Evangelio, Lecturas y Moniciones del Miércoles 04 de Febrero de 2026

Tips Litúrgicos del Día

Índice del Artículo

Fecha: Miércoles de la IV Semana del Tiempo Ordinario.

Color: Verde.

Celebración: Feria.

Misal: Se utiliza cualquier formulario permitido para el Tiempo Ordinario, con prefacio común.

Lecturas: Corresponden al Año Par (Ciclo II). Continuamos con la historia del Rey David en la primera lectura y el ministerio de Jesús en el Evangelio de Marcos.

Actitud: La liturgia de hoy nos invita a reflexionar sobre la humildad y la confianza en la misericordia de Dios, frente a la autosuficiencia humana.


Citas Bíblicas del Día

Según el calendario litúrgico 2026:

Primera Lectura: 2 Samuel 24, 2. 9-17.

Salmo Responsorial: Salmo 31, 1-2. 5. 6. 7.

Evangelio: Marcos 6, 1-6.


Santo del Día

Feria del Tiempo Ordinario (Devocionalmente se puede recordar a Santa Juana de Valois, reina de Francia y fundadora de la Orden de la Anunciación, o a San Juan de Brito, mártir jesuita). Hoy nos centramos en el seguimiento de Cristo en la vida ordinaria, escuchando cómo incluso los grandes elegidos, como David, necesitan penitencia, y cómo el mismo Jesús enfrentó el rechazo de los suyos.


Monición de Entrada

Hermanos y hermanas, bienvenidos a la celebración de la Eucaristía. En este miércoles de la cuarta semana, la Palabra de Dios nos confronta con nuestras debilidades. En la primera lectura, veremos al gran Rey David caer en el pecado de la soberbia al realizar un censo para medir su poder militar, olvidando que su fuerza viene de Dios. Sin embargo, su arrepentimiento nos enseñará a confiar en la misericordia divina antes que en los hombres. En el Evangelio, Jesús visita su pueblo, Nazaret, y se encuentra con la barrera de la incredulidad. Pidamos al Señor que ablande nuestro corazón para no rechazarle y para reconocer nuestras faltas con humildad.


Monición a la Primera Lectura

El Rey David ordena un censo del pueblo. Aparentemente es una medida administrativa, pero en el fondo es un acto de desconfianza hacia Dios: David quiere saber con cuántas fuerzas cuenta, en lugar de apoyarse en la Providencia. Al darse cuenta de su error, David nos regala una de las frases más hermosas de confianza: "Caigamos en manos de Dios, que es compasivo, y no en manos de los hombres".


Primera Lectura del Día de Hoy

Lectura del segundo libro de Samuel (24, 2. 9-17)

En aquellos días, el rey David dijo a Joab y a los jefes del ejército que estaban con él: «Recorred todas las tribus de Israel, desde Dan hasta Berseba, y haced el censo del pueblo, para que yo sepa el número de la gente». Joab entregó al rey el resultado del censo del pueblo: había en Israel ochocientos mil hombres de guerra, que desenvainaban espada, y en Judá quinientos mil hombres. Pero, después de haber hecho el censo del pueblo, a David le remordió la conciencia y dijo al Señor: «He pecado gravemente al hacer esto. Pero ahora, Señor, pasa por alto la culpa de tu siervo, porque he procedido muy neciamente». Al levantarse David por la mañana, la palabra del Señor vino al profeta Gad, vidente de David: «Vete y dile a David: “Así dice el Señor: Te propongo tres cosas; elige una y la realizaré”». Gad se presentó a David y le notificó: «¿Qué prefieres: que vengan tres años de hambre sobre tu tierra, o huir tres meses ante tus enemigos que te persigan, o que haya tres días de peste en tu tierra? Reflexiona y mira qué he de responder al que me ha enviado». David contestó a Gad: «Estoy en gran angustia. Pero caigamos en manos del Señor, que es compasivo; no caiga yo en manos de hombres». El Señor mandó la peste a Israel desde la mañana hasta el tiempo señalado, y murieron setenta mil hombres del pueblo, desde Dan hasta Berseba. El ángel extendió la mano hacia Jerusalén para asolarla. Entonces el Señor se arrepintió de aquel mal y dijo al ángel que asolaba al pueblo: «¡Basta! ¡Detén tu mano!». El ángel del Señor estaba junto a la era de Arauná, el jebuseo. David, al ver al ángel que hería al pueblo, dijo al Señor: «Yo soy el que ha pecado, yo soy el que ha procedido mal; pero estas ovejas, ¿qué han hecho? Caiga tu mano sobre mí y sobre la casa de mi padre».

Palabra de Dios.


Salmo del Día de Hoy

Salmo 31

R/. Perdona, Señor, mi culpa y mi pecado.

Dichoso el que está absuelto de su culpa, a quien le han sepultado su pecado; dichoso el hombre a quien el Señor no le apunta el delito, y en cuyo espíritu no hay engaño. R/.

Había pecado, lo reconocí, no te encubrí mi delito; propuse: «Confesaré al Señor mi culpa», y tú perdonaste mi culpa y mi pecado. R/.

Por eso, que todo fiel te suplique en el momento de la desgracia: la crecida de las aguas caudalosas no lo alcanzará. R/.

Tú eres mi refugio, me libras del peligro, me rodeas de cantos de liberación. R/.


Monición del Evangelio

Jesús regresa a su tierra, Nazaret. Lo que debería ser un reencuentro gozoso se torna amargo. Sus paisanos, que creen conocerlo todo sobre él ("¿no es este el carpintero?"), se escandalizan y se cierran a la fe. Escuchemos cómo la familiaridad sin fe puede bloquear la gracia de Dios.


Lectura del santo Evangelio según san Marcos (6, 1-6)

En aquel tiempo, Jesús se dirigió a su ciudad y lo seguían sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: «¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada, y esos milagros que realizan sus manos? ¿No es este el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?». Y se escandalizaban a causa de él. Les decía Jesús: «No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa». No pudo hacer allí ningún milagro, solo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se maravillaba de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.


Oración de los Fieles

Sacerdote: Oremos al Señor, nuestro refugio, que perdona las culpas y conoce la sinceridad de nuestros corazones.

1. Por la Iglesia, para que nunca ponga su confianza en números, estructuras o poder humano, sino únicamente en la fuerza del Espíritu Santo. Oremos.

2. Por los gobernantes, para que actúen con responsabilidad, evitando decisiones que traigan sufrimiento al pueblo, y reconozcan sus errores con humildad. Oremos.

3. Por los que, como los paisanos de Nazaret, tienen el corazón cerrado a la novedad de Dios por prejuicios o rutina; para que descubran la presencia viva de Cristo en lo cotidiano. Oremos.

4. Por nosotros, para que cuando pequemos, tengamos la valentía de David de arrojarnos en los brazos misericordiosos de Dios, sabiendo que Él es compasivo. Oremos.

Sacerdote: Escucha, Padre, nuestras súplicas y no nos dejes caer en la tentación de la autosuficiencia. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


Monición de Presentación de Ofrendas

Señor, te presentamos estos dones. No traemos méritos ni grandes estadísticas de nuestros logros, sino un corazón contrito y humilde, confiando en que tu misericordia transformará nuestra ofrenda en sacramento de vida.


Oración de Comunión Espiritual

Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén.


Reflexión del Día de Hoy: "Caer en manos de Dios" vs. "El escándalo de la cercanía"

La liturgia de hoy nos presenta dos formas de relacionarse con el misterio de Dios: la penitencia confiada de David y la incredulidad obstinada de Nazaret.

1. El pecado del censo y la lógica de la fe: ¿Por qué fue pecado que David hiciera un censo? A nuestros ojos modernos, es una simple estadística. Pero en la mentalidad bíblica, el censo significaba que el rey ponía su seguridad en la cantidad de soldados ("ochocientos mil hombres") y no en la promesa de Dios. Era un acto de vanidad y de autosuficiencia: "mira cuánto poder tengo". Sin embargo, la grandeza de David reaparece en su caída. Cuando se da cuenta de su error ("he procedido muy neciamente"), no busca excusas. Y ante el castigo, elige la opción más arriesgada humanamente pero más segura espiritualmente: "Caigamos en manos del Señor, que es compasivo; no caiga yo en manos de hombres". David sabe que el castigo de Dios, aunque doloroso (como un padre que corrige), siempre busca la salvación y tiene un límite ("¡Basta! ¡Detén tu mano!"). En cambio, la justicia humana o las consecuencias naturales de la guerra suelen ser despiadadas. La lección es clara: cuando nos equivoquemos, no huyamos de Dios; corramos hacia Él. Su severidad es mejor que la "misericordia" del mundo.

2. El Dios demasiado humano: En el Evangelio, Jesús visita su pueblo. Los nazarenos tienen todos los datos sobre Jesús: conocen su oficio (carpintero), a su madre (María) y a sus parientes. Creen que conocer el dato es conocer a la persona. Su error es opuesto al de David, pero igualmente trágico. Si David pecó por querer controlar el poder, los nazarenos pecan por querer controlar a Dios encasillándolo en lo conocido. "¿No es este el carpintero?". No pueden aceptar que la Sabiduría infinita de Dios se manifieste en alguien tan cotidiano, tan igual a ellos. La frase "se maravillaba de su falta de fe" es terrible. La falta de fe de ellos "ató las manos" de Jesús ("no pudo hacer allí ningún milagro"). Dios respeta tanto nuestra libertad que, si nos cerramos en nuestros prejuicios ("ya sé quién es", "ya sé lo que dirá la Iglesia"), Él no puede actuar con poder en nuestra vida.

Conclusión: Hoy se nos invita a romper nuestros esquemas. Ni la seguridad en nuestros propios recursos (como David al principio) ni el desprecio por lo cotidiano (como los nazarenos) nos llevan a Dios. El camino es la humildad que dice: "Señor, he pecado, pero confío en Ti" y la fe que dice: "Señor, te reconozco en lo sencillo de mi vida".


Monición de Despedida

Hermanos, al volver a nuestras tareas, no despreciemos la presencia de Dios en lo cotidiano ni confiemos solo en nuestras fuerzas. Que la experiencia de la misericordia de Dios nos acompañe hoy. Pueden ir en paz.


Referencias

Calendario enero y febrero 2026.pdf: Confirma la fecha (Miércoles 4 de febrero de 2026), el carácter ferial (verde) y las lecturas exactas del ciclo par: 2 Sm 24 y Mc 6.

Calendario Litúrgico Pastoral 2022-2023: Usado como referencia para estructura de ferias y moniciones generales del Tiempo Ordinario.

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