Moniciones Lecturas y Reflexion del Martes 16 de Diciembre del 2025 . DE LA lll SEMANA DE ADVIENTO


La Estrella de Jacob y la Autoridad de Jesús: Adviento, tiempo de honestidad y vigilancia


Tips Litúrgicos del Día de Hoy

  • El Adviento es tiempo de conversión: Reconoce tus faltas y busca la gracia de Dios.
  • La obediencia a la voluntad divina es más importante que las palabras: "Hacer" la fe es el verdadero camino.
  • Acepta la corrección del Señor: Permite que el Espíritu Santo te purifique como al "resto de Israel" (Sof 3, 13).
  • Si esta feria ocurriese en los días 17 o 18 de diciembre, las lecturas se tomarán de las correspondientes a esos días.

Citas Bíblicas del Día

  • Primera Lectura: Sof 3, 1-2. 9-13. La salvación mesiánica será enviada a todos los pobres.
  • Salmo: Sal 33. R. El afligido invocó al Señor, y él lo escuchó.
  • Evangelio: Mt 21, 28-32. Vino Juan y los pecadores le creyeron.

Nota del Santoral:

Índice del Artículo

Hoy, en la feria del Adviento, la liturgia se centra en la preparación a la Navidad. Sin embargo, en el calendario se recuerda la figura de Santa Adelaida, Emperatriz. Nacida en el siglo X, fue una mujer de profunda fe y notable influencia política. Tras enviudar dos veces, ejerció un liderazgo cristiano, promoviendo la evangelización, fundando conventos y dedicando su vida al servicio de los pobres y de la Iglesia. Su ejemplo nos recuerda que la santidad se vive en todas las vocaciones, incluso en las más altas responsabilidades seculares, a través de la caridad y la justicia.


Moniciones para las Misas de Aguinaldo (16 de Diciembre)


Monicionde Entrada

(Para ser leída al inicio de la Misa, después del saludo inicial del sacerdote).

Bienvenidos, hermanos, a esta celebración de la Misa de Aguinaldo, una tradición llena de gozo que nos ayuda a preparar el corazón para la Noche Santa de la Navidad.

Nos unimos hoy a María y a José en la recta final de su camino hacia Belén. En estos días de la novena, la Iglesia nos invita a intensificar nuestra oración y nuestra caridad, sabiendo que el Señor está cerca.

Dejemos de lado las prisas y el ruido del mundo para escuchar la voz de Dios. Que nuestra participación en esta Eucaristía renueve nuestra esperanza y nos prepare para acoger a Jesús, el Emmanuel, que viene a salvarnos. De pie, y con la alegría de la fe, iniciemos nuestra celebración.


Monición a la Primera Lectura

(Para ser leída antes de la Primera Lectura).

La liturgia de Adviento nos recuerda que Dios cumple siempre sus promesas. En estos días finales, los profetas anuncian con claridad la venida del Mesías.

Escuchemos con atención la voz del profeta [mencionar el nombre del profeta de la lectura, p. ej. Isaías o Miqueas], quien nos recuerda que la paz y la salvación vendrán a nosotros no por la fuerza, sino por la humilde manifestación del Hijo de Dios. Dispongamos nuestros oídos y nuestro corazón a esta promesa de esperanza.


Primera Lectura Del Dia de Hoy

Lectura de la profecía de Sofonías     3, 9-13

Así habla el Señor:
«Yo haré que sean puros
los labios de los pueblos,
para que todos invoquen el Nombre del Señor
y lo sirvan con el mismo empeño.
Desde más allá de los ríos de Cus,
mis adoradores, los que están dispersos,
me traerán ofrendas.

Aquel día,
ya no tendrás que avergonzarte de las malas acciones
con las que me has ofendido,
porque Yo apartaré a esos jactanciosos prepotentes
que están en medio de ti,
y ya no volverás a engreírte
sobre mi santa Montaña.

Yo dejaré en medio de ti
a un pueblo pobre y humilde,
que se refugiará en el Nombre del Señor.
El resto de Israel
no cometerá injusticias
ni hablará falsamente;
y no se encontrarán en su boca
palabras engañosas.
Ellos pacerán y descansarán
sin que nadie los perturbe».

— Palabra de Dios.

— Te alabamos, Señor.

(Fuente: https://curas.com.ar/wp/libros-liturgicos/ )


Salmo Responsorial

SALMO     Sal 33, 2-3. 6-7. 17-19. 23

R. El pobre invocó al Señor, y Él lo escuchó.

Bendeciré al Señor en todo tiempo,
su alabanza estará siempre en mis labios.
Mi alma se gloría en el Señor:
que lo oigan los humildes y se alegren. 

R. El pobre invocó al Señor, y Él lo escuchó.

Miren hacia Él y quedarán resplandecientes,
y sus rostros no se avergonzarán.
Este pobre hombre invocó al Señor:
Él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. 

R. El pobre invocó al Señor, y Él lo escuchó.

El Señor rechaza a los que hacen el mal,
para borrar su recuerdo de la tierra.
Cuando los justos claman, el Señor los escucha
y los libra de todas sus angustias. 

R. El pobre invocó al Señor, y Él lo escuchó.

El Señor está cerca del que sufre
y salva a los que están abatidos.
El Señor rescata a sus servidores,
y los que se refugian en Él no serán castigados. 

R. El pobre invocó al Señor, y Él lo escuchó.


Aleluia.
Ven, Señor, no tardes; perdona los pecados de tu pueblo.
Aleluia.


Monición del Evangelio

(Para ser leída antes de la aclamación del Evangelio).

El Evangelio de estos días de Aguinaldo nos narra los acontecimientos previos al Nacimiento de Jesús, centrándose especialmente en las figuras de María, José, Juan el Bautista o la genealogía de Jesús.

Hoy, el Señor nos llama a meditar en el misterio de la Encarnación. Aclamemos con gozo a Cristo, que es la Palabra hecha carne, y abramos nuestro corazón para recibir el mensaje de salvación que trae a nuestras vidas. De pie, cantemos el Aleluya.


Evangelio Del dia de Hoy

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     21, 28-32

Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:
«¿Qué les parece? Un hombre tenía dos hijos y, dirigiéndose al primero, le dijo: "Hijo, quiero que hoy vayas a trabajar a mi viña." Él respondió: "No quiero." Pero después se arrepintió y fue.
Dirigiéndose al segundo, le dijo lo mismo y este le respondió: "Voy, Señor", pero no fue. ¿Cuál de los dos cumplió la voluntad de su padre?»
«El primero», le respondieron.
Jesús les dijo: «Les aseguro que los publicanos y las prostitutas llegan antes que ustedes al Reino de Dios.
En efecto, Juan vino a ustedes por el camino de la justicia y no creyeron en él; en cambio, los publicanos y las prostitutas creyeron en él. Pero ustedes, ni siquiera al ver este ejemplo, se han arrepentido ni han creído en él».

Palabra del Señor.

— Gloria a ti, Señor Jesús.


Oración de los Fieles

Oremos a Dios Padre, que nos invita a la conversión y a la obediencia sincera, diciendo: "Escúchanos, Padre de la Misericordia."

  1. Por el Santo Padre, los obispos, sacerdotes y diáconos, para que su testimonio de fe sea siempre un "sí" sincero a la voluntad del Padre, guiando al pueblo de Dios con humildad y coherencia. Roguemos al Señor. "Escúchanos, Padre de la Misericordia."
  2. Por los gobernantes y por todos los que tienen poder, para que actúen con justicia y escuchen la voz de la conciencia, arrepintiéndose de sus faltas y trabajando por el bien común, especialmente por los más pobres y afligidos. Roguemos al Señor. "Escúchanos, Padre de la Misericordia."
  3. Por quienes hoy han dicho un "no" a Dios con su vida, por los que se sienten excluidos o pecadores, para que descubran la misericordia de Cristo y, como el primer hijo de la parábola, se arrepientan y decidan trabajar en la viña del Señor. Roguemos al Señor. "Escúchanos, Padre de la Misericordia."
  4. Por la comunidad de Caminoyoracion.org, para que su labor evangelizadora en el mundo digital siga siendo un instrumento eficaz que conduzca a muchos a la conversión y a un encuentro personal con Jesucristo. Roguemos al Señor. "Escúchanos, Padre de la Misericordia."
  5. Por todos nosotros, para que durante este Adviento no nos quedemos solo en palabras de piedad, sino que mostremos nuestra fe en la práctica de la caridad y la obediencia a los mandamientos. Roguemos al Señor. "Escúchanos, Padre de la Misericordia."

Escucha, Padre, nuestras oraciones. Haz que la venida de tu Hijo nos encuentre renovados y dispuestos a cumplir tu voluntad, y así alcancemos la salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


Monición de Presentación de Ofrendas

Llevemos al altar el pan y el vino, fruto de la tierra y del trabajo del hombre. Junto a ellos, ofrezcamos a Dios nuestra vida, nuestros propósitos de conversión y el deseo sincero de pasar de las palabras a la acción. Que este sacrificio nos transforme en verdaderos obreros de la viña del Señor, como el hijo arrepentido.


Oración de Comunión Espiritual

Jesús mío, creo que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo por encima de todas las cosas y deseo ardientemente recibirte en mi alma. Puesto que ahora no puedo recibirte sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Me uno a Ti, oh Jesús, como si ya hubieras venido, y te abrazo totalmente. No permitas que jamás me separe de Ti. Amén.


Reflexión del Día de Hoy

Más Que Palabras: El Valor de la Obediencia Sincera

El Evangelio de este martes de Adviento, la parábola de los dos hijos, es una de las lecciones más directas que Jesús ofrece sobre la coherencia de vida y la verdad de la conversión. Nos encontramos ante dos arquetipos: el que dice "no quiero" pero hace, y el que dice "sí, Señor" pero no actúa (Mt 21, 28-32). La pregunta de Jesús a los sumos sacerdotes y ancianos no admite dudas: la verdadera voluntad del Padre la cumple el que, aunque reacio al principio, rectifica y obedece.

Para el Creyente Crítico y el Escéptico con Experiencia

La Palabra de Dios interpela hoy a aquellos que, por su formación o su posición, pueden sentirse en la cúspide de la religiosidad. Este grupo, que podríamos llamar "los del Sí de boca", representa a aquellos que conocen la doctrina, que participan de las estructuras eclesiales, pero cuya vida personal o profesional se contradice con el Evangelio. El Papa Francisco ha advertido sobre la hipocresía que nace cuando se separa el culto de la vida, refiriéndose a la "autorreferencialidad" (Francisco, 2013, Evangelii Gaudium, n. 94). No basta con la pertenencia exterior o la rectitud moral aparente; Dios mira el corazón y la acción.

La figura del segundo hijo es un espejo para el cristiano que se excusa en el conocimiento teológico o en el formalismo litúrgico sin llevar el peso diario de la caridad. San Agustín, en su comentario a esta parábola, enseña que "el primer hijo es la imagen de los pecadores, que se arrepienten; el segundo, de los justos, que perseveran en la soberbia" (Agustín de Hipona, Sermón 66). Para aquel que en su vida ha visto incoherencias en la Iglesia y por ello mantiene una distancia crítica, el mensaje es profundo: Jesús prefiere el corazón contrito y la acción efectiva de la conversión, incluso de aquellos que han vivido alejados.

Para el que Lucha por Reconciliar su Fe con su Vida Diaria

Hay otro perfil, que se siente como "el del No inicial": la persona que, inmersa en las preocupaciones del día a día, en el trabajo exigente (como un empresario o un profesional), o en una etapa de su vida donde se sintió débil y cayó en pecado (como el primer hijo de la parábola, que dice “no quiero”), se siente a menudo desanimada o indigna.

La gran noticia es que Jesús elogia al primer hijo. La respuesta inicial (“No quiero”) es humana y real. La debilidad no condena, pero sí la inacción deliberada. Los publicanos y las prostitutas –los socialmente excluidos y pecadores evidentes de la época–, al escuchar a Juan el Bautista, se arrepintieron y actuaron. Ellos le “llevan la delantera en el camino del Reino de Dios” (Mt 21, 31). Esta frase es un bálsamo y un potente llamado a la esperanza.

El profeta Sofonías, en la Primera Lectura de hoy, anuncia la llegada de un "pueblo humilde y pobre" que se refugiará en el Señor (Sof 3, 12). Este remanente fiel no es el de los soberbios o los que confían en su propia justicia, sino el de los que se reconocen pecadores y se dejan salvar. Este Adviento es una oportunidad para que el cristiano, que siente el peso de su "no" pasado, se levante y dé un "sí" presente y activo en la viña del Señor.

El Catecismo de la Iglesia Católica nos recuerda que “la conversión inicial tiene la obra del Espíritu Santo… y consiste en pasar del estado de pecado al estado de gracia” (CIC, n. 1989). Lo que importa no es lo que fuimos o dijimos, sino el arrepentimiento que lleva a la acción. La obediencia que agrada a Dios es la de las manos que trabajan y el corazón que se entrega, un camino abierto a todos, sin exclusiones.


Monición de Despedida

Hemos sido alimentados con la Palabra y la inminente Eucaristía, que nos invitan a la coherencia. Al salir, llevemos a la práctica el Evangelio de los dos hijos. Que nuestro "sí" a Dios no sea solo una palabra vacía, sino una acción concreta de amor, justicia y caridad en nuestro entorno. Vayamos a trabajar en la viña del Señor, con la certeza de que Él nos espera y premia nuestra obediencia sincera. Podéis ir en paz.


Referencias

Caminoyoracion.org. Peticiones. https://caminoyoracion.org (Enlace a la web para la petición de los fieles).

Agustín de Hipona. (Sermón 66, PL 38, 431ss).

Congregación para el Clero (2002). Directorio para el Ministerio y la Vida de los Presbíteros. Ciudad del Vaticano.

Conferencia Episcopal Española. (2018). Misal Romano. (Para los textos litúrgicos de las oraciones).

Francisco (2013). Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium (EG). Librería Editora Vaticana.

Iglesia Católica (1997). Catecismo de la Iglesia Católica (CIC). Librería Editora Vaticana.

Curas.com.ar. Libros Litúrgicos. https://curas.com.ar/wp/libros-liturgicos/ (Para los textos de las lecturas bíblicas).


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