
Tips Litúrgicos del Día
- Fecha: Jueves 26 de marzo de 2026.
- Tiempo Litúrgico: Quinta Semana de Cuaresma (Tiempo de Pasión).
- Color Litúrgico: Morado.
- Celebración: Feria de Cuaresma.
- Misal: Misa de la feria, con Prefacio I de la Pasión del Señor.
- Actitud: La liturgia de hoy nos invita a confiar plenamente en las promesas de Dios, quien es fiel a su Alianza, y a reconocer la divinidad de Jesucristo, quien nos asegura que "quien guarda su palabra no verá la muerte para siempre".
Citas Bíblicas del Día
- Tips Litúrgicos del Día
- Citas Bíblicas del Día
- Santo del Día
- Monición de Entrada
- Monición a la Primera Lectura
- Primera Lectura del Día de Hoy
- Salmo del Día de Hoy
- Monición del Evangelio
- Evangelio del Día de Hoy
- Oración de los Fieles
- Monición de Presentación de Ofrendas
- Oración de Comunión Espiritual
- Reflexión del Día de Hoy: "La Promesa de la Vida y el Gran 'YO SOY'"
- Monición de Despedida
Según el leccionario para la Misa ferial de este día:
- Primera Lectura: Génesis 17, 3-9.
- Salmo Responsorial: Salmo 104.
- Evangelio: Juan 8, 51-59.
Santo del Día
Feria de Cuaresma Durante la recta final de la Cuaresma (Tiempo de Pasión), prevalece la celebración ferial enfocada en el misterio de la Cruz. A nivel de calendarios locales y de congregaciones, en esta fecha se suele recordar al Beato Antonio Neyrot, mártir dominico, y a San Braulio, obispo de Zaragoza en el siglo VII, gran defensor de la fe y continuador de la obra de San Isidoro de Sevilla.
Monición de Entrada
Hermanos y hermanas, sean todos bienvenidos a esta celebración de la Eucaristía, en el jueves de la quinta semana de Cuaresma. A medida que nos acercamos a los días de la Pasión, la Palabra de Dios se vuelve más intensa y reveladora.
Hoy la liturgia nos presenta la inmensa fidelidad de Dios. En la primera lectura, seremos testigos de la Alianza perpetua que Dios establece con Abrahán, prometiéndole ser padre de una multitud de naciones. En el Evangelio, la tensión entre Jesús y las autoridades judías llega a su punto máximo cuando el Señor revela abiertamente su divinidad y promete la vida eterna a quienes guardan su Palabra. Dispongámonos a celebrar estos sagrados misterios renovando nuestra propia alianza con el Señor y pidiendo perdón por nuestras faltas.
Monición a la Primera Lectura
El libro del Génesis nos relata el momento en el que Dios confirma su Alianza con Abrán, cambiándole el nombre por el de Abrahán, que significa "padre de muchedumbre de pueblos". Dios se compromete para siempre con él y su descendencia, pidiéndole únicamente fidelidad a esta Alianza. Escuchemos con atención.
Primera Lectura del Día de Hoy
Lectura del libro del Génesis (17, 3-9)
En aquellos días, Abrán cayó rostro en tierra, y Dios le habló así: «Mira, esta es mi alianza contigo: serás padre de muchedumbre de pueblos. Ya no te llamarás Abrán, sino Abrahán, porque te hago padre de muchedumbre de pueblos. Te haré fecundo sin medida, sacaré pueblos de ti, y reyes nacerán de ti. Mantendré mi alianza contigo y con tu descendencia en futuras generaciones, como alianza perpetua. Seré tu Dios y el de tus descendientes futuros. Os daré a ti y a tu descendencia futura la tierra de tus peregrinaciones, la tierra de Canaán, como posesión perpetua, y seré su Dios». Dios añadió a Abrahán: «Por tu parte, guarda mi alianza, tú y tus descendientes en futuras generaciones».
Palabra de Dios.
Salmo del Día de Hoy
Salmo 104
R/. El Señor se acuerda de su alianza eternamente.
Recurrid al Señor y a su poder, buscad continuamente su rostro. Recordad las maravillas que hizo, sus prodigios, las sentencias de su boca. R/.
¡Estirpe de Abrahán, su siervo; hijos de Jacob, su elegido! El Señor es nuestro Dios, él gobierna toda la tierra. R/.
Se acuerda de su alianza eternamente, de la palabra dada, por mil generaciones; de la alianza sellada con Abrahán, del juramento hecho a Isaac. R/.
Monición del Evangelio
En su diálogo con los judíos, Jesús hace una de las afirmaciones más impactantes de todo el Evangelio: "Antes de que Abrahán existiera, yo soy", aplicándose a sí mismo el nombre divino revelado a Moisés. Esta verdad escandaliza a quienes lo escuchan, pero para nosotros es la máxima garantía de nuestra salvación. Nos ponemos de pie para aclamar el Santo Evangelio.
Evangelio del Día de Hoy
Lectura del santo Evangelio según san Juan (8, 51-59)
En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: «En verdad, en verdad os digo: quien guarda mi palabra no verá la muerte para siempre». Los judíos le dijeron: «Ahora vemos claro que estás endemoniado; Abrahán murió, los profetas también, ¿y tú dices: "Quien guarde mi palabra no gustará la muerte para siempre"? ¿Eres tú más que nuestro padre Abrahán, que murió? También los profetas murieron, ¿por quién te tienes?». Jesús contestó: «Si yo me glorifico a mí mismo, mi gloria no vale nada. El que me glorifica es mi Padre, de quien vosotros decís: "Es nuestro Dios", aunque no lo conocéis. Yo sí lo conozco, y si dijera "No lo conozco" sería, como vosotros, un embustero; pero yo lo conozco y guardo su palabra. Abrahán, vuestro padre, saltaba de gozo pensando ver mi día; lo vio, y se alegró». Los judíos le dijeron: «No tienes todavía cincuenta años, ¿y has visto a Abrahán?». Jesús les dijo: «En verdad, en verdad os digo: antes de que Abrahán existiera, yo soy». Entonces cogieron piedras para tirárselas, pero Jesús se escondió y salió del templo.
Palabra del Señor.
Oración de los Fieles
Sacerdote: Hermanos, acudamos con fe a Dios nuestro Padre, que recuerda siempre su santa Alianza, y presentémosle nuestras necesidades diciendo: Señor, danos tu vida eterna.
- Por la Iglesia, nuevo Pueblo de Dios y descendencia espiritual de Abrahán: para que se mantenga siempre fiel a la Alianza y custodie con amor la Palabra de Cristo. Oremos.
- Por los obispos y pastores de la Iglesia (pidiendo especialmente hoy por Mons. Francisco Cases y Mons. Francisco José Prieto en el aniversario de sus ordenaciones episcopales,): para que guíen al pueblo de Dios con sabiduría y lo preparen para los misterios pascuales. Oremos.
- Por los que gobiernan el mundo: para que, reconociendo la grandeza del Creador, respeten la vida humana y promuevan la justicia y la paz. Oremos.
- Por aquellos que viven con angustia ante el misterio de la muerte o sufren enfermedades graves: para que las palabras de Jesús, "quien guarda mi palabra no verá la muerte", les infundan esperanza y consuelo. Oremos.
- Por nosotros, aquí presentes: para que en estos últimos días de Cuaresma afiancemos nuestra fe en Jesucristo, el Gran "YO SOY", y dejemos que su gracia transforme nuestro corazón. Oremos.
Sacerdote: Dios fiel y verdadero, que prometiste a nuestros padres una descendencia incontable y en Cristo nos has hecho hijos tuyos; atiende nuestras súplicas y guíanos hacia la Pascua eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Monición de Presentación de Ofrendas
Presentamos ante el Señor los dones del pan y del vino. Ellos serán transformados en el Cuerpo y la Sangre de Aquel que es anterior a Abrahán, Jesucristo. Que esta ofrenda sea signo de nuestra voluntad de guardar su palabra para alcanzar la vida eterna.
Oración de Comunión Espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén.
Reflexión del Día de Hoy: "La Promesa de la Vida y el Gran 'YO SOY'"
La liturgia de la Palabra de este jueves de la quinta semana de Cuaresma confronta dos visiones de la vida humana y la divinidad: la ceguera de quienes solo ven lo temporal frente a la revelación eterna de Dios.
1. El cambio de nombre, un cambio de destino En la primera lectura vemos uno de los momentos cumbres de la Historia de la Salvación. Dios se aparece a Abrán y hace un pacto con él. Como sello de esta Alianza eterna, Dios le cambia el nombre. Pasa de ser Abrán ("padre enaltecido") a Abrahán ("padre de muchedumbre de pueblos"). En la mentalidad bíblica, un cambio de nombre significa una nueva identidad y una nueva misión. Dios le asegura que su Alianza no tiene fecha de caducidad. Es un pacto de gracia y fidelidad incondicional, que exige como única respuesta confiar y caminar en Su presencia. Nosotros somos la herencia espiritual de esa gran promesa hecha a Abrahán.
2. "Quien guarda mi palabra no verá la muerte" En el Evangelio, la fricción entre Jesús y las autoridades judías sube de nivel. Jesús hace una promesa que rompe los esquemas humanos: «Quien guarda mi palabra no verá la muerte para siempre». Los judíos lo toman literalmente y lo acusan de estar loco. Su lógica es contundente, pero corta de miras: "Abrahán murió, los profetas murieron, ¿quién te crees tú?". Ellos hablan de la muerte biológica, el final inevitable del cuerpo físico. Pero Jesús está hablando de la muerte espiritual, la muerte definitiva que es la separación eterna de Dios. Cristo no vino a librarnos de morir físicamente, sino a destruir el poder absoluto de la muerte, convirtiéndola en un simple paso hacia la gloria eterna.
3. La majestad del "YO SOY" El diálogo culmina con una de las declaraciones cristológicas más fuertes de todo el Nuevo Testamento. Ante la burla de los judíos ("¿No tienes cincuenta años y has visto a Abrahán?"), Jesús responde: «Antes de que Abrahán existiera, YO SOY». Notemos que no dice "yo era" o "yo existía", sino "YO SOY". Es el mismo nombre sagrado e inefable con el que Dios se reveló a Moisés en la zarza ardiente en el Éxodo ("Yo soy el que soy"). Jesús está declarando sin filtros su naturaleza divina, su eternidad y su igualdad con el Padre. Para los judíos, esto era una blasfemia intolerable, por eso toman piedras para matarlo. La ceguera les impide ver que Dios está frente a ellos.
Hoy el Señor nos pregunta: ¿Por quién tengo yo a Jesús? ¿Es solo un gran maestro moral, o reconozco en Él a mi Dios, dueño del tiempo y vencedor de la muerte? Pidámosle en esta Cuaresma la gracia de ser fieles a su Palabra, para que un día podamos heredar la vida que no tiene fin.
Monición de Despedida
Hermanos, confortados por el Pan de Vida y la Palabra de Aquel que ha vencido a la muerte, regresemos a nuestras obligaciones cotidianas. Salgamos con el firme propósito de guardar la palabra del Señor en nuestros corazones, viviendo en la esperanza cierta de su salvación. Pueden ir en paz.
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