Moniciones del Domingo 7 de noviembre de 2022 – DOMINGO XXXII ORDINARIO – Ciclo B

Jose Toro
moniciones dominicales

Tips Litúrgicos del día

Verde // XXXII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO; // Misa
del domingo, Gloria, Credo, prefacio dominical. // Se prohíben las
Misas de difuntos, excepto la exequial. // 1ª Lectura: 1R 17,10-16;
Salmo: Sal 145; 2ª Lectura: Hb 9,24-28; Evangelio: Mc 12,38-44 o bien
más breve: Mc 12, 41-44.
LITURGIA DE LAS HORAS: del domingo.

MONICIÓN DE ENTRADA

¡Bienvenidos, hermanos y amigos! Felices de que estén aquí con nosotros,  les deseamos paz y alegría de parte del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. 

Estamos en el Domingo Treinta y Dos del Tiempo Ordinario. La Liturgia de la Palabra de hoy nos recuerda que Dios no se deja ganar en generosidad. Dios nos da todo y nos pide todo. El mérito del don no está en la cantidad, sino en el desprendimiento, en darlo todo de una sola vez. Esa donación debe empezar en casa, y desde allí extenderse a todos nuestros hermanos en la fe. Y en ese juego de darlo todo y recibirlo todo, no hay nada más significativo que un buen abrazo, un sabroso abrazo en familia.

Seguros de la presencia de Jesús Resucitado, aquí y ahora, en medio de nosotros, pongámonos de pie para iniciar gozosos nuestra acción de gracias.

MONICION PRIMERA LECTURA (1 Reyes 17,10-16)

Una viuda, en la mayor indigencia, comparte con el Profeta Elías todo lo que tenía para sobrevivir. Su generosidad arranca milagros de Dios. Escuchemos…

Lectura del primer libro de los Reyes

En aquellos días, Elías se puso en camino hacia Sarepta, y al llegar a la puerta de la ciudad encontró allí una viuda que recogía leña. La llamó y le dijo:

-Por favor, tráeme un poco de agua en un jarro para que beba.

Mientras iba a buscarla le gritó:

-Por favor, tráeme también en la mano un trozo de pan.

Respondió ella:

-Te juro por el Señor tu Dios, que no tengo ni pan; me queda sólo un puñado de harina en el cántaro y un poco de aceite en un recipiente. Ya ves que estaba recogiendo un poco de leña. Voy a hacer un pan para mí y para mi hijo; nos lo comeremos y luego moriremos.

Respondió Elías:

-No temas. Anda, prepáralo como has dicho, pero primero hazme a mí un panecillo y tráemelo; para ti y para tu hijo lo harás después.

Porque así dice el Señor Dios de Israel:

El cántaro de harina no se vaciará,
el recipiente de aceite no se agotará,
hasta el día en que el Señor 

envíe la lluvia sobre la tierra.

Ella se fue, hizo lo que le había dicho Elías y comieron él, ella y su hijo.

Ni el cántaro de harina se vació, ni recipiente de aceite se agotó: como lo había dicho el Señor por medio de Elías.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial

Alaba, alma mía, al Señor.

Alaba, alma mía, al Señor:
Que mantiene su fidelidad perpetuamente,
que hace justicia a los oprimidos,
que da pan a los hambrientos.

El Señor liberta a los cautivos.
El Señor abre los ojos al ciego,
el Señor endereza a los que ya se doblan,
el Señor ama a los justos,
el Señor guarda a los peregrinos.

El Señor sustenta al huérfano y a la viuda
y trastorna el camino de los malvados.
El Señor reina eternamente,
tu Dios, Sión, de edad en edad.

Sugerencia de Musicalización del Salmo

MONICION SEGUNDA LECTURA  (Hebreos 9,24-28)

Cristo no se ha ofrecido por nosotros muchas veces, sino una sola vez porque esa única vez se entregó todo, totalmente, hasta el extremo.  Escuchemos.

Segunda Lectura: Hebreos 9,24-28.

Lectura de la carta a los Hebreos

Cristo ha entrado no en un santuario construido por hombres -imagen del auténtico-; sino en el mismo cielo para ponerse ante Dios, intercediendo por nosotros.

Tampoco se ofrece a sí mismo muchas veces -como el sumo sacerdote que entraba en el santuario todos los años y ofrecía sangre ajena. Si hubiese sido así, Cristo tendría que haber padecido muchas veces, desde el principio del mundo-. De hecho, él se ha manifestado una sola vez, en el momento culminante de la historia, para destruir el pecado con el sacrificio de sí mismo.

El destino de los hombres es morir una sola vez. Y después de la muerte, el juicio.

De la misma manera Cristo se ha ofrecido una sola vez para quitar los pecados de todos.

La segunda vez aparecerá, sin ninguna relación al pecado, para salvar definitivamente a los que lo esperan.

Palabra de Dios

MONICION EVANGELIO  (Marcos 12,38-44)

Hoy Jesús derrumba todos nuestros criterios sobre la limosna y la caridad, y nos da el criterio de Dios: para Dios, el que da más es aquél que queda privado de más.  Abramos el oído, la mente y el corazón, y pongámonos de pie para la proclamación del Santo Evangelio.

+ Proclamación del santo Evangelio según San Marcos 

En aquel tiempo enseñaba Jesús a la multitud y les decía:

-¡Cuidado con los letrados! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en la plaza, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de las viudas con pretexto de largos rezos. Esos recibirán una sentencia más rigurosa.

Estando Jesús sentado enfrente de las alcancías del templo, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban en cantidad; se acercó una viuda pobre y echó dos monedas. Llamando a sus discípulos les dijo:

-Les aseguro que esa pobre viuda ha echado en la alcancía más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero ésta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir.

Palabra del Señor

2 comentarios

  1. me es muy util el material que nos proporcionan para la pastoral les agradesco su buen trabajo y lo comparte que dios los bendiga

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