Oraciones a la Virgen de la Medalla Milagrosa


Índice del Artículo

Debajo encontrarás las oraciones más importantes de esta devoción, centradas en la intercesión de María Inmaculada tal como se reveló a Santa Catalina Labouré en 1830.


1. Oración Principal (Para todos los días)

Esta es la oración más comúnmente rezada por los devotos, recitada diariamente en novenas y triduos:

Oh María, sin pecado concebida, vedme postrado a vuestras plantas, lleno de confianza. Ese vuestro rostro purísimo, esa amable sonrisa de vuestros labios, esas manos cargadas de celestiales bendiciones, esa actitud amorosa que habéis adoptado para recibir a los que vienen a Vos, esos ojos fijos en la tierra para observar nuestras necesidades y venir en nuestro auxilio, todo, todo me inspira amor, confianza y completa seguridad.

Y como si esto fuera poco para alejar de nosotros toda duda, habéis empeñado solemnemente vuestra palabra en favor de los que lleven la Santa Medalla, diciendo a vuestra sierva, Sor Catalina Labouré: "Cuantos llevaren esta Medalla alcanzarán especial protección de la Madre de Dios".

Madre mía amantísima: Vos sabéis que la llevo sobre mi pecho, que la beso con amor y que os invoco con frecuencia. Realizad, pues, en mí vuestras promesas; venid en mi auxilio, cubridme con vuestra protección, para que Jesús se apiade de mi pobre alma y merezca conseguir por vuestro medio la gracia que pretendo con este triduo a vuestra Santa Medalla.

Oh María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos. Amén.


2. Oración para Obtener un Favor

Para peticiones específicas y urgentes:

Inmaculada Madre de Dios y madre mía, que al entregarnos tu Medalla, te has mostrado dispensadora de todas las gracias del cielo.

Oh María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a vos.


3. Acto de Consagración a la Virgen de la Medalla Milagrosa

Oración completa de entrega y consagración:

Oh Virgen Madre de Dios, María Inmaculada, nosotros te ofrecemos y consagramos, bajo el título de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, nuestro cuerpo, nuestro corazón, nuestra alma y todos nuestros bienes espirituales y temporales.

Haz que esta Medalla sea para cada uno de nosotros una señal cierta de tu afecto y un recuerdo imperecedero de nuestros deberes hacia ti. Y que al llevar tu Medalla nos guíe siempre tu amable protección y nos conserve en la gracia de tu divino Hijo.

Oh, poderosísima Virgen, Madre de nuestro Salvador, consérvenos unidos a ti en todos los momentos de nuestra vida. Alcánzanos a todos nosotros, tus hijos, la gracia de una buena muerte, a fin de que, juntos contigo, podamos gozar un día de la celeste beatitud. Amén.


4. Memorare (Oración de Confianza)

Confesión de confianza en la intercesión mariana:

Acordaos, oh piadosísima Virgen María, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestra asistencia y reclamando vuestro socorro, haya sido desamparado.

Animado por esta confianza, a Vos también acudo, oh Madre, Virgen de las vírgenes, y gimiendo bajo el peso de mis pecados me atrevo a comparecer ante vuestra presencia soberana.

Oh Madre de Dios, no desechéis mis súplicas, antes bien, escuchadlas y acogedlas benignamente. Amén.


5. Oración de la Novena

Estructura para nueve días de plegaria:

Oh, Inmaculada Virgen María, Madre de Nuestro Señor Jesús y Madre nuestra, penetrados con la más viva confianza en tu intercesión omnipotente e interminable, manifestada tan a menudo a través de la Medalla Milagrosa, nosotros, tus amorosos y confiados hijos, te suplicamos que obtengas para nosotros las gracias y favores que pedimos durante esta Novena.

(Aquí se piden las gracias deseadas)

Oh María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a vos. Amén.

Para completar la novena, se rezan tres veces el Padre Nuestro, el Ave María, el Gloria y la jaculatoria: "Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti".


Estas oraciones reflejan la esencia de la devoción: confianza en la protección materna de María Inmaculada, obtenida a través de la medalla que lleva su imagen y la promesa divina de intercesión especial.


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