
Tips Litúrgicos del Día de Hoy
- En los días feriales del tiempo ordinario, profundicemos en la fidelidad a la Palabra, viviendo con coherencia nuestra fe ante los desafíos cotidianos.
- La liturgia de hoy nos invita a reflexionar sobre el testimonio radical de fe ante la persecución y la responsabilidad en el uso de los dones que Dios nos ha confiado.
- En esta 33ª semana del tiempo ordinario, mantengamos viva la esperanza en la resurrección mientras trabajamos con fidelidad en el reino de Dios
Citas Bíblicas del Día
- primera Lectura: Mac 7, 1. 20-31. El Creador del universo os devolverá el aliento y la vida.
- Salmo: Sal 16. R. Al despertar me saciaré de tu semblante, Señor.
- Evangelio: Lc 19, 11-28. ¿Por qué no pusiste mi dinero en el banco?
Primera Lectura Del Dia de Hoy
- Tips Litúrgicos del Día de Hoy
- Citas Bíblicas del Día
- Primera Lectura Del Dia de Hoy
- Lectura del Segundo libro de los Macabeos 7, 1. 20-31
- Salmo Responsoria
- SALMO Sal 16, 1. 5-6. 8b. 15
- ALELUIA Cf. Jn 15, 16
- Evangelio Del dia de Hoy
- Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 19, 11-28
- Oración de los Fieles
- Monición de Presentación de Ofrendas
- Oración de Comunión Espiritual
- Reflexión del Día de Hoy
- Monición de Despedida
- Referencias
El Creador del universo les devolverá el espíritu y la vida
Lectura del Segundo libro de los Macabeos 7, 1. 20-31
Fueron detenidos siete hermanos, junto con su madre. El rey, flagelándolos con azotes y tendones de buey, trató de obligarlos a comer carne de cerdo, prohibida por la Ley.
Incomparablemente admirable y digna del más glorioso recuerdo fue aquella madre que, viendo morir a sus siete hijos en un solo día, soportó todo valerosamente, gracias a la esperanza que tenía puesta en el Señor. Llena de nobles sentimientos, exhortaba a cada uno de ellos, hablándoles en su lengua materna. Y animando con un ardor varonil sus reflexiones de mujer, les decía: «Yo no sé cómo ustedes aparecieron en mis entrañas; no fui yo la que les dio el espíritu y la vida ni la que ordenó armoniosamente los miembros de su cuerpo. Pero sé que el Creador del universo, el que plasmó al hombre en su nacimiento y determinó el origen de todas las cosas, les devolverá misericordiosamente el espíritu y la vida, ya que ustedes se olvidan ahora de sí mismos por amor de sus leyes».
Antíoco pensó que se estaba burlando de él y sospechó que esas palabras eran un insulto. Como aún vivía el más joven, no sólo trataba de convencerlo con palabras, sino que le prometía con juramentos que lo haría rico y feliz, si abandonaba las tradiciones de sus antepasados. Le aseguraba asimismo que lo haría su Amigo y le confiaría altos cargos.
Pero como el joven no le hacía ningún caso, el rey hizo llamar a la madre y le pidió que aconsejara a su hijo, a fin de salvarle la vida. Después de mucho insistir, ella accedió a persuadir a su hijo.
Entonces, acercándose a él y burlándose del cruel tirano, le dijo en su lengua materna: «Hijo mío, ten compasión de mí, que te llevé nueve meses en mis entrañas, te amamanté durante tres años y te crié y eduqué, dándote el alimento, hasta la edad que ahora tienes. Yo te suplico, hijo mío, que mires al cielo y a la tierra, y al ver todo lo que hay en ellos, reconozcas que Dios lo hizo todo de la nada, y que también el género humano fue hecho de la misma manera. No temas a este verdugo: muéstrate más bien digno de tus hermanos y acepta la muerte, para que yo vuelva a encontrarte con ellos en el tiempo de la misericordia».
Apenas ella terminó de hablar, el joven dijo: «¿Qué esperan? Yo no obedezco el decreto del rey, sino las prescripciones de la Ley que fue dada a nuestros padres por medio de Moisés. Y tú, que eres el causante de todas las desgracias de los hebreos, no escaparás de las manos de Dios».
— Palabra de Dios.
— Te alabamos, Señor.
(Fuente: https://curas.com.ar/wp/libros-liturgicos/ )
Salmo Responsoria
SALMO Sal 16, 1. 5-6. 8b. 15
R. ¡Me saciaré de tu presencia, Señor!
Escucha, Señor, mi justa demanda,
atiende a mi clamor;
presta oído a mi plegaria,
porque en mis labios no hay falsedad.
R. ¡Me saciaré de tu presencia, Señor!
Mis pies se mantuvieron firmes en los caminos señalados:
¡mis pasos nunca se apartaron de tus huellas!.
Yo te invoco, Dios mío, porque tú me respondes:
inclina tu oído hacia mí y escucha mis palabras.
R. ¡Me saciaré de tu presencia, Señor!
Escóndeme a la sombra de tus alas.
Pero yo, por tu justicia, contemplaré tu rostro,
y al despertar,
me saciaré de tu presencia.
R. ¡Me saciaré de tu presencia, Señor!
ALELUIA Cf. Jn 15, 16
Aleluia.
«Yo los elegí del mundo, para que vayan y den fruto,
y ese fruto será duradero», dice el Señor.
Aleluia.
Evangelio Del dia de Hoy
¿Por qué no entregaste mi dinero en préstamo?
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 19, 11-28
Jesús dijo una parábola, porque estaba cerca de Jerusalén y la gente pensaba que el Reino de Dios iba a aparecer de un momento a otro.
Les dijo: «Un hombre de familia noble fue a un país lejano para recibir la investidura real y regresar en seguida. Llamó a diez de sus servidores y les entregó cien monedas de plata a cada uno, diciéndoles: "Háganlas producir hasta que yo vuelva." Pero sus conciudadanos lo odiaban y enviaron detrás de él una embajada encargada de decir "No queremos que este sea nuestro rey".
Al regresar, investido de la dignidad real, hizo llamar a los servidores a quienes había dado el dinero, para saber lo que había ganado cada uno. El primero se presentó y le dijo: "Señor, tus cien monedas de plata han producido diez veces más." "Está bien, buen servidor, le respondió, ya que has sido fiel en tan poca cosa, recibe el gobierno de diez ciudades".
Llegó el segundo y le dijo: "Señor, tus cien monedas de plata han producido cinco veces más." A él también le dijo: "Tú estarás al frente de cinco ciudades."
Llegó el otro y le dijo: "Señor, aquí tienes tus cien monedas de plata, que guardé envueltas en un pañuelo. Porque tuve miedo de ti, que eres un hombre exigente, que quieres percibir lo que no has depositado y cosechar lo que no has sembrado." Él le respondió: "Yo te juzgo por tus propias palabras, mal servidor. Si sabías que soy un hombre exigente, que quiero percibir lo que no deposité y cosechar lo que no sembré, ¿por qué no entregaste mi dinero en préstamo? A mi regreso yo lo hubiera recuperado con intereses."
Y dijo a los que estaban allí: "Quítenle las cien monedas y dénselas al que tiene diez veces más."
"¡Pero, señor, le respondieron, ya tiene mil!"
Les aseguro que al que tiene, se le dará; pero al que no tiene, se le quitará aún lo que tiene. En cuanto a mis enemigos, que no me han querido por rey, tráiganlos aquí y mátenlos en mi presencia.»
Después de haber dicho esto, Jesús siguió adelante, subiendo a Jerusalén.
— Palabra del Señor.
— Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración de los Fieles
Invitamos a elevar nuestras oraciones por las intenciones de la Iglesia y el mundo. Tomamos una de las peticiones propuestas en caminoyoracion.org para este día:
Señor Jesús, que nos has confiado dones y talentos para construir tu reino:
- Que la Iglesia universal sea fiel administradora de los dones espirituales que has confiado a tu pueblo, sabiendo que rendiremos cuentas de nuestro servicio.
- Que los cristianos en países de persecución tengan la fortaleza de los siete hermanos macabeos, manteniendo firme su testimonio ante la adversidad.
- Que los líderes políticos y económicos administren con justicia los recursos de la tierra, teniendo en cuenta el bien común y las generaciones futuras.
- Que nosotros, en nuestro trabajo cotidiano, usemos con responsabilidad los dones que Dios nos ha dado, sin temor a arriesgar por el reino.
- Que los jóvenes encuentren en Cristo el sentido y la motivación para desarrollar sus talentos en beneficio de todos.
Escucha nuestras oraciones, Señor, y haz que vivamos como administradores fieles de tus dones. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
Monición de Presentación de Ofrendas
Hermanos y hermanas: Al presentar estos dones sobre el altar, recordemos que no son solo pan y vino, sino el fruto de nuestro trabajo y el testimonio de nuestra vida. Así como los hermanos macabeos ofrecieron su vida por la fe, y el siervo fiel multiplicó la mina recibida, que nuestras ofrendas representen nuestro compromiso de vivir fielmente los dones que Dios nos ha confiado. Que el Señor acepte estos dones y nos transforme en personas capaces de dar fruto abundante para su reino.
Oración de Comunión Espiritual
Señor Jesús, creo que estás presente en el Santísimo Sacramento del altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo reciberte en mi alma. Ya que ahora no puedo recibirte sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Quédate conmigo y no permitas que me aparte nunca de Ti. Amén.
Reflexión del Día de Hoy
La liturgia de hoy nos presenta dos grandes temas interrelacionados: el testimonio radical de fe ante la persecución y la responsabilidad en el uso de los dones que Dios nos ha confiado. Ambos textos, aunque provienen de épocas y contextos diferentes, nos hablan de la fidelidad en medio de las dificultades y la esperanza en la promesa divina.
En la primera lectura, los siete hermanos macabeos enfrentan una muerte cruel por negarse a transgredir la Ley de Dios. Su testimonio no se basa en un heroísmo humano, sino en una firme esperanza en la resurrección: "El Creador del universo os devolverá el aliento y la vida" (2 Mac 7,23). Esta esperanza les permite superar el miedo a la muerte temporal, confiando en que Dios restaurará todo lo que pierden por fidelidad a Él.
El Salmo 16 complementa este testimonio con una confianza profunda en la presencia divina: "En cuanto a mí, veré tu rostro en la justicia, al despertar me saciaré de tu semblante, Señor" (Sal 16,15). Esta promesa de contemplar el rostro de Dios en la resurrección da sentido al sufrimiento presente y fortalece la perseverancia en la fe.
El Evangelio de Lucas 19,11-28 nos presenta la parábola de las minas, que habla precisamente de la responsabilidad en el uso de los dones recibidos. Jesús cuenta esta parábola "porque estaba cerca de Jerusalén y pensaban que el reino de Dios iba a manifestarse enseguida" (Lc 19,11). Aquí, el Señor nos enseña que, mientras esperamos su vuelta, debemos ser administradores activos y responsables de los dones que nos ha confiado.
La parábola desafía una mentalidad pasiva o temerosa: el siervo que esconde la mina por miedo es considerado "malo" (Lc 19,22). Dios no nos ha dado dones para esconderlos por miedo, sino para que los multipliquemos en servicio al reino. Como señala el Catecismo de la Iglesia Católica: "Los dones del Espíritu Santo son permanentes. Han sido concedidos a la Iglesia y a cada fiel para sanar, sanctificar y edificar a la Iglesia y para dar testimonio de Cristo ante el mundo" (n. 2003).
Esta responsabilidad no es una carga, sino una gracia: "A todo el que tiene se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene" (Lc 19,26). La parábola nos invita a una espiritualidad activa, donde la fe se manifiesta en obras concretas de servicio y testimonio.
El Papa Francisco, en su exhortación apostólica "Gaudete et Exsultate", recuerda: "No caigamos en la tentación de pensar que la santidad es solo para quienes pueden renunciar a las 'cosas normales' de la vida. La llamada a la santidad es universal, y se vive en medio de las responsabilidades ordinarias" (n. 14). Esta enseñanza resuena con la parábola de las minas, que se sitúa en el contexto de actividades económicas cotidianas.
Para los cristianos que enfrentan persecución, como los macabeos, esta parábola ofrece esperanza: su testimonio fiel no será en vano. Para aquellos que viven en paz, la parábola es un llamado a no acomodarse, sino a ser activos en el crecimiento del reino. Ambos grupos son llamados a vivir con la mirada puesta en el Señor que vendrá.
La Doctrina Social de la Iglesia nos ayuda a aplicar esta parábola a la realidad actual: "El principio de la subjetividad humana en la economía exige que los bienes de este mundo se ordenen al ser humano y no al revés" (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, n. 336). Los dones que recibimos, incluyendo los recursos económicos, están al servicio de la dignidad humana y del bien común.
En el contexto actual, donde muchos se sienten abrumados por los desafíos sociales y económicos, la parábola nos invita a una actitud de confianza y responsabilidad. No somos dueños de los dones, sino administradores. Nuestra tarea no es acumular por temor, sino invertir con creatividad y valentía en el reino de Dios.
La espiritualidad de la responsabilidad es especialmente necesaria para quienes se sienten abrumados por el mundo actual. Como señala el teólogo Karl Rahner: "La fe no es una posesión estática, sino un camino dinámico de crecimiento y entrega" (Rahner, K., Fe y Revelación, p. 45). Cada uno de nosotros ha recibido dones específicos para contribuir al reino de Dios en este momento histórico.
En este miércoles de la 33ª semana del tiempo ordinario, seamos inspirados por el testimonio de los mártires y animados por la parábola de las minas. Que nuestra vida refleje una fe viva que no teme al sacrificio cuando es necesario, y que se entrega con creatividad y responsabilidad al servicio del reino.
Monición de Despedida
Hermanos y hermanas, hemos recibido la Palabra de Dios que nos invita a ser fieles administradores de los dones que el Señor nos ha confiado. Que el testimonio de los hermanos macabeos nos fortalezca en la perseverancia, y la parábola de las minas nos impulse a actuar con responsabilidad y confianza en el Señor. Volvamos a nuestras actividades cotidianas con el compromiso de multiplicar los dones que Dios nos ha dado, sabiendo que Él vendrá a pedirnos cuentas. Que el Señor nos acompañe y nos bendiga: en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Referencias
Catechismo de la Iglesia Católica. (1992). Catecismo de la Iglesia Católica. Librería Editrice Vaticana. https://www.vatican.va/archive/catechism_sp/index_sp.html
Francisco. (2018). Gaudete et Exsultate: Exhortación apostólica sobre la llamada a la santidad en el mundo actual. Santa Sede. https://www.vatican.va/content/francesco/es/apost_exhortations/documents/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html
Pontificio Consejo "Justicia y Paz". (2004). Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. Librería Editrice Vaticana. https://www.vatican.va/roman_curia/pontifical_councils/justpeace/documents/rc_pc_justpeace_doc_20060526_compendio-ds_en.html
Rahner, K. (1974). Fe y Revelación. Editorial Cristiandad.
USCCB. (2025). Lecturas del Miércoles de la XXXIII semana del Tiempo ordinario. United States Conference of Catholic Bishops. https://www.usccb.org/bible/readings
caminoyoracion.org. (2025). Oración de los Fieles para el 19 de noviembre. https://caminoyoracion.org/oraciones-fieles-19-noviembre-2025
Biblia de Jerusalén. (1976). Editorial Santos. (Traducción utilizada en la liturgia hispana)
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