Moniciones y Lecturas de hoy Lunes 23 de Febrero de 2026 -San Policarpo de Esmirna, obispo y mártir

Tips Litúrgicos del Día

Tips Litúrgicos del Día

  • Color litúrgico: Morado. Nos encontramos en el tiempo de Cuaresma, tiempo de penitencia, conversión y preparación.
  • Actitud interior: Hoy la liturgia nos invita a examinar nuestra caridad. Que el ayuno de hoy sea no juzgar a nuestro hermano.
  • Práctica recomendada: Realiza una obra de misericordia corporal o espiritual concreta, por pequeña que sea.

Citas Bíblicas del Día

Índice del Artículo

Según el calendario litúrgico para el año 2026:

Primera Lectura: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo." (Levítico 19, 18)

Salmo Responsorial: SALMO     Sal 18, 8-10. 15

Evangelio:  Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     25, 31-46


Santo del Día

San Policarpo de Esmirna (Memoria). Obispo y mártir del siglo II, discípulo directo del apóstol San Juan. Su martirio es uno de los primeros documentados en la historia de la Iglesia (alrededor del año 155 d.C.). Al ser instado a renegar de Cristo para salvar su vida, respondió: "Llevo ochenta y seis años sirviéndole y ningún mal me ha hecho, ¿cómo puedo maldecir a mi Rey y Salvador?". Es un modelo de fidelidad inquebrantable que nos inspira en nuestro propio camino cuaresmal.


Monición de Entrada

El libro del Levítico nos presenta hoy el gran llamado de Dios a su pueblo: "Ustedes serán santos, porque Yo soy santo". Esta santidad no es una idea abstracta, sino un código de vida muy concreto que nos exige justicia, equidad y, sobre todo, no guardar rencor. Escuchemos con atención esta Palabra que nos interpela profundamente.


Monición a la Primera Lectura

En la primera lectura, el profeta Isaías nos explica con claridad en qué consiste el verdadero ayuno que agrada a Dios. No se trata solo de dejar de comer, sino de romper las cadenas de la injusticia, compartir el pan y desterrar la palabra maligna de nuestra boca. Escuchemos con atención esta hermosa promesa de luz.


Primera Lectura del Día de Hoy

Lectura del libro del Levítico 19, 1-2. 11-18

El Señor dijo a Moisés: Habla en estos términos a toda la comunidad de Israel: Ustedes serán santos, porque Yo, el Señor su Dios, soy santo. Ustedes no robarán, no mentirán ni se engañarán unos a otros. No jurarán en falso por mi Nombre, porque profanarían el nombre de su Dios. Yo soy el Señor. No oprimirás a tu prójimo ni lo despojarás; y no retendrás hasta la mañana siguiente el salario del jornalero. No insultarás a un sordo ni pondrás un obstáculo delante de un ciego, sino que temerás a tu Dios. Yo soy el Señor. No cometerás ninguna injusticia en los juicios. No favorecerás arbitrariamente al pobre ni te mostrarás complaciente con el rico: juzgarás a tu prójimo con justicia. No difamarás a tus compatriotas, ni pondrás en peligro la vida de tu prójimo. Yo soy el Señor. No odiarás a tu hermano en tu corazón: deberás reprenderlo convenientemente, para no cargar con un pecado a causa de él. No serás vengativo con tus compatriotas ni les guardarás rencor. Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor.

Palabra de Dios.


Salmo del Día de Hoy

Sal 18, 8-10. 15

R. ¡Tus palabras, Señor, son Espíritu y Vida!

La ley del Señor es perfecta, reconforta el alma; el testimonio del Señor es verdadero, da sabiduría al simple. R.

Los preceptos del Señor son rectos, alegran el corazón; los mandamientos del Señor son claros, iluminan los ojos. R.

La palabra del Señor es pura, permanece para siempre; los juicios del Señor son la verdad, enteramente justos. R.

¡Ojalá sean de tu agrado las palabras de mi boca, y lleguen hasta ti mis pensamientos, Señor, mi Roca y mi redentor! R.


Monición del Evangelio

En el Evangelio de hoy, San Mateo nos relata la escena del juicio final. Cristo se identifica plenamente con el hambriento, el sediento, el forastero, el desnudo, el enfermo y el preso. Es el gran protocolo sobre el cual seremos juzgados en el amor. Preparémonos para aclamar y escuchar el Santo Evangelio.


Evangelio del Día de Hoy

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 25, 31-46

Jesús dijo a sus discípulos: «Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria rodeado de todos los ángeles, se sentará en su trono glorioso. Todas las naciones serán reunidas en su presencia, y Él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos, y pondrá a aquellas a su derecha y a estos a su izquierda. Entonces el Rey dirá a los que tenga a su derecha: "Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo, porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; era forastero, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver". Los justos le responderán: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero, y te alojamos; desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?" Y el Rey les responderá: "Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo". Luego dirá a los de su izquierda: "Aléjense de mí, malditos; vayan al fuego eterno que fue preparado para el demonio y sus ángeles, porque tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber; era forastero, y no me alojaron; estaba desnudo, y no me vistieron; enfermo y preso, y no me visitaron". Estos, a su vez, le preguntarán: "Señor, ¿cuando te vimos hambriento o sediento, de paso o desnudo, enfermo o preso, y no te hemos socorrido?" Y él les responderá: "Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron conmigo". Estos irán al castigo eterno, y los justos a la Vida eterna».

Palabra del Señor.


Oración de los Fieles

Sacerdote: Hermanos, elevemos con confianza nuestras súplicas a Dios Padre, que nos llama a vivir la santidad a través de la caridad concreta. Digamos juntos: Señor, enséñanos a amar.

  1. Por la Iglesia y sus pastores, para que sean siempre refugio para los marginados y voz de los que no tienen voz. Oremos.
  2. Por los gobernantes de las naciones, para que promuevan la justicia y no opriman a los más vulnerables. Oremos.
  3. Por todas las personas que se sienten solas, por los enfermos y los encarcelados, para que encuentren en nosotros el rostro compasivo de Cristo. Oremos.
  4. Por todos los miembros y lectores de la comunidad de la web caminoyoracion.org, para que a través de la meditación de la Palabra encuentren la fuerza para servir a sus hermanos y crecer en la fe viva y transformadora. Oremos.
  5. Por cada uno de nosotros, para que en este tiempo de Cuaresma sepamos perdonar sin guardar rencor y ayudar al prójimo con generosidad. Oremos.

Sacerdote: Padre misericordioso, atiende las oraciones de tu pueblo y concédenos la gracia de reconocerte en el rostro de nuestros hermanos más pequeños. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


Monición de Presentación de Ofrendas

Junto con el pan y el vino, presentemos al Señor nuestro esfuerzo por vivir la caridad. Que al entregar estas ofrendas en el altar, entreguemos también nuestros rencores, nuestro egoísmo y nuestra comodidad, para que sean transformados por la gracia de Cristo.


Oración de Comunión Espiritual

Para quienes no pueden comulgar sacramentalmente: "Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén."


Reflexión del Día: El Protocolo del Amor y la Santidad Cotidiana

La Santidad No Es Abstención, Es Acción

Las lecturas del día 23 de febrero de 2026 nos sitúan frente a un espejo espiritual que no admite engaños. El libro del Levítico es contundente al establecer que la verdadera santidad exigida por Dios no se limita a ritos en el templo, sino que exige justicia social y un profundo respeto por el prójimo. Nos advierte que no retengamos el salario, que no oprimamos al débil y que no guardemos rencor. En esta misma línea, el Evangelio de San Mateo nos presenta lo que el Papa Francisco ha denominado frecuentemente como el "gran protocolo" por el cual seremos juzgados (Francisco, 2018, p. 95).

A veces, corremos el riesgo de reducir nuestra fe a un conjunto de prácticas de piedad individual. Sin embargo, nuestra relación con Dios es intrínsecamente inseparable de nuestra relación con los demás. Para el padre y la madre de familia que luchan a diario por sacar adelante su hogar, amar a Cristo significa entregarse con paciencia a sus hijos y cónyuge. Para el joven profesional inmerso en un ambiente competitivo, amar a Cristo implica actuar con honestidad y tender la mano al colega que sufre.

Descubrir el Rostro de Cristo en lo Ordinario

El Papa Benedicto XVI, en su encíclica Deus Caritas Est, afirmaba magistralmente: "El amor a Dios y el amor al prójimo son inseparables, son un único mandamiento" (Benedicto XVI, 2005, p. 15). Esto significa que cuando cuidamos a nuestros ancianos en casa, cuando perdonamos a un hermano que nos ofendió, o cuando consolamos a un amigo deprimido, estamos tocando literalmente la carne de Cristo.

Muchos de nosotros cargamos con heridas emocionales, fatiga, estrés financiero o sentimientos de soledad profunda. El Señor de la historia hoy nos dice: "Tuve hambre, tuve sed, estaba desnudo... y me socorriste". La Iglesia nos recuerda que el sufrimiento humano, en todas sus formas, es el lugar teológico donde Cristo habita hoy. Al salir de nosotros mismos para aliviar el dolor del otro, de manera misteriosa, nuestro propio dolor comienza a sanar.

Un Llamado a la Cuaresma de la Misericordia

No podemos conformarnos con una religiosidad de "no hacerle mal a nadie". El Evangelio nos exige hacer el bien activamente. "Juzgarás a tu prójimo con justicia", nos dice la primera lectura. ¿Cuántas veces en nuestro interior, o a través de nuestras palabras, destruimos la reputación de nuestro prójimo? La verdadera cuaresma consiste en rasgar el corazón, limpiar la mirada y disponernos a ser instrumentos de misericordia.

Preguntémonos hoy con honestidad: ¿A quién he dejado de lado? ¿A qué "forastero" (tal vez alguien de mi propia familia al que he ignorado) necesito acoger hoy? Que este tiempo de gracia nos mueva a descubrir a Jesús disfrazado en el necesitado, sabiendo que en el ocaso de nuestras vidas, como afirmaba San Juan de la Cruz, "seremos juzgados en el amor".


Monición de Despedida

Hermanos, la Palabra que hemos escuchado y el Pan que hemos compartido nos comprometen. Salgamos de esta Eucaristía con los ojos bien abiertos y el corazón dispuesto para reconocer a Jesús en nuestros hermanos, especialmente en los más necesitados y marginados. Vayamos en paz para amar y servir al Señor y a nuestro prójimo.


Referencias

Biblia de Jerusalén (Nueva Edición). (2019). Desclée De Brouwer.

Benedicto XVI. (2005). Carta Encíclica Deus Caritas Est. Tipografía Vaticana. Recuperado de https://www.vatican.va/content/benedict-xvi/es/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20051225_deus-caritas-est.html

Francisco. (2018). Exhortación Apostólica Gaudete et Exsultate. Tipografía Vaticana. Recuperado de https://www.vatican.va/content/francesco/es/apost_exhortations/documents/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html

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