
INSTRUCCIONES PARA PEDIR FAVORES CON ESTA NOVENA
- INSTRUCCIONES PARA PEDIR FAVORES CON ESTA NOVENA
- ESTRUCTURA DIARIA
- - DÍA 1: SAN JUAN PABLO II, TESTIGO DE CRISTO
- - DÍA 2: EL PAPA DE LA MISERICORDIA
- - DÍA 3: DEFENSOR DE LA FAMILIA
- - DÍA 4: MAESTRO DE LA JUVENTUD
- - DÍA 5: GUÍA EN LA FE
- MEDITACIÓN DETALLADA
- ORACIÓN DEL DÍA
- PETICIÓN ESPECIAL
- ORACIÓN FINAL
- - DÍA 6: APÓSTOL DE LA PAZ
- - DÍA 7: TESTIGO DE LA ESPERANZA
- - DÍA 8: MODELO DE SANTIDAD ORDINARIA
- - DÍA 9: INTERCESOR PODEROSO
- ORACIÓN DE CLAUSURA
- ORACIONES DIARIAS ADICIONALES
Esta novena se realiza en preparación a la fiesta litúrgica de San Juan Pablo II, que se celebra cada 22 de octubre. Cada día debe comenzar con la Señal de la Cruz y seguir la estructura completa que se presenta a continuación. La novena consiste en reflexiones, oraciones y catequesis que presentarán la figura de San Juan Pablo II en su muy estrecha vinculación con la devoción a la misericordia. Para pedir un milagro o favor debes mencionar mentalmente la intención en el momento que lo desees.
ESTRUCTURA DIARIA
- Señal de la Cruz
- Acto de Contrición
- Oración Inicial
- Lectura Bíblica Completa
- Meditación Detallada
- Misterios del Rosario (según día)
- Oración Diaria Específica
- Padre Nuestro, Ave María y Gloria
- Oración Final
- DÍA 1: SAN JUAN PABLO II, TESTIGO DE CRISTO
SEÑAL DE LA CRUZ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
ACTO DE CONTRICIÓN Señor mío Jesucristo, por ser Vos quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigar con la pena del infierno un pecado tan grave como es ofenderos. Ayudado de vuestra gracia, propongo firmemente no pecar más y huir las ocasiones próximas de pecado. Amén.
ORACIÓN INICIAL Dios misericordioso, acepta nuestra acción de gracias por el don de la vida y misión apostólica de San Juan Pablo II, y concédenos, por su intercesión, alcanzar las gracias que te pedimos en esta novena.
LECTURA BÍBLICA COMPLETA (Mateo 5, 1-12) Al ver Jesús a la multitud, subió al monte; y, cuando estuvo sentado, se acercaron a él sus discípulos. Entonces, abriendo su boca, les enseñaba diciendo: "Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos. Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los que son perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos. Bienaventurados seréis cuando os insulten y os persigan, y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por causa mía. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos."
MEDITACIÓN DETALLADA San Juan Pablo II, como padre y guía, nos lleva a lo esencial de nuestras vidas, nos lleva a Jesucristo. "Cristo define su misión de Salvador como un servicio," enseñó el Santo Padre, mostrándonos que el verdadero liderazgo se construye en el servicio humilde a los demás. En su primera homilía como Sumo Pontífice, pronunciada el 22 de octubre de 1978, Juan Pablo II declaró: "No temáis a Cristo, no temáis abrirle las puertas de vuestra mente, de vuestros corazones, de vuestras sociedades". Su vida fue un testimonio vivo de estas palabras, recorriendo el mundo entero para llevar el mensaje de Cristo a todos los rincones de la tierra. San Juan Pablo II comprendió que las Bienaventuranzas no son meras palabras, sino el camino concreto para encontrar la verdadera felicidad en Cristo. En su exhortación apostólica "Christifideles Laici", escribió: "La llamada a la santidad es universal; todos los cristianos están llamados a crecer en santidad mediante la fidelidad a su vocación específica".
ORACIÓN DEL DÍA Oh Dios, que nos has concedido la gracia de contar con San Juan Pablo II como pastor y guía, te pedimos que, por su intercesión, fortalezcas nuestra fe, aumentes nuestra esperanza y nos ayude a vivir el amor como él lo hizo. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
PETICIÓN ESPECIAL Señor, por intercesión de San Juan Pablo II, concédenos el don de comprender que el verdadero liderazgo se encuentra en el servicio humilde a los demás. Amén.
ORACIÓN FINAL Oh San Juan Pablo, desde la ventana del Cielo, donde te vemos junto a María, haz descender sobre todos nosotros la bendición de Dios. Amén.
- DÍA 2: EL PAPA DE LA MISERICORDIA
SEÑAL DE LA CRUZ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
LECTURA BÍBLICA COMPLETA (Lucas 15, 1-7) Todos los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo. Y los fariseos y los escribas murmuraban diciendo: "¡Este recibe a los pecadores y come con ellos!" Entonces Jesús les contó esta parábola: "¿Quién de ustedes, teniendo cien ovejas y perdiendo una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto y va tras la descarriada hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, se la pone al hombro lleno de alegría, y al llegar a casa reúne a sus amigos y vecinos y les dice: 'Alégrate conmigo, porque he encontrado mi oveja perdida'. Os digo que así habrá más alegría en el cielo por un pecador que se convierte, que por noventa y nueve justos que no necesitan de conversión."
MEDITACIÓN DETALLADA
San Juan Pablo II tuvo una gran vinculación con la Divina Misericordia, promoviendo su devoción y enseñando sobre el amor inagotable de Dios para con los pecadores. En su encíclica "Dives in Misericordia" (Rico en Misericordia), escribió: "La misericordia es amor que se acerca al hombre, que se hace cercano a él en su realidad pecaminosa... La misericordia es la plenitud del amor, es la fuerza que reconcilia con el Bien y con la Verdad". El Santo Padre comprendió profundamente que la misericordia de Dios no es solo un atributo divino, sino la esencia misma de Dios. Durante su pontificado, multiplicó las ocasiones para que los fieles pudieran acceder al sacramento de la reconciliación, especialmente durante los grandes eventos juveniles como las Jornadas Mundiales de la Juventud. San Juan Pablo II enseñó que "la misericordia debe convertirse en el encuentro viviente entre el perdón y la verdad", mostrando que Dios no solo perdona nuestros pecados, sino que nos levanta y nos da una nueva oportunidad.
ORACIÓN DEL DÍA
Oh María, aurora del mundo nuevo, Reina de la Misericordia, en ti hemos contemplado la belleza resplandeciente de Cristo resucitado, tu Hijo, y el rostro verdadero del hombre. A ti, Madre de misericordia, te confiamos la Iglesia y el mundo entero. Amén.
PETICIÓN ESPECIAL Señor, por intercesión de San Juan Pablo II, concédenos un corazón misericordioso que sepa perdonar y comprender como Tú nos perdonas y comprendes. Amén.
ORACIÓN FINAL Oh San Juan Pablo, desde la ventana del Cielo, donde te vemos junto a María, haz descender sobre todos nosotros la bendición de Dios. Amén.
- DÍA 3: DEFENSOR DE LA FAMILIA
SEÑAL DE LA CRUZ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
LECTURA BÍBLICA COMPLETA (Efesios 5, 21-33)
Estén unos y otros sometidos por reverencia a Cristo. Las esposas estén sometidas a sus maridos como al Señor, porque el marido es cabeza de la esposa, así como Cristo es cabeza de la Iglesia, que es su cuerpo, y él es el Salvador. Así como la Iglesia está sometida a Cristo, así también las esposas a sus maridos en todo. Maridos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella para santificarla, habiéndola purificado en el baño de agua por la palabra, para presentársela a sí mismo, gloriosa, sin mancha ni arruga ni cosa semejante, sino santa e inmaculada. Así también deben los maridos amar a sus esposas como a sus propios cuerpos. El que ama a su esposa, a sí mismo se ama. Porque nadie ha aborrecido jamás a su propia carne, sino que la alimenta y la cuida, como Cristo a la Iglesia, porque somos miembros de su cuerpo. Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. Este misterio es grande; yo digo esto refiriéndome a Cristo y a la Iglesia. En todo caso, cada uno de ustedes ame a su esposa como a sí mismo, y la esposa respete a su marido.
MEDITACIÓN DETALLADA
San Juan Pablo II dedicó gran parte de su ministerio a fortalecer la institución familiar, comprendiendo que la familia es la célula fundamental de la sociedad y de la Iglesia. Sus catequesis sobre la teología del cuerpo ofrecen una visión profunda del amor conyugal como reflejo del amor trinitario. En su exhortación apostólica "Familiaris Consortio", escribió: "La familia es la primera y vital célula de la sociedad... Es en la familia donde se vive y se aprende a amar, a perdonar, a servir, a conocer la alegría y el dolor". San Juan Pablo II comprendió que la familia cristiana no es simplemente una institución social, sino un verdadero "doméstico de la Iglesia", un lugar donde se vive y se transmite la fe. En sus catequesis sobre la teología del cuerpo, desarrolló una visión profunda del matrimonio como sacramento que refleja el amor de Cristo por la Iglesia. "El matrimonio -decía- no es solo un contrato civil, sino un sacramento que hace presente el amor de Cristo por su Iglesia".
ORACIÓN DEL DÍA Oh Dios, de quien procede toda paternidad en el cielo y en la tierra, Padre, que eres Amor y Vida, haz que en cada familia humana resuene tu presencia amorosa.
PETICIÓN ESPECIAL Señor, por intercesión de San Juan Pablo II, fortalece todas las familias del mundo, especialmente aquellas que atraviesan dificultades, para que encuentren en Cristo la fuerza para superar cualquier obstáculo. Amén.
ORACIÓN FINAL Oh San Juan Pablo, desde la ventana del Cielo, donde te vemos junto a María, haz descender sobre todos nosotros la bendición de Dios. Amén.
- DÍA 4: MAESTRO DE LA JUVENTUD
SEÑAL DE LA CRUZ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
LECTURA BÍBLICA COMPLETA (2 Timoteo 2, 1-7)
Tú, pues, hijo mío, fortalécete en la gracia que está en Cristo Jesús. Lo que has oído de mí en presencia de muchos testigos, confíalo a hombres fieles que sean capaces de enseñar también a otros. Participa de los sufrimientos como buen soldado de Cristo Jesús. Ningún soldado en servicio se enreda en los negocios de la vida civil, a fin de agradar al que lo alistó como soldado. El atleta no recibe la corona si no compite según las reglas. El labrador que trabaja debe ser el primero en participar de los frutos. Reflexiona en lo que digo, y el Señor te dará inteligencia en todo.
MEDITACIÓN DETALLADA
San Juan Pablo II amó profundamente a los jóvenes y comprendió su potencial para transformar el mundo. Fue él quien instituyó las Jornadas Mundiales de la Juventud, creyendo firmemente en la capacidad de los jóvenes para ser protagonistas de la historia. Su mensaje constante a los jóvenes fue: "¡No tengáis miedo!", invitándolos a abrir sus corazones a Cristo sin temor. En su primera visita a Polonia como Papa, el 2 de junio de 1979, dirigiéndose a los jóvenes en el Estadio de Cracovia, exclamó: "¡No tengáis miedo! ¡Abran de par en par las puertas a Cristo!". San Juan Pablo II comprendió que los jóvenes no son el futuro de la Iglesia, sino su presente. En su exhortación apostólica "Christifideles Laici", escribió: "La juventud es una etapa de la vida en la que el hombre y la mujer son llamados a descubrir su vocación y a comprometerse con ella con toda su fuerza". El Santo Padre viajó por todo el mundo para encontrarse con los jóvenes, enseñándoles que la verdadera libertad se encuentra en la fidelidad a Cristo y a su Evangelio.
ORACIÓN DEL DÍA Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre. Bendito sea el nombre de Jesús. Bendito sea su Sacratísimo Corazón. Bendita sea su Preciosísima Sangre. Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del altar. Amén.
PETICIÓN ESPECIAL Señor, por intercesión de San Juan Pablo II, ilumina a los jóvenes del mundo para que encuentren en Cristo el sentido pleno de sus vidas y tengan el valor de seguirle sin reservas. Amén.
ORACIÓN FINAL Oh San Juan Pablo, desde la ventana del Cielo, donde te vemos junto a María, haz descender sobre todos nosotros la bendición de Dios. Amén.
- DÍA 5: GUÍA EN LA FE
SEÑAL DE LA CRUZ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
LECTURA BÍBLICA COMPLETA (Hechos 2, 14-36)
Entonces Pedro, poniéndose en pie con los Once, alzó la voz y les habló: "Varones judíos y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio y escuchad mis palabras. Estos hombres no están borrachos, como vosotros suponéis, pues es la hora tercia del día; sino que esto es lo que fue dicho por el profeta Joel: 'Y acontecerá en los postreros días, dice Dios, que derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; y vuestros jóvenes tendrán visiones, y vuestros ancianos soñarán sueños. Y también de cierto derramaré en aquellos días de mi Espíritu sobre mis siervos y sobre mis siervas, y profetizarán. Y haré prodigios arriba en el cielo, y señales abajo en la tierra, sangre y fuego y vapor de humo. El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y manifiesto del Señor. Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo'.
Varones israelitas, escuchad estas palabras: Jesús nazareno, varón acreditado ante Dios por las maravillas y prodigios y señales que Dios hizo por medio de él en medio de vosotros, como vosotros mismos sabéis; a éste, entregado por el determinado consejo y presciencia de Dios, le prendisteis y le matasteis por mano de hombres inicuos.
A éste resucitó Dios, habiéndo le desatado los dolores de la muerte, por cuanto era imposible que fuese retenido por ella. Porque David dice concerniente a él: 'Veía al Señor delante de mí continuamente; porque está a mi diestra, para que yo no sea conmovido. Por esto se alegró mi corazón, y se gozó mi lengua; y aun mi carne reposará en esperanza; porque no dejarás mi alma en el Hades, ni permitirás que tu Santo vea corrupción. Me has hecho conocer los caminos de la vida; me llenarás de gozo en tu presencia'. Varones hermanos, os hablo francamente acerca de David, que murió y fue sepultado, y su sepulcro está hoy entre nosotros. Siendo, pues, profeta, y sabiendo que con juramento Dios le había jurado que de su descendencia, conforme a la carne, levantaría al Cristo para que se sentase en su trono, previendo esto, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio corrupción. A éste Jesús, resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. Por tanto, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís. Porque David no subió a los cielos; pero él mismo dice: 'Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies'. Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús, a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo."
MEDITACIÓN DETALLADA
San Juan Pablo II fue un gigante de la fe que recorrió el mundo entero llevando el mensaje de Cristo a todos los rincones. Su pontificado estuvo marcado por una catequesis clara y profunda, especialmente a través del Catecismo de la Iglesia Católica que promovió y promulgó. En su encíclica "Fidei Depositum", presentando el Catecismo, escribió: "El depósito de la fe es el tesoro de la verdad que Cristo ha confiado a su Iglesia para que lo conserve, lo exponga y lo transmita a todas las generaciones". San Juan Pablo II comprendió que la fe no es solo un conjunto de doctrinas, sino una relación personal con Jesucristo. En su primera encíclica "Redemptor Hominis", afirmó: "El hombre no puede vivir sin Cristo", estableciendo así el tema central de su pontificado. El Santo Padre dedicó miles de audiencias generales a explicar sistemáticamente la fe católica, especialmente en sus catequesis sobre la teología del cuerpo y sobre los sacramentos. "La fe -decía- no es solo para creer, sino para vivir; no es solo un conocimiento intelectual, sino una transformación del corazón".
ORACIÓN DEL DÍA
Oh Dios, que nos has concedido la gracia de contar con San Juan Pablo II como pastor y guía, te pedimos que, por su intercesión, fortalezcas nuestra fe, aumentes nuestra esperanza y nos ayude a vivir el amor como él lo hizo. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
PETICIÓN ESPECIAL
Señor, por intercesión de San Juan Pablo II, aumenta nuestra fe para que podamos ser testigos valientes de tu Evangelio en un mundo que tanto lo necesita. Amén.
ORACIÓN FINAL
Oh San Juan Pablo, desde la ventana del Cielo, donde te vemos junto a María, haz descender sobre todos nosotros la bendición de Dios. Amén.
- DÍA 6: APÓSTOL DE LA PAZ
SEÑAL DE LA CRUZ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
LECTURA BÍBLICA COMPLETA (Mateo 5, 9-12) Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los que son perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos. Bienaventurados seréis cuando os insulten y os persigan, y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por causa mía. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.
MEDITACIÓN DETALLADA San Juan Pablo II dedicó su vida a ser constructor de paz en un mundo dividido, visitando más de 129 países y siendo una voz constante por la reconciliación y el diálogo. Su famosa frase "¡No tengáis miedo!" fue un llamado a superar los miedos que dividen a las personas y a construir puentes de entendimiento. En su Mensaje para la Jornada Mundial por la Paz 2002, escribió: "La paz es posible porque es un don de Dios, pero también porque es una tarea humana que exige esfuerzo, sacrificio y compromiso". San Juan Pablo II comprendió que la paz no es simplemente la ausencia de guerra, sino la presencia de justicia y el respeto por la dignidad de toda persona humana. Durante la caída del comunismo en Europa del Este, el Santo Padre jugó un papel crucial como mediador y promotor de cambios pacíficos, especialmente en su natal Polonia. En su encíclica "Centesimus Annus", afirmó: "La paz es el fruto de la justicia y el signo de la libertad". San Juan Pablo II enseñó que "la paz comienza en el corazón de las personas y se construye con gestos concretos de reconciliación y perdón".
ORACIÓN DEL DÍA Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre. Bendito sea el nombre de Jesús. Bendito sea su Sacratísimo Corazón. Bendita sea su Preciosísima Sangre. Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del altar. Amén.
PETICIÓN ESPECIAL Señor, por intercesión de San Juan Pablo II, concédenos la gracia de ser constructores de paz en un mundo lleno de conflictos, comenzando por la paz en nuestros corazones. Amén.
ORACIÓN FINAL Oh San Juan Pablo, desde la ventana del Cielo, donde te vemos junto a María, haz descender sobre todos nosotros la bendición de Dios. Amén.
- DÍA 7: TESTIGO DE LA ESPERANZA
SEÑAL DE LA CRUZ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
LECTURA BÍBLICA COMPLETA (Romanos 5, 1-5) Justificados, pues, por la fe, tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.
MEDITACIÓN DETALLADA San Juan Pablo II fue un faro de esperanza en tiempos difíciles, especialmente durante la caída del comunismo en Europa del Este. Su fe inquebrantable y su confianza en la providencia divina inspiraron a millones de personas a mantener la esperanza incluso en las circunstancias más adversas. En su encíclica "Spe Salvi" (Salvados en la Esperanza), Benedicto XVI, continuando la enseñanza de Juan Pablo II, escribió: "La esperanza cristiana no es simplemente un 'querer', sino un 'saber' que Cristo ha tomado sobre sí mismo todo lo que somos y nos ha unido a sí mismo". San Juan Pablo II vivió personalmente la esperanza cristiana durante su pontificado, especialmente en los momentos de dificultad y persecución. En su exhortación apostólica "Christifideles Laici", afirmó: "La esperanza cristiana no es una mera expectativa, sino una certeza que se apoya en la fidelidad de Dios". El Santo Padre comprendió que la verdadera esperanza no se basa en las circunstancias humanas, sino en la fidelidad de Dios a sus promesas. Durante su enfermedad y sufrimiento en los últimos años de su vida, Juan Pablo II mostró al mundo que la esperanza cristiana permanece firme incluso ante la debilidad y la muerte.
ORACIÓN DEL DÍA Oh Dios, que nos has concedido la gracia de contar con San Juan Pablo II como pastor y guía, te pedimos que, por su intercesión, fortalezcas nuestra fe, aumentes nuestra esperanza y nos ayude a vivir el amor como él lo hizo. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
PETICIÓN ESPECIAL Señor, por intercesión de San Juan Pablo II, aumenta nuestra esperanza para que, incluso en los momentos más difíciles, podamos confiar plenamente en tu providencia. Amén.
ORACIÓN FINAL Oh San Juan Pablo, desde la ventana del Cielo, donde te vemos junto a María, haz descender sobre todos nosotros la bendición de Dios. Amén.
- DÍA 8: MODELO DE SANTIDAD ORDINARIA
SEÑAL DE LA CRUZ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
LECTURA BÍBLICA COMPLETA (1 Pedro 1, 13-16) Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado. Como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais en vuestra ignorancia; sino según aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.
MEDITACIÓN DETALLADA San Juan Pablo II enseñó que la santidad no es para unos pocos elegidos, sino para todos los cristianos en sus ocupaciones diarias. Su propia vida, marcada por una profunda vida de oración junto con sus responsabilidades pastorales, es un testimonio de que la santidad se vive en medio del mundo. En su exhortación apostólica "Christifideles Laici", escribió: "La llamada a la santidad es universal; todos los cristianos están llamados a crecer en santidad mediante la fidelidad a su vocación específica". San Juan Pablo II comprendió que la santidad no consiste en hacer cosas extraordinarias, sino en hacer las cosas ordinarias con amor extraordinario. En su encíclica "Novo Millennio Ineunte", afirmó: "Dentro de cada estado de vida, hay que buscar la santidad; en la vida familiar, en el trabajo, en el servicio a la sociedad". El Santo Padre vivió personalmente esta enseñanza, mostrando que la santidad se encuentra en la fidelidad a las pequeñas tareas diarias realizadas con amor. "La santidad -decía- no es un lujo para unos pocos, sino una llamada para todos los cristianos".
ORACIÓN DEL DÍA Oh San Juan Pablo, desde la ventana del Cielo, donde te vemos junto a María, haz descender sobre todos nosotros la bendición de Dios. Amén.
PETICIÓN ESPECIAL Señor, por intercesión de San Juan Pablo II, concédenos la gracia de buscar la santidad en las pequeñas cosas de cada día, transformando nuestras ocupaciones en servicio a Ti. Amén.
ORACIÓN FINAL Oh San Juan Pablo, desde la ventana del Cielo, donde te vemos junto a María, haz descender sobre todos nosotros la bendición de Dios. Amén.
- DÍA 9: INTERCESOR PODEROSO
SEÑAL DE LA CRUZ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
LECTURA BÍBLICA COMPLETA (Apocalipsis 5, 8-14) Cuando tomó el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero, teniendo cada uno arpas, y copas de oro llenas de perfumes, que son las oraciones de los santos. Y cantaban un cántico nuevo, diciendo: "Digno eres de tomar el libro, y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has comprado para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra." Entonces miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono y de los seres vivientes y de los ancianos; y el número de ellos era miríadas de miríadas y millares de millares, que decían a gran voz: "Digno es el Cordero que fue inmolado, de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza." Y oí a toda criatura que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, diciendo: "Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder por los siglos de los siglos." Y los cuatro seres vivientes decían: "Amén." Y los veinticuatro ancianos se postraron y adoraron al que vive por los siglos de los siglos.
MEDITACIÓN DETALLADA Hoy, al finalizar nuestra novena, meditamos en la poderosa intercesión de San Juan Pablo II ante el trono de Dios. Como santo canonizado, ahora goza de la visión beatífica y puede presentar nuestras peticiones ante Cristo con mayor eficacia. San Juan Pablo II, gigante de la historia, intercede por nosotros ante el trono de Dios, uniéndose a nuestras oraciones con la suya. En su encíclica "Dominum et Vivificantem", escribió: "La Iglesia en la tierra es una Iglesia de peregrinos, que camina hacia la patria celestial, donde los santos gozan ya de la visión beatífica". San Juan Pablo II comprendió profundamente el valor de la intercesión de los santos, especialmente de la Santísima Virgen María, a quien solía invocar con el título de "Totus Tuus". En su último libro "Memoria e identità", afirmó: "La santidad no es un privilegio de unos pocos, sino un don que Dios ofrece a todos, y los santos son nuestros hermanos mayores que nos guían en el camino de la fe". Al final de su vida, Juan Pablo II mostró que la verdadera santidad consiste en entregar la vida por amor a Cristo y a la Iglesia, incluso en medio del sufrimiento.
ORACIÓN FINAL DE LA NOVENA Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre. Bendito sea el nombre de Jesús. Bendito sea su Sacratísimo Corazón. Bendita sea su Preciosísima Sangre. Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del altar. Bendita sea la Santísima Virgen María, Madre de Dios. Salve, Reina de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María!
PETICIÓN FINAL San Juan Pablo II, gigante de la historia, intercede por nosotros ante el trono de Dios. Que por tu intercesión, podamos alcanzar las gracias que te pedimos y, al final de nuestros días, merezcamos contemplar la faz de Dios en el cielo. Amén.
ORACIÓN DE CLAUSURA
Señor Dios, que nos has concedido la gracia de contar con San Juan Pablo II como pastor y guía, te pedimos que, por su intercesión, fortalezcas nuestra fe, aumentes nuestra esperanza y nos ayude a vivir el amor como él lo hizo. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
SEÑAL DE LA CRUZ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
ORACIONES DIARIAS ADICIONALES
PADRE NUESTRO Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino. Hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo. El pan nuestro de cada día, dánosle hoy. Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.
AVE MARÍA Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
GLORIA AL PADRE Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
ORACIÓN A SAN JUAN PABLO II San Juan Pablo II, modelo de fe y esperanza, tú que fuiste un faro de luz en tiempos de oscuridad, intercede por nosotros ante el trono de Dios. Que por tu intercesión, podamos alcanzar las gracias que te pedimos y, al final de nuestros días, merezcamos contemplar la faz de Dios en el cielo. Amén.
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