
Tips Litúrgicos del Día
- Tips Litúrgicos del Día
- Citas Bíblicas del Día
- Santo del Día
- Monición de Entrada
- Monición a la Primera Lectura
- Primera Lectura del Día de Hoy
- Salmo del Día de Hoy
- Salmo 85
- Monición del Evangelio
- Evangelio del Día de Hoy
- Lectura del santo Evangelio según san Marcos (5, 21-43)
- Oración de los Fieles
- Monición de Presentación de Ofrendas
- Oración de Comunión Espiritual
- Reflexión del Día de Hoy: El dolor del padre y el poder del Hijo
- Monición de Despedida
- Referencias
• Fecha: Martes de la IV Semana del Tiempo Ordinario.
• Celebración: Feria (Verde) o San Blas, obispo y mártir (Rojo) / San Óscar, obispo (Blanco). Se sugiere celebrar a San Blas por la tradición de la bendición de las gargantas.
• Color: Rojo (si se celebra a San Blas).
• Misal: Oraciones propias de la memoria de San Blas (Colecta) y el resto del común de mártires o pastores. Prefacio común o de los santos mártires.
• Ritual: En este día es tradición bendecir las gargantas con dos velas cruzadas, invocando la intercesión de San Blas para librar de los males de garganta y otros males.
• Lecturas: Se utilizan las lecturas de la feria (Año Par) según el calendario 2026.
Citas Bíblicas del Día
• Primera Lectura: 2 Samuel 18, 9-10. 14b. 24-25a. 30 — 19, 3.
• Salmo Responsorial: Salmo 85, 1-2. 3-4. 5-6.
• Evangelio: Marcos 5, 21-43.
Santo del Día
San Blas, obispo y mártir Obispo de Sebaste (Armenia) en el siglo IV. Según la tradición, fue médico antes de ser obispo y vivió como eremita en una cueva. Sufrió el martirio durante la persecución de Licinio tras ser torturado con peines de hierro. Se le invoca especialmente contra las enfermedades de la garganta porque, camino al martirio, salvó milagrosamente a un niño que se ahogaba con una espina de pescado.
Monición de Entrada
Hermanos, bienvenidos a la celebración de la Eucaristía. Hoy, martes de la cuarta semana del tiempo ordinario, la Iglesia recuerda a San Blas, obispo y mártir, conocido protector contra los males de la garganta. Las lecturas de hoy son de una intensidad emocional sobrecogedora: veremos el dolor desgarrador del Rey David llorando la muerte de su hijo rebelde, Absalón, y contemplaremos a Jesús, Señor de la Vida, sanando a una mujer y resucitando a una niña de doce años. Que esta celebración nos renueve en la fe de que Dios es Padre misericordioso y Señor que vence a la muerte.
Monición a la Primera Lectura
Escucharemos el desenlace de la rebelión de Absalón contra su padre David. A pesar de la victoria militar, lo que destaca es el corazón de padre de David. Ante la noticia de la muerte de su hijo, el rey se olvida de la corona y del triunfo, y rompe a llorar. Es un reflejo pálido pero conmovedor del amor de Dios, que no quiere la muerte del pecador.
Primera Lectura del Día de Hoy
Lectura del segundo libro de Samuel (18, 9-10. 14b. 24-25a. 30 — 19, 3)
En aquellos días, Absalón se topó con los veteranos de David. Iba montado en un mulo, y el mulo se metió bajo el ramaje de una encina frondosa. La cabeza se le trabó en la encina, y quedó colgado entre el cielo y la tierra, mientras el mulo que montaba siguió adelante. Uno lo vio y avisó a Joab: «He visto a Absalón colgado de una encina». Joab tomó tres dardos en la mano y los clavó en el corazón de Absalón. David estaba sentado entre las dos puertas. El centinela subió al terrado de la puerta, sobre la muralla, levantó la vista, miró y vio a un hombre que corría solo. El centinela gritó y avisó al rey. El rey dijo: «Si viene solo, trae buenas noticias». El rey le ordenó: «Ponte ahí y espera». Él se puso a un lado y esperó. Llegó el etíope y dijo: «Reciba mi señor, el rey, esta buena noticia: Hoy te ha hecho justicia el Señor, librándote de los que se habían rebelado contra ti». El rey preguntó al etíope: «¿Está bien el muchacho Absalón?». Contestó el etíope: «¡Que acaben como ese muchacho los enemigos de mi señor, el rey, y cuantos se rebelan contra ti para tu mal!». El rey se estremeció, subió al mirador de encima de la puerta y se puso a llorar. Y decía mientras caminaba: «¡Hijo mío, Absalón, hijo mío! ¡Hijo mío, Absalón! ¡Ojalá hubiera muerto yo en tu lugar! ¡Absalón, hijo mío, hijo mío!». Avisaron a Joab: «El rey está llorando y lamentándose por Absalón». La victoria de aquel día se trocó en luto para todo el ejército, porque las tropas oyeron decir aquel día que el rey estaba desolado por su hijo. El ejército entró aquel día en la ciudad a escondidas, como se esconde un ejército avergonzado por haber huido en la batalla.
Palabra de Dios.
Salmo del Día de Hoy
Salmo 85
R/. Inclina tu oído, Señor, escúchame.
Inclina tu oído, Señor, escúchame, que soy un pobre desamparado; protege mi vida, que soy un fiel tuyo; salva a tu siervo, que confía en ti. R/.
Tú eres mi Dios, piedad de mí, Señor, que a ti te estoy llamando todo el día; alegra el alma de tu siervo, pues levanto mi alma hacia ti. R/.
Porque tú, Señor, eres bueno y clemente, rico en misericordia con los que te invocan. Señor, escucha mi oración, atiende a la voz de mi súplica. R/.
Monición del Evangelio
San Marcos nos presenta hoy a Jesús como el Señor de la vida, capaz de vencer la enfermedad y la muerte. Dos milagros se entrelazan: la curación de una mujer que toca su manto con fe y la resurrección de la hija de Jairo. La clave en ambos casos es la fe que vence al miedo.
Evangelio del Día de Hoy
Lectura del santo Evangelio según san Marcos (5, 21-43)
En aquel tiempo, Jesús atravesó de nuevo a la otra orilla, se le reunió mucha gente a su alrededor, y se quedó junto al mar. Se acercó un jefe de la sinagoga, que se llamaba Jairo, y, al verlo, se echó a sus pies, rogándole con insistencia: «Mi niña está en las últimas; ven, pon las manos sobre ella, para que se cure y viva». Se fue con él, y lo seguía mucha gente que lo apretujaba. Había una mujer que padecía flujos de sangre desde hacía doce años. Había sufrido mucho a manos de muchos médicos y se había gastado en eso toda su fortuna; pero, en vez de mejorar, se había puesto peor. Oyó hablar de Jesús y, acercándose por detrás, entre la gente, le tocó el manto, pensando: «Con sólo tocarle el manto curaré». Inmediatamente se secó la fuente de sus hemorragias y notó que su cuerpo estaba curado del mal. Jesús, notando que había salido fuerza de él, se volvió en seguida, en medio de la gente, y preguntó: «¿Quién me ha tocado el manto?». Los discípulos le contestaban: «Ves como te apretuja la gente y preguntas: "¿Quién me ha tocado?"». Él seguía mirando alrededor, para ver a la que había hecho esto. La mujer se acercó asustada y temblorosa, al comprender lo que le había ocurrido, se le echó a los pies y le confesó toda la verdad. Él le dijo: «Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y queda curada de tu enfermedad». Todavía estaba hablando, cuando llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle: «Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar más al maestro?». Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga: «No temas; basta que tengas fe». No permitió que lo acompañara nadie, más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Llegaron a casa del jefe de la sinagoga y encontró el alboroto de los que lloraban y se lamentaban a gritos. Entró y les dijo: «¿Qué estrépito y qué lloros son estos? La niña no está muerta, está dormida». Se reían de él. Pero él los echó fuera a todos y, con el padre y la madre de la niña y sus acompañantes, entró donde estaba la niña, la cogió de la mano y le dijo: «Talitha qumi» (que significa: «Contigo hablo, niña, levántate»). La niña se levantó inmediatamente y echó a andar; tenía doce años. Y se quedaron mirando con asombro. Les insistió en que nadie se enterase; y les dijo que dieran de comer a la niña.
Palabra del Señor.
Oración de los Fieles
Sacerdote: Hermanos, presentemos nuestras súplicas a Dios Padre, que no quiere la muerte del pecador sino que viva, y que en su Hijo Jesús nos ha dado la medicina de la inmortalidad.
1. Por la Iglesia, para que, imitando a Cristo, se acerque con ternura a todos los que sufren y les lleve la esperanza de la resurrección. R/. Escúchanos, Señor.
2. Por los médicos y el personal sanitario, para que por intercesión de San Blas, sean instrumentos de sanación y consuelo para los enfermos. R/. Escúchanos, Señor.
3. Por los padres que lloran la muerte o la perdición de sus hijos, como el rey David; para que encuentren en el Corazón de Dios el consuelo y la fortaleza. R/. Escúchanos, Señor.
4. Por los que padecen enfermedades de la garganta y otros males físicos; para que sean librados de todo mal y puedan alabar siempre al Señor. R/. Escúchanos, Señor.
5. Por nosotros, para que tengamos la fe de la hemorroísa y la confianza de Jairo, y sepamos "tocar" a Jesús en los sacramentos. R/. Escúchanos, Señor.
Sacerdote: Acoge, Padre, estas intenciones y danos la salud del alma y del cuerpo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Monición de Presentación de Ofrendas
Presentamos el pan y el vino, signos de nuestra vida frágil. Así como la niña del Evangelio necesitaba alimento después de ser resucitada, nosotros presentamos estos dones para recibir el Alimento de Vida Eterna que nos sostiene en nuestra debilidad.
Oración de Comunión Espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén.
Reflexión del Día de Hoy: El dolor del padre y el poder del Hijo
Las lecturas de este martes nos ofrecen un contraste dramático y una enseñanza profunda sobre el amor y la vida.
1. "¡Hijo mío, Absalón!": El amor que no renuncia. En la primera lectura, nos encontramos con una de las escenas más desgarradoras del Antiguo Testamento. David es un rey victorioso; su ejército ha aplastado la rebelión. Políticamente, es un día de triunfo. Pero el texto nos dice que "la victoria se trocó en luto". ¿Por qué? Porque el rey no ve a un enemigo en el caído, ve a su hijo. Absalón había traicionado a su padre, lo había perseguido, quería matarlo para usurpar el trono. Merecía la justicia humana. Pero el corazón de David es una imagen misteriosa del corazón de Dios. Dios no mira nuestra rebelión con ojos de juez vengativo, sino con el dolor de un padre que pierde a un hijo. El grito de David —"¡Ojalá hubiera muerto yo en tu lugar!"— es una profecía involuntaria. Siglos después, otro Rey, el Hijo de David (Jesucristo), no solo diría esa frase, sino que la cumpliría: Él murió en nuestro lugar para que nosotros, hijos rebeldes, pudiéramos vivir.
2. Tocar la Vida. El Evangelio es una explosión de esperanza frente a la muerte y la enfermedad que veíamos en la primera lectura. Marcos entrelaza dos historias de desesperación femenina y paternal. La mujer con flujo de sangre es impura según la ley; no debería tocar a nadie. Pero su fe le dice que Jesús es una fuente de pureza y vida mayor que cualquier norma ritual. Ella piensa: "Con sólo tocarle el manto curaré". Y Jesús confirma que el contacto físico, movido por la fe, desata el poder de Dios. No es magia, es encuentro. Por otro lado, Jairo, al igual que David, es un padre angustiado. Pero a diferencia de David, que recibe la noticia de la muerte definitiva, Jairo recibe una palabra nueva ante la muerte: "No temas; basta que tengas fe".
3. "Talitha qumi". Jesús entra en la habitación de la muerte y la transforma en un lugar de sueño ("la niña no está muerta, está dormida"). Toma a la niña de la mano —saltándose de nuevo las normas de pureza ritual sobre el contacto con cadáveres— y le ordena levantarse. Hoy, San Blas nos recuerda que Dios se preocupa por nuestra salud física (la garganta, el cuerpo), pero el Evangelio nos lleva más allá: Dios tiene poder para levantarnos de la muerte espiritual. A veces nos sentimos como Absalón, atrapados y muertos por nuestras malas decisiones; otras veces como la hemorroísa, desangrándonos en la vida sin fuerzas. A todos, Jesús nos dice hoy: "Levántate".
Monición de Despedida
Hermanos, hemos celebrado al Dios que ama la vida. Que la intercesión de San Blas nos proteja de todo mal. Vayamos ahora a nuestras casas con la certeza de que, para quien tiene fe, la muerte no es el final, sino un sueño del que Cristo nos despertará. Pueden ir en paz.
Referencias
• Calendario Litúrgico 2026 (Ciclo A/Par): calendario enero y febrero 2026.pdf. Confirma la fecha, el color verde para la feria, las opciones de los santos (San Blas, San Óscar) y las citas bíblicas exactas: 2 Sam 18 y Mc 5.
• Conferencia Episcopal Española: Calendario Litúrgico Pastoral Conferencia Episcopal Española.pdf. Confirma la memoria libre de San Blas el 3 de febrero.
Deja una respuesta
Contenido Relacionado