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Lecturas del Domingo III de Adviento: Alegría en la Espera (Domingo de Gaudete)

Tips Litúrgicos del Día
- Color litúrgico: Rosa (o morado), simbolizando la alegría cercana por la Navidad.
- Corona de Adviento: Se enciende la tercera vela (color rosa), la vela de la alegría.
- Ambiente: Se permite adornar el altar con flores y el uso del órgano puede ser más festivo.
- Actitud: Pasar de la penitencia estricta al gozo esperanzado; "El Señor está cerca".
Subsidio para la Preparación de la Homilía Dominical
(Envía este subsidio a tu Párroco o sacerdote de tu comunidad)
Citas Bíblicas del Día
- Primera Lectura: Is 35, 1-6a. 10. Dios viene en persona y os salvará.
- Salmo: Sal 145. R. Ven, Señor, a salvarnos.
- Segunda Lectura: Sant 5, 7-10. Fortaleced vuestros corazones, porque la venida del Señor
está cerca. - Evangelio: Mt 11, 2-11. ¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?
Santo del Día
- San Juan de la Cruz, Presbítero y Doctor de la Iglesia. Aunque este año su memoria litúrgica coincide con el domingo y cede paso a la celebración del Día del Señor, recordamos a este gigante de la mística española. Reformador del Carmelo junto a Santa Teresa de Jesús y autor de obras cumbres como Cántico Espiritual y Noche Oscura, nos enseña que aún en la prisión más oscura del alma, la llama de amor viva de Dios puede arder y transformar el sufrimiento en unión divina. Su vida resuena hoy particularmente con la figura de Juan el Bautista en la cárcel que veremos en el Evangelio.
Moniciones Descargables Para el dia de Hoy
Nota para el editor: Estas moniciones están diseñadas para ser leídas con pausa y entonación solemne, permitiendo que la asamblea asimile el mensaje teológico del Segundo Domingo de Adviento.
Moniciones Para la Misa del Dia de Hoy
Monición de Entrada
Queridos hermanos y hermanas, sean bienvenidos a la Casa del Señor. Hoy celebramos el tercer domingo de Adviento, conocido en la tradición de la Iglesia como Domingo de Gaudete, una palabra latina que significa "Alegraos".
Hacemos un alto en el camino penitencial de estas semanas para vestirnos de color rosa, un signo visual que nos recuerda que la luz de la Navidad ya despunta en el horizonte. Pero la alegría a la que hoy se nos invita no es una euforia pasajera ni una risa superficial que ignora los problemas de la vida. Es una alegría mucho más honda: es la certeza teológica de que Dios es fiel y está cerca. Hoy encendemos la tercera vela de nuestra corona para proclamar que, aunque a veces caminemos en tinieblas, la Luz del Mundo viene a rescatarnos. Iniciemos esta Santa Misa dejando a los pies del altar nuestros miedos y tristezas, para dejarnos llenar por la esperanza viva de Cristo.
Monición a la Primera Lectura
El pueblo de Israel conocía bien la experiencia del destierro y la aridez, tanto geográfica como espiritual. En medio de esa desolación, el profeta Isaías alza su voz con una poesía desbordante de esperanza.
No nos habla de un Dios lejano, sino de uno que "viene en persona" a transformar la realidad: el desierto se convertirá en un jardín y los cuerpos enfermos recobrarán el vigor. Escuchemos con atención, porque estas palabras están dirigidas hoy a nosotros: a nuestras "manos débiles" por el cansancio y a nuestras "rodillas vacilantes" por la duda. Es una invitación a confiar en que la gracia de Dios tiene el poder de hacer florecer incluso los aspectos más secos de nuestra existencia.
Liturgia de la Palabra:
Primera Lectura Del Dia de Hoy
Dios mismo viene a salvarnos
Lectura del libro de Isaías 35, 1-6a. 10
¡Regocíjense el desierto y la tierra reseca,
alégrese y florezca la estepa!
¡Sí, florezca como el narciso,
que se alegre y prorrumpa en cantos de júbilo!
Le ha sido dada la gloria del Líbano,
el esplendor del Carmelo y del Sarón.
Ellos verán la gloria del Señor,
el esplendor de nuestro Dios.
Fortalezcan los brazos débiles,
robustezcan las rodillas vacilantes;
digan a los que están desalentados:
«¡Sean fuertes, no teman:
ahí está su Dios!
Llega la venganza, la represalia de Dios:
él mismo viene a salvarlos.»
Entonces se abrirán los ojos de los ciegos
y se destaparán los oídos de los sordos;
entonces el tullido saltará como un ciervo
y la lengua de los mudos gritará de júbilo.
Volverán los rescatados por el Señor;
y entrarán en Sión con gritos de júbilo,
coronados de una alegría perpetua:
los acompañarán el gozo y la alegría,
la tristeza y los gemidos se alejarán.
— Palabra de Dios.
— Te alabamos, Señor.
(Fuente: https://curas.com.ar/wp/libros-liturgicos/ )
Salmo Responsorial
SALMO 145, 6-10R. Señor, ven a salvarnos.O bien:Aleluia.
El Señor mantiene su fidelidad para siempre,
hace justicia a los oprimidos
y da pan a los hambrientos.
El Señor libera a los cautivos. R.
El Señor abre los ojos de los ciegos
y endereza a los que están encorvados.
El Señor ama a los justos,
y protege a los extranjeros. R.
Sustenta al huérfano y a la viuda;
y entorpece el camino de los malvados.
El Señor reina eternamente,
reina tu Dios, Sión, a lo largo de las generaciones. R.
Monición a la Segunda Lectura
Vivimos en una cultura de la inmediatez, donde la espera se percibe como una pérdida de tiempo y nos genera ansiedad. Frente a esto, el Apóstol Santiago nos ofrece hoy una "pedagogía de la paciencia" utilizando la imagen del labrador.
El agricultor sabe que no puede acelerar el crecimiento de la semilla gritándole; debe respetar los ritmos de la tierra y aguardar la lluvia temprana y la tardía. Así es la vida cristiana: una espera activa y confiada. Santiago nos exhorta a no quejarnos ni perder la paz mientras aguardamos la venida del Señor, fortaleciendo el corazón con la certeza de que el fruto precioso de la redención llegará en el momento oportuno.
Segunda Lectura del Dia de Hoy
Anímense, porque la venida del Señor está próxima
Lectura de la carta del apóstol Santiago 5, 7-10
Tengan paciencia, hermanos, hasta que llegue el Señor. Miren cómo el sembrador espera el fruto precioso de la tierra, aguardando pacientemente hasta que caigan las lluvias del otoño y de la primavera. Tengan paciencia y anímense, porque la Venida del Señor está próxima. Hermanos, no se quejen los unos de los otros, para no ser condenados. Miren que el Juez ya está a la puerta. Tomen como ejemplo de fortaleza y de paciencia a los profetas que hablaron en nombre del Señor.
— Palabra de Dios.— Te alabamos, Señor.
Monición al Santo Evangelio
Llegamos al momento culminante de la Palabra. El Evangelio de hoy nos presenta una escena de gran realismo y crudeza humana: Juan el Bautista, el gran precursor, se encuentra encarcelado y asaltado por la duda sobre la identidad de Jesús.
¿Es realmente el Mesías o nos hemos equivocado? La respuesta que Jesús envía no es un discurso teórico, sino la evidencia de los hechos: el amor de Dios se hace tangible en la curación y la liberación de los oprimidos. Dispongámonos a escuchar cómo Cristo responde a nuestras propias crisis de fe, mostrándonos que su Reino avanza, a veces de forma silenciosa, pero siempre eficaz y misericordiosa. Nos ponemos de pie para la aclamación del Santo Evangelio.
ALELUIA Is 61, 1
Aleluia.
El espíritu del Señor está sobre mí,
él me envió a llevar la buena noticia a los pobres.
Aleluia.
✝️ Evangelio Del dia de Hoy
¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 11, 2-11
Juan el Bautista oyó hablar en la cárcel de las obras de Cristo, y mandó a dos de sus discípulos para preguntarle: «¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?»
Jesús les respondió: «Vayan a contar a Juan lo que ustedes oyen y ven: los ciegos ven y los paralíticos caminan; los leprosos son purificados y los sordos oyen; los muertos resucitan y la Buena Noticia es anunciada a los pobres.¡Y feliz aquel para quien yo no sea motivo de tropiezo!»
Mientras los enviados de Juan se retiraban, Jesús empezó a hablar de él a la multitud, diciendo:
«¿Qué fueron a ver al desierto? ¿Una caña agitada por el viento? ¿Qué fueron a ver? ¿Un hombre vestido con refinamiento? Los que se visten de esa manera viven en los palacios de los reyes.
¿Qué fueron a ver entonces? ¿Un profeta? Les aseguro que sí, y más que un profeta. El es aquel de quien está escrito: "Yo envío a mi mensajero delante de ti, para prepararte el camino".
Les aseguro que no ha nacido ningún hombre más grande que Juan el Bautista; y sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es más grande que él.»
Palabra de Dios.
R/ Gloria a Ti Señor Jesus
Oración de los Fieles
Sacerdote: Hermanos, en este domingo de alegría, presentemos nuestras súplicas a Dios Padre, confiando en que Él viene a rescatar a su pueblo y a sanar nuestros corazones. Oremos diciendo:
R/. Ven, Señor, a salvarnos.
- Por la Santa Iglesia de Dios; para que, revestida de la alegría del Espíritu, sea en medio del mundo un signo de esperanza y anuncie sin miedo a todos los hombres: "No temáis, Dios está aquí". Oremos.
- Por los gobernantes y líderes de las naciones; para que trabajen incansablemente por la justicia, hagan valer el derecho de los oprimidos y promuevan caminos de paz verdadera. Oremos.
- Por los que viven en la "cárcel" de la duda, la depresión o la enfermedad; para que, al igual que Juan el Bautista, reciban el consuelo de Cristo y descubran que el Señor no los abandona en su oscuridad. Oremos.
- Por los trabajadores del campo y los que esperan el fruto de su esfuerzo; para que sean recompensados con justicia, y para que todos nosotros aprendamos la paciencia activa del labrador que sabe esperar los tiempos de Dios. Oremos.
- Por nuestra comunidad reunida hoy aquí; para que desterremos de nosotros la queja y la crítica, y fortalezcamos nuestros corazones en la caridad mientras aguardamos la Navidad. Oremos.
Sacerdote: Escucha, Padre bondadoso, las oraciones de tu familia que espera con fe la venida de tu Hijo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
Monición de Presentación de Ofrendas
Hermanos, junto con el pan y el vino, fruto del esfuerzo humano y generosidad de la tierra, hoy queremos llevar al altar algo más íntimo: nuestras propias esperas y paciencias.
Ofrezcamos al Señor esos momentos de "cárcel interior" donde la duda nos asalta, como le pasó a Juan el Bautista, y también nuestras pequeñas alegrías cotidianas. Que el Espíritu Santo transforme estos dones simples en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, alimento que fortalece nuestras rodillas vacilantes y nos da la energía para seguir esperando su Venida Gloriosa.
Oración de Comunión Espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar. Os amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, venid al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya os hubiese recibido, os abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén.
Reflexión del día de Hoy
Cuando Dios no cumple tus expectativas, pero sí sus Promesas
Llegamos al Domingo de Gaudete, y la liturgia nos plantea un contraste espiritualmente provocador. Nos vestimos de rosa, símbolo de alegría y amanecer, pero el Evangelio nos lleva directamente a una celda oscura donde Juan el Bautista, el gigante de la fe, está sufriendo.
1. La Crisis del Profeta: ¿Eres Tú o me he equivocado? Juan el Bautista había predicado con vehemencia la llegada de un Mesías de fuego, un juez implacable que "limpiaría su era" y "quemaría la paja" (Mt 3, 12). Él esperaba la intervención divina con fuerza y poder. Sin embargo, desde la soledad de la prisión de Maqueronte, oye noticias desconcertantes: Jesús de Nazaret no está organizando un ejército ni fulminando a los pecadores. Al contrario, come con ellos, toca a los leprosos y predica la mansedumbre.
Juan entra en crisis. Su teología y su idea de Dios chocan con la realidad de Jesús. Esto nos pasa a muchos de nosotros, ¿verdad? Buscamos a Dios con sinceridad, pero esperamos que actúe según nuestros esquemas: que solucione ese problema económico ya, que castigue al injusto inmediatamente, que nos quite el dolor. Cuando Dios guarda silencio o actúa diferente, surge la pregunta angustiante: ¿De verdad estás ahí, Señor? ¿O he perdido el tiempo esperándote?. Como explica el teólogo José Antonio Pagola, "Juan esperaba un Mesías que impusiera la justicia de Dios por la fuerza... Jesús, por el contrario, se acerca a los que sufren para aliviar su dolor" (Pagola, 2010, p. 115).
2. La Respuesta de Jesús: Los hechos de la Misericordia Jesús no se ofende por la duda de Juan. No le envía un reproche ni un tratado teológico abstracto. Le responde pidiéndoles a los mensajeros que "vean y oigan". Jesús apela a los hechos. Cita la profecía de Isaías (nuestra primera lectura) para confirmar que la verdadera revolución de Dios no es la destrucción, sino la restauración de la vida.
La alegría cristiana (el Gaudete) no nace de que todo salga "perfecto" en nuestra agenda o de la ausencia de problemas. Nace de reconocer esos signos donde el Reino de Dios se abre paso: cuando alguien perdona una ofensa imperdonable (los ciegos ven), cuando alguien supera una depresión (los cojos andan) o cuando la solidaridad vence al egoísmo. La alegría de Adviento consiste en tener la mirada limpia para descubrir que Dios está obrando silenciosamente, sanando la realidad desde dentro.
3. Paciencia activa: El secreto para no escandalizarse "Dichoso el que no se escandalice de mí". Esta es la bienaventuranza más difícil. Jesús nos invita a no tropezar en la piedra de su humildad. La segunda lectura de Santiago nos da la herramienta clave para gestionar esta espera: la paciencia del labrador.
En un mundo obsesionado con la inmediatez y el "click", el cristiano es contracultural porque sabe esperar los tiempos de Dios. Pero atención: no es una espera de brazos cruzados, sino de "corazones fortalecidos". El Papa Francisco nos recuerda que "la paciencia no es resignación, es la fortaleza de espíritu que nos hace capaces de llevar el peso... de las dificultades personales y comunitarias" (Francisco, 2018). Si hoy te sientes en una "cárcel" emocional, espiritual o física, la Iglesia te dice hoy: ¡Alégrate! No porque el dolor sea placentero, sino porque el Señor está cerca. Él viene en persona, quizás no con el hacha justiciera que imaginabas, pero sí con el abrazo de misericordia que necesitas para sanar y volver a vivir.
Monición de Despedida
Hermanos y hermanas, nuestra celebración eucarística concluye, pero nuestra misión comienza ahora. Hemos sido alimentados con la Palabra que consuela y el Pan que da vida.
No dejemos la alegría de este domingo encerrada en el templo. Al salir, llevemos en nuestros rostros y en nuestras acciones la certeza de que Dios cumple sus promesas. El mundo está lleno de personas que, como Juan en la cárcel, se preguntan si hay esperanza. Que nuestra vida esta semana sea la respuesta viva que les diga: "Sí, el Señor está aquí y hace nuevas todas las cosas". Vayan en paz y sean profetas de la alegría.
Referencias
Pagola, J. A. (2010). El camino abierto por Jesús: Mateo. Madrid: PPC.
Conferencia Episcopal Española. (s.f.). Sagrada Biblia. Versión oficial de la Conferencia Episcopal Española. Recuperado de https://www.conferenciaepiscopal.es/biblia/
Curás. (2025). Libros Litúrgicos. Recuperado de https://curas.com.ar/wp/libros-liturgicos/
Francisco. (2018). Audiencia General del 28 de marzo de 2018. Vaticano. Recuperado de https://www.vatican.va/content/francesco/es/audiences/2018/documents/papa-francesco_20180328_udienza-generale.html
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