Moniciones, Lecturas y Evangelio de hoy Jueves 16 de Abril de 2026 - Santa Bernardita


Tips Litúrgicos del Día

  • Color litúrgico: Blanco (Tiempo de Pascua).
  • Actitud interior: Cultivar la docilidad al Espíritu Santo en medio de las rutinas diarias.
  • Sugerencia práctica: Hacer una breve pausa al mediodía para rezar el Regina Coeli, recordando que Cristo ha resucitado y reina sobre nuestras preocupaciones terrenales.

Citas Bíblicas del Día

  • Primera Lectura: «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres» (Hechos 5, 29).
  • Salmo: «El afligido invocó al Señor, y él lo escuchó» (Salmo 33, 7).
  • Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan     3, 31-36

Santo del Día: Santa Bernardita Soubirous (Bernadette):

Índice del Artículo

Hoy conmemoramos a la humilde vidente de Lourdes, a quien la Virgen María se le apareció en 1858. Bernardita es un modelo de pureza y sencillez; a pesar de las presiones de las autoridades civiles y eclesiásticas de su tiempo, se mantuvo firme en la verdad de lo que había visto y oído, encarnando a la perfección la valentía de los apóstoles en la primera lectura de hoy. Su vida nos recuerda que Dios elige a los pequeños y humildes para confundir a los sabios del mundo.


Monición de Entrada

(Nota: Aunque es una feria del Tiempo de Pascua, compartimos esta monición destacando la memoria de Santa Bernardita y el gozo de la Octava prolongada). Hermanos y hermanas, sed bienvenidos a la celebración de la Eucaristía en esta Segunda Semana de Pascua. Hoy, iluminados por el testimonio de los primeros apóstoles y recordando a Santa Bernardita Soubirous, la liturgia nos invita a renovar nuestra valentía. La Pascua no es un simple recuerdo, es la fuerza viva que nos impulsa a dar testimonio. Que esta Santa Misa fortalezca nuestra fe para que, en medio de nuestras responsabilidades familiares y laborales, sepamos poner a Dios siempre en el primer lugar. Pongámonos de pie y cantemos con alegría para recibir al celebrante.


Monición a la Primera Lectura

En la lectura de los Hechos de los Apóstoles veremos a Pedro y a los demás discípulos frente al Sanedrín. A pesar de las amenazas, ellos nos enseñan una regla de oro de la vida cristiana: la obediencia a Dios está por encima de cualquier mandato humano. Escuchemos con atención cómo el Espíritu Santo transforma el miedo en valentía.


Primera Lectura del Dia de Hoy

Lectura de los Hechos de los Apóstoles     5, 27-33

    Los guardias hicieron comparecer a los Apóstoles ante el Sanedrín, y el Sumo Sacerdote les dijo: «Nosotros les habíamos prohibido expresamente predicar en ese Nombre, y ustedes han llenado Jerusalén con su doctrina. ¡Así quieren hacer recaer sobre nosotros la sangre de ese hombre!»
    Pedro, junto con los Apóstoles, respondió: «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres ha resucitado a Jesús, al que ustedes hicieron morir suspendiéndolo del patíbulo. A Él, Dios lo exaltó con su poder, haciéndolo Jefe y Salvador, a fin de conceder a Israel la conversión y el perdón de los pecados. Nosotros somos testigos de estas cosas, nosotros y el Espíritu Santo que Dios ha enviado a los que le obedecen».
    Al oír estas palabras, ellos se enfurecieron y querían matarlos.

Palabra de Dios.


SALMO     Sal 33, 2. 9. 17-20

R. El Señor escucha al pobre que lo invoca.

O bien:

Aleluia.

Bendeciré al Señor en todo tiempo,
su alabanza estará siempre en mis labios.
¡Gusten y vean qué bueno es el Señor!
¡Felices los que en Él se refugian! R.

El Señor rechaza a los que hacen el mal
para borrar su recuerdo de la tierra.
Cuando ellos claman, el Señor los escucha
y los libra de todas sus angustias. R.

El Señor está cerca del que sufre
y salva a los que están abatidos.
El justo padece muchos males,
pero el Señor lo libra de ellos. R.


ALELUIA     Jn 20, 29

«Ahora crees, Tomás, porque me has visto.
¡Felices los que creen sin haber visto!», dice el Señor.
Aleluia.


Monición del Evangelio

En el Evangelio de San Juan, se nos presenta una profunda reflexión sobre el origen de Jesús. Él viene de lo alto y nos trae las palabras mismas de Dios, comunicándonos el Espíritu sin medida. Abramos nuestro corazón y nuestra mente para acoger al que es la Vida eterna. Nos ponemos de pie para la aclamación.


Evangelio del Día

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan     3, 31-36

    Hablando acerca de Jesús, Juan Bautista dijo: El que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra pertenece a la tierra y habla de la tierra. El que vino del cielo está por encima de todo. Él da testimonio de lo que ha visto y oído, pero nadie recibe su testimonio. El que recibe su testimonio certifica que Dios es veraz.
    El que Dios envió dice las palabras de Dios, porque Dios le da el Espíritu sin medida. El Padre ama al Hijo y ha puesto todo en sus manos. El que cree en el Hijo tiene Vida eterna. El que se niega a creer en el Hijo no verá la Vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él.

Palabra del Señor.


Oración de los Fieles

Sacerdote: Con la confianza puesta en el Señor que ha sido exaltado como Jefe y Salvador, elevemos a Él nuestras súplicas, sabiendo que escucha a los que le invocan. Respondemos: Señor, escucha nuestra oración.

  1. Por la Iglesia Universal, el Papa y todos los pastores; para que, guiados por el Espíritu Santo, sigan enseñando con valentía la verdad del Evangelio. Oremos.
  2. Por los gobernantes de las naciones; para que sus decisiones respeten siempre la dignidad humana y el orden moral querido por Dios. Oremos.
  3. Por todos aquellos que sufren persecución a causa de su fe; para que encuentren en Cristo resucitado la fuerza para no desfallecer. Oremos.
  4. Te pedimos, Señor, por el apostolado digital de la web caminoyoracion.org; para que a través de su contenido, muchos corazones sedientos de paz te encuentren, y su labor sea faro de luz en medio del mundo. Oremos.
  5. Por todos nosotros aquí reunidos; para que nuestra fe en el Hijo de Dios se traduzca en una vida de auténtico amor y servicio al prójimo. Oremos.

Sacerdote: Padre de bondad, que nos has dado a tu Hijo para que tengamos Vida eterna, atiende las súplicas de esta comunidad que confía plenamente en tu misericordia. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.


Monición de Presentación de Ofrendas

Junto con el pan y el vino, frutos de la tierra y del trabajo humano, presentemos hoy al Señor nuestras fatigas, nuestros anhelos de paz y nuestra firme voluntad de obedecerle. Que estas ofrendas se transformen, por obra del Espíritu Santo, en el alimento que nos dé la Vida eterna.


Oración de Comunión Espiritual

Para aquellos que no pueden recibir sacramentalmente al Señor: Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén.


Reflexión del día

Las lecturas que la Iglesia nos propone en esta Segunda Semana de Pascua nos sitúan ante un desafío ineludible y sumamente actual: la tensión entre la lógica del mundo y la lógica de Dios. En el Evangelio de San Juan (3, 31-36), se traza una línea clarísima: "El que es de la tierra pertenece a la tierra y habla de la tierra. El que vino del cielo está por encima de todos". Esta afirmación no busca que despreciemos el mundo creado, sino que ordenemos nuestras prioridades.

Muchas veces, quienes buscan paz en medio del ruido constante de la cotidianidad —las preocupaciones laborales, la ansiedad por el futuro o el dolor de ver a la familia en dificultades— sienten que la fe es solo un refugio psicológico. Sin embargo, el Evangelio nos dice que Cristo nos da "el Espíritu sin medida". La fe no es una anestesia para los problemas terrenos, es la infusión del Espíritu de Dios que nos da la sabiduría para afrontarlos desde una perspectiva eterna. Como señala el Papa Benedicto XVI, "Quien cree, ve; ve con una luz que ilumina todo el trayecto del camino" (Ratzinger, 2013, p. 7).

En nuestra vida diaria, estamos constantemente expuestos a discursos que "hablan de la tierra". Las redes sociales, las noticias y nuestro entorno muchas veces nos empujan a medir el éxito, la felicidad y la verdad bajo estándares puramente materiales. Para aquellos que necesitan respuestas profundas a su fe, el pasaje de hoy es un ancla: el que recibe el testimonio de Cristo certifica que Dios es veraz. Creer no es un salto al vacío, es apoyarse en la verdad inmutable del Padre que ha puesto todo en manos del Hijo.

Esta convicción íntima es la que genera la valentía exterior que vemos en la Primera Lectura. Cuando el Sanedrín amenaza a los apóstoles, la respuesta de Pedro es categórica: "Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres" (Hechos 5, 29). Esta es una de las frases más revolucionarias del Nuevo Testamento. El Catecismo de la Iglesia Católica (1992) nos recuerda que "el ciudadano tiene obligación en conciencia de no seguir las prescripciones de las autoridades civiles cuando estos preceptos son contrarios a las exigencias del orden moral" (n. 2242).

Pero la obediencia a Dios no se trata solo de grandes gestos de martirio frente a tiranías políticas. En la vida ordinaria del creyente, obedecer a Dios antes que a los hombres significa tener la valentía de ser honesto en los negocios cuando el mundo exige trampa; significa defender la vida y la familia cuando la cultura dominante las ataca; significa priorizar el tiempo de calidad con los hijos y la oración personal por encima del estatus profesional. Significa, en definitiva, no dejar que el miedo al "qué dirán" gobierne nuestras decisiones.

Los apóstoles pudieron responder con firmeza porque habían experimentado que Dios había resucitado a Jesús. No defendían una ideología, defendían a una Persona viva. De la misma manera, nosotros no podemos vivir nuestra fe solo como un conjunto de reglas pesadas. Si la vivimos así, sucumbiremos ante la primera dificultad. Necesitamos el encuentro personal con Cristo. Santo Tomás de Aquino explicaba bellamente que Cristo, al tener el Espíritu sin medida, se convierte en la fuente inagotable de la que todos nosotros bebemos nuestra medida de gracia (Aquino, Suma Teológica, III, q. 7, a. 9).

Al terminar el Evangelio de hoy, escuchamos una frase que puede sonar dura: "El que se niega a creer en el Hijo no verá la Vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él." En la tradición teológica católica, la "ira de Dios" no es un enojo emocional humano, sino la justa resistencia de la santidad divina frente al pecado y la autoexclusión del hombre del amor de Dios (Juan Pablo II, 1986). Dios respeta nuestra libertad de elegir quedarnos solo con "lo de la tierra". Sin embargo, su mayor deseo es que abramos las manos para recibir el Cielo.

Hoy, tómate un momento para mirar tu propia vida. ¿Estás obedeciendo a Dios o a los hombres? ¿Estás hablando las palabras de la tierra o te dejas iluminar por el que viene de lo alto? Que Santa Bernardita, a quien hoy recordamos, nos preste su fe sencilla e inquebrantable para que, llenos del Espíritu Santo, podamos ser testigos valientes del Resucitado en cada rincón de nuestro hogar y nuestra sociedad.


Monición de Despedida

Hermanos, hemos sido alimentados por la Palabra de lo alto y por el Cuerpo de Cristo. Llenos del Espíritu Santo que se nos ha dado sin medida, salgamos al mundo con la firme convicción de que debemos obedecer a Dios en cada uno de nuestros actos. Que la alegría de la Pascua se refleje en nuestro trato con los demás. Podéis ir en paz.


Referencias

Ratzinger, J. (Papa Francisco y Benedicto XVI). (2013). Lumen Fidei [Carta Encíclica]. Roma: Libreria Editrice Vaticana. Recuperado de https://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20130629_enciclica-lumen-fidei.html

Aquino, T. de (s.f.). Suma Teológica (Parte III). Edición digital. Recuperado de https://www.dominicos.org/estudio/recurso/suma-teologica/

Comisión Episcopal de Liturgia (AICA). (2026). Leccionario I: Textos de las Lecturas. Recuperado de https://curas.com.ar/wp/libros-liturgicos/

Iglesia Católica. (1992). Catecismo de la Iglesia Católica. Roma: Libreria Editrice Vaticana. Recuperado de https://www.vatican.va/archive/catechism_sp/index_sp.html

Juan Pablo II, Papa. (1986, 20 de agosto). Audiencia General: La justicia y la misericordia de Dios. Libreria Editrice Vaticana. Recuperado de https://www.vatican.va/content/john-paul-ii/es/audiences/1986/documents/hf_jp-ii_aud_19860820.html

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