
- Tips Litúrgicos del Día
- Citas Bíblicas del Día
- Santo del Día
- Monición de Entrada
- Monición a la Primera Lectura
- Primera Lectura del Día de Hoy
- Lectura de los Hechos de los Apóstoles 10, 34a.37-43
- Salmo del Día de Hoy
- Palabra de Dios.SALMO Sal 117, 1-2. 16-17. 22-23
- Monición a la Segunda Lectura
- Segunda Lectura Del Dia de Hoy
- Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Colosas 3, 1-4
- Lectura de la primera carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 5, 6b-8
- SECUENCIA
- Monición del Evangelio
- ALELUIA 1Cor 5, 7b-8aAleluia.Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.Celebremos, entonces, nuestra Pascua.Aleluia.
- Evangelio del Día de Hoy
- Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 20, 1-9
- Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 28, 1-10
- Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 24, 13-35
- Oración de los Fieles
- Monición de Presentación de Ofrendas
- Oración de Comunión Espiritual
- Reflexión del Día: La Luz que Rompe las Tinieblas
- Monición de Despedida
- Referencias
Hoy y durante la Octava se dice una u otra de las Completas del domingo en lugar del Responsorio breve se dice la antífona propia.
Tips Litúrgicos del Día
- El color litúrgico es el blanco o dorado, que simboliza la gloria, la victoria sobre la muerte y la luz incorruptible de Dios.
- El Cirio Pascual, encendido en la Vigilia, debe ocupar un lugar destacado junto al ambón o el altar, representando a Cristo vivo entre nosotros.
- En lugar del rito penitencial ordinario, es muy recomendable realizar la aspersión con el agua bendecida la noche anterior, para renovar nuestras promesas bautismales.
- Hoy es obligatorio proclamar o cantar la Secuencia de Pascua (Victimae paschali laudes) antes del canto del Aleluya.
- La liturgia de la Octava de Pascua se celebra a partir de hoy como si fuera un solo y grandioso día de fiesta..
Citas Bíblicas del Día
Según el Calendario Litúrgico 2026 (Ciclo A):
- Primera Lectura: Lectura de los Hechos de los Apóstoles 10, 34a.37-43
- SALMO: Sal 117, 1-2. 16-17. 22-23
- Segunda Lectura: Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Colosas 3, 1-4 , O Bien: Lectura de la primera carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 5, 6b-8
- Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 20, 1-9 o Bien mateo 28,2-20 O Bien: Mateo 28,2-20
- Donde se celebre Misa vespertina, también puede leerse este Evangelio: Lo reconocieron al partir el pan Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 24, 13-35
Santo del Día
Hoy, por ser el Domingo de Pascua de Resurrección, la Iglesia Universal detiene la celebración de cualquier otra memoria para centrarse exclusivamente en el núcleo de su fe: la victoria definitiva de Nuestro Señor Jesucristo sobre la muerte. El Catecismo nos recuerda que la Pascua no es simplemente una fiesta entre otras, sino la "fiesta de las fiestas" y la "solemnidad de las solemnidades" (Iglesia Católica, 1992, §1169). No conmemoramos hoy a ningún santo en particular, porque el Rey de todos los santos y Señor de la historia exige y merece toda nuestra atención y alabanza. Él ha abierto las puertas del cielo para toda la humanidad.
Monición de Entrada
¡Hermanos, Cristo ha resucitado, aleluya! Sean todos bienvenidos a la Eucaristía más solemne y dichosa de todo el año litúrgico. Hoy es el día en que actuó el Señor, el día en que el amor venció definitivamente al pecado y a la oscuridad. La Pascua que celebramos no es un mero recuerdo histórico, sino un acontecimiento vivo y actual que tiene el poder de transformar nuestras tristezas en esperanza. Llenos de alegría pascual, pongámonos de pie y comencemos nuestra celebración cantando al Vencedor de la muerte.
Monición a la Primera Lectura
En la primera lectura, tomada del libro de los Hechos de los Apóstoles, contemplaremos a un Simón Pedro profundamente transformado. Aquel apóstol que había negado a su Maestro por temor, ahora, fortalecido por el Espíritu Santo, proclama con valentía la verdad de la resurrección. Escuchemos con un corazón dócil este poderoso testimonio fundacional de nuestra Iglesia.
Primera Lectura del Día de Hoy
Comimos y bebimos con Él, después de su resurrección
Lectura de los Hechos de los Apóstoles 10, 34a.37-43
Pedro, tomando la palabra, dijo: «Ustedes ya saben qué ha ocurrido en toda Judea, comenzando por Galilea, después del bautismo que predicaba Juan: cómo Dios ungió a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo, llenándolo de poder. Él pasó haciendo el bien y sanando a todos los que habían caído en poder del demonio, porque Dios estaba con Él.
Nosotros somos testigos de todo lo que hizo en el país de los judíos y en Jerusalén. Y ellos lo mataron, suspendiéndolo de un patíbulo. Pero Dios lo resucitó al tercer día y le concedió que se manifestara, no a todo el pueblo, sino a testigos elegidos de antemano por Dios: a nosotros, que comimos y bebimos con Él, después de su resurrección.
Y nos envió a predicar al pueblo, y a atestiguar que Él fue constituido por Dios Juez de vivos y muertos. Todos los profetas dan testimonio de Él, declarando que los que creen en Él reciben el perdón de los pecados, en virtud de su Nombre.»
Palabra de Dios.
Salmo del Día de Hoy
Palabra de Dios.SALMO Sal 117, 1-2. 16-17. 22-23
R. Este es el día que hizo el Señor: alegrémonos y regocijémonos en Él.
O bien:
Aleluia, aleluia, aleluia.
¡Den gracias al Señor, porque es bueno,
porque es eterno su amor!
Que lo diga el pueblo de Israel:
¡es eterno su amor! R.
La mano del Señor es sublime,
la mano del Señor hace proezas.
No, no moriré:
viviré para publicar lo que hizo el Señor. R.
La piedra que desecharon los constructores
es ahora la piedra angular.
Esto ha sido hecho por el Señor
y es admirable a nuestros ojos. R.
Monición a la Segunda Lectura
San Pablo, escribiendo a la comunidad de Colosas, nos exhorta a vivir coherentemente con el regalo de nuestro Bautismo. Si por el agua bautismal hemos muerto al pecado y resucitado con Cristo, nuestra mirada y nuestro corazón deben elevarse hacia los bienes eternos. Escuchemos atentamente esta llamada a vivir en la verdadera libertad.
Segunda Lectura Del Dia de Hoy
Busquen los bienes del cielo, donde está Cristo
Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Colosas 3, 1-4
Hermanos:
Ya que ustedes han resucitado con Cristo, busquen los bienes del cielo donde Cristo está sentado a la derecha de Dios. Tengan el pensamiento puesto en las cosas celestiales y no en las de la tierra. Porque ustedes están muertos, y su vida está desde ahora oculta con Cristo en Dios. Cuando se manifieste Cristo, que es nuestra vida, entonces ustedes también aparecerán con Él, llenos de gloria.
Palabra de Dios.
O bien:
Despójense de la vieja levadura, para ser una nueva masa
Lectura de la primera carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 5, 6b-8
Hermanos:
¿No saben que «un poco de levadura hace fermentar toda la masa»? Despójense de la vieja levadura, para ser una nueva masa, ya que ustedes mismos son como el pan sin levadura. Porque Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Celebremos, entonces, nuestra Pascua, no con la vieja levadura de la malicia y la perversidad, sino con los panes sin levadura de la pureza y la verdad.
Palabra de Dios.
SECUENCIA
Debe decirse hoy; en los días de la octava, es optativa.
Cristianos,
ofrezcamos al Cordero pascual
nuestro sacrificio de alabanza.
El Cordero ha redimido a las ovejas:
Cristo, el inocente,
reconcilió a los pecadores con el Padre.
La muerte y la vida se enfrentaron
en un duelo admirable:
el Rey de la vida estuvo muerto,
y ahora vive.
Dinos, María Magdalena,
¿qué viste en el camino?
He visto el sepulcro del Cristo viviente
y la gloria del Señor resucitado.
He visto a los ángeles,
testigos del milagro,
he visto el sudario y las vestiduras.
Ha resucitado a Cristo, mi esperanza,
y precederá a los discípulos en Galilea.
Sabemos que Cristo resucitó realmente;
Tú, Rey victorioso,
ten piedad de nosotros.
Monición del Evangelio
El relato del sepulcro vacío es la chispa que encendió la fe en todo el mundo. La prisa de María Magdalena, de Pedro y del discípulo amado refleja la sed de respuestas que todo ser humano lleva en su corazón. Preparémonos para escuchar el triunfo de la vida entonando jubilosos el Aleluya.
ALELUIA 1Cor 5, 7b-8aAleluia.Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.Celebremos, entonces, nuestra Pascua.Aleluia.
Evangelio del Día de Hoy
Él debía resucitar de entre los muertos
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 20, 1-9
El primer día de la semana, de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y vio que la piedra había sido sacada. Corrió al encuentro de Simón Pedro y del otro discípulo al que Jesús amaba, y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto.»
Pedro y el otro discípulo salieron y fueron al sepulcro. Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió más rápidamente que Pedro y llegó antes. Asomándose al sepulcro, vio las vendas en el suelo, aunque no entró. Después llegó Simón Pedro, que lo seguía, y entró en el sepulcro; vio las vendas en el suelo, y también el sudario que había cubierto su cabeza; este no estaba con las vendas, sino enrollado en un lugar aparte. Luego entró el otro discípulo, que había llegado antes al sepulcro: él también vio y creyó. Todavía no habían comprendido que, según la Escritura, Él debía resucitar de entre los muertos.
Palabra del Señor.
En lugar de este Evangelio se puede leer el de la Misa de la Vigilia del año que corresponda ( A ):
Ha resucitado e irá antes que ustedes a Galilea
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 28, 1-10
Pasado el sábado, al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a visitar el sepulcro. De pronto, se produjo un gran temblor de tierra: el Ángel del Señor bajó del cielo, hizo rodar la piedra del sepulcro y se sentó sobre ella. Su aspecto era como el de un relámpago y sus vestiduras eran blancas como la nieve. Al verlo, los guardias temblaron de espanto y quedaron como muertos.
El Ángel dijo a las mujeres: «No teman, yo sé que ustedes buscan a Jesús, el Crucificado.
No está aquí, porque ha resucitado como lo había dicho. Vengan a ver el lugar donde estaba, y vayan en seguida a decir a sus discípulos: "Ha resucitado de entre los muertos, e irá antes que ustedes a Galilea: allí lo verán". Esto es lo que tenía que decirles.»
Las mujeres, atemorizadas pero llenas de alegría, se alejaron rápidamente del sepulcro y fueron a dar la noticia a los discípulos.
De pronto, Jesús salió a su encuentro y las saludó, diciendo: «Alégrense.» Ellas se acercaron y, abrazándole los pies, se postraron delante de él. Y Jesús les dijo: «No teman; avisen a mis hermanos que vayan a Galilea, y allí me verán.»
Palabra del Señor.
Donde se celebre Misa vespertina, también puede leerse este Evangelio:
Lo reconocieron al partir el pan
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 24, 13-35
El primer día de la semana, dos de los discípulos iban a un pequeño pueblo llamado Emaús, situado a unos diez kilómetros de Jerusalén. En el camino hablaban sobre lo que había ocurrido.
Mientras conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió caminando con ellos. Pero algo impedía que sus ojos lo reconocieran. Él les dijo: «¿Qué comentaban por el camino?»
Ellos se detuvieron, con el semblante triste, y uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: «¡Tú eres el único forastero en Jerusalén que ignora lo que pasó en estos días!»
«¿Qué cosa?», les preguntó.
Ellos respondieron: «Lo referente a Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y en palabras delante de Dios y de todo el pueblo, y cómo nuestros sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para ser condenado a muerte y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que fuera Él quien librara a Israel. Pero a todo esto ya van tres días que sucedieron estas cosas. Es verdad que algunas mujeres que están con nosotros nos han desconcertado: ellas fueron de madrugada al sepulcro y al no hallar el cuerpo de Jesús, volvieron diciendo que se les habían aparecido unos ángeles, asegurándoles que Él está vivo. Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y encontraron todo como las mujeres habían dicho. Pero a Él no lo vieron.»
Jesús les dijo: «¡Hombres duros de entendimiento, cómo les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías soportara esos sufrimientos para entrar en su gloria?» Y comenzando por Moisés y continuando con todos los profetas, les interpretó en todas las Escrituras lo que se refería a Él.
Cuando llegaron cerca del pueblo adonde iban, Jesús hizo ademán de seguir adelante. Pero ellos le insistieron: «Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba.»
Él entró y se quedó con ellos. Y estando a la mesa, tomó el pan y pronunció la bendición; luego lo partió y se lo dio. Entonces los ojos de los discípulos se abrieron y lo reconocieron, pero Él había desaparecido de su vista.
Y se decían: «¿No ardía acaso nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?»
En ese mismo momento, se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén. Allí encontraron reunidos a los Once y a los demás que estaban con ellos, y estos les dijeron: «Es verdad, ¡el Señor ha resucitado y se apareció a Simón!»
Ellos, por su parte, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.
Palabra del Señor.
Oración de los Fieles
Presidente: Llenos de la alegría inmensa que brota del sepulcro vacío, dirijamos nuestras súplicas a Dios Padre, que ha resucitado a su Hijo Jesucristo de entre los muertos:
- Por la santa Iglesia de Dios; para que, iluminada por la luz de la Pascua, anuncie sin temor y con inmensa alegría que Jesucristo está vivo y es el Salvador del mundo. Roguemos al Señor.
- Por los gobernantes de las naciones; para que el Príncipe de la Paz, victorioso sobre las tinieblas, inspire en ellos el rechazo a toda guerra y la búsqueda del bien común. Roguemos al Señor.
- Por los que sufren, por los ancianos, los enfermos y los que lloran la pérdida de un ser querido; para que la certeza de la Resurrección de Cristo sea su consuelo profundo y les asegure que el dolor y la muerte no tienen la última palabra. Roguemos al Señor.
- Por todos los creadores y lectores del portal caminoyoracion.org; para que el Señor Resucitado ilumine sus corazones, fortalezca su vida de piedad y los impulse a ser misioneros digitales de la esperanza pascual. Roguemos al Señor.
- Por nuestras familias y por todos nosotros aquí reunidos; para que esta Pascua renueve nuestra vocación al amor y sepamos transmitir a nuestros hijos la belleza de vivir con el Señor. Roguemos al Señor.
Presidente: Padre Santo, que en la mañana de Pascua nos llenaste de estupor y de gozo, escucha las oraciones que tu familia te presenta con fe, por Jesucristo, tu Hijo y nuestro Señor, que vive y reina glorioso por los siglos de los siglos. Amén.
Monición de Presentación de Ofrendas
Hermanos, junto con los dones del pan y del vino, acerquemos al altar nuestra propia vida, nuestras alegrías, nuestras luchas diarias y nuestras familias. Que, al igual que Cristo transforma estos elementos en su Cuerpo glorioso, transforme también nuestras fragilidades en instrumentos de su gracia.
Oración de Comunión Espiritual
Para quienes siguen esta liturgia desde sus hogares o no pueden recibir sacramentalmente al Señor en este día:
"Jesús mío, creo firmemente que estás verdaderamente presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo ardientemente recibirte en mi alma. Pero como ahora no puedo hacerlo sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a ti. Señor Resucitado, no permitas que jamás me separe de ti. Amén."
Reflexión del Día: La Luz que Rompe las Tinieblas
El Amanecer de una Nueva Creación
El Evangelio de San Juan nos sitúa de manera poética y teológica profunda: "El primer día de la semana, de madrugada, cuando todavía estaba oscuro" (Jn 20, 1). Esa oscuridad física en la que caminaba María Magdalena es el fiel reflejo de la oscuridad existencial del ser humano cuando pierde de vista a Dios. Muchas veces, en nuestro caminar diario, atravesamos noches oscuras. Pensemos en ese joven que busca su lugar en un mundo ruidoso, anhelando un propósito; o en los padres de familia que sienten el peso de la incertidumbre al educar a sus hijos en tiempos difíciles.
Sin embargo, el relato no se detiene en las tinieblas. La llegada al sepulcro vacío marca el inicio de una nueva creación. Como magistralmente expone el Papa Benedicto XVI, la resurrección no es un milagro del pasado que afecta solo a Jesús; "es un salto cualitativo en la historia de la evolución y de la vida en general hacia una nueva vida futura, hacia un mundo nuevo que, partiendo de Cristo, penetra ya continuamente en este mundo nuestro" (Ratzinger, 2011, p. 289). Cristo vivo es la brújula definitiva para nuestra existencia; Él da sentido a nuestro dolor y dirección a nuestra búsqueda.
Ver y Creer: El Proceso de la Fe
El texto nos relata una carrera fascinante entre Simón Pedro y el discípulo amado. Correr hacia Cristo es la actitud propia del alma enamorada. El discípulo que Jesús amaba llegó primero, porque el amor siempre tiene alas, pero respetó la autoridad de Pedro esperando a que él entrara.
¿Qué encontraron? Un sepulcro vacío y unos lienzos cuidadosamente ordenados. San Juan Crisóstomo, en sus homilías, nos hace notar un detalle vital: si hubieran robado el cuerpo, como temía Magdalena, no se habrían entretenido en quitarle las vendas y enrollar el sudario (Crisóstomo, Homilías sobre el Evangelio de Juan, Homilía 85). El orden perfecto en la tumba vacía es la huella de la majestad de Dios; la muerte ha sido derrotada sin violencia, con la paz soberana del Creador. Al ver estos signos, el discípulo "vio y creyó".
Para nosotros, en medio del ajetreo cotidiano, a veces resulta difícil "ver y creer". Quienes hemos redescubierto la fe Católica después de un tiempo de alejamiento, o quienes luchamos por mantener un hábito de oración diario, sabemos que creer implica mirar más allá de lo evidente, descubriendo las huellas del Resucitado en los sacramentos, en la caridad fraterna y en la silenciosa voz de la conciencia.
Buscar los Bienes del Cielo
San Pablo, en la segunda lectura, es contundente: "busquen los bienes del cielo, donde Cristo está sentado" (Col 3, 1). Esto no significa que debamos despreciar nuestra vida terrenal, nuestras familias o nuestro trabajo profesional. ¡Todo lo contrario! Significa vivir la cotidianidad con una perspectiva eterna.
Para un padre o una madre que desea transmitir la fe a sus hijos, la lección más profunda de Pascua es que la fe no se impone por teorías abstractas, sino que se contagia por la alegría de vivir como resucitados. Cuando en el hogar se prioriza el perdón sobre el rencor, cuando se consuela con ternura y se confía en la Divina Providencia, se están "buscando los bienes de arriba".
De igual modo, para nuestros hermanos mayores, para aquellos que sienten el paso de los años o lloran ausencias, la Pascua es el mayor de los consuelos. San Juan Pablo II nos alentaba constantemente recordando que "somos el pueblo de la Pascua y el Aleluya es nuestra canción" (Juan Pablo II, 1986). La muerte no es un muro ciego, sino una puerta que Cristo ya ha atravesado por nosotros. Nuestra esperanza no es una utopía; tiene un nombre y un rostro: Jesucristo Resucitado.
Hoy es el día para desterrar la tristeza. Si el Señor ha vencido al peor de los males, ¿qué temor puede paralizarnos? Que la certeza del sepulcro vacío inflame tu corazón en este día santo. ¡Aleluya, el Señor ha resucitado verdaderamente!
Monición de Despedida
Hermanos, hemos sido alimentados por la Palabra viva y por el Pan que ha bajado del cielo. La Eucaristía de hoy no termina en la puerta del templo; se prolonga en nuestras casas, en nuestros lugares de trabajo y en nuestra convivencia diaria. Vayamos a anunciar a todos, con la alegría en el rostro y la paz en el corazón, que Cristo está vivo y camina a nuestro lado. ¡Feliz y santa Pascua de Resurrección para todos!
Referencias
- Crisóstomo, J. (s.f.). Homilías sobre el Evangelio de Juan (Homilía 85). Recuperado de https://www.newadvent.org/fathers/240185.htm (Texto de consulta en inglés).
- Iglesia Católica. (1992). Catecismo de la Iglesia Católica. Ciudad del Vaticano: Librería Editrice Vaticana. Recuperado de https://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p2s1c2a1_sp.html
- Juan Pablo II. (1986, 30 de noviembre). Ángelus, Adelaida, Australia. Librería Editrice Vaticana. Recuperado de https://www.vatican.va/content/john-paul-ii/es/angelus/1986/documents/hf_jp-ii_ang_19861130_adelaide.html
- Ratzinger, J. (Benedicto XVI). (2011). Jesús de Nazaret: Desde la Entrada en Jerusalén hasta la Resurrección. Madrid: Ediciones Encuentro.
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