Moniciones y Lecturas de hoy Lunes 23 de Marzo de 2026

Tips Litúrgicos del Día

  • Fecha: Lunes 23 de marzo de 2026.
  • Tiempo Litúrgico: Quinta Semana de Cuaresma.
  • Color Litúrgico: Morado.
  • Celebración: Feria de Cuaresma.
  • Misal: Misa de la feria, con Prefacio I de la Pasión del Señor. A partir del V Domingo de Cuaresma (ayer), la Iglesia entra en el "Tiempo de Pasión", por lo que los textos y prefacios se enfocan directamente en el misterio de la Cruz.
  • Actitud: La liturgia nos invita a contemplar a Dios que salva: defiende a la inocente (Susana) y perdona a la culpable arrepentida (la mujer adúltera). No condena, sino que da nueva vida.

Citas Bíblicas del Día

Índice del Artículo

Según el leccionario para la Misa ferial de este día:

  • Primera Lectura: Daniel 13, 1-9. 15-17. 19-30. 33-62 (o la versión breve: Dn 13, 41c-62).
  • Salmo Responsorial: Salmo 22.
  • Evangelio: Juan 8, 1-11.

Santo del Día

San Toribio de Mogrovejo, obispo (Conmemoración libre) La Iglesia universal recuerda hoy a este gran santo español, quien fue el segundo arzobispo de Lima (Perú) en el siglo XVI. Gran defensor de los derechos de los indígenas y organizador de la Iglesia en Sudamérica, recorrió su inmensa diócesis a pie y en mula durante 24 años para evangelizar, bautizando y confirmando a miles de personas, entre ellas a Santa Rosa de Lima y San Martín de Porres. (Nota: En Venezuela y otros calendarios locales su memoria se traslada al 27 de abril, pero universalmente se le recuerda hoy).

Monición de Entrada

Hermanos y hermanas, sean todos bienvenidos a la celebración de la Eucaristía. Iniciamos hoy la Quinta Semana de Cuaresma, un tiempo en el que la liturgia nos adentra de manera más profunda en el misterio de la Pasión del Señor, invitándonos a fijar nuestra mirada en la Cruz.

La Palabra de Dios que escucharemos hoy nos presenta dos juicios paralelos: el de la casta Susana en el Antiguo Testamento y el de la mujer adúltera en el Evangelio. En ambos casos, vemos la hipocresía de quienes acusan y la grandeza de Dios, que es el único Juez justo. Él interviene para salvar a la inocente y para perdonar a la pecadora, devolviéndoles a ambas la vida y la dignidad.

Con el deseo de experimentar en nosotros esa misma misericordia que nos levanta, iniciemos esta Santa Misa pidiendo perdón por las veces que hemos juzgado y condenado a nuestros hermanos.

Monición a la Primera Lectura

El libro de Daniel nos relata hoy la historia de Susana, una mujer inocente acusada falsamente por dos jueces ancianos y corruptos. Cuando Susana está a punto de ser ejecutada, confía su causa a Dios, quien suscita al joven Daniel para desenmascarar la mentira y hacer brillar la justicia. Escuchemos con atención.

Primera Lectura del Día de Hoy

Lectura del libro del profeta Daniel (13, 41c-62 - versión breve)

En aquellos días, la asamblea creyó a los ancianos, puesto que eran jueces del pueblo, y condenaron a muerte a Susana. Entonces Susana gritó fuerte: «Dios eterno, que ves los secretos, que lo sabes todo antes que suceda, tú sabes que estos han dado falso testimonio contra mí, y ahora tengo que morir, siendo inocente de lo que su maldad ha inventado contra mí». El Señor escuchó su voz. Mientras la llevaban a la muerte, suscitó Dios el santo espíritu de un muchacho llamado Daniel, que se puso a gritar: «Yo soy inocente de esta sangre». Toda la gente se volvió a mirarlo, y le preguntaron: «¿Qué es lo que estás diciendo?». Él, plantándose en medio de ellos, les dijo: «¿Tan necios sois, hijos de Israel, que, sin examinar ni averiguar la verdad, condenáis a una hija de Israel? Volved al tribunal, porque estos han dado falso testimonio contra ella». Todo el pueblo volvió a toda prisa, y los ancianos dijeron a Daniel: «Ven a sentarte con nosotros y explícanoslo, porque Dios te ha dado la madurez de un anciano». Daniel les dijo: «Separadlos lejos el uno del otro, y yo los interrogaré». Una vez separados, llamó a uno de ellos y le dijo: «Envejecido en días y en crímenes, ahora te llegan los pecados de tu juventud, cuando dabas sentencias injustas, condenando a los inocentes y absolviendo a los culpables, contra el mandato del Señor: “No matarás al inocente ni al justo”. Pues, si de veras la viste, dime debajo de qué árbol los viste juntos». Él contestó: «Debajo de una acacia». Daniel le replicó: «¡Muy bien! Tu mentira te va a costar la cabeza: el ángel de Dios ha recibido ya la sentencia divina y te va a partir por la mitad». Lo despidió, mandó traer al otro y le dijo: «Raza de Canaán, y no de Judá, la belleza te sedujo y el deseo te pervirtió el corazón. Así hacíais con las mujeres de Israel, y ellas, por miedo, se acostaban con vosotros. Pero una hija de Judá no ha soportado vuestra maldad. Ahora, dime: ¿debajo de qué árbol los sorprendiste juntos?». Él contestó: «Debajo de una encina». Daniel le replicó: «¡Muy bien! También a ti tu mentira te va a costar la cabeza: el ángel de Dios está aguardando con la espada en la mano, para partirte por la mitad; así acabará con vosotros». Toda la asamblea se puso a gritar, bendiciendo a Dios, que salva a los que esperan en él. Y, como Daniel había convicto de falso testimonio a los dos ancianos con sus propias palabras, les aplicaron la misma pena que ellos habían maquinado contra su prójimo. Aquel día se salvó una vida inocente.

Palabra de Dios.

Salmo del Día de Hoy

Salmo 22

R/. Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo.

El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar; me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas. R/.

Me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan. R/.

Preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa. R/.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término. R/.

Monición del Evangelio

Frente al juicio de una mujer sorprendida en pecado, los escribas y fariseos intentan tenderle una trampa a Jesús para poder acusarlo. Jesús, escribiendo en el suelo, da una lección magistral que voltea el juicio: pone a los acusadores frente a sus propios pecados y le regala a la mujer la posibilidad de una vida nueva. Nos ponemos de pie.

Evangelio del Día de Hoy

Lectura del santo Evangelio según san Juan (8, 1-11)

En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose, les enseñaba. Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio, y, colocándola en medio, le dijeron: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?». Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo. Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo. Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: «El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra». E inclinándose otra vez, siguió escribiendo. Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos. Y quedó solo Jesús, con la mujer en medio, que seguía allí delante. Jesús se incorporó y le preguntó: «Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?». Ella contestó: «Ninguno, Señor». Jesús dijo: «Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más».

Palabra del Señor.

Oración de los Fieles

Sacerdote: Confiando plenamente en la misericordia de nuestro Padre, que es nuestro Buen Pastor y siempre nos libra de las cañadas oscuras, elevemos a Él nuestras peticiones.

  1. Por la Iglesia: para que nunca sea un tribunal para arrojar piedras contra los caídos, sino un verdadero hospital de campo que ofrezca el perdón y la sanación de Jesucristo. Oremos al Señor.
  2. Por los jueces, magistrados y todos los que administran justicia en la sociedad: para que no se dejen corromper ni dicten sentencias falsas, sino que actúen siempre con rectitud, como el joven Daniel. Oremos al Señor.
  3. Por todos los que están sufriendo a causa de calumnias, difamaciones y falsos testimonios: para que confíen en Dios, que conoce los secretos del corazón, y encuentren quién defienda su inocencia. Oremos al Señor.
  4. Por quienes se sienten abrumados por el peso de sus pecados y piensan que Dios ya no los ama: para que escuchen en su corazón la voz consoladora de Jesús que les dice "tampoco yo te condeno". Oremos al Señor.
  5. Por nuestra comunidad parroquial en esta Quinta Semana de Cuaresma: para que, reconociéndonos pecadores, dejemos caer las piedras de la crítica y de la condena hacia nuestros hermanos. Oremos al Señor.

Sacerdote: Señor Dios nuestro, que sondeas nuestros corazones y amas la vida; escucha nuestra oración y haz que tu perdón nos transforme verdaderamente. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Monición de Presentación de Ofrendas

Presentamos ante el Señor el pan y el vino. Así como Jesús le dio a la mujer pecadora la oportunidad de empezar de nuevo, pidámosle que, al recibir nosotros su Cuerpo y su Sangre, renueve nuestras vidas para "no pecar más" y vivir siempre en su amor.

Oración de Comunión Espiritual

Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén.

Reflexión del Día de Hoy: "La Inocente y la Culpable ante el Tribunal de Dios"

Las magistrales lecturas de hoy nos presentan un díptico fascinante: la historia de dos mujeres que están a punto de ser ejecutadas mediante la lapidación y que terminan siendo salvadas por la intervención divina. El contraste entre ambas, sin embargo, es absoluto.

1. La defensa del Inocente En la primera lectura, Susana es inocente. Ha sido víctima del abuso de poder y de la lujuria de dos ancianos que, al no poder aprovecharse de ella, utilizan su investidura de jueces para fabricar una calumnia perfecta. Frente a la mentira institucionalizada, Susana parece no tener defensa. Pero Dios, que "ve los secretos", interviene suscitando al joven Daniel. Daniel representa la voz de la verdad divina que desmonta la mentira de los hombres. Aquí, Dios actúa como el Justo Juez que hace resplandecer la inocencia y castiga la maldad. Es un mensaje de esperanza para todos aquellos que hoy en día sufren difamaciones, «fake news» o sentencias injustas.

2. El perdón del Culpable El Evangelio, por su parte, nos asombra aún más. La mujer que los fariseos llevan ante Jesús sí es culpable. Fue "sorprendida en flagrante adulterio". Sus acusadores tienen la ley de Moisés de su parte; están amparados en lo "políticamente correcto" y en la religión estricta. Su intención, sin embargo, no es defender la moral, sino utilizar a la mujer como un objeto, como una excusa para tenderle una trampa a Jesús. Si Jesús dice "apedréenla", pierde su fama de misericordioso y se rebela contra el poder romano (que tenía el monopolio de la pena de muerte). Si dice "suéltenla", viola la ley de Moisés.

3. El ruido de las piedras que caen La respuesta de Jesús es un hito en la historia moral de la humanidad. Jesús no discute el aspecto jurídico; él cambia el plano hacia el interior del ser humano: "El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra". Es la deconstrucción total de nuestra hipocresía. Jesús no dice que el adulterio esté bien (más tarde le dirá "no peques más"), pero destruye el derecho de cualquier pecador a erigirse en verdugo de otro pecador. "Y se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos", quizás porque, como los ancianos del caso de Susana, tenían más pecados acumulados a sus espaldas.

San Agustín, al comentar la escena final, lo resume con una frase bellísima: "Quedaron solo dos: la miserable y la Misericordia". Jesús, el único hombre sobre la faz de la tierra que verdaderamente estaba "sin pecado", es el único que tenía derecho a tirar la piedra. Sin embargo, no la tira. Él es Dios, y Dios no ha venido a condenar al mundo, sino a salvarlo. "Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más".

En esta semana en la que miramos fijamente la Cruz, preguntémonos: ¿Cuántas piedras de juicio, resentimiento, chismes y condena tengo en mi mano para arrojarlas a mis hermanos? Hoy Jesús nos invita a soltarlas. Dejemos caer nuestras piedras y abracemos la misericordia.

Monición de Despedida

Hermanos, confortados por la Palabra y el Sacramento, regresemos a nuestras actividades. Hemos sido testigos de un Dios que perdona y salva. Hagamos el firme propósito de no ser jueces implacables de las faltas ajenas, sino portadores del perdón y la bondad de Cristo. Vayamos en la paz del Señor.

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