evangelio 24 de enero sabado

Lecturas y moniciones de hoy Viernes 23 de Enero de 2026

evangelio 24 de enero sabado

Tips Litúrgicos del Día

Índice del Artículo

Color: Verde (Feria).

Tiempo Litúrgico: Viernes de la II Semana del Tiempo Ordinario.

Contexto Eclesial: Estamos en el Sexto día del Octavario de oración por la unidad de los cristianos.

Misal: Se celebra la Misa de la feria con prefacio común; o bien, se puede utilizar el formulario "Por la unidad de los cristianos" con prefacio propio. Se recomienda la Plegaria Eucarística para diversas circunstancias I.

Santos: Aunque litúrgicamente en 2026 prevalece la feria, el santoral tradicional recuerda a San Ildefonso, obispo de Toledo (cuya memoria obligatoria aparece en otros años del ciclo, como en la fuente, pero en 2026 el calendario oficial marca feria).


Citas Bíblicas del Día

Primera Lectura: 1 Samuel 24, 3-21.

Salmo Responsorial: Salmo 56.

Evangelio: Marcos 3, 13-19.


Santo del Día

San Ildefonso de Toledo (Opción devocional) Aunque el calendario litúrgico de 2026 marca el día como feria, la Iglesia recuerda tradicionalmente a San Ildefonso (c. 607-667), obispo de Toledo. Fue un destacado teólogo y escritor, conocido por su profunda devoción a la Virgen María, defendiendo su virginidad perpetua en sus escritos. Es uno de los Padres de la Iglesia hispana y patrón de la ciudad de Toledo.


Monición de Entrada

Hermanos y hermanas, bienvenidos a la celebración de la Eucaristía. Hoy, viernes de la segunda semana del tiempo ordinario, continuamos nuestro camino en el Octavario de oración por la unidad de los cristianos. La liturgia nos invita a contemplar la elección divina: en el Antiguo Testamento veremos la nobleza de David, el elegido que respeta al ungido del Señor a pesar de la persecución; y en el Evangelio, seremos testigos de cómo Jesús llama a los que Él quiso para que estuvieran con Él. Iniciemos esta celebración pidiendo perdón por nuestras divisiones y faltas de caridad.


Monición a la Primera Lectura

Escucharemos un relato dramático y lleno de tensión. Saúl persigue a David para matarlo, pero entra, sin saberlo, en la misma cueva donde David se esconde. David tiene la oportunidad de vengarse, pero elige la misericordia y el respeto hacia "el ungido del Señor", demostrando que la violencia no es el camino del elegido de Dios.


Primera Lectura del Día de Hoy

Lectura del primer libro de Samuel (24, 3-21)

En aquellos días, Saúl tomó tres mil hombres escogidos de todo Israel y marchó en busca de David y su gente hacia las Peñas de las Cabras. Llegó a los rediles de ovejas que hay junto al camino; allí había una cueva, y Saúl entró en ella para hacer sus necesidades. David y sus hombres estaban sentados en el fondo de la cueva. Los hombres de David le dijeron: «Mira, este es el día que te anunció el Señor: “Yo pondré a tu enemigo en tus manos, y harás con él lo que te parezca”». David se levantó y cortó sigilosamente la orla del manto de Saúl. Pero, después, a David le remordía la conciencia por haber cortado la orla del manto de Saúl, y dijo a sus hombres: «¡El Señor me libre de hacer tal cosa a mi señor, el ungido del Señor: levantar mi mano contra él! Porque es el ungido del Señor». Con estas palabras David retuvo a sus hombres y no les permitió abalanzarse contra Saúl. Saúl se levantó, salió de la cueva y siguió su camino. David se levantó tras él, salió de la cueva y gritó detrás de Saúl: «¡Rey, mi señor!». Saúl miró atrás; David se inclinó rostro a tierra y se postró. Y dijo a Saúl: «¿Por qué haces caso a los que dicen que David busca tu ruina? Tus propios ojos ven hoy que el Señor te había puesto en mis manos en la cueva; me dijeron que te matara, pero tuve lástima de ti y dije: “No alzaré la mano contra mi señor, porque es el ungido del Señor”. Mira, padre mío, mira en mi mano la orla de tu manto: si corté la orla de tu manto y no te maté, comprende y reconoce que no hay en mis manos traición ni rebeldía, y que no he pecado contra ti. Tú, en cambio, me andas buscando para quitarme la vida. Que el Señor sea juez entre nosotros dos; que el Señor me vengue de ti, pero mi mano no te tocará. Como dice el viejo refrán: “De los malvados sale la maldad”, pero mi mano no te tocará. ¿Tras de quién ha salido el rey de Israel? ¿A quién vas persiguiendo? ¡A un perro muerto! ¡A una pulga! Que el Señor sea árbitro y juzgue entre nosotros dos; que él examine y defienda mi causa y me libre de tu mano». Cuando David terminó de decir estas palabras a Saúl, dijo Saúl: «¿Es esa tu voz, hijo mío David?». Y Saúl se puso a llorar a gritos. Y dijo a David: «Eres más justo que yo, pues tú me has hecho el bien y yo te he pagado con mal. Hoy has demostrado tu bondad conmigo, pues el Señor me había puesto en tus manos y no me has matado. Porque ¿quién encuentra a su enemigo y lo deja seguir su camino en paz? Que el Señor te pague con bienes lo que has hecho hoy por mí. Ahora sé que serás rey y que el reino de Israel se consolidará en tu mano».

Palabra de Dios.


Salmo del Día de Hoy

Salmo 56

R/. Misericordia, Dios mío, misericordia.

Misericordia, Dios mío, misericordia, que mi alma se refugia en ti; me refugio a la sombra de tus alas mientras pasa la calamidad. R/.

Invoco al Dios altísimo, al Dios que hace tanto por mí. Desde el cielo me enviará la salvación, confundirá a los que ansían matarme, enviará su gracia y su lealtad. R/.

Elévate sobre el cielo, Dios mío, y llene la tierra tu gloria; porque tu gracia es más grande que los cielos, y tu fidelidad alcanza las nubes. R/.


Monición del Evangelio

En el Evangelio de Marcos, llegamos a un momento fundacional: Jesús sube a la montaña y llama a los Doce. No los elige por sus méritos, sino "a los que él quiso". Su misión será doble: estar con Él y ser enviados a predicar. Escuchemos los nombres de aquellos sobre los que se cimenta la Iglesia.


Evangelio del Día de Hoy

Lectura del santo Evangelio según san Marcos (3, 13-19)

En aquel tiempo, Jesús subió al monte, llamó a los que él quiso y se fueron con él. E instituyó doce para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar, y que tuvieran autoridad para expulsar a los demonios: Simón, a quien puso el nombre de Pedro, Santiago el de Zebedeo, y Juan, el hermano de Santiago, a quienes puso el nombre de Boanerges, es decir, los hijos del trueno, Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el de Caná y Judas Iscariote, el que lo entregó.

Palabra del Señor.


Oración de los Fieles

Sacerdote: Hermanos, presentemos nuestras súplicas al Padre, que nos ha llamado a estar con su Hijo y a ser testigos de su amor en el mundo.

1. Por la unidad de los cristianos: para que, en este octavario de oración, el Espíritu Santo derribe los muros que nos separan y nos reúna en un solo cuerpo. Oremos.

2. Por el Papa, los obispos y todos los sucesores de los apóstoles: para que, fieles al llamado de Jesús, vivan siempre "estando con Él" antes de salir a predicar. Oremos.

3. Por los gobernantes y líderes de las naciones: para que, a ejemplo de David, rechacen la venganza y busquen la justicia y la paz, respetando la vida de sus adversarios. Oremos.

4. Por nosotros y nuestra comunidad: para que aprendamos a vencer el mal con el bien y seamos instrumentos de reconciliación en nuestros ambientes. Oremos.

Sacerdote: Escucha, Padre, nuestras oraciones y concédenos la gracia de seguir fielmente a tu Hijo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.


Monición de Presentación de Ofrendas

Señor, traemos al altar el pan y el vino, frutos de la tierra y del trabajo humano. Junto a ellos, te ofrecemos nuestra disposición a perdonar y a convivir en paz, renunciando a cualquier forma de violencia o rencor, como ofrenda agradable a tus ojos.


Oración de Comunión Espiritual

Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén.


Reflexión del Día de Hoy

Las lecturas de este viernes nos presentan dos caras de la elección divina. En la primera lectura, vemos la grandeza moral de David. Tenía a su enemigo mortal, Saúl, a su merced en la oscuridad de la cueva. La lógica humana y política dictaba eliminar la amenaza. Sin embargo, David se detiene ante lo sagrado: "¡El Señor me libre de alzar la mano contra el ungido del Señor!". David nos enseña que el fin no justifica los medios y que la confianza en la justicia de Dios (Salmo 56) es más poderosa que la venganza inmediata.

En el Evangelio, Jesús realiza su propia elección soberana: "llamó a los que él quiso". No hay un concurso de méritos; es pura gracia. Marcos define la vocación cristiana con una claridad meridiana: "para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar". No se puede predicar si no se ha estado primero con Él; el activismo sin intimidad es estéril. Y no se puede estar con Él sin sentir el impulso de salir a predicar; la intimidad que no se comparte se vuelve egoísta. Hoy, se nos invita a revisar si estamos equilibrando estas dos dimensiones de nuestro discipulado: la comunión con Jesús y la misión hacia el mundo.


Monición de Despedida

Hermanos, al terminar esta celebración, llevamos el encargo de Jesús: hemos estado con Él en la Eucaristía, ahora somos enviados a predicar con nuestra vida. Que la misericordia que David mostró a su enemigo sea nuestro estilo de vida en este día. Podéis ir en paz.


Referencias

• Calendario enero y febrero 2026.pdf (Viernes 23 de enero de 2026: citas bíblicas, color litúrgico y feria).

• Calendario enero y febrero 2026.pdf (Octavario de oración por la unidad de los cristianos).

• Calendario Litúrgico Pastoral Conferencia Episcopal Española.pdf

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