Moniciones, Lecturas, Evangelio Y Reflexión del día de hoy Viernes 01 De Mayo del 2026 - San José, obrero



Índice del Artículo

CUARTA SEMANA DE PASCUA

Tips Litúrgicos del Día

  • El color litúrgico es el blanco, ya que celebramos la Memoria de San José Obrero (o bien, puede mantenerse el blanco del Tiempo Pascual).
  • Es el primer viernes de mes, un día tradicionalmente dedicado a la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. Puedes unir el ofrecimiento de tu trabajo diario al Corazón de Cristo.
  • Hoy es el día ideal para bendecir las herramientas de trabajo o rezar una oración especial antes de comenzar tu jornada laboral, recordando que toda labor honesta glorifica a Dios.

Citas Bíblicas del Día

Según el calendario litúrgico oficial para el año 2026:

  • Primera Lectura: Lectura del libro del Génesis     1, 26 -- 2,3
    o Bien - Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los Colosenses.     3, 14-15. 17. 23-24
  • Salmo Responsorial: SALMO     Sal 89, 2-4. 12-14. 16
  • Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     13, 54, 58



Santo del Día:

Hoy la Iglesia celebra la fiesta de San José Obrero. Esta memoria litúrgica fue instituida en 1955 por el Papa Pío XII, con el profundo propósito de cristianizar el Día Internacional del Trabajo. San José, el custodio de la Sagrada Familia, no fue un hombre de riquezas ni de poder terrenal, sino un humilde artesano que sostuvo a Jesús y a María con el sudor de su frente. La Iglesia nos presenta a San José como el modelo perfecto para todo trabajador, recordándonos que el trabajo no es un castigo, sino una participación directa en la obra creadora de Dios y un camino seguro hacia la santidad cotidiana.


Monición de Entrada

Hermanos y hermanas, sean todos bienvenidos a esta celebración eucarística. En este primer día de mayo, mes dedicado a la Virgen María, la Iglesia nos invita a poner nuestra mirada en su casto esposo: San José Obrero. Hoy traemos ante el altar de Dios nuestras fatigas, nuestros proyectos, nuestras alegrías laborales y también la angustia de quienes no encuentran un empleo digno. Que esta Eucaristía nos enseñe a santificar nuestro trabajo diario, haciéndolo a imagen de Cristo, que quiso ser conocido como "el hijo del carpintero". Puestos de pie, iniciamos nuestra celebración cantando.


Monición a la Primera Lectura

La primera lectura nos remonta al principio de los tiempos, al libro del Génesis. Escucharemos cómo Dios mismo es el primer "trabajador", que con amor y orden crea el universo, y corona su obra creando al ser humano a su imagen y semejanza. Dios nos confía la tarea de dominar la tierra, transformando el trabajo humano en una misión sagrada. Escuchemos con atención.


PRIMERA LECTURA DEL DIA DE HOY

Lectura del libro del Génesis     1, 26 -- 2,3


 
Dios dijo: «Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza; y que le estén sometidos los peces del mar y las aves del cielo, el ganado, las fieras de la tierra, y todos los animales que se arrastran por el suelo». Y Dios creó al hombre a su imagen;
lo creó a imagen de Dios,
los creó varón y mujer.
Y los bendijo, diciéndoles: «Sean fecundos, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar, a las aves del cielo y a todos los vivientes que se mueven sobre la tierra». Y continuó diciendo: «Yo les doy todas las plantas que producen semilla sobre la tierra, y todos los árboles que dan frutos con semilla: ellos les servirán de alimento. Y a todas las fieras de la tierra, a todos los pájaros del cielo y a todos los vivientes que se arrastran por el suelo, les doy como alimento el pasto verde». Y así sucedió. Dios miró todo lo que había hecho, y vio que era muy bueno. Así hubo una tarde y una mañana: éste fue el sexto día.
Así fueron terminados el cielo y la tierra, y todos los seres que hay en ellos.
El séptimo día, Dios concluyó la obra que había hecho, y cesó de hacer la obra que había emprendido. Dios bendijo el séptimo día y lo consagró, porque en él cesó de hacer la obra que había creado.
 

Palabra de Dios.


O bien:

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los Colosenses.     3, 14-15. 17. 23-24


 
Hermanos:
Revístanse del amor, que es el vínculo de la perfección.
Que la paz de Cristo reine en sus corazones: esa paz a la que han sido llamados, porque formamos un solo Cuerpo. Y vivan en la acción de gracias.
Todo lo que puedan decir o realizar, háganlo siempre en Nombre del Señor Jesús, dando gracias por Él a Dios Padre.
Cualquiera sea el trabajo de ustedes, háganlo de todo corazón, teniendo en cuenta que es para el Señor y no para los hombres. Sepan que el Señor los recompensará, haciéndolos sus herederos. Ustedes sirven a Cristo, el Señor.
 
Palabra de Dios.
 


SALMO     Sal 89, 2-4. 12-14. 16


R. ¡El Señor haga prosperar la obra de nuestras manos!
 
O bien:

Aleluia.

Antes que fueran engendradas las montañas,
antes que nacieran la tierra y el mundo,
desde siempre y para siempre, Tú eres Dios. R.

Tú haces que los hombres vuelvan al polvo,
con sólo decirles: «Vuelvan, seres humanos.»
Porque mil años son ante tus ojos
como el día de ayer, que ya pasó,
como una vigilia de la noche. R.

Enséñanos a calcular nuestros años,
para que nuestro corazón alcance la sabiduría.
¡Vuélvete, Señor! ¿Hasta cuándo...?
Ten compasión de tus servidores. R.

Sácianos en seguida con tu amor,
y cantaremos felices toda nuestra vida.
Que tu obra se manifieste a tus servidores,
y que tu esplendor esté sobre tus hijos. R.


ALELUIA    Sal 67, 20



Aleluia.
¡Bendito sea el Señor, el Dios de nuestra salvación!
Él carga con nosotros día tras día.
Aleluia.


Monición del Evangelio

En el Evangelio según San Mateo, contemplaremos a Jesús regresando a su pueblo, Nazaret. Sus paisanos se asombran de su sabiduría, pero se escandalizan de su origen humilde, reconociéndolo solo como el hijo del carpintero. Preparémonos para escuchar la Palabra del Señor, pidiendo la gracia de saber reconocer la presencia de Dios en la sencillez de lo ordinario. Aclamemos al Señor.


EVANGELIO DEL DIA DE HOY

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     13, 54, 58


Al llegar a su pueblo, Jesús se puso a enseñar a la gente en la sinagoga, de tal manera que todos estaban maravillados.
«¿De dónde le vienen, decían, esta sabiduría y ese poder de hacer milagros? ¿No es este el hijo del carpintero? ¿Su madre no es la que llaman María? ¿Y no son hermanos suyos Santiago, José, Simón y Judas? ¿Y acaso no viven entre nosotros todas sus hermanas? ¿De dónde le vendrá todo esto?»
Y Jesús era para ellos un motivo de tropiezo.
Entonces les dijo: «Un profeta es despreciado solamente en su pueblo y en su familia.»
Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la falta de fe de esa gente.


Oración de los Fieles

Sacerdote: Con la mirada puesta en San José, hombre justo y trabajador incansable, dirijamos nuestras peticiones a Dios Padre, de quien proviene todo don perfecto.

  1. Por la Santa Madre Iglesia, para que, anunciando el Evangelio del trabajo, defienda siempre la dignidad de la persona humana frente a los abusos y las injusticias. Roguemos al Señor.
  2. Por los gobernantes y empresarios, para que promuevan políticas económicas que generen empleos dignos, justos y seguros para todos los ciudadanos. Roguemos al Señor.
  3. Por quienes sufren el desempleo, la precariedad laboral o el síndrome de desgaste profesional, para que encuentren en Dios la fortaleza, en la sociedad el apoyo necesario, y no pierdan nunca la esperanza. Roguemos al Señor.
  4. Por el apostolado digital de la web caminoyoracion.org, para que, a través de su esfuerzo evangelizador en internet, sigan llevando luz a quienes buscan a Dios en medio del ruido del mundo moderno. Roguemos al Señor.
  5. Por nosotros aquí reunidos, para que aprendamos a santificar nuestras labores cotidianas, realizando cada tarea con amor y perfección, como ofrenda agradable a Dios. Roguemos al Señor.

Sacerdote: Dios Padre providente, que confiaste a San José el cuidado de tu Hijo y de la Virgen María, escucha las oraciones que te presentamos y ayúdanos a ganarnos el pan con honestidad y amor. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


Monición de Presentación de Ofrendas

Al acercarnos a la mesa del Señor, presentamos el pan y el vino, frutos de la tierra y, como dice la liturgia, "del trabajo del hombre". En estas especies, ofrecemos también a Dios el sudor de nuestra frente, nuestras preocupaciones financieras, nuestros logros profesionales y el cansancio de nuestras jornadas. Que el Señor acepte este sacrificio y nos devuelva su gracia santificante.


Oración de Comunión Espiritual

Para quienes hoy se unen a través de los medios digitales y no pueden comulgar físicamente, recemos juntos: “Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén.”


Reflexión del día de Hoy

Las Lecturas de este 1 de mayo nos sumergen en una de las realidades más cotidianas, y a la vez más sagradas, de la existencia humana: el trabajo. En la lectura del Génesis, contemplamos a un Dios que crea, ordena y da forma al universo. La creación no es un acto estático, sino una obra maestra de "trabajo divino". Al crear al ser humano a su imagen y semejanza, Dios le confía un mandato claro: dominar y cuidar la tierra. Como nos enseña el Papa San Juan Pablo II en su encíclica Laborem Exercens (1981), el trabajo no es una maldición fruto del pecado original, sino la vocación primordial del hombre, a través de la cual participamos activamente en el plan creador de Dios.

Hoy en día, es común encontrarnos sumergidos en una profunda crisis de sentido laboral. Por un lado, tenemos a profesionales agotados, atrapados en rutinas estresantes donde el trabajo parece devorar su paz interior y su tiempo en familia. Por otro, están aquellos que, trabajando incansablemente en el hogar al cuidado de los hijos, sienten que su labor es invisible o poco valorada por la sociedad. Y no podemos olvidar a quienes buscan respuestas racionales ante un sistema que, a menudo, parece priorizar la producción económica sobre la dignidad de la persona humana.

En el Evangelio de hoy, Jesús nos da la respuesta definitiva a estas angustias existenciales. Al regresar a Nazaret, sus compatriotas se escandalizan: "¿No es este el hijo del carpintero?" (Mt 13, 55). El asombro radica en que el Hijo de Dios encarnado no eligió la vida de un rey erudito ni de un poderoso gobernante, sino la de un trabajador manual. Jesús pasó la mayor parte de su vida en la tierra cortando madera, lijando, midiendo y transpirando en el taller de José. Al asumir el trabajo humano, Cristo lo redimió y lo elevó a la categoría de camino de salvación. San Josemaría Escrivá, un gran apóstol de la santificación en medio del mundo, repetía incansablemente que "el trabajo es el eje de nuestra santidad" (Escrivá de Balaguer, Es Cristo que pasa, 1973). Esto significa que no tienes que ser monje o misionero en tierras lejanas para ser santo. Ese informe que debes entregar en la oficina, esa comida que preparas con amor para tus hijos, o ese servicio atento al cliente, si se hacen por amor a Dios y bien terminados, se convierten en oración. La santidad no es escapar del mundo, sino transformar el mundo desde dentro, ofreciendo nuestro esfuerzo diario como un sacrificio agradable al Padre.

San José Obrero es nuestro maestro en esta escuela de la cotidianidad. Él no nos dejó grandes discursos ni tratados teológicos; los Evangelios no recogen ni una sola palabra suya. San José predicó con el martillo, con el silencio y con la fidelidad en lo ordinario. Él entendió que su trabajo no solo servía para ganar el sustento, sino que era el medio por el cual cuidaba del mismísimo Redentor del mundo.

En este día, te invito a cambiar la perspectiva. Si sientes que el cansancio te vence y la rutina te ahoga, eleva la mirada. Convierte tu escritorio, tu cocina, tu taller o tu fábrica en un altar. Cuando hacemos bien nuestro trabajo, por más sencillo que parezca, estamos amando a Dios y sirviendo a nuestros hermanos. Que San José Obrero interceda por cada uno de nosotros, nos libre del desaliento, nos ayude a encontrar sentido en nuestra labor y proteja a todos los que hoy sufren la falta de empleo.


Monición de despedida

Hermanos, al concluir esta Eucaristía, somos enviados de nuevo a nuestros lugares de trabajo y a nuestros hogares. Llevemos con nosotros la luz del Evangelio para transformar nuestra jornada laboral en una ofrenda de amor. Que San José nos inspire a ser trabajadores honestos, justos y alegres. Que la bendición de Dios Todopoderoso descienda sobre ustedes y sus familias. Podemos ir en paz.


Referencias

Contenido Relacionado

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Tu puntuación: Útil

Subir