Lecturas, Evangelio Y Reflexión del día de hoy Lunes 4 De Mayo del 2026 -



Índice del Artículo

QUINTA SEMANA DE PASCUA

Tips Litúrgicos del Día

  • Color Litúrgico: Blanco. Continuamos viviendo la alegría del Tiempo Pascual.
  • Actitud interior: Apertura a la acción del Espíritu Santo, a quien Jesús promete en el Evangelio de hoy.
  • Detalle para la Misa: Es un excelente día para prestar especial atención a las palabras de la consagración, recordando que es el Espíritu Santo quien transforma las ofrendas.

Citas Bíblicas del Día

Según el calendario litúrgico oficial para el año 2026:

  • Primera Lectura: Lectura de los Hechos de los Apóstoles     14, 5-18
  • Salmo Responsorial: SALMO    Sal 113b, 1-4. 15-16
  • Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan    14, 21-26

Santo del Día:

San Florián de Lorch y Mártires. Hoy la Iglesia recuerda, entre otros, a San Florián, un oficial del ejército romano en la región de Nórico (actual Austria) durante la persecución de Diocleciano en el siglo III. Al negarse a ofrecer sacrificios a los dioses romanos y defender a un grupo de cristianos que iban a ser ejecutados, fue torturado y arrojado al río Enns con una piedra atada al cuello. Es recordado como patrón de los bomberos y un hermoso ejemplo de valentía frente a las presiones del mundo, recordándonos que la fe exige coherencia hasta las últimas consecuencias.


PRIMERA LECTURA DEL DIA DE HOY

Lectura de los Hechos de los Apóstoles     14, 5-18

Los paganos y los judíos de Iconio, dirigidos por sus jefes, intentaron maltratar y apedrear a Pablo y Bernabé. Estos, al enterarse, huyeron a Listra y a Derbe, ciudades de Licaonia, y a sus alrededores; y allí anunciaron la Buena Noticia.
Había en Listra un hombre que tenía las piernas paralizadas. Como era tullido de nacimiento, nunca había podido caminar, y sentado, escuchaba hablar a Pablo. Este, mirándolo fijamente, vio que tenía la fe necesaria para ser sanado, y le dijo en voz alta: «Levántate, y permanece erguido sobre tus pies». Él se levantó de un salto y comenzó a caminar.
Al ver lo que Pablo acababa de hacer, la multitud comenzó a gritar en dialecto licaonio: «Los dioses han descendido hasta nosotros en forma humana», y daban a Bernabé el nombre de Júpiter, y a Pablo el de Mercurio porque era el que llevaba la palabra. El sacerdote del templo de Júpiter que estaba a la entrada de la ciudad, trajo al atrio unos toros adornados de guirnaldas y, junto con la multitud, se disponía a sacrificarlos.
Cuando los apóstoles Pablo y Bernabé se enteraron de esto, rasgaron sus vestiduras y se precipitaron en medio de la muchedumbre, gritando: «Amigos, ¿qué están haciendo? Nosotros somos seres humanos como ustedes, y hemos venido a anunciarles que deben abandonar esos ídolos para convertirse al Dios viviente que hizo el cielo y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos. En los tiempos pasados, Él permitió que las naciones siguieran sus propios caminos. Sin embargo, nunca dejó de dar testimonio de sí mismo, prodigando sus beneficios, enviando desde el cielo lluvias y estaciones fecundas, dando el alimento y llenando de alegría los corazones». Pero a pesar de todo lo que dijeron, les costó mucho impedir que la multitud les ofreciera un sacrificio.

Palabra de Dios.


SALMO    Sal 113b, 1-4. 15-16

R. ¡Glorifica tu Nombre, Señor!.

O bien:

Aleluia.

No nos glorifiques a nosotros, Señor:
glorifica solamente a tu Nombre,
por tu amor y tu fidelidad.
¿Por qué han de decir las naciones:
«¿Dónde está su Dios?» R.

Nuestro Dios está en el cielo y en la tierra
Él hace todo lo que quiere.
Los ídolos, en cambio, son plata y oro,
obra de las manos de los hombres. R.

Sean bendecidos por el Señor,
que hizo el cielo y la tierra.
El cielo pertenece al Señor,
y la tierra la entregó a los hombres. R.


ALELUIA    Jn 14, 26

Aleluia.
El Espíritu Santo les enseñará todo;
les recordará todo lo que Yo les he dicho.
Aleluia.


EVANGELIO DEL DIA DE HOY

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan    14, 21-26

A la Hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús dijo a sus discípulos:
«El que recibe mis mandamientos y los cumple, ése es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y Yo lo amaré y me manifestaré a él».
Judas -no el Iscariote- le dijo: «Señor, ¿por qué te vas a manifestar a nosotros y no al mundo?»
Jesús le respondió: «El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo amará; iremos a él y habitaremos en él. El que no me ama no es fiel a mis palabras. La palabra que ustedes oyeron no es mía, sino del Padre que me envió.
Yo les digo estas cosas mientras permanezco con ustedes. Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi Nombre, les enseñará todo y les recordará lo que les he dicho».

Palabra del Señor.


Oración de los Fieles

Sacerdote: Hermanos, con la confianza de saber que el Padre nos ama y hace su morada en nosotros, elevemos nuestras peticiones diciendo juntos: ¡Escúchanos, Padre de bondad!

  1. Por la Santa Iglesia Católica; para que, guiada por el Espíritu Santo, siga anunciando con valentía la Buena Noticia en todos los rincones del mundo, superando las adversidades con amor. Oremos.
  2. Por los gobernantes y líderes de las naciones; para que abandonen los "ídolos" del poder egoísta y busquen el bien común, la paz y la justicia para todos los pueblos. Oremos.
  3. Por todos aquellos que se sienten solos, abrumados o distantes de Dios; para que puedan experimentar el consuelo del Paráclito y la certeza de que Dios Padre e Hijo desean habitar en sus corazones. Oremos.
  4. Te pedimos, Señor, por los creadores y lectores del portal caminoyoracion.org; para que a través de su esfuerzo evangelizador en el mundo digital, muchas almas puedan encontrar la luz de tu Palabra y fortalecer su vida de oración. Oremos.
  5. Por todos nosotros aquí reunidos; para que guardemos con fidelidad los mandamientos del Señor, no como una carga, sino como la máxima expresión de nuestro amor a Él. Oremos.

Sacerdote: Padre misericordioso, que nos prometes el don del Espíritu Santo, acoge las súplicas que te presentamos con fe y concédenos vivir siempre en tu amor. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.


Monición de Presentación de Ofrendas

Hermanos, junto al pan y el vino que pronto se convertirán en el Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor, presentemos ante el altar nuestro deseo sincero de guardar sus mandamientos. Ofrezcamos nuestra mente y nuestro corazón para que la Santísima Trinidad haga en nosotros su morada. Que nuestra vida cotidiana, con sus alegrías y fatigas, sea el verdadero sacrificio que agrada a Dios.


Oración de Comunión Espiritual

Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén.


Reflexión del Día de Hoy

El Evangelio que la liturgia nos propone en este lunes de la Quinta Semana de Pascua (Juan 14, 21-26) nos sitúa en el contexto íntimo de la Última Cena. Jesús, sabiendo que su Pasión y muerte están inminentes, prepara el corazón de sus discípulos con promesas que sostendrán a la Iglesia a lo largo de los siglos. Estas palabras no son un simple discurso de despedida, sino el fundamento de la mística cristiana y la respuesta divina a los anhelos más profundos del corazón humano.

El Amor que se Hace Vida y Acción

Jesús establece un principio fundamental que desmitifica nuestra comprensión moderna del amor: «El que recibe mis mandamientos y los cumple, ese es el que me ama». En una sociedad donde a menudo reducimos el amor a un sentimiento efímero, a una emoción pasajera o a una simple compatibilidad, Cristo nos recuerda que el verdadero amor a Dios es operativo y concreto. No se trata solo de tener "buenas intenciones" o de sentir una profunda devoción emocional. El amor auténtico se verifica en la obediencia confiada a su Palabra.

Muchas veces experimentamos cansancio, confusión y sentimos que nuestra fe se enfría. En esos momentos de desierto espiritual, donde las responsabilidades familiares, las presiones laborales y la ansiedad por el futuro parecen ahogar nuestra paz, Jesús nos ofrece una brújula infalible: la fidelidad en lo pequeño. Santo Tomás de Aquino, en su Suma Teológica, explica maravillosamente que la caridad (el amor) es una amistad con Dios, y toda amistad requiere comunión de voluntades (Aquino, 1265-1273/2001, II-II, q. 23, a. 1). Amar a Jesús es querer lo que Él quiere y rechazar lo que Él rechaza.

La Promesa de la Morada Interior

La respuesta que Jesús da a Judas (no el Iscariote, sino el apóstol San Judas Tadeo) contiene una de las verdades más deslumbrantes de la fe católica, conocida como la "inhabitación trinitaria": «Iremos a él y habitaremos en él». Detengámonos un momento a contemplar la inmensidad de esta promesa.

Para quienes se sienten incomprendidos, profundamente solos o buscan desesperadamente llenar sus vacíos con relaciones efímeras, consumo o validación en redes sociales, esta Palabra es un bálsamo restaurador. El Creador del universo, el Dios omnipotente, no desea ser un espectador lejano de nuestra vida; desea hacer de nuestra propia alma su hogar.

El Catecismo de la Iglesia Católica nos enseña que, por la gracia, el hombre se convierte en templo del Espíritu Santo y, por tanto, en morada de la Trinidad Santísima (Iglesia Católica, 1992, pág. 260). Esto significa que nunca estás verdaderamente solo. En el centro mismo de tu ser, incluso en tus momentos de mayor angustia o cuando sientes que has fallado, hay un sagrario interior donde Dios habita esperando tu conversación. Recuperar el hábito del silencio interior y la oración personal es volver a casa, es regresar a esa morada donde somos incondicionalmente amados.

El Paráclito: El Abogado que nos Enseña Todo

Finalmente, Jesús reconoce nuestra fragilidad y nuestra falta de entendimiento. Sabe que las exigencias del Evangelio pueden parecer abrumadoras ante las corrientes culturales de nuestro tiempo. Por eso promete al gran Consolador: «Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi Nombre, les enseñará todo y les recordará lo que les he dicho».

El término griego Parákletos significa literalmente "aquel que es llamado al lado de uno" para ayudar, consolar o defender (Juan Pablo II, 1986, pág. 12). En un mundo lleno de voces contradictorias, donde la verdad parece relativa y la moralidad se difumina, es fácil que incluso el creyente más fiel se sienta desorientado. Es el Espíritu Santo quien nos da la "memoria" del corazón. Él no viene a traer una revelación nueva y distinta a la de Cristo, sino a iluminar desde dentro las palabras de Jesús para que podamos aplicarlas a nuestros problemas de hoy.

El Papa Francisco nos advierte sobre el peligro de querer controlar el Espíritu Santo o de tener una fe puramente intelectual sin dejarnos mover por su impulso. Señala que "no hay mayor libertad que la de dejarse llevar por el Espíritu, renunciar a calcularlo y controlarlo todo, y permitir que Él nos ilumine, nos guíe, nos oriente, nos impulse hacia donde Él quiera" (Francisco, 2013, pág. 223).

Una Invitación a la Confianza

La Primera Lectura de los Hechos de los Apóstoles nos muestra a Pablo y Bernabé enfrentando rechazo y apedreamientos, pero sostenidos por una fuerza interior indomable. Esa fuerza es el cumplimiento de la promesa que leemos hoy en el Evangelio. El mismo Espíritu que sostuvo a los primeros cristianos es el que nos es donado en el Bautismo y en la Confirmación.

Hoy es el día para examinar nuestra fidelidad. ¿Estamos guardando la Palabra del Señor en nuestra manera de hacer negocios, en el trato con nuestro cónyuge, en el cuidado de nuestros hijos, en el servicio a nuestra comunidad? Si sentimos que nos falta fuerza, no nos desanimemos. Invoquemos al Paráclito. Pidamos que ensanche nuestra capacidad de amar, para que el Padre y el Hijo encuentren en nosotros una morada cálida, limpia y dispuesta a dar fruto en medio del mundo.


Monición de despedida

Alabado sea Jesucristo. Habiendo sido nutridos por la Palabra del Señor, volvamos a nuestras actividades cotidianas con la certeza de que no caminamos solos. Que el Espíritu Santo, el Paráclito prometido, ilumine nuestros pasos y nos recuerde durante toda la semana el amor infinito que Dios nos tiene. Vayamos en paz, a ser testimonios vivos de que el Señor ha hecho su morada en nosotros. Que tengan un bendecido día.


Referencias

Aquino, T. de. (2001). Suma de Teología (Tercera edición, Vol. III). Biblioteca de Autores Cristianos (BAC). (Obra original publicada entre 1265-1273). https://www.dominicos.org/estudio/recurso/suma-teologica/

Iglesia Católica. (1992). Catecismo de la Iglesia Católica. Asociación de Editores del Catecismo. https://www.vatican.va/archive/catechism_sp/index_sp.html

Francisco, Papa. (2013). Evangelii Gaudium: Exhortación Apostólica sobre el anuncio del Evangelio en el mundo actual. La Santa Sede. https://www.vatican.va/content/francesco/es/apost_exhortations/documents/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html

Juan Pablo II, Papa. (1986). Dominum et Vivificantem: Carta Encíclica sobre el Espíritu Santo en la vida de la Iglesia y del mundo. La Santa Sede. https://www.vatican.va/content/john-paul-ii/es/encyclicals/documents/hf_jp-ii_enc_18051986_dominum-et-vivificantem.html

Textos Litúrgicos. (2026). Leccionario. Recuperado de: https://curas.com.ar/wp/libros-liturgicos/

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