Moniciones y Lecturas del Viernes 09 de enero de 2026

Tips Litúrgicos del Día

Índice del Artículo

Mantén el color blanco en los paramentos litúrgicos, ya que aún estamos en el tiempo de Navidad y Epifanía. 9

Recuerda que este día pertenece al tiempo de Navidad, específicamente al tercer día después de la Epifanía. 7

Las lecturas de hoy nos invitan a profundizar en el amor de Dios y en la confianza en Cristo, especialmente en los momentos de tempestad.

En las celebraciones comunitarias, es apropiado utilizar el Prefacio de Navidad o de Epifanía según las normas litúrgicas. 9


Citas Bíblicas del Día

"Amados, puesto que Dios así nos ha amado, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros. Nadie ha visto jamás a Dios; si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros, y su amor llega a la plenitud en nosotros." (1 Juan 4, 11-12)

"Al instante Jesús les habló diciendo: '¡Tengan ánimo, soy yo, no teman!' Entonces ellos le recibieron en la barca, y en seguida la barca llegó a la orilla a donde se dirigían." (Marcos 6, 50-51)


Santo del Día

Hoy celebramos a San Eulogio de Córdoba, presbítero y mártir. 6 Eulogio fue un sacerdote y arzobispo de Córdoba durante el siglo IX, en plena dominación musulmana de la península ibérica. Destacó por su valentía al defender la fe cristiana en un contexto de persecución, llegando incluso a escribir la "Memoriale Sanctorum" donde recogía las vidas de los mártires cordobeses. Su compromiso con la verdad lo llevó al martirio en el año 859, siendo decapitado por negarse a renunciar a su fe. San Eulogio es un ejemplo luminoso de fidelidad a Cristo incluso frente a las presiones sociales más intensas, mostrando que el testimonio cristiano a veces requiere el don supremo de la vida.


Primera Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol San Juan 4, 11-18:

Queridos hermanos: Puesto que Dios así nos ha amado, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros. Nadie ha visto jamás a Dios; si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros, y su amor llega a la plenitud en nosotros. En esto conocemos que permanecemos en él y él en nosotros, porque nos ha dado de su Espíritu. Y nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre ha enviado al Hijo como Salvador del mundo. El que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él y él en Dios. Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor, y el que permanece en el amor, permanece en Dios y Dios en él. En esto se ha perfeccionado el amor entre nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio, porque así como él es, también nosotros somos en este mundo. El amor no tiene temor, antes el amor perfecto echa fuera el temor, porque el temor lleva en sí un castigo. El que teme no ha llegado a la perfección en el amor. Nosotros amamos porque él nos amó primero.

Palabra de Dios.


Salmo

Salmo responsorial (

R/. En ti, Señor, está la fuente de la vida.

Amo, Señor, la belleza de tu casa, el lugar donde mora tu gloria. No arrebates mi alma junto con los pecadores, ni mi vida con los hombres sanguinarios, que tienen maldad en las manos, y cuya diestra está llena de sobornos.

Yo, en cambio, camino en mi integridad; redáctame y ten piedad de mí. Mi pie está firme en terreno llano; en las asambleas bendeciré al Señor.

R/. En ti, Señor, está la fuente de la vida.


Evangelio del día

Lectura del santo Evangelio según San Marcos 6, 45-52:

En aquel tiempo, en seguida obligó Jesús a sus discípulos a subir a la barca y a pasar delante a la otra orilla, a Betsaida, mientras él despedía a la gente. Y, despedido el pueblo, se fue al monte a orar. Al atardecer, la barca estaba en medio del mar, y él solo en tierra. Y viéndolos fatigados en los remos, porque el viento era contrario, hacia la cuarta vigilia de la noche vino hacia ellos caminando sobre el mar, y quería sobrepasarlos. Ellos, al verle caminando sobre el mar, creyeron que era un fantasma y gritaron; porque todos le habían visto y estaban aterrados. Pero él en seguida les habló diciendo: '¡Tengan ánimo, soy yo, no teman!' Y subió a la barca con ellos, y el viento se calmó. Y estaban fuera de sí y muy asombrados, porque no habían comprendido el hecho de los panes, pues sus corazones estaban endurecidos.

Palabra del Señor.


Oración de los Fieles

Oremos, hermanos, a Cristo, que camina sobre las aguas de nuestras inquietudes:

Por la santa Iglesia, para que, guiada por el Espíritu Santo, siga caminando con fe sobre las aguas de los desafíos contemporáneos, roguemos al Señor.

Por los gobernantes del mundo, para que busquen la paz y la justicia con la misma confianza con que Cristo caminó sobre las aguas, roguemos al Señor.

Por aquellos que hoy navegan en la tempestad de la enfermedad, el desempleo o la soledad, para que encuentren en Cristo la paz que calma toda tempestad, roguemos al Señor.

Por nosotros, aquí reunidos, para que nuestra fe no se debilite en las dificultades y podamos reconocer a Cristo que viene a nuestro encuentro, roguemos al Señor.

Por los jóvenes que hoy buscan su camino en medio de las incertidumbres del mundo, para que encuentren en Cristo el ancla firme de su existencia, roguemos al Señor.

Señor Jesús, que caminas hacia nosotros en medio de las tormentas de la vida, ten piedad de nosotros.


Monición de Presentación de Ofrendas

Mientras presentamos estos dones de pan y vino, recordemos que, como los discípulos en la barca, somos llamados a confiar en Cristo incluso cuando las circunstancias parecen imposibles. Que nuestras ofrendas, fruto del trabajo de nuestras manos, se unan al sacrificio perfecto de Aquel que calma toda tempestad y nos conduce a la orilla segura de la salvación. En estos signos sencillos, Cristo se hace presente para fortalecer nuestra fe y alimentar nuestra esperanza.


Oración de Comunión Espiritual

Señor Jesús, que caminas sobre las aguas de mi vida y conoces mis temores, ven a mi encuentro en este momento de oración. Aunque no pueda recibirte sacramentalmente en este instante, deseo con toda el alma que entres en la barca de mi corazón. Que tu presencia calme las tormentas de mis inquietudes, ilumine mis tinieblas y me dé la fuerza para seguir tu camino. Yo creo, Señor; aumenta mi fe. Yo confío, Señor; fortalece mi esperanza. Yo amo, Señor; purifica mi caridad. Ven, Señor Jesús, no tardes.


Reflexión del día

El Evangelio de hoy nos presenta una escena poderosa: Jesús caminando sobre las aguas para llegar a sus discípulos que luchan contra el viento contrario. Esta imagen simboliza la constante presencia de Cristo en medio de las tormentas de nuestra vida, incluso cuando parece que él está ausente o "solo en tierra" mientras nosotros "estamos en medio del mar". Los discípulos, a pesar de haber sido testigos del milagro de los panes, no reconocen a Jesús y piensan que es un fantasma. Marcos subraya que "no habían comprendido el hecho de los panes, pues sus corazones estaban endurecidos" (Mc 6,52).

La dureza del corazón no es simplemente falta de inteligencia, sino una incapacidad para integrar la experiencia de Dios en la vida cotidiana. Como señala el Papa Francisco en su exhortación apostólica "Gaudete et Exsultate", "La santidad no consiste en sentirse bien, sino en permitir que el Espíritu Santo nos transforme a través de las realidades cotidianas" (Francisco, 2018, n. 120). Los discípulos habían visto el milagro de los panes, pero no habían dejado que esta experiencia transformara su forma de ver a Jesús y de confiar en él.

San Juan de la Cruz, en su "Subida del Monte Carmelo", explica que "el que no sabe sufrir no sabe amar" (San Juan de la Cruz, 1985, p. 142). La tempestad es a menudo el camino necesario para llegar a una fe más madura y auténtica. Los discípulos necesitaban pasar por la experiencia de la noche, el mar embravecido y el esfuerzo inútil de los remos para poder finalmente reconocer a Jesús y experimentar su paz.

La primera lectura de hoy complementa perfectamente este mensaje: "Dios es amor, y el que permanece en el amor, permanece en Dios y Dios en él. En esto se ha perfeccionado el amor entre nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio" (1 Jn 4,16-17). El amor de Dios que se manifiesta en Cristo caminando sobre las aguas es lo que disipa nuestros temores y nos da la confianza para enfrentar cualquier tempestad. Como escribe el teólogo Joseph Ratzinger en "Dios vivo. Homilías y meditaciones", "El miedo es la negación de la fe; la fe es la superación del miedo mediante la confianza en el amor de Dios" (Ratzinger, 2009, p. 87).

Para el padre trabajador que llega a casa agotado después de un día difícil, para la madre que lucha por mantener unida a su familia en tiempos de crisis, para el joven que busca su camino en un mundo confuso, este Evangelio es un mensaje de esperanza: Cristo viene a nuestro encuentro en medio de las dificultades, no para eliminarlas, sino para caminar con nosotros a través de ellas. Como señala el Catecismo de la Iglesia Católica, "El cristiano que sufre no está solo. Jesucristo mismo sufre en sus miembros" (Catecismo de la Iglesia Católica, 1997, n. 1505).

La verdadera fe no es la ausencia de temor, sino la confianza en que Cristo está con nosotros incluso cuando no lo reconocemos. Los discípulos gritaron de miedo al ver a Jesús caminando sobre las aguas, pero su grito se transformó en asombro cuando comprendieron que era Él. Así también nuestras angustias pueden transformarse en gozo cuando reconocemos la presencia de Cristo en medio de nuestras dificultades.

Que este día nos recuerde que, como escribió Santa Teresa de Lisieux, "Dios no te pide grandes acciones, sino correspondencia a sus inspiraciones" (Santa Teresa del Niño Jesús, 1999, p. 178). No necesitamos caminar sobre las aguas; solo necesitamos mantener la mirada fija en Cristo mientras él viene a nuestro encuentro.


Monición de despedida

Hermanos, hemos celebrado la presencia de Cristo que camina hacia nosotros en medio de las tormentas de la vida. Como los discípulos, hemos recibido la paz de su palabra: "Yo soy, no teman". Salgamos ahora de esta celebración con el corazón fortalecido, sabiendo que el Señor camina con nosotros en cada paso de nuestro camino. Que la paz de Cristo, que sobrepasa todo entendimiento, guarde nuestros corazones y espíritus en Cristo Jesús. Vayan en paz, el Señor ha estado y está con nosotros.


Referencias

Catecismo de la Iglesia Católica. (1997). Catecismo de la Iglesia Católica. Librería Editrice Vaticana. https://www.vatican.va/archive/catechism_sp/index_sp.html

Francisco. (2018). Gaudete et Exsultate: Exhortación apostólica sobre la llamada a la santidad en el mundo actual. Santa Sede. https://www.vatican.va/content/francesco/es/apost_exhortations/documents/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html

Ratzinger, J. (2009). Dios vivo. Homilías y meditaciones. Ediciones Palabra.

San Juan de la Cruz. (1985). Obra completa. Biblioteca de Autores Cristianos.

Santa Teresa del Niño Jesús. (1999). Historia de un alma. Ediciones Paulinas.

https://curas.com.ar/wp/libros-liturgicos/ (Para las lecturas litúrgicas) 3 1

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