Lecturas, Evangelio Y Reflexión del día de hoy Jueves 23 De Abril del 2026


Tercera Semana de Pascua

El Encuentro que Transforma y el Pan que Sacia


Tips Litúrgicos del Día

  • Color litúrgico: Blanco (Tiempo de Pascua) o Rojo (Memoria de San Jorge). Hoy la Iglesia celebra la alegría de la Resurrección, pero también puede conmemorar el testimonio de sangre de sus mártires.
  • Actitud sugerida: Docilidad al Espíritu. Como Felipe en la primera lectura, debemos estar dispuestos a dejar que el Espíritu guíe nuestros pasos hacia quienes necesitan una palabra de esperanza.
  • Detalle para la Misa: Prestemos especial atención al momento de la Comunión. Es el momento en que recibimos el "Pan de la Vida" que Jesús nos promete en el Evangelio, el alimento que sostiene nuestra esperanza.

Citas Bíblicas del Día

Índice del Artículo

Según el calendario litúrgico oficial para el año 2026:

  • Primera Lectura: Lectura de los Hechos de los Apóstoles     8, 26-40
  • Salmo Responsorial: SALMO     Sal 65, 8-9. 16-17. 20
  • Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan     6, 44-51

Santo del Día

Hoy celebramos la memoria de San Jorge, Mártir, un santo muy querido en toda la tradición cristiana. Se cree que fue un soldado romano del siglo III que sufrió el martirio durante las persecuciones de Diocleciano. La leyenda lo representa luchando contra un dragón, símbolo del mal y de la opresión, rescatando a una princesa que representa a la Iglesia. Su figura nos recuerda que la fe en Cristo nos da la fuerza para vencer al maligno y que el testimonio hasta la muerte, lejos de ser una derrota, es una victoria del amor sobre el odio. Su valentía sigue inspirando a muchos cristianos hoy a vivir su fe con audacia y coherencia.


Monición de Entrada

(Si se celebra la memoria de San Jorge): Hermanos y hermanas, nos reunimos en la alegría de este tiempo pascual para celebrar la victoria de Cristo sobre la muerte. Hoy, además, unimos nuestra alabanza al recuerdo de San Jorge, mártir, un soldado que combatió por el verdadero Rey. Su ejemplo nos invita a vivir nuestra vida cristiana como una milicia de amor, dispuestos a vencer el egoísmo y la indiferencia con la fuerza de la fe y la caridad. Que su intercesión nos anime a ser testigos audaces de Cristo Resucitado en medio de nuestro mundo. Comencemos nuestra celebración.

(Si se celebra el día de feria): Hermanos y hermanas, sed bienvenidos a la celebración de la Eucaristía en este jueves del tiempo pascual. La Palabra de Dios nos sigue guiando en este camino de resurrección, recordándonos que Cristo es el Pan vivo bajado del cielo. Que esta celebración nos ayude a descubrir la presencia de Jesús en cada encuentro y a alimentarnos de su cuerpo y su sangre para tener vida eterna.


Monición a la Primera Lectura

(Si se celebra la memoria de San Jorge): En la primera lectura de hoy, tomada de los Hechos de los Apóstoles, contemplamos la acción del Espíritu Santo en la vida de Felipe. Como un verdadero soldado de Cristo, Felipe está atento a las indicaciones del Espíritu y se deja llevar hacia donde la Palabra debe ser sembrada. Su encuentro con el etíope nos enseña que la fe siempre se comunica en un diálogo de acompañamiento y explicación. Escuchemos atentos.

(Si se celebra el día de feria): La primera lectura de hoy nos presenta un hermoso ejemplo de cómo el Espíritu Santo actúa en la vida de la Iglesia primitiva. Felipe, guiado por la voz de Dios, sale al encuentro de un etíope que busca la verdad en las Escrituras. Este encuentro nos recuerda que la fe es un don que se comunica y que siempre debemos estar dispuestos a explicar el porqué de nuestra esperanza a quienes lo necesitan. Escuchemos atentos.


Primera Lectura del Día de Hoy

Lectura de los Hechos de los Apóstoles     8, 26-40

    El Ángel del Señor dijo a Felipe: «Levántate y ve hacia el sur, por el camino que baja de Jerusalén a Gaza: es un camino desierto». Él se levantó y partió.
    Un eunuco etíope, ministro del tesoro y alto funcionario de Candace, la reina de Etiopía, había ido en peregrinación a Jerusalén y se volvía, sentado en su carruaje, leyendo al profeta Isaías.
    El Espíritu dijo a Felipe: «Acércate y camina junto a su carro».
    Felipe se acercó y, al oír que leía al profeta Isaías, le preguntó: «¿Comprendes lo que estás leyendo?»
    Él respondió: «¿Cómo lo puedo entender, si nadie me lo explica?»
    Entonces le pidió a Felipe que subiera y se sentara junto a él. El pasaje de la Escritura que estaba leyendo era el siguiente:
    "Como oveja fue llevado al matadero; y como cordero que no se queja ante el que lo esquila, así él no abrió la boca. En su humillación, le fue negada la justicia. ¿Quién podrá hablar de su descendencia, ya que su vida es arrancada de la tierra?"
    El etíope preguntó a Felipe: «Dime, por favor, ¿de quién dice esto el Profeta? ¿De sí mismo o de algún otro?»
    Entonces Felipe tomó la palabra y, comenzando por este texto de la Escritura, le anunció la Buena Noticia de Jesús.
    Siguiendo su camino, llegaron a un lugar donde había agua, y el etíope dijo: «Aquí hay agua, ¿qué me impide ser bautizado?» Y ordenó que detuvieran el carro; ambos descendieron hasta el agua, y Felipe lo bautizó.
    Cuando salieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe, y el etíope no lo vio más, pero seguía gozoso su camino.
    Felipe se encontró en Azoto, y en todas las ciudades por donde pasaba iba anunciando la Buena Noticia, hasta que llegó a Cesarea.

Palabra de Dios.


SALMO     Sal 65, 8-9. 16-17. 20

R. ¡Aclame al Señor toda la tierra!

O bien:

Aleluia.

Bendigan, pueblos, a nuestro Dios,
hagan oír bien alto su alabanza:
Él nos concedió la vida
y no dejó que vacilaran nuestros pies. R.

Los que temen al Señor, vengan a escuchar,
yo les contaré lo que hizo por mí:
apenas mi boca clamó hacia Él,
mi lengua comenzó a alabarlo. R.

Bendito sea Dios,
que no rechazó mi oración
ni apartó de mí su misericordia
¡Bendigan, pueblos, a nuestro Dios!. R.


ALELUIA     Jn 6, 51

Aleluia.
«Yo soy el pan vivo bajado del cielo.
El que coma de este pan vivirá eternamente», dice el Señor.
Aleluia.


Monición del Evangelio

(Si se celebra la memoria de San Jorge): El Evangelio de hoy nos presenta una parte central del discurso del Pan de Vida de Jesús. Como San Jorge, que encontró en Cristo la fuerza para dar testimonio, nosotros somos invitados a alimentarnos del Pan vivo bajado del cielo. Esta comida nos une a la Vida eterna y nos da la fuerza para combatir contra el mal y el egoísmo en nuestra vida diaria. Preparémonos para escuchar al Señor.

(Si se celebra el día de feria): Hermanos y hermanas, nos preparamos para escuchar la continuación del discurso del Pan de Vida en el Evangelio de Juan. Jesús nos revela hoy el misterio de la fe: nadie puede venir a Él si no lo atrae el Padre. Esta atracción es el comienzo de una relación de amor que se nutre en la Eucaristía, el Pan vivo bajado del cielo que nos da la Vida eterna. Escuchemos atentos.


EVANGELIO

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan     6, 44-51

Jesús dijo a la gente:
    «Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me envió; y Yo lo resucitaré en el último día. Está escrito en el libro de los Profetas: "Todos serán instruidos por Dios".
    Todo el que oyó al Padre y recibe su enseñanza, viene a mí. Nadie ha visto nunca al Padre, sino el que viene de Dios: sólo Él ha visto al Padre.
    Les aseguro que el que cree, tiene Vida eterna.
    Yo soy el pan de Vida. Sus padres, en el desierto, comieron el maná y murieron. Pero este es el pan que desciende del cielo, para que aquel que lo coma no muera.
    Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que Yo daré es mi carne para la Vida del mundo».

Palabra del Señor.


Oración de los Fieles

  1. Por la Iglesia, para que, dócil al Espíritu como Felipe, siga saliendo al encuentro de todos los hombres y mujeres, explicando las Escrituras y anunciando a Jesús. Roguemos al Señor.
  2. Por los gobernantes de las naciones, para que, inspirados por la sabiduría de Dios, promuevan la justicia y la paz, protegiendo a los más vulnerables. Roguemos al Señor.
  3. Por los que sufren persecución por causa de su fe, especialmente los cristianos perseguidos hoy, para que, fortalecidos por el ejemplo de San Jorge, den testimonio con valentía de Cristo Resucitado. Roguemos al Señor.
  4. Por los lectores y colaboradores de caminoyoracion.org, para que esta plataforma digital siga siendo un instrumento eficaz de evangelización, ofreciendo luz y esperanza en medio de las búsquedas y dificultades de nuestro tiempo. Roguemos al Señor.
  5. Por nuestra comunidad aquí reunida, para que, al alimentarnos del Pan de la Vida en esta Eucaristía, crezcamos en la fe y en el deseo de la Vida eterna. Roguemos al Señor.

Monición de Presentación de Ofrendas

Presentamos ante el altar el pan y el vino, frutos de la tierra y del trabajo del hombre. Al igual que Felipe y el etíope compartieron un momento de diálogo y encuentro, nosotros ofrecemos estas ofrendas como símbolo de nuestra disponibilidad para dejarnos amasar por Dios y transformarnos en alimento para los demás. Que el Señor reciba con agrado nuestro sacrificio.


Oración de Comunión Espiritual

Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente presente en el Cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo ardientemente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén.


Reflexión del día de Hoy

El Encuentro que Transforma: El Espíritu nos envía a la Frontera

La primera lectura de hoy nos presenta un relato fascinante en los Hechos de los Apóstoles: el encuentro entre Felipe y el etíope. Es un relato que nos revela la dinámica misionera de la Iglesia, impulsada por el Espíritu Santo hacia las "periferias" geográficas y existenciales. Felipe, guiado por la voz de Dios, no duda en salir al encuentro de un hombre que, aunque extranjero y extraño a la cultura judía, busca sinceramente la verdad en las Escrituras. Este encuentro es un modelo de acompañamiento y evangelización. Como nos recuerda el Papa Francisco en su Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium:

"En este mundo... cada encuentro, cada conversación, cada intercambio es una oportunidad para el encuentro con Dios" (Francisco, 2013, p. 191).

Este mensaje es especialmente relevante para aquellos que se sienten lejos de la Iglesia o que, como el etíope, están buscando respuestas sin saber dónde encontrarlas. A veces, la vida cotidiana nos sumerge en una monotonía agobiante, especialmente a los profesionales cansados o a las madres jóvenes que se sienten desconectadas. En medio de ese desierto cotidiano, el Espíritu Santo puede salir a nuestro encuentro, utilizando a personas, lecturas o situaciones inesperadas para hablarnos al corazón y revelarnos a Jesús. La clave es estar abiertos y dispuestos a escuchar.

El Pan que Sacia: Jesús, Alimento para la Vida Eterna

En el Evangelio de hoy, Jesús nos presenta el núcleo de su discurso del Pan de Vida. Nos dice que Él es el "pan vivo bajado del cielo" y que quien crea en Él tendrá Vida eterna. Esta promesa no es una simple metáfora, sino una realidad profunda y misteriosa que se realiza en la Eucaristía. Al igual que el maná alimentó a los israelitas en el desierto, Jesús se convierte en nuestro alimento espiritual, sosteniéndonos en el camino de la vida y uniéndonos a Él para siempre. Como explica el Catecismo de la Iglesia Católica:

"El alimento que no se consume, se convierte en el cuerpo de Cristo" (Catecismo de la Iglesia Católica, 1992, p. 1324).

Esta verdad es una fuente de esperanza y consuelo, especialmente para aquellos que se sienten cansados y agobiados por las preocupaciones de este mundo, como el jubilado que busca profundidad espiritual o la madre joven que necesita fuerzas para cuidar de su familia. Jesús no nos ofrece simplemente una doctrina o un conjunto de reglas, sino que se ofrece a sí mismo como alimento y compañero de camino. En la Eucaristía, encontramos la fuerza para vencer al mal y al egoísmo, al igual que San Jorge encontró en Cristo la valentía para dar testimonio hasta la muerte.


Monición de despedida

Habiendo sido fortalecidos por la Palabra y el Pan de la Vida, regresemos a nuestras realidades cotidianas con el corazón gozoso y la esperanza renovada. Que, al igual que Felipe y el etíope, sepamos ser testigos de Cristo en cada encuentro, compartiendo la alegría de la Pascua y la fuerza de la fe que hemos recibido. Vayamos en la paz del Señor.


Referencias

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