- 1. El Significado Teológico del Motu Proprio «Aperuit Illis»
- 2. ¿Por Qué se Celebra el III Domingo del Tiempo Ordinario?
- 3. Cómo Celebrar el Domingo de la Palabra en la Parroquia
- 4. Los Cuatro Criterios Católicos para Leer la Biblia con Fruto
- 5. San Jerónimo: El Gran Doctor de la Sagrada Escritura
- 6. Preguntas Frecuentes sobre el Domingo de la Palabra (FAQ)
El Domingo de la Palabra de Dios es una jornada litúrgica solemne instituida por el Papa Francisco para toda la Iglesia universal, destinada a celebrar, profundizar y divulgar el tesoro inagotable de la Sagrada Escritura en la vida del Pueblo de Dios. Promulgada mediante la Carta Apostólica en forma de Motu Proprio Aperuit Illis el 30 de septiembre de 2019 (en el 1600° aniversario de la muerte de San Jerónimo), esta fiesta se celebra cada año el III Domingo del Tiempo Ordinario, recordando a cada católico que la Biblia no es un libro histórico del pasado, sino la voz viva y eficaz de Dios que transforma el presente.
El Sumo Pontífice explica con hondura teológica el propósito de esta celebración: «Dedicar de manera especial un domingo del Año Litúrgico a la Palabra de Dios permite a la Iglesia revivir el gesto del Resucitado que abre también para nosotros el tesoro de su Palabra, para que podamos ser en el mundo heraldos de esta riqueza inagotable» (Aperuit Illis, n. 2). La Palabra proclamada en la liturgia y acogida en el corazón edifica la comunidad cristiana y enciende el fuego del testimonio misionero.
1. El Significado Teológico del Motu Proprio «Aperuit Illis»
Las dos primeras palabras latinas del documento pontificio, «Aperuit illis» («Les abrió el entendimiento»), están tomadas directamente del bellísimo relato del Evangelio de San Lucas tras la Resurrección: «Entonces les abrió el entendimiento para que comprendieran las Escrituras» (Lc 24, 45).
Cristo Resucitado se aparece a los discípulos de Emaús (Lc 24, 13-35) y, comenzando por Moisés y siguiendo por todos los profetas, les explicaba lo que se refería a Él en todas las Escrituras, haciendo arder sus corazones en el camino. Del mismo modo, en cada Santa Misa, la Iglesia nos invita a sentarnos a las dos mesas inseparables: la Mesa de la Palabra de Dios (en la Liturgia de la Palabra) y la Mesa del Cuerpo de Cristo (en la Liturgia Eucarística), tal como enseña la Constitución Conciliar Dei Verbum (n. 21).
2. ¿Por Qué se Celebra el III Domingo del Tiempo Ordinario?
La elección de la fecha por parte de la Santa Sede encierra un profundo significado ecuménico y litúrgico:
- La Dimensión Ecuménica: El III Domingo del Tiempo Ordinario coincide habitualmente con la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos (del 18 al 25 de enero) y con la Jornada de diálogo judeo-cristiano. La Sagrada Escritura es el terreno sagrado común donde todos los creyentes en Cristo se encuentran fraternalmente para escuchar al mismo Señor.
- El Inicio de la Misión en Galilea: En el calendario litúrgico, las lecturas del III Domingo del Tiempo Ordinario proclaman el inicio del ministerio público de Jesús tras su Bautismo: «El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en el Evangelio» (Mc 1, 14-15; Mt 4, 12-17).
3. Cómo Celebrar el Domingo de la Palabra en la Parroquia
La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos publicó directrices prácticas para dar a esta jornada una solemnidad singular:
- Entronización Solemne del Evangeliario: En la procesión de entrada, el diácono o lector porta en alto el libro de los Evangelios y lo entroniza solemnemente sobre el altar o en un atril destacado decorado con flores y cirios.
- Cuidado del Ambón: El ambón es el lugar sagrado reservado para proclamar la Palabra de Dios; no debe usarse para avisos parroquiales, monitoreo de cantos o discursos profanos.
- Homilía Bíblica Mistagógica: El sacerdote o predicador debe explicar las Escrituras con ardor pedagógico, uniendo el texto bíblico a la vida sacramental y moral de la asamblea reunida.
- Bendición o Envío de los Lectores y Catequistas: En esta celebración es muy oportuno realizar el rito de bendición para los lectores parroquiales y los catequistas, renovando su compromiso de anunciar la verdad evangélica.
- Entrega o Bendición de Biblias a las Familias: La parroquia puede obsequiar un ejemplar del Evangelio o bendecir las Biblias familiares que los fieles lleven a la Santa Misa.
4. Los Cuatro Criterios Católicos para Leer la Biblia con Fruto
A diferencia del fundamentalismo sectario o del libre examen individualista, la Iglesia Católica enseña a leer la Sagrada Escritura según cuatro criterios luminosos (CIC 111-114; Dei Verbum 12):
| Criterio Doctrinal | Significado Teológico | Aplicación Práctica para el Creyente |
|---|---|---|
| 1. Unidad de Toda la Escritura | La Biblia no es una colección de libros aislados; el Antiguo y el Nuevo Testamento forman un único designio divino. | Leer el Antiguo Testamento a la luz de Cristo, y el Nuevo Testamento como cumplimiento de las promesas (Lc 24, 27). |
| 2. En la Tradición Viva de la Iglesia | La Sagrada Escritura fue redactada en el corazón de la Iglesia por inspiración del Espíritu Santo. | Interpretar los textos en fidelidad a las enseñanzas de los Santos Padres, los Concilios y el Magisterio católico. |
| 3. La Analogía de la Fe | Las verdades de la fe revelada están en armonía perfecta entre sí y nunca se contradicen. | Ningún versículo bíblico aislado puede interpretarse en oposición a un dogma fundamental de la Iglesia. |
| 4. En el Mismo Espíritu que la Inspiró | Quien inspiró a los hagiógrafos bíblicos es el Espíritu Santo (2 Pe 1, 21). | Comenzar siempre la lectura bíblica invocando al Espíritu Santo con oración humilde y reverente. |
5. San Jerónimo: El Gran Doctor de la Sagrada Escritura
No se puede comprender el amor católico a la Biblia sin evocar la figura gigantesca de San Jerónimo (342-420 d.C.), quien dedicó décadas en una humilde cueva de Belén a traducir las Escrituras directamente del hebreo y griego al latín popular, originando la célebre versión Vulgata.
«Ignoratio Scripturarum, ignoratio Christi est: Desconocer las Sagradas Escrituras es desconocer al mismo Jesucristo».
— San Jerónimo, Comentario al Profeta Isaías (Prólogo)
6. Preguntas Frecuentes sobre el Domingo de la Palabra (FAQ)
¿Qué versión de la Biblia debe utilizar un católico?
Debe ser una Biblia Católica aprobada con licencia eclesiástica (Nihil Obstat e Imprimatur), la cual contiene los 73 libros canónicos (incluyendo los 7 libros deuterocanónicos: Tobías, Judit, 1 y 2 Macabeos, Sabiduría, Eclesiástico y Baruc). Son excelentes la Biblia de Jerusalén, la Biblia de la Conferencia Episcopal Española o Latinoamericana y la Biblia de Navarra.
¿Por qué libro se recomienda empezar a leer la Biblia?
No es aconsejable empezar de corrido desde el Génesis, ya que los libros levíticos pueden desanimar al principiante. Se recomienda comenzar por los Santos Evangelios (especialmente San Marcos o San Lucas), continuar por los Hechos de los Apóstoles, leer las cartas de San Pablo y rezar diariamente con los Salmos.
Recursos bíblicos recomendados: Aprende a meditar la Escritura con nuestra guía de Lectio Divina, conoce los evangelios sinópticos en El Evangelio según San Mateo y El Evangelio según San Marcos, y explora la Guía del Mes de la Biblia.
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