El 21 de septiembre, la Iglesia celebra la fiesta de San Mateo, Apóstol y Evangelista. Conocido inicialmente como Leví, hijo de Alfeo, San Mateo es el modelo vivo de cómo la gracia redentora de Jesucristo es capaz de transformar radicalmente el corazón humano, pasando de una vida centrada en las riquezas mundanas a ser columna apostólica de la Iglesia.
1. «Miserando atque Eligendo»: La Mirada de Jesús
Mateo ejercía como publicano (recaudador de tributos para el Imperio Romano) en Cafarnaúm, una profesión despreciada por sus compatriotas. Cuando Jesús pasó frente a su mesa y le dirigió dos palabras: «Sígueme», Mateo «se levantó, lo dejó todo y le siguió» (Mt 9, 9). San Beda el Venerable comenta que Jesús lo miró con ojos de misericordia y lo eligió (miserando atque eligendo, lema episcopal del Papa Francisco).
2. El Evangelio del Cumplimiento Mesiánico
Escrito originalmente para comunidades judeocristianas, el Evangelio según San Mateo subraya de forma continua cómo las profecías del Antiguo Testamento se cumplen en la persona, milagros y discursos de Jesús de Nazaret (el Sermón de la Montaña, las parábolas del Reino de los Cielos y el Gran Mandato Misionero).
3. Oración a San Mateo Apóstol
«Señor Jesús, que por tu inefable misericordia elegiste a San Mateo para pasar de la codicia del dinero a la gloria del apostolado: concédenos, por su ejemplo e intercesión, desapegar nuestro corazón de los bienes temporales y seguirte con prontitud y alegría todos los días de nuestra vida. Amén.»
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