Lecturas, Evangelio Y Reflexión del día de hoy Martes 5 De Mayo del 2026 -



Índice del Artículo

QUINTA SEMANA DE PASCUA

Tips Litúrgicos del Día

  • Color Litúrgico: Blanco. Continuamos celebrando el Tiempo Pascual con gozo.
  • Actitud interior: Receptividad y serenidad. Es un día para pedir el don de la paz auténtica que solo Cristo puede otorgar.
  • Detalle para la liturgia: Al darnos la paz en la Eucaristía, hagámoslo conscientes de que no es un simple saludo, sino la transmisión del don que Jesús nos promete hoy en el Evangelio.

Citas Bíblicas del Día

Según el calendario litúrgico oficial para el año 2026:

  • Lectura de los Hechos de los Apóstoles   14, 19-28
  • Salmo Responsorial: SALMO    Sal 144, 10-13ab. 21
  • Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan     14, 27-31a

Santo del Día:

San Ángel de Jerusalén (o de Sicilia). Hoy la Iglesia recuerda a este presbítero y mártir de la Orden de los Carmelitas. Nacido en Jerusalén, fue uno de los primeros carmelitas en trasladarse a Sicilia (Italia) para predicar contra las herejías de su tiempo. Su profunda elocuencia y sus milagros atrajeron a muchas almas, pero también el odio de quienes vivían en la injusticia, lo que le llevó a sufrir el martirio en el siglo XIII. Su vida es un recordatorio de que la paz de Cristo a veces exige enfrentar el conflicto del mundo con valentía.


PRIMERA LECTURA DEL DIA DE HOY

Lectura de los Hechos de los Apóstoles   14, 19-28

Algunos judíos de Antioquía y de Iconio vinieron a Listra y lograron convencer a la multitud. Entonces apedrearon a Pablo y, creyéndolo muerto, lo arrastraron fuera de la ciudad. Pero él se levantó y, rodeado de sus discípulos, regresó a la ciudad.
Al día siguiente, partió con Bernabé rumbo a Derbe. Después de haber evangelizado esta ciudad y haber hecho numerosos discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía de Pisidia. Confortaron a sus discípulos y los exhortaron a perseverar en la fe, recordándoles que es necesario pasar por muchas tribulaciones para entrar en el Reino de Dios.
En cada comunidad establecieron presbíteros, y con oración y ayuno, los encomendaron al Señor en el que habían creído.
Atravesaron Pisidia y llegaron a Panfilia. Luego anunciaron la Palabra en Perge y descendieron a Atalía. Allí se embarcaron para Antioquía, donde habían sido encomendados a la gracia de Dios para realizar la misión que acababan de cumplir.
A su llegada, convocaron a los miembros de la Iglesia y les contaron todo lo que Dios había hecho con ellos y cómo había abierto la puerta de la fe a los paganos. Después permanecieron largo tiempo con los discípulos.

Palabra de Dios.


SALMO    Sal 144, 10-13ab. 21

R. ¡Que tus fieles manifiesten tu gloria, Señor!.

O bien:

Aleluia.

Que todas tus obras te den gracias, Señor,
y tus fieles te bendigan;
que anuncien la gloria de tu reino
y proclamen tu poder. R.

Así manifestarán a los hombres tu fuerza
y el glorioso esplendor de tu reino:
tu reino es un reino eterno,
y tu dominio permanece para siempre. R.

Mi boca proclamará la alabanza del Señor:
que todos los vivientes bendigan su santo Nombre.
Que tus amigos manifiesten la gloria de tu reino,
desde ahora y para siempre. R.


ALELUIA    Cf. Lc 24, 46. 26

Aleluia.
El Mesías debía sufrir,
y resucitar de entre los muertos para entrar en su gloria.
Aleluia.


EVANGELIO DEL DIA DE HOY

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan     14, 27-31a

A la Hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús dijo a sus discípulos:
«Les dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo. ¡No se inquieten ni teman! Me han oído decir: "Me voy y volveré a ustedes." Si me amaran, se alegrarían de que vuelva junto al Padre, porque el Padre es más grande que Yo.
Les he dicho esto antes que suceda, para que cuando se cumpla, ustedes crean.
Ya no hablaré mucho más con ustedes, porque está por llegar el Príncipe de este mundo: él nada puede hacer contra mí, pero es necesario que el mundo sepa que Yo amo al Padre y obro como Él me ha ordenado».

Palabra de Dios.


Oración de los Fieles

Sacerdote: Confiando en la promesa de Jesús, que nos otorga una paz que el mundo no puede dar, dirijamos al Padre nuestras plegarias diciendo: ¡Danos tu paz, Señor!

  1. Por el Papa, los obispos y todos los pastores de la Iglesia; para que, a ejemplo de los apóstoles Pablo y Bernabé, sigan animando a los discípulos a perseverar en la fe en medio de las tribulaciones. Oremos.
  2. Por los países que sufren a causa de la guerra, la violencia y la injusticia social; para que el Espíritu Santo ilumine a los líderes políticos y les conceda el don de la verdadera paz. Oremos.
  3. Por todos aquellos que sienten que el mundo se les viene encima por el exceso de trabajo, el estrés académico o las preocupaciones económicas; para que encuentren en Cristo un refugio seguro que calme sus inquietudes. Oremos.
  4. Por todos los que formamos parte de la comunidad digital de caminoyoracion.org; para que nuestra labor en la web sea un instrumento eficaz para llevar el consuelo, la esperanza y la paz del Evangelio a los rincones más alejados de internet. Oremos.
  5. Por nuestra comunidad aquí presente; para que dejemos de buscar la paz en las comodidades pasajeras del mundo y aprendamos a descansar plenamente en la voluntad del Padre. Oremos.

Sacerdote: Dios de bondad infinita, acoge las súplicas de tu pueblo y derrama sobre nosotros esa paz profunda que solo tu Hijo puede darnos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


Monición de Presentación de Ofrendas

Hermanos, junto con los dones del pan y del vino, entreguemos en el altar todas nuestras inquietudes, temores y ansiedades. Ofrezcamos nuestro trabajo diario y nuestros estudios, para que el Señor, al transformar estas ofrendas en su Cuerpo y en su Sangre, nos devuelva el don maravilloso de su paz.


Oración de Comunión Espiritual

Señor mío Jesucristo, creo que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo ardientemente recibirte dentro de mi alma. Pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me separe de Ti. Amén.


Reflexión del día: La Verdadera Paz en Medio del Caos

El Evangelio de este martes de la Quinta Semana de Pascua (Juan 14, 27-31a) nos regala una de las promesas más consoladoras de Jesucristo: «La paz les dejo, mi paz les doy». Sin embargo, Jesús hace una advertencia crucial: «No se la doy como la da el mundo». En esta distinción radical entre la "paz de Cristo" y la "paz del mundo" radica el secreto para mantener la salud espiritual, mental y emocional en medio de una sociedad que parece ir a mil kilómetros por hora.

Distinguiendo la Paz del Mundo de la Paz de Cristo

¿Qué es la paz que ofrece el mundo? Generalmente, el mundo define la paz como la simple ausencia de problemas. Es la tranquilidad de tener la cuenta bancaria llena, la agenda bajo control, la salud intacta y la ausencia total de conflictos con los demás. Es una paz frágil, superficial y condicionada a factores externos que no podemos controlar del todo. Cuando las cosas salen como planeamos, sentimos "paz"; cuando surge un imprevisto, esa paz se esfuma inmediatamente.

En contraste, la paz que Cristo nos dona es de una naturaleza completamente distinta. San Agustín, en su obra cumbre La Ciudad de Dios, define la paz genuina como la tranquillitas ordinis, es decir, "la tranquilidad del orden" (Agustín de Hipona, 426/2007, Libro XIX, Cap. 13, p. 881). Este orden significa poner a Dios en el centro de nuestra vida. La paz de Cristo es la certeza profunda de que estamos en las manos del Padre, independientemente de la tormenta que ruja a nuestro alrededor.

Como vemos en la primera lectura de los Hechos de los Apóstoles, San Pablo fue apedreado, arrastrado fuera de la ciudad y dado por muerto. Y, sin embargo, se levantó, entró en la ciudad y siguió predicando, recordando a los discípulos que «es necesario pasar por muchas tribulaciones para entrar en el Reino de Dios». Pablo tenía la paz de Cristo. Su corazón no se inquietó ni temió, porque su seguridad no dependía de la aceptación social, sino de su amistad con Jesús.

La Paz en el Día a Día: Vocación, Trabajo y Familia

Esta Palabra tiene un impacto directo y transformador en nuestras rutinas diarias, llenas de responsabilidades que a veces amenazan con asfixiarnos.

Imaginemos, por un instante, las horas de sacrificio dedicadas al estudio profundo y exigente, como la anatomía humana o los fundamentos clínicos. Cuando se está en formación para servir a la salud y el bienestar de los demás, la carga de los exámenes parciales y la exigencia académica pueden generar un enorme agotamiento y ansiedad. El mundo diría que hay que buscar el éxito a cualquier precio. Cristo, en cambio, te dice: "No te inquietes. Ofrece tu estudio como una oración y confía en mi providencia". La paz interior llega cuando entendemos que nuestra vocación es un servicio de amor, y no solo una competencia por una calificación.

Pensemos también en el esfuerzo cotidiano de quien gestiona su propio negocio o emprendimiento digital. Lidiar con plataformas financieras en diferentes divisas, atender reclamaciones de clientes por fallas técnicas en servicios de transmisión, o diseñar campañas publicitarias requiere un nivel de energía altísimo. Cuando el sistema falla o un cliente se molesta, la "paz del mundo" se derrumba. Pero la paz de Jesucristo te invita a realizar tu trabajo con honestidad, a resolver los problemas con paciencia y a no dejar que tu identidad dependa del éxito financiero. El trabajo es un medio de santificación, no un tirano que deba robarte la alegría cristiana. El Papa Francisco nos recuerda que "el trabajo debería ser el ámbito de este multiforme desarrollo personal, donde se ponen en juego muchas dimensiones de la vida: la creatividad, la proyección del futuro, el desarrollo de capacidades, el ejercicio de los valores, la comunicación con los demás, una actitud de adoración" (Francisco, 2015, p. 98).

Y qué decir del inmenso y hermoso reto de la maternidad. La madre que vela por el crecimiento integral de su hija, organizando su educación escolar y apoyándola en actividades extracurriculares como la danza, a menudo se olvida de sí misma. La preocupación por el futuro de los hijos es una de las mayores fuentes de inquietud. A ese corazón de madre, Jesús le susurra hoy: "No temas". Educar en la fe y en los valores humanos es la tarea más noble. Poner el futuro de nuestros hijos en el Sagrado Corazón de Jesús es el acto supremo de confianza que libera al alma de la excesiva ansiedad.

El Príncipe de este Mundo no Tiene Poder

Jesús concluye afirmando que se acerca el Príncipe de este mundo, pero añade una frase victoriosa: «Él nada puede hacer contra mí». El enemigo de nuestra naturaleza humana siempre intentará robarnos la paz mediante el desánimo, el miedo al fracaso o la discordia familiar. Su táctica es convencernos de que estamos solos frente a la adversidad.

Pero hoy, la Iglesia nos invita a rechazar esas mentiras. Al recibir la Eucaristía, o al hacer nuestra comunión espiritual, estamos albergando al mismo Cristo que venció a la muerte. Para mantener la paz de Cristo, es fundamental nutrir nuestra vida interior a través del silencio, la oración diaria y la participación en los sacramentos. No podemos dar lo que no tenemos. Si nuestro interior está lleno de ruido digital y estrés mundano, no podremos irradiar la tranquilidad del Espíritu Santo a nuestro alrededor.

Que en este día, al enfrentar nuestros compromisos, desde el aula universitaria hasta la computadora del trabajo, o en la mesa del hogar, podamos elegir conscientemente no inquietarnos. Dejemos que el amor al Padre guíe cada una de nuestras obras.


Monición de despedida

Hermanos, hemos sido confortados por la Palabra de Dios y hemos recibido su bendición. El Señor nos ha prometido su paz, una paz que nos fortalece para afrontar nuestras jornadas de estudio, de trabajo y de servicio a nuestras familias. Que no se turbe nuestro corazón ante las dificultades de la semana; vayamos con la frente en alto, siendo portadores de la luz y la serenidad de Cristo a todas las personas que encontremos. Pueden ir en paz, aleluya, aleluya.


Referencias

Textos Litúrgicos Oficiales. (2026). Leccionario de la Misa. Recuperado de: https://curas.com.ar/wp/libros-liturgicos/

Agustín de Hipona, San. (2007). La Ciudad de Dios (Vols. I-II). Biblioteca de Autores Cristianos (BAC). (Obra original publicada en 426 d.C.). https://www.augustinus.it/spagnolo/cdd/index2.htm

Francisco, Papa. (2015). Laudato Si': Carta Encíclica sobre el cuidado de la casa común. La Santa Sede. https://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html

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