Lecturas, Evangelio Y Reflexión del día de hoy Miércoles 22 De Abril del 2026


Tercera Semana de Pascua


Tips Litúrgicos del Día

  • Tips Litúrgicos del Día
  • Color litúrgico: Blanco. Estamos en la alegría del Tiempo de Pascua, celebrando a Cristo Resucitado.
  • Actitud sugerida: Gratitud. Hoy el Evangelio nos invita a reconocer nuestras hambres más profundas y a presentarlas ante el Señor.
  • Detalle para la Misa: Presta especial atención al momento de la Consagración. Es el "Pan de Vida" que desciende para ti hoy.

Citas Bíblicas del Día

Índice del Artículo

Según el calendario litúrgico oficial para el año 2026:

  • Primera Lectura: Lectura de los Hechos de los Apóstoles     8, 1b-8
  • Salmo Responsorial: SALMO     Sal 65, 1-3a. 4-7a
  • Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan     6, 35-40

Santo del Día

Hoy recordamos a San Sotero y San Cayo, Papas y mártires de los primeros siglos de la Iglesia. En tiempos donde ser cristiano significaba arriesgar la vida, ellos sostuvieron a la comunidad con su enseñanza y su testimonio de caridad. San Sotero fue conocido como "el padre de los pobres" por su generosidad con las comunidades necesitadas, recordándonos que la fe siempre debe estar unida a la caridad activa.


Primera Lectura del Día de Hoy

Lectura de los Hechos de los Apóstoles     8, 1b-8

    Después de la muerte de Esteban, se desencadenó una violenta persecución contra la Iglesia de Jerusalén. Todos, excepto los Apóstoles, se dispersaron por las regiones de Judea y Samaría.
    Unos hombres piadosos enterraron a Esteban y lo lloraron con gran pesar. Saulo, por su parte, perseguía a la Iglesia; iba de casa en casa y arrastraba a hombres y mujeres, llevándolos a la cárcel.
    Los que se habían dispersado iban por todas partes anunciando la Palabra.
    Felipe descendió a una ciudad de Samaría y allí predicaba a Cristo. Al oírlo y al ver los milagros que hacía, todos recibían unánimemente las palabras de Felipe. Porque los espíritus impuros, dando grandes gritos, salían de muchos que estaban poseídos, y buen número de paralíticos y lisiados quedaron sanos. Y fue grande la alegría de aquella ciudad.

Palabra de Dios.


SALMO     Sal 65, 1-3a. 4-7a

R. ¡Aclame al Señor toda la tierra!

O bien:

Aleluia.

¡Aclame al Señor toda la tierra!
¡Canten la gloria de su Nombre!
Tribútenle una alabanza gloriosa,
digan al Señor: «¡Qué admirables son tus obras!» R.

Toda la tierra se postra ante ti,
y canta en tu honor, en honor de tu Nombre.
Vengan a ver las obras del Señor,
las cosas admirables que hizo por los hombres. R.

Él convirtió el Mar en tierra firme,
a pie atravesaron el Río.
Por eso, alegrémonos en Él,
que gobierna eternamente con su fuerza. R.


ALELUIA     Cf. Jn 6, 40

Aleluia.
"El que cree en el Hijo tiene Vida eterna
y Yo lo resucitaré en el último día", dice el Señor.
Aleluia.


EVANGELIO

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan     6, 35-40

Jesús dijo a la gente:
    «Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed. Pero ya les he dicho: ustedes me han visto y sin embargo no creen. Todo lo que me da el Padre viene a mí, y al que venga a mí Yo no lo rechazaré, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la de Aquel que me envió.
    La voluntad del que me ha enviado es que Yo no pierda nada de lo que Él me dio, sino que lo resucite en el último día.
    Esta es la voluntad de mi Padre: que el que ve al Hijo y cree en Él, tenga Vida eterna y que Yo lo resucite en el último día.»

Palabra del Señor.


Oración de los Fieles

  1. Por la Iglesia universal, para que, al igual que las primeras comunidades cristianas, sepa llevar el Evangelio con alegría incluso en medio de las dificultades y persecuciones. Roguemos al Señor.
  2. Por todos los que sufren el hambre física y espiritual en el mundo, para que encuentren en nosotros manos solidarias y en Cristo el consuelo que sacia toda necesidad. Roguemos al Señor.
  3. Por aquellos que se sienten lejos de Dios, tristes o sin esperanza, para que descubran la promesa de Jesús: "al que venga a mí yo no lo rechazaré". Roguemos al Señor.
  4. Por el apostolado digital de caminoyoracion.org, para que el Espíritu Santo siga guiando a sus creadores y lectores, convirtiendo esta plataforma en un verdadero oasis donde muchas almas encuentren a Cristo. Roguemos al Señor.
  5. Por nuestra comunidad aquí reunida, para que al alimentarnos del Pan de Vida, crezcamos en la fe y en el deseo de la Vida Eterna. Roguemos al Señor.

Monición de Presentación de Ofrendas

Junto con el pan y el vino, entreguemos al Señor nuestras alegrías y nuestras dispersiones cotidianas, confiando en que Él transformará nuestra fragilidad en alimento de salvación. Acerquémonos con un corazón dispuesto a dejarse amasar por las manos del Padre.


Oración de Comunión Espiritual

Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén.


Reflexión del día De Hoy

Las persecuciones que traen esperanza

La primera lectura de hoy nos presenta un panorama que parece desolador: "se desató una violenta persecución contra la Iglesia". Si lo miramos con ojos puramente humanos, podría parecer que todo estaba perdido para los primeros cristianos. Sin embargo, Dios escribe recto sobre renglones torcidos. Esa dispersión obligada hizo que la semilla del Evangelio, antes contenida en Jerusalén, volara por los aires para sembrarse en Judea y Samaría.

¿Cuántas veces sentimos en nuestra propia vida que las circunstancias nos superan? A veces enfrentamos situaciones dolorosas, crisis familiares, agotamiento laboral o una sensación de que nuestro mundo interior se derrumba. En esos momentos de "dispersión" personal, cuando sentimos que perdemos el control, es exactamente cuando el Espíritu Santo puede llevarnos a lugares nuevos. Como nos recuerda el Papa Francisco, "el Señor nos primerea, nos ha primereado en el amor" (Francisco, 2013, p. 24). Él usa nuestras crisis para abrirnos a una gracia mayor.

El hambre que el mundo no puede saciar

En medio de nuestras agitaciones diarias –aquellas en las que la madre de familia no tiene un segundo de paz, o el joven siente el vértigo de no encontrar su propósito– llega el Evangelio de Juan con una de las declaraciones más hermosas de toda la Escritura: "Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre".

Vivimos en una sociedad que nos ofrece miles de "bocadillos" para saciar nuestra sed interior: consumo, validación en redes sociales, éxito profesional, evasiones temporales. Pero todos estos alimentos terminan dejándonos más vacíos y agotados que al principio. San Agustín captó magistralmente esta realidad psicológica y espiritual al escribir: "Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti" (Agustín de Hipona, 2010, p. 33).

Una promesa inquebrantable de amor

Jesús no nos ofrece un manual de instrucciones para tener una vida perfecta sin dolor. Él se ofrece a sí mismo. Nos dice que no nos rechazará, sin importar cuán rotos o perdidos nos sintamos cuando acudamos a Él. A veces, la culpa o la sensación de no ser "suficientemente buenos" católicos nos frena, pero el Señor es claro: "al que venga a mí yo no lo rechazaré".

La Eucaristía, centro de nuestra fe, no es un premio para los perfectos, sino un remedio y alimento para los débiles (cf. Francisco, 2013, p. 47). Hoy, anímate a presentarle a Cristo tus vacíos. Deja que su presencia real calme tu sed de ser amado incondicionalmente. Él no quiere perder nada de lo que el Padre le ha dado; te quiere cuidar, te quiere sanar y, finalmente, resucitarte a una vida de plenitud.


Monición de despedida

Habiendo sido alimentados por la Palabra y el Pan de Vida, regresemos a nuestras realidades cotidianas con el corazón fortalecido. Que, como los primeros discípulos, sepamos llevar la alegría del Resucitado a cada lugar donde la vida nos disperse. Vayamos en la paz del Señor.


Referencias

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