
Tips Litúrgicos del Día
- Color litúrgico: blanco, por la festividad de Santa María Magdalena, que brilla con la luz de la resurrección.
- Actitud interior: disponernos al encuentro personal con Cristo resucitado, sabiendo que Él nos llama por nuestro nombre en medio de nuestras lágrimas y búsquedas.
- Práctica del día: agradecer a Dios por las personas que nos han llevado a la fe, y ser a su vez, como María Magdalena, mensajeros de la alegría pascual.
Citas Bíblicas del Día
- Primera Lectura: Lectura del libro del profeta Jeremías (1, 1.4-10)
- Salmo Responsorial: Sal 70, 1-4a.5-6b.15ab.17 (R.: cf. 15)
- Evangelio del Día: Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo (13, 1-9)
Santo del Día: Santa María Magdalena
- Tips Litúrgicos del Día
- Citas Bíblicas del Día
- Santo del Día: Santa María Magdalena
- Monición de Entrada
- Monición a la Primera Lectura
- Primera Lectura
- Salmo Responsorial
- Monición del Evangelio
- Evangelio del día
- Oración de los Fieles
- Monición de Presentación de Ofrendas
- Oración de Comunión Espiritual
- Reflexión del día
- Monición de despedida
- Referencias
Hoy celebramos a Santa María Magdalena, testigo privilegiada de la resurrección del Señor. Su vida nos muestra el poder transformador del amor de Cristo. De ella, de quien habían expulsado siete demonios, Jesús hizo una discípula fiel y apóstol de los apóstoles. En el Evangelio la vemos buscando al Señor con lágrimas, hasta que Él la llama por su nombre, convirtiendo su duelo en alegría misionera. María Magdalena nos enseña que la santidad nace del encuentro personal con Jesús, que nuestra fragilidad puede ser lugar de gracia, y que la verdadera conversión nos impulsa a anunciar la buena nueva. Que su intercesión nos alcance la gracia de buscar a Cristo con el mismo amor ardiente, reconociéndolo en los signos de su presencia y siendo testigos gozosos de la esperanza que no defrauda.
Monición de Entrada
Hermanos: en la fiesta de Santa María Magdalena, la Iglesia nos invita a contemplar el amor inquebrantable de una mujer que buscó al Señor hasta encontrarlo. Celebremos con gozo esta Eucaristía, disponiendo nuestro corazón para escuchar su Palabra y recibir el pan de vida, que nos fortalece en la esperanza.
Monición a la Primera Lectura
En la primera lectura, escuchamos cómo la esposa del Cantar de los Cantares busca a su amado. Esta búsqueda anticipa el amor apasionado de María Magdalena hacia Jesús.
Primera Lectura
Lectura del libro del profeta Jeremías (1, 1.4-10)
Palabras de Jeremías, hijo de Jilquías, uno de los sacerdotes de Anatot, en
territorio de Benjamín.
La palabra del Señor llegó a mí en estos términos:
«Antes de formarte en el vientre materno, yo te conocía; antes de que salieras
del seno, yo te había consagrado, te había constituido profeta para las
naciones.»
Yo respondí: «¡Ah, Señor! Mira que no sé hablar, porque soy demasiado joven.»
El Señor me dijo: «No digas: "Soy demasiado joven", porque tú irás adonde yo te
envíe y dirás todo lo que yo te ordene. No temas delante de ellos, porque yo
estoy contigo para librarte -oráculo del Señor-.»
El Señor extendió su mano, tocó mi boca y me dijo: «Yo pongo mis palabras en tu
boca. Yo te establezco en este día sobre las naciones y sobre los reinos, para
arrancar y derribar, para perder y demoler, para edificar y plantar.»
Salmo Responsorial
Sal 70, 1-4a.5-6b.15ab.17 (R.: cf. 15)
R. Mi boca anunciará tu salvación, Señor.
Yo me refugio en ti, Señor,
¡que nunca tenga que avergonzarme!
Por tu justicia, líbrame y rescátame,
inclina tu oído hacia mí, y sálvame. R.
Sé para mí una roca protectora,
tú que decidiste venir siempre en mi ayuda,
porque tú eres mi Roca y mi fortaleza.
¡Líbrame, Dios mío, de las manos del impío! R.
Porque tú, Señor, eres mi esperanza
y mi seguridad desde mi juventud.
En ti me apoyé desde las entrañas de mi madre;
desde el seno materno fuiste mi protector. R.
Mi boca anunciará incesantemente
tus actos de justicia y salvación.
Dios mío, tú me enseñaste desde mi juventud,
y hasta hoy he narrado tus maravillas. R.
Monición del Evangelio
El Evangelio de Juan nos presenta el encuentro de María Magdalena con el Resucitado. Es un momento de dolor que se convierte en alegría y misión: anunciar que el Señor vive.
Evangelio del día
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo (13, 1-9)
Aquel día, Jesús salió de la casa y se sentó a orillas del mar. Una gran
multitud se reunió junto a él, de manera que debió subir a una barca y sentarse
en ella, mientras la multitud permanecía en la costa. Entonces él les habló
extensamente por medio de parábolas.
Les decía: «El sembrador salió a sembrar. Al esparcir las semillas, algunas
cayeron al borde del camino y los pájaros las comieron. Otras cayeron en terreno
pedregoso, donde no había mucha tierra, y brotaron en seguida, porque la tierra
era poco profunda; pero cuando salió el sol, se quemaron y, por falta de raíz,
se secaron. Otras cayeron entre espinas, y estas, al crecer, las ahogaron. Otras
cayeron en tierra buena y dieron fruto: unas cien, otras sesenta, otras treinta.
¡El que tenga oídos, que oiga!»
Oración de los Fieles
- Por la Iglesia santa de Dios, para que, impulsada por el Espíritu, anuncie con valentía la resurrección del Señor, como María Magdalena. Roguemos al Señor.
- Por los gobernantes de las naciones, para que busquen la paz y el bien común, siendo instrumentos de justicia y reconciliación. Roguemos al Señor.
- Por los enfermos, los que sufren soledad o tristeza, y todos los atribulados, para que encuentren en Cristo el consuelo y la esperanza que no defrauda. Roguemos al Señor.
- Por la comunidad digital del portal caminoyoracion.org, para que continúe siendo un canal de gracia, oración y evangelización para miles de almas en internet. Roguemos al Señor.
- Por todos nosotros, aquí reunidos, para que, como Santa María Magdalena, busquemos al Señor con amor perseverante y seamos testigos de su resurrección. Roguemos al Señor.
Monición de Presentación de Ofrendas
Presentamos al Padre el pan y el vino, frutos de la tierra y del trabajo humano. Que el Espíritu Santo los convierta en Cuerpo y Sangre de Cristo, alimento que nos fortalece para ser testigos del Resucitado.
Oración de Comunión Espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo ardientemente recibirte dentro de mi alma. Pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a ti. Señor, no permitas que jamás me separe de ti. Amén.
Reflexión del día
María Magdalena llora junto al sepulcro vacío. Sus lágrimas no son solo por un muerto; son el llanto de quien ha perdido el sentido de su vida. Jesús había expulsado de ella siete demonios, le había devuelto la dignidad y la libertad. Ahora, sin Él, vuelve la oscuridad. ¿No nos pasa a veces? En la soledad, el cansancio, las dudas, sentimos que hemos perdido al Señor. Pero Él no nos abandona. Se acerca, aunque no lo reconozcamos, y nos llama por nuestro nombre. Como a María, nos dice: '¿Por qué lloras? ¿A quién buscas?'. Y al oír nuestro nombre en sus labios, el corazón se enciende. La resurrección no es un hecho del pasado: es Cristo vivo que nos sale al encuentro en nuestra vida cotidiana. Tal vez en una Eucaristía, en una palabra de un amigo, en el silencio de la oración. María Magdalena nos enseña que, incluso cuando nuestra fe vacila, debemos permanecer cerca del sepulcro, es decir, cerca de la Iglesia, de los sacramentos, de la Palabra. Allí el Señor nos encuentra y nos envía: 'Ve y anuncia a mis hermanos'. No tengamos miedo de nuestras lágrimas, porque pueden ser el lugar del encuentro. Él las transformará en alegría misionera, y nuestra vida, como la de María, se convertirá en un testimonio gozoso de que Cristo ha resucitado y vive para siempre.
Para profundizar en la meditación del día y fortalecer tu vida de fe, te invitamos a rezar el Santo Rosario, profundizar en el Evangelio de hoy y descubrir nuestra colección de oraciones para toda ocasión.
Monición de despedida
Hermanos, llevemos en nuestros corazones el gozo del encuentro con Cristo resucitado. Como María Magdalena, seamos mensajeros de su amor, anunciando con nuestra vida que el Señor vive. Pueden ir en paz.
Referencias
Catecismo de la Iglesia Católica. (1997). Ciudad del Vaticano: Libreria Editrice Vaticana.
Conferencia Episcopal. (2020). Leccionario oficial para la liturgia. Madrid: Coeditores Litúrgicos.
Evangelio del día en la Liturgia Oficial de la Iglesia. Recuperado de la fuente oficial y literal: https://www.curas.com.ar/Leccionarios/Ferial/Semanas/L16semtop.htm
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