imagen del mal que los aquejaba, pero transformada en signo de salvación.

2. "Cuando levantéis en alto al Hijo del hombre..." En el Evangelio, Jesús retoma esta misma imagen del estandarte del desierto y se la aplica directamente a sí mismo: "Cuando levantéis en alto al Hijo del hombre, sabréis que 'Yo soy'". El "Yo soy" es el nombre sagrado e inefable de Dios. Jesús les está anunciando a los fariseos que el momento supremo de su revelación no será un acto de poder o un milagro espectacular con coros de ángeles, sino cuando sea despojado, clavado y "levantado" en la espantosa humillación de la Cruz.

Nosotros, como humanidad, hemos sido mordidos por el veneno del egoísmo, el orgullo, la violencia, la indiferencia y el pecado. Y, al igual que los israelitas, nuestra curación no consiste en ignorar la herida ni en bajar la cabeza hacia nuestras miserias, sino en levantar la mirada con fe hacia Aquel que en la Cruz asumió nuestro dolor, nuestro pecado, e incluso la figura de nuestra condena, para derrotar al mal desde adentro, con la pura fuerza de su obediencia y amor.

3. El testimonio de un mártir contemporáneo Precisamente hoy, hacemos memoria de San Óscar Arnulfo Romero. Él fue un hombre que, al igual que Jesús, fue "levantado en alto" y asesinado por ser fiel a Dios y a los desposeídos. Monseñor Romero miró fijamente la cruz de Cristo y de ella sacó la valentía sobrenatural para defender a su rebaño frente a las armas y la calumnia. Su vida nos demuestra que el mal y la violencia pueden arrancar la vida física, pero jamás pueden callar el mensaje de resurrección de un alma unida a Dios.

Que en estos días del Tiempo de Pasión, en los que la Iglesia enfoca intensamente su mirada en el Calvario, aprendamos a dirigir nuestros ojos a Cristo Crucificado. Que miremos la Cruz no como un simple amuleto o un símbolo de dolor sin sentido, sino como el estandarte victorioso que nos sana cada vez que el veneno del mundo intenta ahogar nuestra fe.

Monición de Despedida

Hermanos, confortados por el Cuerpo de Cristo y alimentados por su Palabra de salvación, regresemos a nuestras obligaciones diarias. Llevamos con nosotros el antídoto contra el mal del mundo: el amor de Cristo entregado en la Cruz. Que el ejemplo de valentía de San Óscar Romero nos inspire a obrar con justicia y rectitud.

(Aviso si aplica: Les recordamos que después de las 4:00 p.m. de hoy celebraremos la gozosa Solemnidad de la Anunciación del Señor).

Que Dios los bendiga y los proteja. Pueden ir en paz.

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