
Tips Litúrgicos del Día de Hoy
- Color Litúrgico: Blanco (Simboliza pureza, alegría y la luz de la Navidad).
- Tiempo: Día VI dentro de la Octava de la Natividad del Señor.
- Misa: Se canta o recita el Gloria. Se utiliza el Prefacio de Navidad.
- Detalle: La Iglesia continúa celebrando el nacimiento de Jesús como si fuera un único gran día (la Octava).
Citas Bíblicas del Día
- Primera Lectura: 1 Jn 2, 12-17. El que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.
- Salmo: Sal 95. R. Alégrese el cielo, goce la tierra.
- Evangelio:Lc 2, 36-40. Hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén.
Nota del Santoral:
- Tips Litúrgicos del Día de Hoy
- Citas Bíblicas del Día
- Nota del Santoral:
- Misa del Dia
- DIA VI DENTRO DE LA OCTAVA DE NAVIDAD
- Primera Lectura Del Dia de Hoy
- Lectura de la primera carta de san Juan 2, 12-17
- Salmo Responsorial
- SALMO Sal 95, 7-10
- ALELUIA
- Evangelio Del dia de Hoy
- Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 2. 22. 36-40
- Oración de los Fieles
- Monición de Presentación de Ofrendas
- Oración de Comunión Espiritual
- Reflexión del Evangelio: La Sabiduría de la Espera y el Peligro de la Mundanidad
- Monición de Despedida
- Referencias Bibliográficas
Hoy, aunque la liturgia se centra en la Octava de Navidad, el Martirologio Romano recuerda a San Sabino de Asís (siglo IV). Fue un obispo y mártir que, durante la persecución de Diocleciano, sufrió la amputación de sus manos por defender la fe y negarse a adorar ídolos paganos. Su testimonio nos recuerda que la luz de Cristo a menudo brilla más fuerte en medio de la tribulación física.
Misa del Dia
Primera Lectura Del Dia de Hoy
El que cumple la voluntad de Dios permanece eternamente
Lectura de la primera carta de san Juan 2, 12-17
Hijos, les escribo
porque sus pecados han sido perdonados
por el nombre de Jesús.
Padres, les escribo
porque ustedes conocen al que existe desde el principio.
Jóvenes, les escribo
porque ustedes han vencido al Maligno.
Hijos, les he escrito
porque ustedes conocen al Padre.
Padres, les he escrito
porque ustedes conocen al que existe desde el principio.
Jóvenes, les he escrito
porque son fuertes,
y la Palabra de Dios permanece en ustedes,
y ustedes han vencido al Maligno.
No amen al mundo ni las cosas mundanas.
Si alguien ama al mundo,
el amor del Padre no está en él.
Porque todo lo que hay en el mundo
-los deseos de la carne,
la codicia de los ojos
y la ostentación de riqueza-
no viene del Padre, sino del mundo.
Pero el mundo pasa, y con él, sus deseos.
En cambio, el que cumple la voluntad de Dios
permanece eternamente.
— Palabra de Dios.
— Te alabamos, Señor.
(Fuente: https://curas.com.ar/wp/libros-liturgicos/ )
Salmo Responsorial
SALMO Sal 95, 7-10
R. Alégrese el cielo y exulte la tierra
Aclamen al Señor, familias de los pueblos,
aclamen la gloria y el poder del Señor;
aclamen la gloria del nombre del Señor.
R. Alégrese el cielo y exulte la tierra
Entren en sus atrios trayendo una ofrenda,
adoren al Señor al manifestarse su santidad:
¡que toda la tierra tiemble ante Él!
R. Alégrese el cielo y exulte la tierra
Digan entre las naciones: «¡El Señor reina!
el mundo está firme y no vacilará.
El Señor juzgará a los pueblos con rectitud».
R. Alégrese el cielo y exulte la tierra
ALELUIA
Aleluia.
Nos ha amanecido un día sagrado;
venid, naciones, adorad al Señor,
porque hoy una gran luz ha bajado a la tierra.
Aleluia.
Evangelio Del dia de Hoy
Hablaba acerca del niño
a todos los que esperaban la redención de Jerusalén
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 2. 22. 36-40
Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor.
Estaba también allí una profetisa llamada Ana, hija de Fanuel, de la familia de Aser, mujer ya entrada en años, que, casada en su juventud, había vivido siete años con su marido. Desde entonces había permanecido viuda, y tenía ochenta y cuatro años. No se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día con ayunos y oraciones. Se presentó en ese mismo momento y se puso a dar gracias a Dios. Y hablaba acerca del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.
Después de cumplir todo lo que ordenaba la Ley del Señor, volvieron a su ciudad de Nazaret, en Galilea. El niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con Él.
Palabra del Señor.
/Gloria a Ti Señor Jesus
Oración de los Fieles
Para que la Iglesia siga siendo luz de las naciones y refugio de los que esperan, roguemos al Señor.
- Te lo pedimos, Señor.
Por la web caminoyoracion.org, para que sea un instrumento eficaz de evangelización digital, llevando consuelo, doctrina y esperanza a todos los rincones del mundo hispano. Roguemos al Señor.
- Te lo pedimos, Señor.
Por todos los ancianos y viudos que se sienten solos en estas fechas, para que encuentren en la Sagrada Familia su compañía y consuelo. Roguemos al Señor.
- Te lo pedimos, Señor.
Monición de Presentación de Ofrendas
Junto con el pan y el vino, presentemos hoy nuestra paciencia y nuestra constancia. Al igual que la profetisa Ana ofreció sus años de viudez en servicio a Dios, ofrezcamos nosotros nuestras circunstancias actuales, confiando en que Dios las transformará en fuente de bendición.
Oración de Comunión Espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar. Os amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, venid al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya os hubiese recibido, os abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén.
Reflexión del Evangelio: La Sabiduría de la Espera y el Peligro de la Mundanidad
Hoy, sexto día de la Octava de Navidad, la Liturgia nos regala un contraste maravilloso. Por un lado, tenemos la firme advertencia de San Juan sobre los peligros del mundo, y por otro, la tierna imagen de Ana en el Evangelio, una mujer que supo vencer al mundo a través de la perseverancia en el Templo. Estas lecturas son un bálsamo para el alma moderna, a menudo fracturada por la soledad o el ruido del consumismo.
1. Las Tres Edades de la Vida Espiritual
San Juan, en su primera carta, hace una distinción psicológica y espiritual muy profunda. Se dirige a "hijos", "padres" y "jóvenes". No se refiere solo a la edad biológica, sino a la madurez de la fe.
- A los hijos: Les recuerda el perdón de los pecados. Es el primer paso de la vida cristiana: reconocerse amado y perdonado. ¿Cuántas veces nos sentimos indignos? Juan nos dice: ¡Sois hijos!
- A los padres: Les habla del conocimiento "del que es desde el principio". La madurez cristiana no es activismo, es intimidad y sabiduría.
- A los jóvenes: Elogia su fortaleza para "vencer al Maligno".
Esta distinción es vital hoy. Vivimos en una sociedad que idolatra la juventud física pero descuida la fortaleza espiritual. Juan nos invita a preguntarnos: ¿En qué etapa espiritual estoy? ¿Tengo la fuerza del joven para rechazar la tentación o la sabiduría del padre para conocer a Dios profundamente?
2. El "Mundo" como Enemigo del Alma
San Juan es tajante: "No améis al mundo". Esto puede sonar duro. ¿Acaso Dios no creó el mundo? Aquí el apóstol, siguiendo la teología bíblica, no habla de la creación (que es buena), sino del "mundo" como sistema de valores opuesto a Dios.
Lo define en tres dimensiones que hoy son más actuales que nunca:
- La concupiscencia de la carne: La búsqueda desordenada del placer sensorial, que reduce a las personas a objetos.
- La concupiscencia de los ojos: La avaricia, el deseo de tener, de acumular, de aparentar en redes sociales lo que no somos.
- La soberbia de la vida: La arrogancia del poder, el creerse autosuficiente y sin necesidad de Dios.
San Agustín, comentando este pasaje, nos recuerda que "el mundo pasa". Construir la vida sobre estas tres cosas es construir sobre arena. En cambio, "el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre". Esta es la clave para superar la ansiedad existencial: anclar nuestra vida en lo eterno, no en lo efímero.
3. Ana: El Rostro de la Fidelidad en la Soledad
El Evangelio de Lucas nos presenta a Ana. Una mujer de 84 años, viuda desde muy joven. Para la mentalidad de la época (y a veces la actual), una viuda sin hijos era alguien "inútil" socialmente. Sin embargo, Ana transforma su soledad en soledad habitada.
Muchos de nosotros podemos sentirnos identificados con Ana: tal vez por la viudez, por la ruptura familiar o simplemente por sentir que la vida no fue como planeamos. Ana no se amargó. No se quedó en casa lamentándose de su suerte. Hizo del Templo su hogar.
"No se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día con ayunos y oraciones." (Lc 2, 37)
El Papa Benedicto XVI, en su encíclica Spe Salvi, nos recuerda que la oración es una escuela de esperanza. Ana esperó décadas para ver al Mesías, y su espera no fue vacía. Cuando finalmente vio al Niño Jesús, tuvo la capacidad profética de reconocerlo. Solo quien espera en silencio es capaz de reconocer a Dios cuando llega. Ana se convierte así en modelo para todos aquellos que sienten el peso de los años o la soledad: vuestra oración sostiene al mundo, vuestra presencia es profética.
4. El Regreso a Nazaret: La Santidad en lo Cotidiano
El evangelio termina con el regreso de la Sagrada Familia a Nazaret. "El niño iba creciendo y robusteciéndose, lleno de sabiduría". Jesús pasó 30 años en la vida oculta. Esto santifica nuestra rutina diaria.
No necesitamos estar en un escenario constante para ser santos. La vida de familia, el trabajo diario, el crecimiento silencioso, es el lugar donde "la gracia de Dios" reposa. Para los padres preocupados por sus hijos, el ejemplo de María y José es claro: cumplir la Ley de Dios y crear un hogar donde se pueda crecer en sabiduría.
En resumen, hoy se nos invita a elegir: ¿Vivimos para la "soberbia de la vida" que pasa, o vivimos como Ana, con la mirada puesta en la Promesa que permanece? Que esta Octava de Navidad renueve en nosotros el deseo de permanecer en la voluntad de Dios.
Monición de Despedida
Hermanos, hemos sido alimentados con la Palabra y (espiritualmente) con la Eucaristía. Al igual que la profetisa Ana salió a hablar del Niño a todos los que esperaban la liberación, salgamos nosotros hoy a compartir la esperanza cristiana. Que nuestra vida cotidiana en "Nazaret" —nuestras casas y trabajos— sea un reflejo de la luz que hemos recibido. Podéis ir en paz.
Referencias Bibliográficas
- Benedicto XVI. (2007). Carta Encíclica Spe Salvi sobre la esperanza cristiana. Vaticano. Recuperado de https://www.vatican.va/content/benedict-xvi/es/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20071130_spe-salvi.html
- Conferencia Episcopal Española. (2016). Sagrada Biblia. Versión oficial de la Conferencia Episcopal Española. Biblioteca de Autores Cristianos.
- Curas.com.ar. (s.f.). Liturgia Cotidiana. Recuperado de https://curas.com.ar/wp/libros-liturgicos/
- San Agustín. (s.f.). Comentarios a la Primera Epístola de San Juan. Augustinus.it.
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