Moniciones y Lecturas del Jueves 26 de Febrero de 2026

Tips Litúrgicos del Día

Índice del Artículo

Fecha: Jueves de la I Semana de Cuaresma.

Color Litúrgico: Morado.

Celebración: Feria de Cuaresma.

Misal: Se utiliza el formulario de la feria, con Prefacio de Cuaresma.

Actitud: La liturgia de hoy nos invita a la confianza absoluta en la oración. Dios escucha el clamor de los afligidos. Se nos enseña a pedir con insistencia, sabiendo que tenemos un Padre bueno.

Nota local: En la Diócesis de San Cristóbal (Venezuela), se recuerda el aniversario de la defunción de Mons. Marco Tulio Ramírez Roa († 1998).


Citas Bíblicas del Día

Según el calendario litúrgico oficial para el año 2026:

Primera Lectura: Ester 14, 1. 3-5. 12-14.

Salmo Responsorial: Salmo 137.

Evangelio: Mateo 7, 7-12.


Santo del Día

Feria de Cuaresma Durante este "tiempo fuerte" de preparación pascual, la liturgia se centra en la feria de Cuaresma, primando sobre las memorias de los santos. El mensaje central de hoy es la oración de petición confiada a nuestro Padre celestial.


Monición de Entrada

Hermanos y hermanas, sean bienvenidos a la celebración de la Eucaristía en este jueves de la primera semana de Cuaresma. Hoy la Palabra de Dios nos da una catequesis fundamental sobre la oración. En la primera lectura, seremos testigos de la angustiosa pero confiada oración de la reina Ester, quien en medio de un peligro mortal reconoce que su única ayuda viene de Dios. En el Evangelio, Jesús mismo nos garantiza que quien pide recibe, y nos revela la paternidad de Dios, que sabe dar cosas buenas a sus hijos. Con la certeza de que Dios nos escucha, iniciemos esta Santa Misa poniendo en su altar nuestras necesidades y debilidades.


Monición a la Primera Lectura

El libro de Ester nos relata el momento en que el pueblo judío se encuentra bajo una grave amenaza de exterminio. La reina Ester, sintiéndose sola y frágil frente a los poderosos, se despoja de sus adornos reales y acude a Dios con una oración desgarradora. Escuchemos este hermoso testimonio de fe que nos enseña a buscar refugio solo en el Señor.


Primera Lectura del Día de Hoy

Lectura del libro de Ester (14, 1. 3-5. 12-14)

En aquellos días, la reina Ester, presintiendo el peligro inminente, acudió al Señor. Se despojó de sus vestidos suntuosos y se vistió con ropas de aflicción y luto; en vez de perfumes exquisitos, se cubrió la cabeza de ceniza y polvo, y humilló duramente su cuerpo. Y oró al Señor, Dios de Israel, diciendo: «¡Mi Señor, nuestro Rey, tú eres el único! Ayúdame, que estoy sola y no tengo más socorro que tú, porque el peligro me acecha. Yo he oído desde mi nacimiento, en la tribu de mi familia, que tú, Señor, escogiste a Israel entre todas las naciones, y a nuestros padres entre todos sus antepasados, para ser tu herencia perpetua, y les cumpliste lo que habías prometido. Acuérdate, Señor, y manifiéstate en el día de nuestra aflicción; y a mí dame valor, Rey de los dioses y Señor de todos los poderes. Pon en mi boca una palabra bien medida cuando esté delante del león; y cambia su corazón para que aborrezca a los que nos combaten y acabe con él y con sus partidarios. Líbranos con tu mano y socórreme, que estoy sola, y no tengo a nadie más que a ti, Señor».

Palabra de Dios.


Salmo del Día de Hoy

Salmo 137

R/. Cuando te invoqué, me escuchaste, Señor.

Te doy gracias, Señor, de todo corazón; delante de los ángeles tañeré para ti, me postraré hacia tu santuario, daré gracias a tu nombre. R/.

Por tu misericordia y tu lealtad, porque tu promesa supera a tu fama; cuando te invoqué, me escuchaste, acreciste el valor en mi alma. R/.

El Señor es sublime, se fija en el humilde, y de lejos conoce al soberbio. Cuando camino entre peligros, me conservas la vida; extiendes tu brazo contra la ira de mi enemigo. R/.

Tú derecha me salva. El Señor completará sus favores conmigo: Señor, tu misericordia es eterna, no abandones la obra de tus manos. R/.


Monición del Evangelio

En el Sermón de la Montaña, Jesús nos hace una triple invitación: "Pedid, buscad, llamad". Si un padre terrenal, a pesar de sus defectos, da cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más nuestro Padre celestial! Y como consecuencia de ese amor recibido, Jesús nos entrega la "regla de oro": tratar a los demás como queremos ser tratados. Escuchemos atentos.


Evangelio del Día de Hoy

Lectura del santo Evangelio según san Mateo (7, 7-12)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre. ¿Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, le dará una piedra?; ¿y si le pide pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, aun siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden! Por tanto, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos; porque esta es la Ley y los Profetas».

Palabra del Señor.


Oración de los Fieles

Sacerdote: Hermanos, el Señor nos ha dicho hoy: "Pedid y se os dará". Con esta firme confianza, presentemos al Padre nuestras súplicas.

1. Por la Iglesia: para que nunca deje de invocar el nombre del Señor y sea, en medio del mundo, testimonio de una fe que busca y encuentra el consuelo divino. R/. Escúchanos, Padre nuestro.

2. Por los que tienen poder de decisión en el mundo: para que Dios cambie sus corazones, de modo que defiendan siempre a los más frágiles y construyan la paz. R/. Escúchanos, Padre nuestro.

3. Por los que se sienten solos y amenazados, como la reina Ester: para que encuentren en el Señor su único socorro y en nosotros manos dispuestas a ayudar. R/. Escúchanos, Padre nuestro.

4. Por las familias: para que los padres terrenos, a imagen del Padre celestial, sepan dar siempre cosas buenas a sus hijos, educándolos en la fe y el amor. R/. Escúchanos, Padre nuestro.

5. Por nuestra comunidad: para que sepamos vivir la regla de oro del Evangelio, tratando a los demás con la misma misericordia y bondad con la que deseamos ser tratados. R/. Escúchanos, Padre nuestro.

Sacerdote: Dios nuestro, que eres el único y el poderoso, atiende el clamor de tu pueblo. Concédenos lo que te pedimos con fe y auméntanos el valor en el alma. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


Monición de Presentación de Ofrendas

Presentamos ante el altar el pan y el vino. Estos dones son la respuesta material a nuestra petición: "danos hoy nuestro pan de cada día". Que al ofrecerlos con corazón sincero, Dios los transforme para nosotros en el alimento que da la vida eterna.


Oración de Comunión Espiritual

Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén.


Reflexión del Día de Hoy: "El Arte de Pedir a un Padre Bueno"

En este jueves de la primera semana de Cuaresma, la Palabra de Dios hace un fuerte hincapié en la necesidad, la actitud y la garantía de la oración.

1. "No tengo más socorro que tú" (La oración de Ester) La primera lectura nos sitúa en un contexto dramático. El pueblo judío exiliado iba a ser aniquilado. La reina Ester es la única que puede intervenir ante el rey Asuero, pero acercarse al rey sin ser llamada conllevaba pena de muerte. ¿Qué hace Ester? Antes de la acción política, realiza una profunda acción espiritual. Se quita su ropaje de reina, se viste de penitente (como nosotros en Cuaresma) y ora. Su oración es conmovedora porque nace de la absoluta impotencia: "estoy sola y no tengo más socorro que tú". Esta es la condición indispensable para que la oración sea verdadera: reconocer nuestra insuficiencia. Mientras creamos que podemos salvar nuestra vida con nuestro dinero, contactos o inteligencia, nuestra oración será secundaria. Ester nos enseña a poner a Dios como nuestro único salvavidas.

2. La Promesa de Jesús: "Pedid y se os dará" Frente a la angustia de Ester en el Antiguo Testamento, el Evangelio de Mateo nos regala una de las promesas más consoladoras de Jesús: "todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre". A veces, nuestra experiencia nos dice lo contrario: hemos pedido mucho y no hemos recibido lo que queríamos. Pero Jesús nos da la clave para entender esto al usar la imagen del padre y el hijo: "¿Si a alguno le pide su hijo pan, le dará una piedra?". Dios no es una máquina expendedora a la que le metemos monedas de rezos para sacar el producto exacto que exigimos. Dios es Padre. Y un padre bueno no siempre le da a su hijo lo que el hijo quiere, sino lo que el hijo necesita para su bien. A veces pedimos cosas que creemos que son pan, pero a los ojos de Dios son serpientes; y Él, en su bondad, no nos las concede, dándonos a cambio su Gracia, el Espíritu Santo o la fuerza para sobrellevar la prueba.

3. La "Regla de Oro" El Evangelio termina con un resumen brillante que aterriza nuestra oración en la vida práctica: "todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos". No podemos acudir a pedir la compasión y ayuda del Padre si nosotros nos negamos a dar pan a nuestros hermanos. La Cuaresma es el tiempo propicio para afinar esta coherencia: rezo pidiendo misericordia, salgo de la iglesia y ejerzo esa misericordia con los demás.

En este día, animémonos a no cansarnos de llamar a la puerta del Señor. Confiemos, como el salmista, en que "cuando lo invoquemos, nos escuchará".


Monición de Despedida

Hermanos, hemos sido confortados por el Pan de la Palabra y la Eucaristía. Volvamos a nuestras tareas cotidianas recordando la enseñanza de Jesús: confiemos plenamente en la bondad del Padre y tratemos a todos nuestros semejantes como nos gustaría ser tratados. Pueden ir en paz.


Referencias:

Diciembre 2025 liturgia ciclo a.pdf: Fuente primaria para la fecha (Jueves 26 de febrero de 2026), color litúrgico (Morado), celebración de la I Semana de Cuaresma, y citas bíblicas exactas: Est 14,1.3-5.12-14; Sal 137; Mt 7,7-12.

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