15 Gracias y promesas de la Virgen en el Rezo del Santo Rosario

Marcela Castro

promesas de la Virgen a quien reza el rosario

La tradición católica nos dice que en la segunda mitad del siglo XV la Virgen María se le apareció al
Beato dominico Alano de la Rupe con el propósito de que este religioso diera a conocer las
promesas y gracias a quien rece el Santo Rosario. Alano transmitió el mensaje dado por la Señora a
través de su libro “De Dignitate Psalterii” (De la dignidad del Salterio de María) en donde
especificó 15 gracias concedidas por la Virgen María a todo aquel que rece con fervor el Rosario.

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Promesas de la Virgen


Primera:


«A todos los que recen devotamente mi Rosario, prometo mi especial protección».

Segunda:


«El que persevere en el rezo de mi Rosario recibirá gracias poderosísimas».

Tercera:


«El Rosario es un arma poderosa contra el infierno: destruirá los vicios, librará del pecado y abatirá
las herejías».

Cuarta:


«El Rosario hará florecer de nuevo las virtudes y las obras buenas, y obtendrá a las almas la más
abundante misericordia de Dios».

Quinta:


«El que confíe en mí rezando el Rosario no será oprimido por las adversidades».

Sexta:

«Quien rece el Rosario meditando sus misterios no será castigado por la justicia de Dios: se
convertirá si es pecador, crecerá en gracia si es justo y será hecho digno de la vida eterna».

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Séptima:


«Los devotos de mi Rosario, en la hora de la muerte, no morirán sin sacramentos».

Octava:


«Los que rezan mi Rosario encontrarán, durante la vida y en la hora de la muerte, la luz de Dios y
la plenitud de sus gracias, y participarán de los méritos de los bienaventurados en el paraíso».

Novena:


«Cada día libraré del purgatorio a las almas devotas de mi Rosario».

Décima:


«Los verdaderos hijos de mi Rosario gozarán de una gran gloria en el cielo».

Undécima:


«Todo lo que se pida mediante el Rosario será obtenido».

Duodécima:


«Los que propaguen mi Rosario serán socorridos por mí en cada una de sus necesidades».

Décimo tercera:


«He obtenido de mi Hijo que todos los devotos del Rosario tengan como hermanos en la vida y en
la hora de la muerte a los santos del cielo».

Décimo cuarta:

«Los que reciten mi Rosario fielmente serán todos hijos míos amadísimos, hermanos y hermanas
de Jesús».

Décimo quinta:


«La devoción a mi Rosario es un gran signo de predestinación».
Cada una de estas promesas busca guiarnos para evitar caer en tentación, para combatir el poder
que ejerce el maligno en nosotros, también para pedir perdón por nuestras equivocaciones, pedir
consejo, favor o intercesión de la Madre ante el Padre Creador.

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