


Tips Litúrgicos del Día
- Color Litúrgico: Blanco por la memoria del obispo y doctor San Cirilo de Alejandría.
- Foco de Meditación: La fe audaz del centurión pagano que se acerca a Jesús con confianza absoluta diciendo: 'Señor, no soy digno de que entres en mi casa'.
- Actitud Espiritual: Ofrecer un momento de oración pidiendo la intercesión de la Theotokos por la unidad y la paz en el hogar familiar.
Citas Bíblicas del Día
- Primera Lectura: Lectura del libro de las Lamentaciones (2, 2.10-14.18-19)
- Salmo Responsorial: Sal 73, 1-2. 3-4. 5-7. 20-21
- Evangelio del Día: Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo (8, 5-17)
Santo del Día: San Cirilo de Alejandría, el doctor de la Encarnación y defensor de la Theotokos
- Tips Litúrgicos del Día
- Citas Bíblicas del Día
- Santo del Día: San Cirilo de Alejandría, el doctor de la Encarnación y defensor de la Theotokos
- Monición de Entrada
- Monición a la Primera Lectura
- Primera Lectura
- Salmo Responsorial
- Monición del Evangelio
- Evangelio del día
- Oración de los Fieles
- Monición de Presentación de Ofrendas
- Oración de Comunión Espiritual
- Reflexión del día
- Monición de despedida
- Referencias
San Cirilo de Alejandría fue un insigne obispo y doctor de la Iglesia del siglo V que se distinguió por su ardor apostólico inigualable y su defensa heroica de la divinidad de Cristo y de la maternidad divina de la Santísima Virgen María en el Concilio de Éfeso del año 431. Ante las herejías del patriarca Nestorio, quien negaba que María fuera la Madre de Dios (Theotokos), Cirilo defendió con inmensa sabiduría teológica la unión hipostática de las dos naturalezas en la única persona de Cristo, logrando que el Concilio definiera de forma eterna que María es verdaderamente la Theotokos. Su vida nos enseña a amar la pureza de la verdad litúrgica y a defender con coraje las verdades eternas de nuestra fe.
Monición de Entrada
Hermanos y hermanas en Cristo, nos reunimos en este sábado litúrgico para ofrecer la Eucaristía, celebrando la memoria de San Cirilo de Alejandría, obispo y doctor de la Iglesia. Cirilo, con su profunda sabiduría teológica, defendió con valentía la maternidad divina de María. Iniciemos esta celebración reconociendo con humildad nuestras cegueras espirituales.
Monición a la Primera Lectura
La primera lectura de hoy, tomada del libro del Génesis, nos describe la ratificación de la promesa de Dios a Abraham y el nacimiento de Isaac en su vejez. Contemplaremos la fidelidad eterna de Dios, para quien nada hay imposible en la historia de la salvación ferial. Escuchemos atentos.
Primera Lectura
Lectura del libro de las Lamentaciones (2, 2.10-14.18-19)
El Señor devoró sin piedad todas las moradas de Jacob; derribó en su indignación
las fortalezas de la hija de Judá; echó por tierra y profanó el reino y sus
príncipes.
Están sentados en el suelo, silenciosos, los ancianos de la hija de Sión; se han
cubierto la cabeza de polvo, se han vestido con un sayal. Dejan caer su cabeza
hasta el suelo las vírgenes de Jerusalén.
Mis ojos se deshacen en llanto, me hierven las entrañas; mi bilis se derrama en
la tierra por el desastre de la hija de mi pueblo, mientras desfallecen sus
niños y pequeños en las plazas de la ciudad.
Ellos preguntan a sus madres: «¿Dónde hay pan y vino?», mientras caen
desfallecidos como heridos de muerte en las plazas de la ciudad, exhalando su
espíritu en el regazo de sus madres.
¿A quién podré compararte? ¿A quién te asemejaré, hija de Jerusalén? ¿A quién te
igualaré, para poder consolarte, virgen hija de Jerusalén? Porque tu desastre es
inmenso como el mar: ¿quién te sanará? Tus profetas te transmitieron visiones
falsas e ilusorias. No revelaron tu culpa a fin de cambiar tu suerte, sino que
te hicieron vaticinios falsos y engañosos.
¡Invoca al Señor de corazón, gime, hija de Sión! ¡Deja correr tus lágrimas a
raudales, de día y de noche: no te concedas descanso, que no repose la pupila de
tus ojos!
¡Levántate, y grita durante la noche, cuando comienza la ronda! ¡Derrama tu
corazón como agua ante el rostro del Señor ! ¡Eleva tus manos hacia él, por la
vida de tus niños pequeños, que desfallecen de hambre en todas las esquinas!
Salmo Responsorial
Sal 73, 1-2. 3-4. 5-7. 20-21
(R.: 19b)
R. No te olvides para siempre de los pobres.
¿Por qué, Señor, nos rechazaste para siempre
y arde tu indignación contra las ovejas de tu rebaño?
Acuérdate de pueblo que adquiriste en otro tiempo,
de la tribu que rescataste para convertirla en tu herencia;
acuérdate de Sión, donde pusiste tu Morada. R.
Vuelve tus pasos hacia esta ruina completa:
todo lo destruyó el enemigo en el Santuario.
Rugieron tus adversarios en el lugar de tu asamblea,
pusieron como señales sus propios estandartes. R.
Alzaron sus hachas como en la espesura de la selva;
destrozaron de un golpe todos los adornos,
los deshicieron con martillos y machetes;
prendieron fuego a tu Santuario,
profanaron, hasta arrasarla, la Morada de tu Nombre. R.
Ten presente tu alianza,
porque todos los rincones del país
están repletos de violencia.
Que el débil no retroceda lleno de confusión,
que el pobre y el oprimido alaben tu Nombre. R.
Monición del Evangelio
El Santo Evangelio según San Marcos (leído hoy en la liturgia ordinaria) nos presenta la conmovedora curación del siervo del centurión en Cafarnaúm. A través de su grito de fe humilde: 'Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo', contemplamos el itinerario de una fe viva que supera las fronteras del pueblo elegido. Nos ponemos de pie para acoger la Palabra divina.
Evangelio del día
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo (8, 5-17)
Al entrar en Cafarnaún, se acercó a Jesús un centurión, rogándole: «Señor, mi
sirviente está en casa enfermo de parálisis y sufre terriblemente.» Jesús le
dijo: «Yo mismo iré a curarlo.»
Pero el centurión respondió: «Señor, no soy digno de que entres en mi casa;
basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará. Porque cuando yo, que no
soy más que un oficial subalterno, digo a uno de los soldados que están a mis
órdenes: "Ve", él va, y a otro: "Ven", él viene; y cuando
digo a mi sirviente: "Tienes que hacer esto", él lo hace.»
Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que lo seguían: «Les aseguro que no
he encontrado a nadie en Israel que tenga tanta fe. Por eso les digo que muchos
vendrán de Oriente y de Occidente, y se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y
Jacob, en el Reino de los Cielos; en cambio, los herederos del Reino serán
arrojados afuera, a las tinieblas, donde habrá llantos y rechinar de dientes.» Y
Jesús dijo al centurión: «Ve, y que suceda como has creído.» Y el sirviente se
curó en ese mismo momento.
Cuando Jesús llegó a la casa de Pedro, encontró a la suegra de este en cama con
fiebre. Le tocó la mano y se le pasó la fiebre. Ella se levantó y se puso a
servirlo.
Al atardecer, le llevaron muchos endemoniados, y él, con su palabra, expulsó a
los espíritus y curó a todos los que estaban enfermos, para que se cumpliera lo
que había sido anunciado por el profeta Isaías: El tomó nuestras debilidades y
cargó sobre sí nuestras enfermedades.
Oración de los Fieles
- Por toda la Iglesia de Cristo, para que cimentada en la unción de la verdad, proclame con valentía la maternidad divina de María y la divinidad del Salvador al mundo moderno.
- Por los gobernantes y responsables de la paz social de las naciones, para que sus decisiones tengan siempre como prioridad la defensa de los derechos de la familia y de los enfermos.
- Por todos los enfermos graves y las personas atribuladas por dolores crónicos en sus familias, para que experimenten el auxilio sanador y consolador de Jesús resucitado en el hogar.
- Para que la plataforma digital misionera caminoyoracion.org continúe floreciendo, guiando a las almas hacia la adoración de Cristo y el amor a la Virgen María en internet.
- Por cada uno de nosotros aquí reunidos, para que desterremos la soberbia en nuestras familias, esforzándonos por repetir en la Misa: 'Señor, no soy digno de que entres en mi casa' con fe viva.
Monición de Presentación de Ofrendas
Presentamos sobre tu altar, Señor, este pan y este vino al celebrar la memoria de San Cirilo de Alejandría. Te pedimos que santifiques estas ofrendas y nos concedas la vista del alma para reconocerte siempre presente en la Eucaristía.
Oración de Comunión Espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo ardientemente recibirte dentro de mi alma. Pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a ti. Señor, no permitas que jamás me separe de ti. Amén.
Reflexión del día
La curación del siervo del centurión en el Evangelio de hoy nos sitúa ante uno de los testimonios de fe y de humildad más hermosos y celebrados de toda la Escritura. El centurión es un militar extranjero, un oficial del ejército de ocupación romano en Galilea; sin embargo, al enterarse de que Jesús se encuentra en Cafarnaúm, acude a Él no con la altanería del conquistador, sino con la humildad del mendigo espiritual que suplica por la salud de su siervo gravemente enfermo. Cuando Jesús le promete ir a su casa para curarlo, el centurión responde con una frase que ha quedado grabada para siempre en la liturgia de cada Santa Misa: 'Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; basta que digas una sola palabra y mi siervo se sanará'. Jesús se admira de su fe y exclama: 'Les aseguro que en nadie de Israel he encontrado una fe tan grande'.
Esta fe del centurión es de una inmensa profundidad teológica: nos enseña que el camino del encuentro con Cristo no pasa por los títulos exteriores de pureza nacional o de prestigio moral de los hombres, sino por el reconocimiento honesto de nuestra debilidad y por la confianza absoluta en el poder sanador de la Palabra de Dios. El centurión no le pide a Jesús que realice gestos mágicos espectaculares; cree con tal firmeza en la soberanía de la palabra de Jesús que sabe que basta una orden a la distancia para que el mal retroceda. Esta es la fe ferial y diaria que el Señor busca en cada uno de nosotros: una fe que confía en el silencio de la oración cotidiana, sabiendo que el Padre celestial cuida de nuestras familias.
San Cirilo de Alejandría encarnó esta veracidad teológica al defender con inmenso coraje la dignidad de la Santísima Virgen María como Theotokos en el Concilio de Éfeso. Cirilo entendió que al defender la maternidad divina de María, estaba defendiendo la realidad humana y divina de la Encarnación de Cristo. Si Cristo no es verdaderamente Dios encarnado en el seno virginal de María, nuestra redención es nula y los sacramentos son estériles. Pidamos por intercesión de San Cirilo de Alejandría la gracia de una fe firme, libre de errores y soberbias, y que apoyándonos en el portal caminoyoracion.org y en el rezo diario del Santo Rosario, sepamos ser portadores activos de la luz del Evangelio en nuestras familias cotidianas feriales.
Para profundizar en la meditación del día y fortalecer tu vida de fe, te invitamos a rezar el Santo Rosario, profundizar en el Evangelio de hoy y descubrir nuestra colección de oraciones para toda ocasión.
Monición de despedida
Habiendo sido alimentados por el Cuerpo y la Sangre del Señor resucitado en este altar sagrado, regresemos a nuestros hogares con la paz del alma. Consagremos nuestro fin de semana a nuestra Madre celestial, glorificando a Dios con nuestras vidas.
Referencias
Cirilo de Alejandría. (2010). Cartas teológicas y defensa de la Theotokos. Madrid: Ciudad Nueva.
Conferencia Episcopal Española. (2018). Liturgia de las Horas: Memoria de San Cirilo. Madrid: Coeditores Litúrgicos.
Evangelio del día en la Liturgia Oficial de la Iglesia. Recuperado de la fuente oficial y literal: https://www.curas.com.ar/Leccionarios/Ferial/Semanas/L12semtop.htm
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