10 oraciones católicas que debes conocer – 10 Oraciones Católicas

Jose Toro

Las oraciones son un puente de comunicación que nos acerca a Dios, Padre celestial. Cuando se rezan con fe y devoción nos sanan interna y externamente. A continuación presentamos 10 oraciones católicas que debes conocer para hacer de los momentos cotidianos o simples acciones que alaben al Señor. Son prácticas populares y litúrgicas que nos acompaña en nuestras vidas.

Las oraciones más conocidas por la comunidad católica son: Padrenuestro, Ave María, Gloria, Salve, el Credo, Yo Confieso, Ángel de mi guardia, Por la Señal de la Cruz, Acto de Contrición entre muchas más, pero hay un gran número de oraciones para pedir o dar a Dios en un momento o acción cotidiana de nuestro día a día.

Oración al Espíritu Santo

Se usa con fines espirituales para invocar al Espíritu Santo en nuestras vidas

-Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el

fuego de tu amor. Envía tu espíritu y serán creadas todas las cosas.

R. Y renovarás la faz de la tierra.

-¡Oh Dios, que has instruido los corazones de tus fieles con la luz del

Espíritu Santo!, concédenos según el mismo Espíritu, conocer las cosas

rectas y gozar siempre de sus divinos consuelos. Por Jesucristo Nuestro

Señor. Amén.

– Te damos gracias, omnipotente Dios, por todos tus beneficios. Tú que vives

y reinas por los siglos de los siglos.

R. Amén.

Oraciones para bendecir la mesa

Oración 1

V. Bendícenos, Señor, y bendice estos alimentos que por tu bondad vamos

a tomar.

R. Amén.

V. El Rey de la eterna gloria nos haga partícipes de la mesa celestial.

R. Amén.

Acción de gracias por la comida

V. Te damos gracias, omnipotente Dios, por todos tus beneficios. Tú que vives

y reinas por los siglos de los siglos.

R. Amén.

V. El Señor nos dé su paz.

R. Y la vida eterna. Amén.

Oración 2

Señor, bendice estos alimentos que recibimos de tu generosidad. Da pan a

los que tienen hambre y hambre de Dios a los que tienen pan.

Oración 3

Bendícenos, Señor, y bendice nuestros alimentos. Bendice también a quienes

nos los han preparado y da pan a los que no lo tienen.

Señor mío Jesucristo

Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido, propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Ofrezco Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados y así como lo suplico, así confío en vuestra bondad y misericordia infinita, que los perdonareis, por los méritos de vuestra preciosísima sangre, pasión y muerte y me dareis gracia para enmendarme y perseverar en vuestro santo amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.

La Magnífica

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador, porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí, su nombre es santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo,  dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, gloria al Hijo y gloria al Espíritu Santo, como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Santísima maría

“Perpetuas alabanzas a María, Doncella Pura, Virgen sempiterna, Madre de Cristo, abogada de la humanidad, Reina del paraíso, puerta de la gloria y Ama de la Creación. Tú eres la Virgen Única; Tú sola has concebido sin Pecado Original; Tú, Virgen Pura que concibió a Jesucristo sin mancha, por obra del Espíritu Santo. Tú sola, Virgen, Madre elegida de quien nació el Creador y Salvador. Por esto, a ti te imploro que ruegues por nosotros a Jesucristo, tu santo Hijo y Señor, y nos libres de todos los males. Amén”.

Oración del ofrecimiento de vida

“Mi amable Jesús:

Delante de la Santísima Trinidad, delante de Nuestra Madre del Cielo y de toda la Corte Celestial, ofrezco, según las intenciones de Tu Corazón Eucarístico y las del Inmaculado Corazón de María Santísima, toda mi vida, todas mis santas Misas, Comuniones, buenas obras, sacrificios y sufrimientos. Uniéndolos a los Méritos de Tu Santísima Sangre y a Tu Muerte de Cruz.

Para adorar a la Gloriosa Santísima Trinidad. Para ofrecerle reparación por nuestras ofensas. Por la unión de nuestra Santa Madre, la Iglesia. Por nuestros Sacerdotes. Por las buenas vocaciones Sacerdotales. Y por todas las almas hasta el fin del mundo.

Recibe, Jesús mío, mi ofrecimiento de vida y concédeme la gracia para perseverar en él fielmente hasta el fin de mi vida. Amén”.

Oración al Señor: Creo en ti

Cuando llega la dificultad y las pruebas, en los momentos de angustia, de duda o enfermedad, es bueno decir al Señor que seguimos creyendo en él.

Señor, tú siempre me has dado la fuerza necesaria, y, aunque débil,

Creo en ti.

Señor, tú siempre me has dado la paz de cada día, y, aunque angustiado, creo en ti.

Señor, tú siempre me has protegido en la prueba, y aunque estoy en ella,

Creo en ti.

Señor, tú siempre has alumbrado mis tinieblas, y aunque no tengo luz,

Creo en ti.

Oraciones para el día

1. Señor Jesús, te doy gracias

por este día que empieza.

Te pido que estés conmigo

durante todo el día

y que me enseñes

a querer a todos,

como tú me quieres.

2. Gracias Señor,

por este nuevo día.

Gracias por la oportunidad

de ser mejor.

Bendice a mis seres queridos

y a los que no me quieren también.

Permite que te sientas orgulloso de mi hoy.

3. Con Dios me acuesto.

Con Dios me levanto.

Con la Virgen María

y el Espíritu Santo.

Oraciones para la protección de los niños

  1. Cuatro esquinitas tiene mi cama,

cuatro angelitos que me acompañan.

Dos por los pies,

dos por la cabecera

y la Virgen María,

que está en el centro,

por compañera.

Y que me dice:

Duerme y reposa.

No tengas miedo de ninguna cosa.

  • Estrella divina,

prodigio de amor.

De tu mano María,

llegamos a Dios.

Celestial Niña María,

te entrego mi corazón

para que tus manitas divinas

me den tu bendición.

Virgen Santa María,

tú que dijiste que sí,

ayúdame a hacer siempre

lo que Dios me pide a mí.

Oración para comenzar a estudiar

¡Oh inefable Creador nuestro,

Altísimo principio y fuente verdadera de luz y sabiduría,

dígnate infundir el rayo de tu claridad sobre las tinieblas de mi

inteligencia, removiendo la doble oscuridad con la que nací: la del pecado

y la ignorancia.

¡Tú, que haces elocuentes las lenguas de los pequeños, instruye la mía,

e infunde en mis labios la gracia de tu bendición!

Dame agudeza para entender,

capacidad para retener,

método y facilidad para atender,

sutileza para interpretar

y gracia abundante para hablar.

Dame acierto al empezar,

dirección al progresar

y perfección al acabar

¡Oh Señor! Dios y hombre verdadero, que vives y reinas por los siglos de

los siglos.

Amén.

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