Lecturas y Moniciones del Miércoles 25 de Febrero de 2026

Tips Litúrgicos del Día

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Fecha: Miércoles de la I Semana de Cuaresma.

Color Litúrgico: Morado.

Celebración: Feria privilegiada de Cuaresma.

Misal: Misa de la feria, se omite el Aleluya. Se utiliza el Prefacio de Cuaresma.

Actitud: La liturgia de hoy es una llamada radical a la conversión inmediata sin poner excusas ni pedir "señales" milagrosas a Dios.


Citas Bíblicas del Día

Según el leccionario para este día ferial de Cuaresma:

Primera Lectura: Jonás 3, 1-10.

Salmo Responsorial: Salmo 50, 3-4. 12-13. 18-19.

Evangelio: Lucas 11, 29-32.


Santo del Día

Feria de Cuaresma Al estar en un "tiempo fuerte" (Cuaresma), la liturgia se centra exclusivamente en el misterio penitencial hacia la Pascua. En el santoral católico, este día se recuerda tradicionalmente a San Tarasio (Patriarca de Constantinopla) y a San Cesáreo de Nazianzo, pero su celebración queda omitida por la precedencia de la feria cuaresmal.


Monición de Entrada

Hermanos y hermanas, bienvenidos a la Eucaristía en este miércoles de la primera semana de Cuaresma. Hoy, la Palabra de Dios nos confronta con la sinceridad de nuestra fe. A menudo nos parecemos a los contemporáneos de Jesús, buscando pruebas, milagros o señales extraordinarias para creer y cambiar de vida. Sin embargo, la liturgia nos enseñará que la mayor señal ya nos ha sido dada: Jesucristo. Veremos cómo los paganos de Nínive se convirtieron con un mensaje muy sencillo, dándonos una lección de humildad. Abramos nuestro corazón a la voz del Señor y comencemos esta Misa reconociéndonos pecadores.


Monición a la Primera Lectura

El libro de Jonás nos presenta uno de los relatos de conversión más impresionantes y universales del Antiguo Testamento. Jonás, un profeta judío, predica a regañadientes a Nínive, una ciudad pagana y enemiga. Sorprendentemente, los ninivitas escuchan la advertencia, abandonan el mal camino, ayunan y se visten de luto, moviendo a Dios a la compasión. Escuchemos con atención.


Primera Lectura del Día de Hoy

Lectura de la profecía de Jonás (3, 1-10)

En aquellos días, vino la palabra del Señor sobre Jonás: «Levántate y vete a Nínive, la gran ciudad, y predícale el mensaje que te digo». Se levantó Jonás y fue a Nínive, como mandó el Señor. Nínive era una gran ciudad, tres días hacían falta para recorrerla. Comenzó Jonás a entrar por la ciudad y caminó durante un día, proclamando: «¡Dentro de cuarenta días Nínive será destruida!». Creyeron en Dios los ninivitas; proclamaron el ayuno y se vistieron de saco, pequeños y grandes. Llegó el mensaje al rey de Nínive, que se levantó del trono, se despojó del manto real, se cubrió de saco y se sentó en el polvo. Y mandó proclamar en Nínive, de parte del rey y de sus ministros: «Que hombres y animales, vacas y ovejas, no prueben bocado, no pasten ni beban agua; que se cubran de saco hombres y animales y clamen a Dios con fuerza; que cada uno se convierta de su mala vida y de la violencia de sus manos. ¡Quién sabe si Dios cambiará y se compadecerá, se arrepentirá de su violenta ira y no pereceremos!». Vio Dios sus obras, su conversión de la mala vida; se compadeció y se arrepintió Dios de la catástrofe con que había amenazado a Nínive, y no la ejecutó.

Palabra de Dios.


Salmo del Día de Hoy

Salmo 50

R/. Un corazón quebrantado y humillado, oh Dios, tú no lo desprecias.

Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa; lava del todo mi delito, limpia mi pecado. R/.

Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme; no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu. R/.

Porque los sacrificios no te satisfacen: si te ofreciera un holocausto, no lo querrías. Mi sacrificio es un espíritu quebrantado; un corazón quebrantado y humillado, tú, oh Dios, no lo desprecias. R/.


Monición del Evangelio

En el Evangelio, la multitud rodea a Jesús, pero Él sabe que muchos solo buscan espectáculos. Jesús se lamenta y declara que a esa generación no se le dará más señal que la de Jonás. Quien no sabe descubrir a Dios en la sencillez de su Palabra, no lo descubrirá aunque vea milagros. Dispongámonos a escuchar al que es "más que Jonás".


Evangelio del Día de Hoy

Lectura del santo Evangelio según san Lucas (11, 29-32)

En aquel tiempo, la multitud se apiñaba alrededor de Jesús y este comenzó a decirles: «Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Pues como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación. La reina del Sur se levantará en el juicio contra los hombres de esta generación y los condenará, porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón. Los hombres de Nínive se alzarán en el juicio contra esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron con la proclamación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás».

Palabra del Señor.


Oración de los Fieles

Sacerdote: Hermanos, dirijamos nuestras plegarias a Dios Padre, que no desprecia un corazón contrito y humillado, y pidámosle la gracia de una verdadera conversión.

1. Por la Iglesia: para que, al igual que Jonás, proclame sin miedo y con claridad la necesidad de abandonar el pecado y volver a Dios. Oremos.

2. Por los líderes políticos y las naciones del mundo: para que, como los habitantes de Nínive, reconozcan sus errores, abandonen la violencia y busquen el bien común. Oremos.

3. Por los que se sienten atados por sus culpas y creen que no tienen perdón: para que descubran que Dios se compadece de los que cambian de corazón. Oremos.

4. Por nosotros, aquí reunidos: para que no exijamos a Dios señales extraordinarias para creer, sino que nos baste la fuerza de su Palabra y el Misterio de la Eucaristía. Oremos.

Sacerdote: Señor, escucha nuestras súplicas. Que tu bondad nos alcance, borre nuestra culpa y renueve nuestro espíritu. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


Monición de Presentación de Ofrendas

Señor, junto al pan y el vino te presentamos nuestra vida. Que, a diferencia de los que solo buscan milagros espectaculares, nosotros sepamos descubrirte en el milagro cotidiano y silencioso de la Eucaristía, donde te nos das como alimento.


Oración de Comunión Espiritual

Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén.


Reflexión del Día de Hoy: "El Escándalo de la Conversión y la Señal de Jonás"

La liturgia de este miércoles nos confronta de forma directa con lo que significa de verdad la "conversión". Las dos lecturas están íntimamente ligadas por la figura de Jonás y por la respuesta humana frente al mensaje divino.

1. La lección de Nínive (El peligro del acostumbramiento religioso): La primera lectura tiene un tono casi irónico. Jonás ni siquiera quería ir a predicar a Nínive (una ciudad asiria, enemiga encarnizada de Israel). Cuando finalmente va, su mensaje es corto, seco y sin promesas de esperanza: "¡Dentro de cuarenta días Nínive será destruida!". No hace milagros. No ofrece pruebas. Es un extranjero anunciando una catástrofe. Sorprendentemente, ¡los ninivitas le creen a Dios! Cambian de vida, ayunan, se arrepienten y el desastre se evita. El contraste que Jesús hace en el Evangelio es aplastante. Él está predicando en Israel, a su propio pueblo, el pueblo que conoce la Ley y los profetas. Jesús no predica destrucción, predica misericordia; hace signos de amor, cura a los enfermos... y sin embargo, sus oyentes le dicen: "Danos una señal". El acostumbramiento religioso nos vuelve insensibles. Los paganos de Nínive se convirtieron con un hilito de voz profética; los contemporáneos de Jesús tenían a la Palabra Encarnada delante y seguían pidiendo "pruebas".

2. La generación que pide signos: Jesús llama "perversa" a su generación. ¿Por qué? Porque pedir un signo extraordinario es una forma sofisticada de evadir la conversión. Cuando alguien dice "si Dios hiciera un milagro evidente, yo creería y cambiaría", en el fondo está poniendo condiciones a Dios para no tener que cambiar hoy. Es decirle a Dios: "Convénceme tú". Pero la fe no se basa en trucos de magia. Jesús se niega a actuar como un espectáculo.

3. "Aquí hay alguien que es más que Jonás": Jesús anuncia que la única señal que dará será "el signo de Jonás". ¿Cuál es este signo? Por un lado, así como Jonás estuvo tres días en el vientre del cetáceo y luego salió para predicar la vida, el Hijo del Hombre estará tres días en el sepulcro antes de su Resurrección. La Cruz y la tumba vacía son la señal suprema de Dios. Pero por otro lado, el signo de Jonás es la Persona misma de Cristo. Él es la presencia definitiva de Dios. Él es "más que Jonás" y "más que Salomón".

En esta Cuaresma: ¿Qué estamos esperando para convertirnos? No esperemos revelaciones espectaculares ni apariciones en el cielo. La señal ya ha sido dada. La tenemos en el Evangelio que leemos, en el Sagrario de nuestra parroquia, en el dolor del pobre que nos pide ayuda. Dios ya nos ha hablado. Que no nos tenga que juzgar la gente de Nínive porque nosotros, teniéndolo todo (los Sacramentos, la Iglesia, la Palabra de Cristo), tuvimos el corazón más duro que los paganos de la antigüedad. Que hoy le ofrezcamos al Señor "un corazón quebrantado y humillado".


Monición de Despedida

Hermanos, el Señor nos ha alimentado con su Cuerpo y con su Palabra. Salgamos al mundo con el firme propósito de no ser una generación que exige, sino una generación que escucha y se convierte. Llevad la misericordia que habéis recibido a vuestros hogares. Podéis ir en paz.

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