
- Tips Litúrgicos del Día
- Citas Bíblicas del Día
- Santo del Día:
- Monición de Entrada
- Monición a la Primera Lectura
- PRIMERA LECTURA DEL DIA DE HOY
- Lectura de los Hechos de los Apóstoles 13, 13-25
- SALMO Sal 88, 2-3.21-22.25.27
- ALELUIA Cf. Apoc 1, 5ab
- Monición del Evangelio
- EVANGELIO DEL DIA DE HOY
- Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 13, 16-20
- Oración de los Fieles
- Monición de Presentación de Ofrendas
- Oración de Comunión Espiritual
- Reflexión del día de Hoy
- Monición de despedida
- Referencias
CUARTA SEMANA DE PASCUA
Tips Litúrgicos del Día
- El color litúrgico es el blanco, propio del Tiempo Pascual y de la memoria de los pastores de la Iglesia.
- Es un buen día para pedir por la fidelidad a la Tradición, recordando el celo apostólico de San Pío V en la aplicación del Concilio de Trento.
- La oración del Santo Rosario tiene un valor especial hoy, ya que fue este Pontífice quien instituyó la fiesta de Nuestra Señora de las Victorias (hoy Virgen del Rosario) tras la batalla de Lepanto.
Citas Bíblicas del Día
Según el calendario litúrgico oficial para el año 2026:
- Primera Lectura: Lectura de los Hechos de los Apóstoles 13, 13-25
- Salmo Responsorial: SALMO Sal 88, 2-3.21-22.25.27
- Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 13, 16-20
Santo del Día:
Hoy la Iglesia celebra la memoria de San Pío V (1504-1572), un pontífice que dejó una huella indeleble en la historia de la Iglesia Católica. Nacido en una familia humilde en Italia, ingresó a la orden de los dominicos, destacándose por su austeridad, profunda vida de oración y sólida formación teológica. Como Papa, fue el gran impulsor de las reformas del Concilio de Trento, logrando la publicación del Catecismo Romano, la unificación de la liturgia con la reforma del Misal y el Breviario, y la promoción incansable del rezo del Santo Rosario. En un tiempo de profunda crisis e inestabilidad en Europa, su pontificado fue un ancla de fe y verdad, demostrando que la verdadera reforma de la Iglesia siempre comienza por la santidad personal.
(Nota de redacción: Al no ser un día domingo, solemnidad o memoria obligatoria universal de gran relevancia hispana, se omiten las moniciones de entrada y previas a las lecturas, tal como lo indica la norma litúrgica ordinaria).
Monición de Entrada
Hermanos y hermanas, sed bienvenidos a esta celebración eucarística en este tiempo de Pascua. Hoy, la Iglesia se reviste de fiesta al recordar a Santa Catalina de Siena, una mujer que dejó que la luz de Cristo iluminara toda su existencia hasta convertirse en faro para el mundo. Que esta Eucaristía nos renueve y nos dé la valentía para ser verdaderos testigos del Evangelio en medio de nuestras realidades cotidianas. Pongámonos de pie y comencemos nuestra celebración entonando el canto de entrada.
Monición a la Primera Lectura
En la primera lectura de los Hechos de los Apóstoles, veremos cómo el Espíritu Santo es el verdadero motor de la Iglesia. Es Él quien elige y envía a Bernabé y a Saulo para la misión. Escuchemos con atención cómo la oración comunitaria y el ayuno son fundamentales antes de emprender cualquier tarea en el nombre de Dios.
PRIMERA LECTURA DEL DIA DE HOY
De la descendencia de David,
Dios hizo surgir un Salvador, que es Jesús
Lectura de los Hechos de los Apóstoles 13, 13-25
Desde Pafos, donde se embarcaron, Pablo y sus compañeros llegaron a Perge de Panfilia. Juan Marcos se separó y volvió a Jerusalén, pero ellos continuaron su viaje, y de Perge fueron a Antioquía de Pisidia.
El sábado entraron en la sinagoga y se sentaron. Después de la lectura de la Ley y de los Profetas, los jefes de la sinagoga les mandaron a decir: «Hermanos, si tienen que dirigir al pueblo alguna exhortación, pueden hablar.»
Entonces Pablo se levantó y, pidiendo silencio con un gesto, dijo:
«Escúchenme, israelitas y todos los que temen a Dios. El Dios de este Pueblo, el Dios de Israel, eligió a nuestros padres y los convirtió en un gran Pueblo, cuando todavía vivían como extranjeros en Egipto. Luego, con el poder de su brazo, los hizo salir de allí y los cuidó durante cuarenta años en el desierto. Después, en el país de Canaán, destruyó a siete naciones y les dio en posesión sus tierras, al cabo de unos cuatrocientos cincuenta años. A continuación, les dio Jueces hasta el profeta Samuel.
Pero ellos pidieron un rey y Dios les dio a Saúl, hijo de Quis, de la tribu de Benjamín, por espacio de cuarenta años. Y cuando Dios desechó a Saúl, les suscitó como rey a David, de quien dio este testimonio: "He encontrado en David, el hijo de Jesé, a un hombre conforme a mi corazón que cumplirá siempre mi voluntad".
De la descendencia de David, como lo había prometido, Dios hizo surgir para Israel un Salvador, que es Jesús. Como preparación a su venida, Juan Bautista había predicado un bautismo de penitencia a todo el pueblo de Israel. Y al final de su carrera, Juan decía: "Yo no soy el que ustedes creen, pero sepan que después de mí viene Aquel a quien yo no soy digno de desatar las sandalias".»
Palabra de Dios.
SALMO Sal 88, 2-3.21-22.25.27
R. ¡Cantaré eternamente tu amor, Señor!
O bien:
Aleluia.
Cantaré eternamente el amor del Señor,
proclamaré tu fidelidad por todas las generaciones.
Porque Tú has dicho: «Mi amor se mantendrá eternamente,
mi fidelidad está afianzada en el cielo.» R.
«Encontré a David, mi servidor,
y lo ungí con el óleo sagrado,
para que mi mano esté siempre con él
y mi brazo lo haga poderoso.» R.
Mi fidelidad y mi amor lo acompañarán,
su poder crecerá a causa de mi Nombre:
Él me dirá: «Tú eres mi Padre,
mi Dios, mi Roca salvadora.» R.
ALELUIA Cf. Apoc 1, 5ab
Aleluia.
Jesucristo, eres el Testigo fiel,
el Primero que resucitó de entre los muertos,
nos amaste y nos purificaste de nuestros pecados,
por medio de tu sangre.
Aleluia.
Monición del Evangelio
Nos acercamos al momento culmen de la Liturgia de la Palabra. En el Evangelio de hoy, situado en la profunda intimidad del Cenáculo, Jesús nos da una regla de vida inquebrantable tras haber lavado los pies a sus discípulos. El Señor nos enseña que la verdadera grandeza y la auténtica felicidad del cristiano se encuentran en la humildad y en el servicio a los demás. Dispongamos nuestro corazón para acoger esta enseñanza, recordando que el servidor no es más que su Maestro. Nos ponemos de pie para aclamar al Señor y escuchar su Santo Evangelio.
EVANGELIO DEL DIA DE HOY
El que reciba al que Yo envíe me recibe a mí
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 13, 16-20
Antes de la fiesta de Pascua, Jesús lavó los pies a sus discípulos, y les dijo:
«Les aseguro que el servidor no es más grande que su señor, ni el enviado más grande que el que lo envía. Ustedes serán felices si, sabiendo estas cosas, las practican.
No lo digo por todos ustedes; Yo conozco a los que he elegido. Pero es necesario que se cumpla la Escritura que dice: "El que comparte mi pan se volvió contra mí".
Les digo esto desde ahora, antes que suceda, para que cuando suceda, crean que Yo Soy.
Les aseguro que el que reciba al que Yo envíe, me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me envió.»
Palabra del Señor.
Oración de los Fieles
Sacerdote: Con la confianza de sabernos amados y enviados por el Señor para ser luz en el mundo, dirijamos nuestras plegarias a Dios Padre.
- Por el Papa, los obispos y los sacerdotes, para que, a ejemplo de San Pío V, sean pastores valientes que custodien el depósito de la fe con una vida de profunda oración y caridad pastoral. Roguemos al Señor.
- Por los líderes de nuestra sociedad y quienes toman decisiones políticas, para que ejerzan su autoridad como un verdadero servicio, promoviendo la dignidad humana y el bien común, especialmente de los más vulnerables. Roguemos al Señor.
- Por las madres y padres de familia que sienten el peso del cansancio en la crianza y el trabajo diario, para que encuentren consuelo en Cristo Siervo y vean en la entrega cotidiana el camino hacia la verdadera alegría. Roguemos al Señor.
- Por los apostolados digitales y plataformas católicas, en especial por el equipo y los usuarios de la web caminoyoracion.org, para que Dios fecunde sus esfuerzos evangelizadores y sean un puente de encuentro con Jesús en el mundo virtual. Roguemos al Señor.
- Por cada uno de nosotros, para que, al nutrirnos del Pan de Vida, aceptemos con humildad nuestra misión y reconozcamos a Cristo en cada persona a la que servimos. Roguemos al Señor.
Sacerdote: Padre compasivo, que nos llamas a la grandeza del servicio, acoge estas peticiones y danos la gracia de vivir con fidelidad la misión que nos has confiado. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Monición de Presentación de Ofrendas
Hermanos, presentemos ante el altar los dones del pan y del vino. Junto a ellos, ofrezcamos también nuestras fatigas, nuestros esfuerzos profesionales y el servicio silencioso que realizamos en nuestros hogares. Que al convertirse en el Cuerpo y la Sangre del Señor, nuestra vida diaria quede también transformada en una ofrenda agradable a Dios.
Oración de Comunión Espiritual
Para quienes se unen a esta liturgia de manera remota y no pueden comulgar físicamente, recemos: “Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén.”
Reflexión del día de Hoy
El Evangelio que nos propone la liturgia hoy nos sitúa en uno de los momentos más íntimos y conmovedores de la vida de Jesús: el Cenáculo, justo después del lavatorio de los pies. Las palabras que Cristo pronuncia resuenan como una regla de vida inalterable: "Les aseguro que el servidor no es más grande que su señor, ni el enviado más grande que el que lo envía" (Jn 13, 16). En un mundo que valora el éxito, el liderazgo competitivo y la autonomía absoluta, Jesús nos propone una "subversión" total de los valores: la grandeza se encuentra en el abajamiento por amor.
Para muchos de nosotros, la rutina diaria a menudo se convierte en un peso extenuante. Profesionales atrapados en jornadas interminables buscando darle un sentido profundo a su esfuerzo, o padres de familia que terminan el día agotados tras equilibrar el cuidado del hogar y sus responsabilidades laborales; es fácil caer en la sensación de que el servicio continuo nos "vacia" sin darnos nada a cambio. Sin embargo, San Juan Pablo II (2001) nos recordaba que el ser humano no puede encontrar su propia plenitud si no es a través de la entrega sincera de sí mismo. Cuando Jesús nos lava los pies, está dignificando para siempre cada acto de servicio oculto y cotidiano que realizamos.
"Ustedes serán felices si, sabiendo estas cosas, las practican", añade el Señor. La promesa es audaz: la verdadera felicidad (la bienaventuranza) no es el producto de acumular comodidades, ni siquiera de tener respuestas teológicas perfectas, sino de vivir el amor de forma práctica y concreta. Santo Tomás de Aquino explica que la caridad no es un simple sentimiento, sino la decisión de la voluntad de buscar activamente el bien del otro (Suma Teológica, II-II, q. 23). Es en esa decisión diaria donde el cristiano encuentra una paz que el estrés del mundo moderno no puede arrebatarle.
Esta dinámica de servicio adquiere su pleno sentido cuando recordamos nuestra identidad como "enviados". En la primera lectura de los Hechos de los Apóstoles, vemos a San Pablo desgranando la historia de la salvación para explicar que todo el recorrido del pueblo de Israel culmina en Jesús. Nosotros, hoy, somos el eslabón actual de esa historia. No trabajamos, criamos hijos o servimos en una parroquia por nuestra cuenta; somos enviados por Aquel que nos amó primero. Cuando somos conscientes de esto, incluso la tarea más sencilla adquiere un peso eterno.
San Pío V, a quien celebramos hoy, supo encarnar esta realidad. A pesar de ocupar la sede de Pedro —el puesto de mayor autoridad en la Iglesia—, supo comprender que el Papa es, ante todo, el "Siervo de los siervos de Dios". No permitió que la dignidad del cargo le quitara la austeridad del monje que llevaba dentro, ni su pasión por defender la verdad con caridad. Que su intercesión nos ayude hoy a vivir nuestro propio servicio, sin buscar ser más grandes que el Maestro, sino aspirando simplemente a ser reflejos fieles de su inmenso amor ante los demás.
Monición de despedida
Hermanos, la Eucaristía es el lugar donde el Señor nos sirve primero para darnos la fuerza de servir a los demás. Volvamos a nuestros hogares, a nuestras oficinas y a nuestras responsabilidades sabiendo que somos portadores de Cristo. Que la bendición de Dios descienda sobre ustedes y sus familias, y que la Virgen María nos enseñe a decir "sí" a la voluntad del Padre cada día. Podemos ir en paz.
Referencias
- Curas.com.ar. (2026). Textos del Leccionario y Libros Litúrgicos Católicos (Libro del Pueblo de Dios). Recuperado de https://curas.com.ar/wp/libros-liturgicos/
- Juan Pablo II. (2001, 6 de enero). Carta Apostólica Novo Millennio Ineunte. La Santa Sede. Recuperado de https://www.vatican.va/content/john-paul-ii/es/apost_letters/2001/documents/hf_jp-ii_apl_20010106_novo-millennio-ineunte.html
- Tomás de Aquino. (1265-1273). Suma Teológica, II-II, q. 23, a. 1.
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