
Tips Litúrgicos del Día
En la Solemnidad de la Epifanía, el color litúrgico es blanco, simbolizando la luz que ilumina a todas las naciones. 3 Durante la procesión de entrada, se pueden incluir símbolos de las tres culturas representadas por los Reyes Magos: oro, incienso y mirra. 5 Es recomendable que el sacerdote use casulla blanca y que el ambiente litúrgico destaque la figura de la estrella que guió a los Magos. Para las comunidades que celebran la Epifanía como día de precepto, se debe enfatizar la universalidad del mensaje cristiano.
Citas Bíblicas del Día
"¡Levántate y resplandece, Jerusalén, porque llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti!" (Is 60,1) 1
"Vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle" (Mt 2,2) 3
"También los gentiles son coherederos, miembros de un mismo cuerpo y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús, por medio del Evangelio." (Ef 3,6) 2
Santo del Día
La Solemnidad de la Epifanía del Señor no celebra un santo específico en el sentido tradicional, sino un misterio fundamental de la fe: la manifestación de Cristo a todas las naciones. 3 Este día conmemora específicamente la adoración de los Reyes Magos, representantes de los pueblos no judíos que reconocen en Jesús al Salvador del mundo. 9 La Iglesia desde los primeros siglos ha celebrado este misterio como una revelación de que la salvación traída por Cristo es para todos los pueblos, sin distinción. Bajo la influencia del salmo 71, la tradición ha reconocido en los Reyes Magos a tres personajes (aunque el evangelio no especifica su número), en correspondencia con los tres regalos que ofrecen: oro, incienso y mirra. 5
Monición de Entrada
Hermanos y hermanas en Cristo, bienvenidos a esta celebración de la Solemnidad de la Epifanía del Señor. Hoy la Iglesia nos invita a contemplar cómo la luz de Cristo ilumina a todas las naciones, representadas por los Magos que, guiados por una estrella, vinieron desde lejanas tierras para adorar al Niño Jesús. 9 Esta fiesta nos recuerda que el mensaje de salvación no está reservado para unos pocos, sino que es para todos los pueblos de la tierra. Que nuestra procesión de entrada sea un reflejo de aquellos que, desde los confines de la tierra, caminan hacia la luz verdadera que es Cristo.
Monición a la Primera Lectura
La primera lectura de hoy es del libro de Isaías (60,1-6). El profeta Isaías anuncia con entusiasmo cómo la gloria del Señor amanecerá sobre Jerusalén, atrayendo a todas las naciones hacia su luz. 1 Esta profecía se cumple plenamente en la venida de los Reyes Magos, que representan a todos los pueblos que son llamados a la salvación. Escuchemos con atención cómo el profeta describe esta gran manifestación de Dios a todas las naciones.
Primera Lectura
Lectura del libro de Isaías (60,1-6):
¡LEVÁNTATE y resplandece, Jerusalén, porque llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti! Las tinieblas cubren la tierra, y densa oscuridad envuelve a los pueblos; pero sobre ti amanece el Señor, y su gloria aparece sobre ti. Las naciones caminarán a tu luz, y los reyes, al resplandor de tu aurora.
Alza tus ojos y mira a tu alrededor: todos se han reunido, vienen a ti; tus hijos llegan de lejos, y tus hijas son llevadas en brazos. Entonces, al ver esto, brillarás de alegría, y se ensanchará tu corazón, porque la riqueza del mar se volcará sobre ti, llegando a ti las riquezas de las naciones. Una multitud de camellos cubrirá tu territorio, dromedarios de Madián y Efa; todos vendrán de Saba, trayendo oro e incienso, y proclamando las alabanzas del Señor. 8
Salmo
Salmo 71, 1-2. 7-8. 10-11. 12-13 (antífona v. 2):
Que los reyes de Tarsis y de las Islas le traigan presentes; que los reyes de Arabia y de Saba le ofrezcan dones.
Que ante él se postren todos los reyes; que todas las naciones le sirvan. Porque él libra al pobre cuando clama, y al afligido que no tiene quién lo socorra. Él se compadece del pobre y del indigente, y salva la vida de los pobres. De la opresión y de la violencia rescata sus almas, y su sangre es preciosa a sus ojos.
Que los reyes de Tarsis y de las Islas le traigan presentes; que los reyes de Arabia y de Saba le ofrezcan dones. Que todos los reyes se postren ante él; que todas las naciones le sirvan.
Porque él librará al pobre que clama, y al afligido que no tiene quién lo socorra. Él se compadecerá del pobre y del necesitado, y salvará la vida de los pobres.
Monición a la Segunda Lectura
La segunda lectura es de la carta del apóstol San Pablo a los Efesios (3,2-3a.5-6). San Pablo nos revela el misterio escondido desde toda eternidad: que también los gentiles son llamados a ser coherederos de la promesa en Cristo Jesús. 6 Este misterio, que se manifiesta claramente en la venida de los Reyes Magos, nos muestra la universalidad del plan salvífico de Dios. Escuchemos con atención esta revelación que transforma nuestra comprensión de quién es llamado a formar parte del pueblo de Dios.
Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Efesios (3,2-3a.5-6):
Por eso os ruego que no perdáis el ánimo a causa de las tribulaciones que sufro por vosotros, que son vuestra gloria.
Que toméis conocimiento del misterio de Cristo, por revelación me ha sido dado a conocer, como antes os escribí brevemente.
Este misterio no se dio a conocer a los hombres de las generaciones pasadas como ahora se ha revelado por el Espíritu a sus santos apóstoles y profetas: que los gentiles son coherederos, miembros de un mismo cuerpo y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús, por medio del Evangelio. 6
Monición del Evangelio
El Evangelio de hoy es de San Mateo (2,1-12). Hoy contemplamos cómo los Magos, representantes de todas las naciones, siguen la estrella que los conduce al Niño Jesús. 9 Su búsqueda sincera de la verdad los lleva a reconocer en el humilde Niño de Belén al Rey de los judíos y Salvador del mundo. Que esta narración nos inspire a buscar siempre la luz de Cristo en medio de las tinieblas del mundo, y a adorarle con generosidad y fe.
Evangelio del día
Lectura del santo Evangelio según San Mateo (2,1-12):
Jesús nació en Belén de Judá, en tiempos del rey Herodes. Unos magos de oriente llegaron entonces a Jerusalén y preguntaron: "¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque hemos visto su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle".
Al enterarse, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él. Reunió a todos los sumos sacerdotes y escribas del pueblo, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le respondieron: "En Belén de Judá, porque así está escrito por el profeta: 'Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres en nada la más pequeña entre las ciudades de Judá, porque de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo Israel'".
Entonces Herodes, llamando secretamente a los magos, se informó cuidadosamente de ellos acerca del tiempo en que había aparecido la estrella. Y enviándolos a Belén, les dijo: "Vayan y averigüen cuidadosamente acerca del niño, y cuando lo hayan encontrado, avísenme, para que yo también vaya a adorarlo".
Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino. Y la estrella que habían visto en el Oriente, iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo encima del lugar donde estaba el niño. Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y postrándose, lo adoraron. Luego, abriendo sus tesoros, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.
Y habiendo recibido en sueños un aviso para que no volvieran donde Herodes, regresaron a su tierra por otro camino. 9
Oración de los Fieles
Por la santa Iglesia, para que siga siendo luz en medio de las tinieblas del mundo, anunciando a Cristo a todas las naciones. Roguemos al Señor.
Por los gobernantes del mundo, para que, como los Reyes Magos, reconozcan en Cristo la verdadera luz y guíen a sus pueblos por el camino de la justicia y la paz. Roguemos al Señor.
Por los que buscan a Dios sin conocerle, para que encuentren la estrella que los guíe al encuentro con Cristo. Roguemos al Señor.
Por nuestra comunidad parroquial, para que vivamos la universalidad del mensaje cristiano, acogiendo a todos sin distinción. Roguemos al Señor.
Por los necesitados de nuestro entorno, para que en ellos reconozcamos el rostro de Cristo y les ofrezcamos nuestro servicio con generosidad. Roguemos al Señor.
Por aquellos que se sienten perdidos en la oscuridad del pecado, para que encuentren el camino de regreso a Dios guiados por la luz de su misericordia. Roguemos al Señor.
Por los peregrinos, los refugiados y los migrantes, para que encuentren acogida y esperanza en las tierras que los reciben. Roguemos al Señor.
Por todos los que trabajan en el mundo de la comunicación, para que sean instrumentos de verdad y construyan puentes entre las culturas. Roguemos al Señor.
Encomendemos nuestras intenciones personales al Señor... (breve pausa)
Por la web caminoyoracion.org, para que siga siendo un espacio de encuentro con Dios para tantos que buscan su rostro en la red. Roguemos al Señor.
Que el Señor, que se manifestó a los Magos y los guió a su presencia, escuche nuestras oraciones y nos conceda lo que le pedimos según su voluntad. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
Monición de Presentación de Ofrendas
Hermanos y hermanas, al igual que los Reyes Magos que ofrecieron sus tesoros al Niño Jesús, presentemos también nosotros nuestros dones a Dios. Que estos pan y vino, fruto de la tierra y del trabajo humano, se transformen en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, que se manifestó a todas las naciones. Que nuestras ofrendas materiales y espirituales sean un signo de nuestra adoración y gratitud al Señor que nos ha llamado a ser parte de su pueblo. Que nuestras vidas, como las de los Magos, sean un continuo viaje hacia Cristo, ofreciéndole lo mejor de nosotros mismos.
Oración de Comunión Espiritual
Señor Jesús, creo que estás presente en el Santísimo Sacramento del altar. Te amo por sobre todas las cosas y deseo reciberte en mi alma. Ya que ahora no puedo recibirte sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. ¡Quédate conmigo, Señor, que no quiero pecar más contra Ti! Que, como los Magos, pueda seguir siempre tu estrella y reconocer tu presencia en medio de mi vida. Que tu luz ilumine mis tinieblas y me guíe por el camino de tu voluntad. Que, al igual que los Reyes, pueda adorarte con humildad y ofrecerte lo mejor de mí. Amén.
Reflexión del día
La Solemnidad de la Epifanía nos presenta un misterio fundamental: la manifestación de Cristo a todas las naciones. 3 En los Reyes Magos, la Iglesia ve representados a todos los pueblos que son llamados a la salvación. Este evento no es solo un hecho histórico, sino una revelación permanente de que el amor de Dios no tiene fronteras.
El evangelio de Mateo nos muestra cómo estos hombres, provenientes de otras culturas y religiones, son guiados por una estrella hacia el encuentro con el Niño Jesús. Su búsqueda sincera de la verdad los lleva a reconocer en el humilde Niño de Belén al Rey de los judíos y Salvador del mundo. 9 La estrella que los guía simboliza la gracia de Dios que ilumina a todos los que con sinceridad buscan la verdad.
San Pablo, en la segunda lectura, nos revela que este misterio era "escondido desde toda eternidad": que los gentiles son "coherederos, miembros de un mismo cuerpo y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús, por medio del Evangelio." 6 Este es el gran misterio de la Epifanía: la universalidad de la salvación. Dios no ha reservado su amor para unos pocos, sino que lo ofrece a todos los pueblos de la tierra.
El profeta Isaías, en la primera lectura, anuncia con entusiasmo cómo "la gloria del Señor amanecerá sobre Jerusalén", atrayendo a todas las naciones hacia su luz. "Las naciones caminarán a tu luz, y los reyes, al resplandor de tu aurora." 1 Esta profecía se cumple plenamente en la venida de los Reyes Magos, que representan a todos los pueblos llamados a la salvación.
Para aquellos que se sienten marginados o que creen que no tienen cabida en la Iglesia, la Epifanía es un mensaje de esperanza. Dios llama a todos, sin distinción de raza, cultura o condición social. El mismo mensaje que atrajo a los Magos sigue guiando a los que hoy buscan a Dios con corazón sincero.
El Papa Francisco, en su exhortación apostólica "Gaudete et Exsultate", señala que "la santidad no está en un lugar reservado para unos pocos privilegiados, sino que es un llamado universal" (Francisco, 2018, n. 14). Este es precisamente el mensaje de la Epifanía: la salvación es para todos, sin exclusiones.
Los Magos no solo ven al Niño, sino que "postrándose, lo adoraron" y le ofrecieron sus tesoros: "oro, incienso y mirra" (Mt 2,11). La verdadera adoración implica entrega y generosidad. No basta con reconocer a Cristo; es necesario ofrecerle lo mejor de nosotros mismos.
Para aquellos que están en medio de una búsqueda espiritual, los Magos son un modelo de perseverancia. Aunque su camino fue largo y lleno de incertidumbre, siguieron la estrella hasta llegar al encuentro con Cristo. Dios siempre provee señales para los que con sinceridad lo buscan.
El Salmo 71 nos recuerda que "ante él se postren todos los reyes; que todas las naciones le sirvan" (Sal 71,11). La adoración de los Magos es el primer anuncio de que Cristo es Señor de todas las naciones. Este es el mensaje que la Iglesia debe proclamar hoy con renovado entusiasmo.
La Epifanía nos invita a ser también nosotros estrellas que guíen a otros hacia Cristo. Como señalaba San Agustín: "Tú también eres estrella, hermano mío, tú también eres estrella, hermana mía" (San Agustín, Sermón 195, 1). Cada cristiano está llamado a reflejar la luz de Cristo en el mundo.
Para aquellos que se sienten perdidos en la oscuridad del pecado o la duda, la Epifanía es un recordatorio poderoso: la luz de Cristo brilla incluso en las tinieblas más densas. Él nos busca y nos guía, si estamos dispuestos a seguir su estrella.
Que esta Solemnidad de la Epifanía renueve en nosotros el compromiso de ser testigos de Cristo en nuestro mundo, invitando a todos, sin distinción, a venir y adorar al Señor.
Monición de despedida
Hermanos y hermanas, terminamos esta celebración de la Epifanía del Señor con los mismos sentimientos que tuvieron los Reyes Magos después de adorar al Niño Jesús: "regresaron a su tierra por otro camino" (Mt 2,12). 9 Que también nosotros, después de haber encontrado a Cristo, no volvamos a vivir como antes, sino que cambiemos nuestro camino siguiendo la estrella de su Evangelio.
Que la luz que hemos contemplado en esta celebración ilumine nuestros pasos y nos haga testigos creíbles de la Buena Noticia a todas las personas con quienes nos encontremos. Que, como los Magos, podamos reconocer la presencia de Dios en los lugares más inesperados y en las personas más necesitadas.
Que el Señor, manifestado a todas las naciones, nos bendiga y nos guarde en nuestro camino. Id en paz, y que la estrella de Belén guíe vuestros pasos.
Referencias
Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. (2002). Directorio sobre la piedad popular y la liturgia. Librería Editrice Vaticana.
Francisco. (2018). Gaudete et Exsultate: Exhortación apostólica sobre la llamada a la santidad en el mundo actual. Librería Editrice Vaticana.
San Agustín. (Sermón 195, 1). Obras Completas. Biblioteca de Autores Cristianos.
United States Conference of Catholic Bishops. (2023). Solemnidad de la Epifanía del Señor. https://www.usccb.org/readings
Curas.com.ar. (2023). Liturgia de la Palabra para la Solemnidad de la Epifanía del Señor. https://curas.com.ar/wp/libros-liturgicos/
Catecismo de la Iglesia Católica. (1997). 2ª edición. Librería Editrice Vaticana.
Congregación para el Culto Divino. (1970). Instrucción general del Misal Romano. Librería Editrice Vaticana.
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