Moniciones, Lecturas y reflexión del Miercoles 21 de Enero de 2026 - Santa Inés, virgen mártir


Tips Litúrgicos del Día

  • En este miércoles de la II semana del tiempo ordinario, recordamos que la liturgia nos invita a profundizar en la fidelidad a Dios incluso ante las adversidades.
  • La celebración de Santa Inés como memoria obligatoria nos recuerda el testimonio heroico de los mártires que, desde temprana edad, supieron dar su vida por Cristo.
  • Durante este tiempo ordinario, la Iglesia nos propone centrarnos en la vida cotidiana como espacio de encuentro con Dios, transformando nuestras actividades en oración y servicio.

Citas Bíblicas del Día

  • Primera Lectura del dia de Hoy: Samuel     17, 1a. 2a. 4a. 8. 32-33. 37. 40-51
  • Salmo:  Sal 143, 1. 2. 9-10 - R.
     ¡Bendito sea el Señor, mi Roca!
  • Evangelio del dia de Hoy: según san Marcos     3, 1-6 - "¿Está permitido en sábado salvar una vida o perderla?"

Santo del Día

Santa Inés, virgen mártir

Índice del Artículo

Santa Inés, cuya memoria celebramos hoy, fue una jovencita romana que tendría entre 12 y 15 años cuando dio testimonio de su fe hasta entregar su vida. Según la tradición, Inés provenía de una familia noble romana y a los doce años ya había consagrado su virginidad a Cristo. Cuando el pretor Sempronio intentó forzarla a renunciar a su fe y a casarse con su hijo, ella respondió con valentía: "Ya tengo un Esposo celestial que me ha elegido para sí". A pesar de las amenazas y presiones, Inés permaneció firme en su fe, lo que le costó la vida martirial alrededor del año 304 durante la persecución de Diocleciano. Su testimonio nos muestra que la fe no tiene edad y que el corazón joven, cuando está iluminado por la gracia, puede alcanzar una fortaleza heroica.


Monición de Entrada

Hermanos y hermanas, en este miércoles de la II semana del Tiempo Ordinario, la Iglesia nos invita a celebrar con especial devoción la memoria de Santa Inés, virgen y mártir. La vida de esta joven santa, que prefirió entregar su vida antes que renunciar a Cristo, nos interpela en nuestro compromiso cristiano. Al igual que David en la primera lectura de hoy, que confió plenamente en Dios ante el gigante Goliat, Santa Inés confió en el Señor frente a las amenazas del poder romano. Que su testimonio nos inspire a vivir nuestra fe con valentía y coherencia, sin temor a las dificultades que puedan surgir en nuestro camino cristiano.


Monición a la Primera Lectura

Hermanos y hermanas, en esta primera lectura escuchamos el relato del joven David enfrentándose a Goliat, el gigante filisteo. 1 Este pasaje nos muestra cómo la confianza en Dios transforma lo que parece imposible en una victoria segura, recordándonos que nuestra fuerza no está en nuestras propias capacidades, sino en la fe que depositamos en el Señor. Que esta lectura nos preparen para acoger con fe la Palabra de Dios que hoy nos habla a través de la historia de salvación.


Primera Lectura del Dia de Hoy

Lectura del primer libro de Samuel     17, 1a. 2a. 4a. 8. 32-33. 37. 40-51

    Los filisteos reunieron sus fuerzas para el combate. También Saúl y los hombres de Israel se reunieron y se dispusieron en orden de batalla frente a los filisteos.
    Entonces salió del campo filisteo un luchador llamado Goliat. Se detuvo y gritó a las filas de Israel: «Para que salen a presentar batalla? ¿No soy yo el filisteo y ustedes los esclavos de Saúl? Elijan un hombre, y que baje a enfrentarme».
    David dijo a Saúl: «No hay que desanimarse a causa de ese; tu servidor irá a luchar contra el filisteo».
    Pero Saúl respondió a David: «Tú no puedes batirte con ese filisteo, porque no eres más que un muchacho, y él es un hombre de guerra desde su juventud».
    Y David añadió: «El Señor, que me ha librado de las garras del león y del oso, también me librará de la mano de ese filisteo».
    Entonces Saúl dijo a David: «Ve, y que el Señor esté contigo».
    Luego tomó en la mano su bastón, eligió en el torrente cinco piedras bien lisas, las puso en su bolsa de pastor, en la mochila, y con la honda en la mano avanzó hacia el filisteo.
    El filisteo se fue acercando poco a poco a David, precedido de su escudero. Y al fijar sus ojos en David, el filisteo lo despreció, porque vio que era apenas un muchacho, de tez clara y de buena presencia. Entonces dijo a David: «¿Soy yo un perro para que vengas a mí armado de palos?» Y maldijo a David invocando a sus dioses.
    Luego le dijo: «Ven aquí, y daré tu carne a los pájaros del cielo y a los animales del campo».
    David replicó al filisteo: «Tú avanzas contra mí armado de espada, lanza y jabalina, pero yo voy hacia ti en el nombre del Señor de los ejércitos, el Dios de las huestes de Israel, a quien tú has desafiado. Hoy mismo el Señor te entregará en mis manos; yo te derrotaré, te cortaré la cabeza, y daré tu cadáver y los cadáveres del ejército filisteo a los pájaros del cielo y a los animales del campo. Así toda la tierra sabrá que hay un Dios para Israel. Y toda esta asamblea reconocerá que el Señor da la victoria sin espada ni lanza. Porque esta es una guerra del Señor, y Él los entregará en nuestras manos».
    Cuando el filisteo se puso en movimiento y se acercó cada vez más para enfrentar a David, este enfiló velozmente en dirección al filisteo. En seguida metió la mano en su bolsa, sacó de ella una piedra y la arrojó con la honda, hiriendo al filisteo en la frente. La piedra se le clavó en la frente, y él cayó de bruces contra el suelo. Así venció David al filisteo con la honda y una piedra; le asestó un golpe mortal, sin tener una espada en su mano.
    David fue corriendo y se paró junto al filisteo; le agarró la espada, se la sacó de la vaina y lo mató, cortándole la cabeza.
    Al ver que su héroe estaba muerto, los filisteos huyeron.

R/ Te Alabamos Señor


Salmo del dia de Hoy

SALMO     Sal 143, 1. 2. 9-10

R. ¡Bendito sea el Señor, mi Roca!

Bendito sea el Señor, mi Roca,
el que adiestra mis brazos para el combate
y mis manos para la lucha. 

R. ¡Bendito sea el Señor, mi Roca!

Él es mi bienhechor y mi fortaleza,
mi baluarte y mi libertador;
Él es el escudo con que me resguardo,
y el que somete los pueblos a mis pies. 

R. ¡Bendito sea el Señor, mi Roca!

Dios mío, yo quiero cantarte un canto nuevo
y tocar para ti con el arpa de diez cuerdas,
porque Tú das la victoria a los reyes
y libras a David, tu servidor. 

R. ¡Bendito sea el Señor, mi Roca!


ALELUIA     Cf. Mt 4, 23

Aleluia.
Jesús proclamaba la Buena Noticia del Reino
y sanaba todas las dolencias de la gente.
Aleluia.


Monición del Evangelio

Hermanos y hermanas, en el evangelio de hoy, Jesús se enfrenta a la rigidez legalista de los fariseos que ponían la letra de la ley por encima del bien del hombre. 1 La pregunta que Jesús plantea: "¿Qué está permitido hacer en sábado: el bien o el mal, salvar una vida o destruirla?" nos interpela en nuestro propio seguimiento de Cristo. Al igual que Santa Inés, que prefirió dar su vida antes que renunciar a su fe, Jesús muestra que el amor y la compasión deben prevalecer siempre sobre cualquier norma religiosa. Que este evangelio nos ayude a discernir siempre lo esencial en nuestra vida cristiana.


Evangelio del día de Hoy

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos     3, 1-6

    Jesús entró en una sinagoga, y había allí un hombre que tenía una mano paralizada. Los fariseos observaban atentamente a Jesús para ver si lo sanaba en sábado, con el fin de acusarlo.
    Jesús dijo al hombre de la mano paralizada: «Ven y colócate aquí delante». Y les dijo: «¿Está permitido en sábado hacer el bien o el mal, salvar una vida o perderla?»
    Pero ellos callaron.
    Entonces, dirigiendo sobre ellos una mirada llena de indignación y apenado por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: «Extiende tu mano.» Él la extendió y su mano quedó sana.
    Los fariseos salieron y se confabularon con los herodianos para buscar la forma de acabar con Él.

Palabra del Señor

R/ Gloria a Ti Señor Jesus


Cómo Meditar el Evangelio con Santa Inés: Un Camino Joven hacia la Profundidad Espiritual

¿Alguna vez te has preguntado cómo una joven de tan solo doce años pudo mantenerse firme ante la presión del imperio romano? Santa Inés no solo creyó en Cristo, sino que aprendió a meditar su Palabra hasta el punto de convertirla en acción concreta, incluso ante la muerte. 4 Su vida nos enseña que la meditación bíblica no es un ejercicio intelectual para adultos, sino una práctica vital que transforma el corazón, independientemente de la edad.

Para profundizar en el evangelio de hoy (Marcos 3, 1-6) con el espíritu de Santa Inés, te propongo este método sencillo pero transformador:

1. Contempla el rostro de Jesús con los ojos de Inés: Imagina a Santa Inés en la sinagoga, observando cómo Jesús mira "con indignación, entristecido por la dureza de sus corazones" (Mc 3,5). Ella no vio a un maestro religioso más, sino al Mesías que prioriza la vida sobre las normas. 4 Toma un momento para visualizar esta escena: el hombre con la mano paralizada, los fariseos observando con recelo, y Jesús, el centro de tensión. ¿Qué emoción te provoca este Jesús que se indigna por el legalismo y se entristece por los corazones endurecidos?

2. Pregúntate como lo haría Inés: Ante la pregunta de Jesús: "¿Qué está permitido hacer en sábado: el bien o el mal, salvar una vida o destruirla?" (Mc 3,4), Santa Inés eligió el bien incluso cuando significaba desafiar al poder. En tu vida diaria, ¿dónde estás tentado a priorizar las apariencias, las normas sociales o el miedo antes que hacer el bien? 5 La joven Inés enfrentó al pretor Sempronio diciendo: "Ya tengo un Esposo celestial que me ha elegido para sí". ¿Qué elección difícil estás llamado a hacer hoy, confiando en que Cristo está contigo?

3. Practica la "meditación en acción" como Santa Inés: Ella no se quedó en la teoría; su meditación se convirtió en testimonio. Después de leer el evangelio, identifica una acción concreta que Jesús te pide hoy. 6 ¿Es sanar una relación rota aunque "no sea el momento adecuado"? ¿Es defender a alguien aunque "no te incumba"? ¿Es perdonar aunque "no haya pedido perdón"? Como enseña el Catecismo, "la oración cristiana es inseparable de la acción" (n. 2747).

4. Usa el "rosario de la valentía" inspirado en Santa Inés: Toma cinco minutos cada mañana para rezar con las palabras de David a Goliat: "Tú vienes contra mí con espada, lanza y jabalina, pero yo voy contra ti en el nombre del Señor de los ejércitos" (1 Sam 17,45). Santa Inés llevaba estas palabras en su corazón, y hoy pueden fortalecerte para enfrentar tus propios "gigantes". 7 Cada vez que sientas miedo o presión para renunciar a tus principios, repite interiormente: "En el nombre del Señor de los ejércitos".

5. Convierte tu celular en un "libro de horas" juvenil: Santa Inés no tenía acceso a libros espirituales como los tenemos hoy, pero aprovechaba cada momento para pensar en Cristo. Configura recordatorios en tu teléfono con frases clave del evangelio de hoy: "¿Salvar una vida o destruirla?". 8 Que cada notificación sea una invitación a examinar si estás priorizando el bien en tus decisiones.

El testimonio de Santa Inés nos revela un secreto poderoso: la meditación bíblica auténtica no se mide por el tiempo que pasamos leyendo, sino por el coraje que nos da para actuar. Como escribe el Cardenal Robert Sarah en "El silencio de Dios", "La verdadera oración no nos aleja del mundo, sino que nos inyecta la fuerza para transformarlo" (Sarah, 2018, p. 112). Santa Inés no necesitó años de estudio teológico para entender que el amor de Cristo vale más que la vida misma; lo comprendió en el corazón y lo vivió con coherencia.

Hoy, mientras meditas este evangelio, pregúntate: ¿Qué "mano paralizada" tengo yo que necesita ser sanada por Cristo? ¿Qué "legalismo" en mi vida está impidiendo que haga el bien? Que el ejemplo de Santa Inés, que a su corta edad supo discernir lo esencial, nos inspire a todos, jóvenes y adultos, a vivir el evangelio con la misma frescura y coraje.

Te reto a practicar este método durante una semana y anotar cómo cambia tu percepción del evangelio. 9 La Iglesia no necesita más teólogos sin vida, sino testigos como Santa Inés que conviertan la Palabra en acción, incluso cuando el mundo grite que estás equivocado. ¿Aceptas el reto de meditar como una mártir?diaria, encontramos la verdadera libertad cristiana que nos permite amar a Dios y al prójimo con un corazón sincero y generoso.


Oración de los Fieles

  • Por la Santa Madre Iglesia, para que siga siendo un faro de esperanza en medio de las tormentas del mundo, especialmente en los momentos de persecución. Oremos al Señor.
  • Por todos los jóvenes cristianos, para que encuentren en Santa Inés un modelo de fidelidad y valentía en medio de una cultura que a menudo los presiona a renunciar a sus principios. Oremos al Señor.
  • Por aquellos que sufren discriminación por su fe, para que encuentren el consuelo y la fortaleza necesarios para perseverar, como lo hicieron David y el hombre de la mano paralizada. Oremos al Señor.
  • Por los líderes de nuestras comunidades, para que tengan la sabiduría de discernir el espíritu de la ley y no se queden en la letra muerta, como los fariseos. Oremos al Señor.
  • Por todos los que están en duda o en crisis de fe, para que encuentren en Cristo la respuesta a sus preguntas y el sentido de sus vidas. Oremos al Señor.

Monición de Presentación de Ofrendas

Hermanos y hermanas, presentemos al Señor nuestras ofrendas, fruto del trabajo de nuestras manos. Así como David ofreció al Señor su confianza y su valor ante Goliat, y Jesús ofreció su misericordia al hombre con la mano paralizada, que nuestras ofrendas sean expresión de nuestra fe viva y activa. Que el Señor acepte nuestros dones y los transforme en alimento espiritual para todos nosotros, fortaleciéndonos para ser testigos valientes de su amor en el mundo.


Oración de Comunión Espiritual

Señor Jesús, aunque no pueda recibirte sacramentalmente en este momento, ven a mi corazón como hiciste con el hombre de la mano paralizada. Extiende tu mano poderosa y toca mi alma, sanando mis heridas, liberándome de mis ataduras y fortaleciendo mi fe. Que tu presencia en mí sea tan real como fue tu presencia en la sinagoga de aquel día, transformando mi vida y haciéndome instrumento de tu paz y tu misericordia. Amén.


Reflexión del día de Hoy

El evangelio de hoy nos presenta un momento crucial en la misión de Jesús: su confrontación con los fariseos por sanar en sábado. Este episodio no es simplemente una discusión sobre normas religiosas, sino una revelación profunda sobre la identidad de Dios y su relación con la humanidad. Jesús nos muestra que la ley no fue hecha para esclavizar al hombre, sino para servirle, y que el sábado, instituido para el descanso y la comunión con Dios, no puede ser una barrera para realizar el bien.

La pregunta que Jesús plantea: "¿Qué está permitido hacer en sábado: el bien o el mal, salvar una vida o destruirla?" es fundamental para entender el corazón del mensaje cristiano. Como señala el Catecismo de la Iglesia Católica, "El sábado fue hecho para el hombre, no el hombre para el sábado" (n. 2173), recordándonos que la ley debe siempre servir a la persona y a su salvación. Los fariseos, con toda su devoción a la ley, habían perdido de vista su propósito: acercar al hombre a Dios y al prójimo.

Este evangelio resuena profundamente con la historia de David y Goliat de la primera lectura. Ambos relatos muestran cómo Dios actúa de manera inesperada, utilizando lo pequeño y aparentemente débil para vencer lo que parece poderoso. David, el joven pastor, derrota al gigante con una honda; Jesús, el Maestro itinerante, desafía la autoridad establecida con un acto de compasión. En ambos casos, la confianza en Dios y la fidelidad a su voluntad son más poderosas que cualquier fuerza humana o institucional.

Santa Inés, cuya fiesta celebramos hoy, encarna perfectamente este espíritu. A pesar de su juventud y aparente debilidad ante el poder romano, su fe inquebrantable y su testimonio valiente resultaron más fuertes que todas las amenazas y presiones. Como escribe el Papa Benedicto XVI en su libro "Jesús de Nazaret", "Los mártires no son simplemente héroes humanos, sino testigos de que Cristo vive y actúa en su Iglesia" (Benedicto XVI, 2007, p. 195). La vida y muerte de Inés nos recuerdan que el testimonio cristiano no es una opción para algunos, sino el corazón mismo de nuestra identidad como discípulos de Cristo.

Para aquellos que luchan con la rigidez religiosa, este evangelio ofrece un alivio: Dios no busca cumplidores mecánicos de normas, sino corazones abiertos a su amor. Para los que se sienten débiles o insignificantes, como David ante Goliat, el mensaje es claro: Dios usa nuestra debilidad para mostrar su poder. Y para los jóvenes que buscan un modelo de fidelidad, Santa Inés es un faro que ilumina el camino.

En un mundo donde a menudo se exige conformidad a sistemas que ignoran la dignidad humana, el mensaje de hoy es urgentemente necesario: el bien debe prevalecer siempre, incluso cuando las normas establecidas parecen impedirlo. Como escribió San Juan Pablo II en su encíclica "Veritatis Splendor", "La ley moral no es una limitación de la libertad humana, sino su fundamento" (n. 41), recordándonos que verdadera libertad se encuentra en la obediencia al amor de Dios.

Que este día nos inspire a tener el valor de David, la compasión de Jesús y la fidelidad de Santa Inés, viviendo nuestra fe con integridad y esperanza, incluso cuando el mundo nos pide que la abandonemos.


Monición de despedida

Hermanos y hermanas, al concluir esta celebración, llevemos con nosotros la fuerza de la Palabra que hemos escuchado. Como David confió en Dios ante Goliat, como Jesús sanó al hombre con la mano paralizada, y como Santa Inés permaneció fiel hasta la muerte, que nosotros también seamos testigos valientes del amor de Cristo en nuestro mundo.

Que la intercesión de Santa Inés, virgen y mártir, nos acompañe en nuestro camino diario, ayudándonos a mantener viva la llama de la fe en medio de los desafíos de la vida cotidiana. Vayamos en paz, para amar y servir al Señor, sabiendo que él camina con nosotros y que su gracia es suficiente para nuestras debilidades.


Referencias

Benedicto XVI. (2007). Jesús de Nazaret. Ediciones Palabra.

Catecismo de la Iglesia Católica. (1992). Edición oficial en español. Editorial BAC.

Juan Pablo II. (1993). Veritatis Splendor. Librería Editrice Vaticana.

Moniciones y Lecturas para el Miércoles 21 de enero de 2026. (2026). Obtenido de https://curas.com.ar/wp/libros-liturgicos/

Primera Lectura - I Samuel 17, 32-33. 37. 40-51. (2026). Obtenido de https://curas.com.ar/wp/libros-liturgicos/lecciones/

Salmo Responsorial - Salmo 143, 1. 2. 9-10. (2026). Obtenido de https://curas.com.ar/wp/libros-liturgicos/salterio/

Evangelio - Marcos 3, 1-6. (2026). Obtenido de https://curas.com.ar/wp/libros-liturgicos/evangelios/

Memoria de Santa Inés, virgen y mártir. (2026). Obtenido de https://www.vatican.va/sancti/sancti/agnes_la.htm

Calendario Litúrgico para el Año 2026. (2026). Obtenido de https://curas.com.ar/wp/calendario-liturgico/

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