CINCUENTENARIO DE LA DIÓCESIS DE SAN CARLOS

La crónica menor

Cardenal Baltazar Porras Cardozo

2022 es un año clave para observar el desarrollo de la organización eclesiástica en Venezuela. Hace cien años nuestro país contaba con seis diócesis para atender el extenso e incomunicado territorio de nuestra patria. Gracias a la bondad del Papa Pío XI se crearon ese año de 1922 cuatro nuevas diócesis, un vicariato apostólico y un arzobispado. Cincuenta años más tarde, 1972, el único estado que no contaba con una circunscripción eclesiástica era el estado Cojedes. En este mes de mayo, el 16, se cumple el medio siglo de andadura de la diócesis que lleva el nombre de la capital estadal San Carlos de Austria, para atender espiritualmente a las poblaciones dispersas en sus 14.800Kms2.

Le correspondió a un sacerdote zuliano, Mons. Medardo Luzardo ser el obispo fundador. Recibió la ordenación episcopal en la catedral marabina y rigió los destinos de esta tierra llanera hasta el 20 de agosto de 1979. Hombre sencillo, entregado a su feligresía, muy ordenado en todo, le tocó darle rostro propio a la nueva diócesis, sufragánea de Valencia. Dejó constancia de su labor en el boletín diocesano, fiel reflejo de su trabajo e inquietudes. Le sucedió como segundo obispo, Mons. Antonio Arellano Durán, del clero tachirense, quien estuvo al frente de la diócesis desde el 3 de junio de 1980 hasta el 27 de febrero de 2002. Murió el 2 de marzo de 2003 y sus restos reposan en la catedral de San Carlos. Lo sucedió como tercer obispo Mons. Tomás Jesús Zárraga Colmenares, del clero falconiano, desde el 27 de diciembre de 2002 hasta el 10 de noviembre de 2014. Por razones de salud tuvo que renunciar y se retiró a la cartuja de Cataluña donde está dedicado a la oración y a la ayuda a los venezolanos necesitados. Con la colaboración de eficientes laicos obtiene alimentos, medicamentos y ropas que envía periódicamente al país. El cuarto y actual obispo de la sede llanera es el barinense Polito Rodríguez, quien desde el 8 de abril del 2016 desempeña una amplia labor. Cultiva las vocaciones, visita permanentemente a todas las comunidades, con gran sensibilidad social y promocional del laicado y las vocaciones. Ha restaurado varios templos y modernizado la residencia y curia episcopal.

Toda la iglesia venezolana se une a estas bodas de oro en las que se pone muy en alto el trabajo evangelizador y sinodal de uno de los estados más deprimidos del país, pero con gran vitalidad espiritual al servicio de la esperanza y la vida. Ad multos annos.

31.- 27-5-22(2539)

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