Moniciones Lecturas y Reflexión - Jueves 08 Enero 2026


Tips Litúrgicos del Día

Índice del Artículo

En los días ordinarios dentro del tiempo de Navidad, mantén una decoración sobria pero festiva que recuerde que seguimos celebrando la presencia de Dios entre nosotros. Los colores litúrgicos blancos o dorados continúan siendo apropiados después de la Epifanía. 5

En la celebración eucarística de este tiempo, destaca especialmente el misterio de la manifestación de Cristo a los pueblos, representado por los Magos. 5

Invita a la comunidad a profundizar en el misterio del amor de Dios revelado en el nacimiento de Jesús, especialmente en la relación entre la Epifanía y la vida cristiana ordinaria.


Citas Bíblicas del Día

1 Juan 4,11-18: "Queridos hijos: Si Dios nos ha amado tanto, también nosotros debemos amarnos unos a otros. Nadie ha visto jamás a Dios; pero si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor ha llegado a su perfección en nosotros." 3

Salmo 71, 1-2. 3-4ab. 7-8: "Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra. Dios mío, confía tu juicio al rey, tu derecho al hijo de rey." 2

Evangelio según San Marcos 6,45-52: "Después de despedirse de ellos, se fue a la montaña a orar." 1


Primera Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (4,11-18):

Si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros. A Dios nadie lo ha visto jamás; si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor ha llegado a su perfección en nosotros. En esto conocemos que permanecemos en él y él en nosotros: en que nos ha dado de su Espíritu. Y nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre ha enviado a su Hijo como Salvador del mundo. El que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él y él en Dios. Y nosotros hemos reconocido el amor que Dios tiene por nosotros, y hemos creído en él. Dios es amor: el que permanece en el amor, permanece en Dios y Dios en él. En esto ha llegado a la perfección el amor que Dios tiene por nosotros, en que tengamos confianza el día del juicio; porque como él es, somos también nosotros en este mundo. El amor no tiene miedo, sino que el amor perfecto echa fuera el miedo, porque el miedo supone un castigo. El que tiene miedo no ha llegado a la perfección en el amor. Nosotros amamos porque él nos amó primero. 5


Salmo (71)

Dios mío, confía tu juicio al rey, tu derecho al hijo de rey; para que rija tu pueblo con justicia y a los pobres con rectitud.

Que los montes lleven paz al pueblo, y las colinas, justicia. Que defienda a los pobres del pueblo, salve a los hijos del necesitado y acabe con el opresor.

Que su nombre dure eternamente; mientras duren los días, prospere como el sol. En él serán bendecidas todas las naciones; lo llamarán dichoso.

Bendito sea el Señor, Dios de Israel, que solo él hace maravillas. Bendito sea su nombre glorioso eternamente, y toda la tierra quede llena de su gloria. Amén, amén.

R/. Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra.

Señor, en ti busco protección; ¡no me defraudes jamás! ¡Líbrame, ponme a salvo, pues tú eres justo! Dígnate escucharme, y sálvame. Sé tú la roca que me alberga, la casa fortificada que me salva. 7


Evangelio del día

Evangelio según San Marcos (6,45-52):

En aquel tiempo, después de despedirse de ellos, Jesús se fue a la montaña a orar. Al atardecer, la barca estaba en medio del mar, y él solo en tierra. Y viéndolos fatigados de remar, pues el viento les era contrario, hacia la cuarta vigilia de la noche vino hacia ellos caminando sobre el mar, y quería adelantarse. Pero ellos, al verle caminar sobre el mar, pensaron que era un fantasma, y gritaron; porque todos le habían visto y estaban turbados. Pero él en seguida les habló y les dijo: "Tranquilizaos, soy yo, no temáis." Y subió a la barca con ellos, y el viento se calmó. Y quedaron profundamente asombrados, porque no habían comprendido el asunto de los panes, pues sus corazones estaban endurecidos. 1


Oración de los Fieles

Oremos, hermanos, a Dios Padre, que nos reveló su amor en Cristo, y presentemos nuestras súplicas por la Iglesia y el mundo:

Por la Santa Madre Iglesia, para que, fortalecida por el Espíritu Santo, siga siendo luz en las tinieblas del mundo y testimonio vivo del amor de Dios. Roguemos al Señor.

Por los líderes políticos y sociales, para que, siguiendo el ejemplo del rey mesiánico del Salmo 71, gobiernen con justicia y defiendan a los pobres y necesitados. Roguemos al Señor.

Por todos los cristianos, para que comprendamos el misterio del amor de Dios revelado en Cristo y podamos amarnos unos a otros como Él nos amó. Roguemos al Señor.

Por aquellos que viven en el miedo y la inseguridad, para que encuentren en Cristo la paz que calma las tempestades de sus vidas. Roguemos al Señor.

Por nuestra comunidad parroquial, para que, como los discípulos en la barca, reconozcamos la presencia de Cristo en medio de nuestras dificultades y aprendamos a confiar plenamente en Él. Roguemos al Señor.

Escucha, Señor, las plegarias de tu pueblo, y haz que, siguiendo el ejemplo de tu Hijo, amemos sin miedo y confiemos siempre en tu providencia. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

(Petición inspirada en las reflexiones de caminoyoracion.org sobre la importancia de la confianza en Dios en tiempos de dificultad)


Monición de Presentación de Ofrendas

Hermanos y hermanas: Al presentar estos dones sobre el altar, recordemos que Dios se ha manifestado entre nosotros en Cristo Jesús, el Verbo hecho carne. Que nuestras ofrendas de pan y vino, fruto de la tierra y del trabajo humano, se transformen en el Cuerpo y la Sangre de aquel que vino a revelarnos el amor perfecto del Padre. Que, al unirnos a este sacrificio, seamos también nosotros manifestación del amor de Dios en el mundo.


Oración de Comunión Espiritual

Jesús mío, creo que estás presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo por sobre todas las cosas y deseo recibirte en mi alma. Puesto que no puedo recibirte sacramentalmente en este momento, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Quédate conmigo, no permitas que me aparte de Ti, y haz que, como los discípulos en la barca, reconozca tu presencia en medio de las tormentas de mi vida. Amén.


Reflexión del día

El evangelio de hoy nos presenta una escena poderosa: los discípulos remando con dificultad en medio de la tormenta, mientras Jesús se acerca caminando sobre las aguas. La imagen de Cristo viniendo hacia nosotros en medio de las dificultades es el corazón de nuestra esperanza cristiana. Los discípulos, sin embargo, no lo reconocen y temen, pensando que es un fantasma. Cuántas veces en nuestra vida espiritual experimentamos esta misma ceguera: no reconocemos la presencia de Dios en medio de nuestras pruebas.

La primera lectura de 1 Juan nos ofrece la clave para comprender este misterio: "Dios es amor, y el que permanece en el amor, permanece en Dios y Dios en él" (1 Jn 4,16). El amor de Dios revelado en Cristo es la luz que disipa nuestros temores y nos permite reconocer su presencia incluso en las tormentas. Como señala el Catecismo de la Iglesia Católica: "El amor es la plenitud de la ley" (n. 1827), y "el amor perfecto echa fuera el temor" (n. 2089), retomando la expresión misma de nuestra lectura de hoy.

El Salmo 71, con su énfasis en el rey mesiánico que gobierna con justicia y defiende a los pobres, nos recuerda que el amor de Dios no es un sentimiento abstracto, sino que se concreta en acciones de justicia y misericordia. La epifanía de Cristo no terminó con la visita de los Magos; continúa cada vez que el amor de Dios se manifiesta en el mundo a través de nuestras acciones.

En su exhortación apostólica "Gaudete et Exsultate", el Papa Francisco nos recuerda: "La santidad no está en hacer cosas extraordinarias, sino en dejarse santificar por Dios en medio de las realidades ordinarias de la vida" (n. 15). La verdadera epifanía ocurre cuando permitimos que el amor de Dios se manifieste a través de nosotros en el servicio a los demás.

Para aquellos que se sienten como los discípulos en la barca, remando contra corriente en medio de las dificultades, la Palabra de hoy ofrece consuelo: Cristo viene hacia nosotros, incluso cuando no lo reconocemos. La clave está en no endurecer nuestro corazón, como señala Marcos, sino mantenerlo abierto a la gracia que transforma el temor en confianza.

El misterio del amor de Dios revelado en Cristo es el fundamento de nuestra fe y la respuesta a nuestro temor. Como afirma San Juan de la Cruz: "En la noche oscura del alma, cuando todo parece perdido, es cuando más cerca está Dios" (Subida del Monte Carmelo, II, 22). La presencia de Cristo en medio de la tormenta no elimina las dificultades, pero transforma nuestra manera de enfrentarlas.


Monición de despedida

Hermanos y hermanas: Como los discípulos que vieron calmarse el viento al subir Jesús a la barca, llevemos con nosotros la certeza de que Cristo camina con nosotros en medio de las tormentas de la vida. Que el amor perfecto que hemos recibido en este sacramento disipe nuestros temores y nos impulse a amar sin medida. Vayamos en paz, manifestando a Cristo a todos los que encontramos en nuestro camino, sabiendo que Él siempre viene a nuestro encuentro. ¡El Señor esté con vosotros!


Referencias

Catechismo de la Iglesia Católica. (1992). Catecismo de la Iglesia Católica. Librería Editrice Vaticana. https://www.vatican.va/archive/catechism_sp/index_sp.html

Francisco. (2018). Gaudete et Exsultate: Exhortación apostólica sobre la llamada a la santidad en el mundo actual. Santa Sede. https://www.vatican.va/content/francesco/es/apost_exhortations/documents/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html

San Juan de la Cruz. (1578-1579). Subida del Monte Carmelo. https://www.teresianos.org/obras-completas-de-san-juan-de-la-cruz/subida-del-monte-carmelo/

Biblia de Jerusalén. (1976). La Santa Biblia. Desclee de Brouwer. https://www.concordanciadelestestamento.blogspot.com/2013/07/biblia-de-jerusalen-1976.html

caminoyoracion.org. (2026). Recursos espirituales y oraciones. https://caminoyoracion.org

curas.com.ar. (2026). Libros Litúrgicos. https://curas.com.ar/wp/libros-liturgicos/


Citas Bíblicas del Día

"Hijos míos: Dios nos concederá todo cuanto le pidamos, porque cumplimos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada." (1 Jn 3,22) 2

"Porque esta es la caridad que Dios nos manda: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo y nos amemos los unos a los otros." (1 Jn 3,23) 9

"En aquel tiempo, al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan se retiró a Galilea." (Mt 4,12) 1

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