
Tips Litúrgicos del Día
- Tips Litúrgicos del Día
- Citas Bíblicas del Día
- Santo del Día
- Monición de Entrada
- Monición a la Primera Lectura
- Primera Lectura del Día de Hoy
- Lectura del libro del Deuteronomio (26, 16-19)
- Salmo del Día de Hoy
- Salmo 118
- Monición del Evangelio
- Evangelio del Día de Hoy
- Lectura del santo Evangelio según san Mateo (5, 43-48)
- Oración de los Fieles
- Monición de Presentación de Ofrendas
- Oración de Comunión Espiritual
- Reflexión del Día de Hoy: "El Escándalo del Amor y la Verdadera Perfección"
- Monición de Despedida
- Referencias:
• Fecha: Sábado de la I Semana de Cuaresma.
• Color Litúrgico: Morado.
• Celebración: Feria de Cuaresma.
• Misal: Se utiliza el formulario de la feria (Sábado de la I semana de Cuaresma), con Prefacio de Cuaresma.
• Actitud: Hoy culminamos la primera semana cuaresmal con la enseñanza más alta y exigente de Jesús: el amor a los enemigos como reflejo de la perfección del Padre.
Citas Bíblicas del Día
De acuerdo con el Leccionario para el tiempo de Cuaresma:
• Primera Lectura: Deuteronomio 26, 16-19.
• Salmo Responsorial: Salmo 118 (119), 1-2. 4-5. 7-8.
• Evangelio: Mateo 5, 43-48.
Santo del Día
Feria de Cuaresma Al ser un tiempo litúrgico fuerte, la celebración de la feria prevalece. En el martirologio, este día se suele recordar a santos como San Román y San Lupicino, abades fundadores de monasterios en el macizo del Jura (Galia) en el siglo V, quienes vivieron la radicalidad del Evangelio que hoy se proclama.
Monición de Entrada
Hermanos y hermanas, sean todos bienvenidos a la Eucaristía en este último día de febrero y cierre de la primera semana de Cuaresma. La Palabra de Dios nos presenta hoy el ideal más alto de la vida cristiana. En la primera lectura, Moisés nos recordará que somos un pueblo consagrado al Señor, llamados a guardar una alianza de amor mutuo con nuestro Dios. En el Evangelio, Jesús llevará ese amor a su extremo más divino: el amor a los enemigos y la oración por los que nos persiguen. Reconociendo que muchas veces nuestro amor es frágil, interesado y condicionado, pidamos perdón al Señor al comenzar esta celebración, para que nos dé un corazón semejante al suyo.
Monición a la Primera Lectura
En el libro del Deuteronomio, Moisés renueva la Alianza entre Dios y el pueblo. Es un pacto de pertenencia mutua: nosotros elegimos a Dios para que sea nuestro único Señor, y Él nos elige para que seamos su pueblo santo y su "propiedad personal". Escuchemos la grandeza de esta vocación a la santidad.
Primera Lectura del Día de Hoy
Lectura del libro del Deuteronomio (26, 16-19)
Moisés habló al pueblo, diciendo: «El Señor, tu Dios, te manda hoy cumplir estos mandatos y decretos. Guárdalos y cúmplelos con todo tu corazón y con toda tu alma. Hoy has elegido al Señor para que sea tu Dios y tú vayas por sus caminos, observes sus mandatos, preceptos y decretos, y escuches su voz. Y el Señor te ha elegido hoy para que seas su propio pueblo, como te había prometido, y para que guardes todos sus mandatos. Él te elevará en gloria, renombre y esplendor, por encima de todas las naciones que ha hecho, y serás un pueblo consagrado al Señor, tu Dios, como él te ha prometido».
Palabra de Dios.
Salmo del Día de Hoy
Salmo 118
R/. Dichoso el que camina en la ley del Señor.
Dichoso el que, con vida intachable, camina en la voluntad del Señor; dichoso el que, guardando sus preceptos, lo busca de todo corazón. R/.
Tú promulgas tus decretos para que se observen exactamente. ¡Ojalá esté firme mi camino, para cumplir tus consignas! R/.
Te alabaré con sinceridad de corazón, cuando aprenda tus justos mandamientos. Quiero guardar tus leyes exactamente, tú, no me abandones. R/.
Monición del Evangelio
Continuando con el Sermón de la Montaña, Jesús nos da hoy la "regla de oro" del cristianismo, aquello que nos distingue de cualquier otra filosofía o religión: amar a quienes nos hacen daño. Es un mandato que supera la lógica humana y solo es posible si intentamos imitar a nuestro Padre Celestial, que hace salir su sol sobre buenos y malos.
Evangelio del Día de Hoy
Lectura del santo Evangelio según san Mateo (5, 43-48)
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: "Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo". Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos. Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y, si saludáis solo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto».
Palabra del Señor.
Oración de los Fieles
Sacerdote: Confiando en la infinita bondad de nuestro Padre celestial, que hace salir el sol sobre todos sin distinción, elevemos nuestras oraciones.
1. Por la Iglesia: para que sea en el mundo el reflejo de la perfección del Padre, amando sin fronteras y promoviendo el perdón donde hay odio. Oremos.
2. Por los que están en guerra, por los pueblos divididos por el rencor y la sed de venganza: para que el Señor transforme la espiral de violencia y abra caminos de reconciliación. Oremos.
3. Por nuestros "enemigos", por aquellos que nos han ofendido, criticado o hecho algún mal: para que el Señor los bendiga, cambie sus corazones y nos conceda a nosotros la gracia de perdonarlos sinceramente. Oremos.
4. Por los cristianos perseguidos a causa de su fe: para que encuentren en la cruz de Cristo la fuerza para rezar por sus verdugos. Oremos.
5. Por nosotros, aquí reunidos: para que no nos conformemos con "amar a los que nos aman", sino que busquemos la santidad a la que fuimos llamados en el bautismo. Oremos.
Sacerdote: Padre bueno y misericordioso, escucha nuestras súplicas y derrama la lluvia de tu gracia sobre nosotros, para que aprendamos a amar como Tú nos amas. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Monición de Presentación de Ofrendas
Señor, traemos ante tu altar el pan y el vino. Al presentarlos, queremos ofrecerte también el esfuerzo más difícil: nuestro intento de amar a quienes no nos caen bien o nos han lastimado. Transforma nuestra ofrenda y nuestro corazón con el poder de tu Espíritu.
Oración de Comunión Espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén.
Reflexión del Día de Hoy: "El Escándalo del Amor y la Verdadera Perfección"
Las lecturas de hoy nos llevan a la cumbre de la enseñanza moral y espiritual de la Cuaresma. El cristianismo se juega su autenticidad en las palabras que hemos escuchado hoy.
1. El Pacto de Santidad (Deuteronomio) La primera lectura nos recuerda nuestra identidad. Moisés le dice al pueblo: "El Señor te ha elegido hoy para que seas su propio pueblo... y serás un pueblo consagrado". Ser un "pueblo consagrado" (santo) no significa ser una élite que mira a los demás por encima del hombro. En la Biblia, la santidad significa separación para un propósito divino; es vivir de una manera distinta, no para creernos superiores, sino para mostrarle al mundo cómo es Dios. Nuestra conducta debe revelar quién es nuestro Señor. Por eso, si decimos que Dios es nuestro Padre, tenemos que comportarnos como Él.
2. El amor de lo "extra-ordinario" (Mateo) Jesús toma esa vocación a la santidad y la lleva a su máxima exigencia. En el Antiguo Testamento se ordenaba amar al prójimo (generalmente entendido como el compatriota). El odio al enemigo se asumía como algo natural, como un instinto humano de supervivencia. Pero Jesús rompe este molde: "Amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen". ¿Por qué nos pide algo tan difícil? Porque el amor natural (amar a quien me ama, saludar a quien me saluda) es algo que hace todo el mundo. Jesús dice: "¿Qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los publicanos y gentiles?". Si el cristiano solo ama a su círculo de amigos, su fe no aporta nada nuevo al mundo. El mundo ya sabe intercambiar favores. El verdadero signo del cristiano es el amor unilateral, aquel que no espera correspondencia, aquel que rompe la cadena del odio. Si a un golpe respondo con otro golpe, el mal se multiplica. Solo el perdón detiene la hemorragia de la violencia.
3. La Perfección del Padre El remate del Evangelio es abrumador: "Sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto". A menudo confundimos "perfección" con "no cometer ningún error" o con un perfeccionismo moralista que nos angustia. Pero en el contexto de este Evangelio, la perfección de Dios tiene una definición muy concreta: su misericordia. Dios es perfecto porque hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos. Dios no apaga el sol cuando un pecador se levanta por la mañana. Su amor es incondicional, no se basa en el mérito del que lo recibe, sino en la bondad del que lo da. Ser "perfecto" como el Padre es tener un corazón ancho, que no clasifica a las personas en "dignas" e "indignas" de ser amadas.
En esta primera semana de Cuaresma que hoy cerramos, Jesús nos invita a mirar nuestro entorno: ¿Quién es hoy mi enemigo? ¿Quién es esa persona que me irrita, me ha ofendido o no tolero? El primer paso para amarlo es el que nos sugiere Jesús: rezar por él. La oración por el enemigo es el inicio del milagro, porque es imposible mantener el odio vivo hacia alguien por quien estamos intercediendo ante Dios.
Monición de Despedida
Hermanos, nos llevamos hoy el reto más hermoso y difícil del Evangelio: amar a quienes nos hacen la vida difícil. Que la Eucaristía que hemos celebrado nos dé la fuerza que no tenemos por nosotros mismos, para ser el reflejo de la perfección y misericordia del Padre. Pueden ir en paz.
Referencias:
• Leccionario Ferial (Ciclo A / Año Par): (Fuente inferida según el seguimiento de las fechas y lecturas de la Primera Semana de Cuaresma). Se establecen las citas exactas Dt 26, 16-19; Sal 118; Mt 5, 43-48 correspondientes al sábado después de Ceniza/Primera semana.
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