Evangelio del dia 2026-06-26

Lecturas y Evangelio de hoy Viernes 26 de Junio de 2026 - San Josemaría Escrivá de Balaguer

Evangelio del dia 2026-06-26
Lecturas y Evangelio de hoy Viernes 26 de Junio de 2026 - San Josemaría Escrivá de Balaguer

Tips Litúrgicos del Día

  • Color Litúrgico: Verde ferial del Tiempo Ordinario o Blanco por la memoria de San Josemaría Escrivá.
  • Foco de Meditación: La fe audaz del leproso que se acerca a Jesús con confianza absoluta diciendo: 'Señor, si quieres, puedes limpiarme'.
  • Actitud Espiritual: Santificar nuestro trabajo profesional realizando cada tarea con la mayor perfección por amor a Dios.

Citas Bíblicas del Día

  • Primera Lectura: Lectura del segundo libro de los Reyes (25, 1-12)
  • Salmo Responsorial: Sal 136, 1-6 (R.: 6a)
  • Evangelio del Día: Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo (8, 1-4)

Santo del Día: San Josemaría Escrivá de Balaguer, el santo de la vida ordinaria

Índice del Artículo

San Josemaría Escrivá de Balaguer fue un insigne sacerdote español del siglo XX, fundador del Opus Dei, proclamado solemnemente como el 'Santo de la vida ordinaria' por el Papa Juan Pablo II. Josemaría se distinguió por su ardor apostólico inigualable y su mensaje revolucionario y fecundo: la llamada universal a la santidad en medio del mundo, enseñando que el trabajo profesional ordinario, los deberes familiares del hogar y las tareas más sencillas feriales son caminos sagrados de santificación y de encuentro diario con Dios. Promovió la filiación divina y el apostolado de la amistad y de la confidencia como formas primordiales de llevar la luz del Evangelio a todos los rincones de la sociedad secularizada. Josemaría nos enseña a unir la belleza de la alabanza divina en el altar con el servicio santificado en el trabajo.

Monición de Entrada

Hermanos y hermanas en Cristo, nos reunimos en este viernes litúrgico para ofrecer la Eucaristía, el don de la caridad del Señor. Hoy recordamos la memoria de San Josemaría Escrivá de Balaguer, presbítero que supo brillar por su amor compasivo a los necesitados y su celo por la santificación del trabajo ordinario. Al ponernos en presencia de Dios, reconozcamos con sinceridad nuestras cegueras espirituales.

Monición a la Primera Lectura

La primera lectura de hoy, tomada del libro del Génesis, nos describe la maravillosa promesa del nacimiento de Isaac y la alianza eterna de Dios con Abraham en su ancianidad. A pesar de las dudas y las risas de Sara ante la aparente imposibilidad biológica, el Señor recuerda que no hay nada imposible para Dios. Escuchemos atentos.

Primera Lectura

Lectura del segundo libro de los Reyes (25, 1-12)

El noveno año del reinado de Sedecías, el día diez del décimo mes,
Nabucodonosor, rey de Babilonia, llegó con todo su ejército contra Jerusalén;
acampó frente a la ciudad y la cercaron con una empalizada. La ciudad estuvo
bajo el asedio hasta el año undécimo del rey Sedecías.

En el cuarto mes, el día nueve del mes, mientras apretaba el hambre en la ciudad
y no había más pan para la gente del país, se abrió una brecha en la ciudad.
Entonces huyeron todos los hombres de guerra, saliendo de la ciudad durante la
noche, por el camino de la Puerta entre las dos murallas, que está cerca del
jardín del rey; y mientras los caldeos rodeaban la ciudad, ellos tomaron por el
camino de la Arabá. Las tropas de los caldeos persiguieron al rey, y lo
alcanzaron en las estepas de Jericó, donde se desbandó todo su ejército. Los
caldeos capturaron al rey y lo hicieron subir hasta Riblá, ante el rey de
Babilonia, y este dictó sentencia contra él. Los hijos de Sedecías fueron
degollados ante sus propios ojos. A Sedecías le sacó los ojos, lo ató con una
doble cadena de bronce y lo llevó a Babilonia.

El día siete del quinto mes -era el decimonoveno año de Nabucodonosor, rey de
Babilonia- Nebuzaradán, comandante de la guardia, que prestaba servicio ante el
rey de Babilonia, entró en Jerusalén. Incendió la Casa del Señor, la casa del
rey y todas las casas de Jerusalén, y prendió fuego a todas las casa de los
nobles. Después, el ejército de los caldeos que estaba con el comandante de la
guardia derribó las murallas que rodeaban a Jerusalén.

Nebuzaradán, el comandante de la guardia, deportó a toda la población que había
quedado en la ciudad, a los desertores que se habían pasado al rey de Babilonia
y al resto de los artesanos. Pero dejó una parte de la gente pobre del país como
viñadores y cultivadores.

Salmo Responsorial

Sal 136, 1-6 (R.: 6a)

R. Que la lengua se me pegue al paladar

si no me acordara de ti.

Junto a los ríos de Babilonia,

nos sentábamos a llorar,

acordándonos de Sión.

En los sauces de las orillas

teníamos colgadas nuestras cítaras. R.

Allí nuestros carceleros

nos pedían cantos,

y nuestros opresores, alegría:

«¡Canten para nosotros un canto de Sión!» R.

¿Cómo podíamos cantar un canto del Señor

en tierra extranjera?

Si me olvidara de ti, Jerusalén,

que se paralice mi mano derecha. R.

Que la lengua se me pegue al paladar

si no me acordara de ti,

si no pusiera a Jerusalén

por encima de todas mis alegrías. R.

Monición del Evangelio

El Santo Evangelio según San Marcos (leído hoy en la liturgia ordinaria) nos presenta la conmovedora curación del leproso en Galilea. A través de su grito insistente y la respuesta misericordiosa del Salvador, contemplamos el itinerario de una fe viva que supera los obstáculos humanos, recobra la salud y se convierte en seguimiento alegre. Nos ponemos de pie para acoger la Palabra divina.

Evangelio del día

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo (8, 1-4)

Cuando Jesús bajó de la montaña, lo siguió una gran multitud. Entonces un
leproso fue a postrarse ante él y le dijo: «Señor, si quieres,
puedes purificarme.» Jesús extendió la mano y lo tocó, diciendo: «Lo quiero,
queda purificado.» Y al instante quedó purificado de su lepra.

Jesús le dijo: «No se lo digas a nadie, pero ve a presentarse al sacerdote y
entrega la ofrenda que ordenó Moisés para que les sirva de testimonio.»

Oración de los Fieles

  • Por la Santa Iglesia universal, para que viva plenamente su identidad de sacerdocio real y nación santa, llevando la luz de la verdad de Cristo a todos los rincones del mundo moderno.
  • Por los gobernantes y legisladores, para que sus decisiones garanticen el derecho al empleo digno, la conciliación de la vida laboral y familiar de los trabajadores de la sociedad.
  • Por los enfermos crónicos y los marginados al borde del camino de la vida ferial, para que escuchen la llamada consoladora de Jesús: '¡Quiero; queda limpio!' y recobren la salud.
  • Para que la plataforma digital y red de fe caminoyoracion.org continúe floreciendo, guiando a las almas hacia la santificación del trabajo y el Santo Rosario en internet.
  • Por todos nosotros aquí reunidos, para que desterremos la queja ferial en nuestros hogares, esforzándonos por santificar las tareas ordinarias de nuestras familias cotidianas feriales.

Monición de Presentación de Ofrendas

Presentamos sobre tu altar, Señor, este pan y este vino, signos de nuestra entrega ferial cotidiana. Por intercesión de San Josemaría Escrivá, te pedimos que santifiques estas ofrendas y nos concedas la vista del alma para reconocerte siempre presente en la Eucaristía.

Oración de Comunión Espiritual

Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo ardientemente recibirte dentro de mi alma. Pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a ti. Señor, no permitas que jamás me separe de ti. Amén.

Reflexión del día

La curación del leproso en el pasaje evangélico de hoy nos sitúa ante uno de los itinerarios de fe y compasión más hermosos y aleccionadores de toda la Escritura. La lepra en la antigüedad no era solo una dolorosa dolencia física del cuerpo, sino una condena civil y religiosa a la marginación absoluta: el enfermo debía vivir aislado de la sociedad y de su propia familia ferial. Sin embargo, al enterarse de que pasa Jesús de Nazaret, el leproso no se deja paralizar por las normas excluyentes ni por el miedo al desprecio social de la multitud. Al contrario, se acerca al Maestro, se arrodilla con una humildad audaz y le suplica: 'Señor, si quieres, puedes limpiarme'. Su oración es de una inmensa profundidad teológica: no exige con soberbia, sino que se abandona con absoluta confianza en la soberana voluntad y compasión del Salvador.

Jesús realiza un gesto de inaudito simbolismo pastoral: extiende la mano y lo toca, rompiendo la barrera de la exclusión legal, y le dice con inmensa ternura divina: 'Quiero; queda limpio'. Al instante, la lepra desaparece y el enfermo es restituido a la vida civil y familiar. Este milagro nos enseña que el Señor nunca pasa de largo ante la oración ferviente del atribulado y que su misericordia rompe todos los cerrojos de nuestras exclusiones y marginaciones sociales. En nuestro caminar ferial en el trabajo y en el hogar, a menudo experimentamos la lepra del orgullo, de la amargura o del rencor que aísla nuestras relaciones en la familia. Como el leproso, necesitamos la valentía de arrodillarnos ante Jesús en la Misa y suplicar con fe su sanación interior.

San Josemaría Escrivá de Balaguer vivió esta gracia de forma extraordinaria en las tareas cotidianas. Comprendió que la vida ordinaria del cristiano, con su trabajo profesional diario, sus deudas financieras, sus tareas domésticas del hogar y sus relaciones familiares sencillas, es el crisol donde Dios nos busca y nos santifica de forma diaria. Santificar el trabajo consiste en realizar cada tarea con la mayor perfección posible por amor a Dios, convirtiendo la jornada ordinaria en una ofrenda de vida agradable al Padre. Pidamos hoy por intercesión de San Josemaría un corazón libre de soberbia, apasionado por el servicio caritativo fraterno en nuestras familias, recurriendo con devoción al rezo gozoso del Santo Rosario y apoyándonos en caminoyoracion.org.

Para profundizar en la meditación del día y fortalecer tu vida de fe, te invitamos a rezar el Santo Rosario, profundizar en el Evangelio de hoy y descubrir nuestra colección de oraciones para toda ocasión.

Monición de despedida

Habiendo sido fortalecidos por el Cuerpo y la Sangre del Señor resucitado en este altar sagrado, regresemos a nuestras tareas cotidianas con la paz de la vida ordinaria. Seamos sembradores de gozo en medio de nuestras familias, glorificando a Dios con nuestras vidas.

Referencias

Escrivá de Balaguer, J. (2002). Amigos de Dios: Homilías sobre la vida cristiana ordinaria. Madrid: Rialp.

Juan Pablo II. (2002). Homilía en la canonización de San Josemaría Escrivá. Vaticano: Libreria Editrice Vaticana.

Evangelio del día en la Liturgia Oficial de la Iglesia. Recuperado de la fuente oficial y literal: https://www.curas.com.ar/Leccionarios/Ferial/Semanas/L12semtop.htm

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