Lecturas, Evangelio y Reflexion del Lunes 12 de Enero 2026


Índice del Artículo

El Llamado en la Vida Cotidiana


Tips Litúrgicos del Día de Hoy

  • Color Litúrgico: Verde (Iniciamos la Primera Semana del Tiempo Ordinario).
  • Actitud: Disposición para encontrar a Dios en la rutina diaria y el trabajo.
  • Enfoque: La respuesta inmediata al llamado de Jesús en medio de nuestras labores.
  • Detalle: Hoy retomamos la lectura continua del Evangelio de Marcos, el evangelista del año en los ciclos dominicales (Ciclo B), pero en ferial leemos la secuencia anual.

Citas Bíblicas del Día

  • Primera Lectura: Samuel     1, 1-8
  • Salmo:   Sal 115, 12-14. 17-19
  • Evangelio: san Marcos     1, 14-20

Nota del Santoral:

Hoy, 12 de enero, la Iglesia recuerda, entre otros, a San Benito Biscop (628-690). Fue un noble anglosajón que se hizo monje y fundó los monasterios de Wearmouth y Jarrow en Inglaterra. Es conocido por ser un gran promotor de la liturgia romana y el canto gregoriano en las islas británicas, además de haber sido el maestro de San Beda el Venerable. Su vida nos recuerda que la belleza y el orden en el culto divino son caminos esenciales para elevar el alma hacia Dios, incluso en tiempos de reconstrucción cultural y espiritual.


Primera Lectura Del Dia de Hoy

Lectura del primer libro de Samuel     1, 1-8

    Había un hombre de Ramataim, de la familia de Suf, de la montaña de Efraím, que se llamaba Elcaná, hijo de Ierojám, hijo de Eliú, hijo de Toju, hijo de Suf, de la familia de Efraím. Él tenía dos mujeres: una se llamaba Ana y la otra Peniná. Peniná tenía hijos, pero Ana no tenía ninguno.
    Este hombre subía cada año desde su ciudad, para adorar y ofrecer sacrificios al Señor en Silo. Allí eran sacerdotes del Señor, Jofni y Pinjás, los dos hijos de Elí.
    El día en que Elcaná ofrecía su sacrificio, daba a su esposa Peniná, y a todos sus hijos e hijas, porciones de la víctima. Pero a Ana le daba una porción especial, porque la amaba, aunque el Señor la había hecho estéril. Su rival la afligía constantemente para humillarla, porque el Señor la había hecho estéril.
    Así sucedía año tras año: cada vez que ella subía a la Casa del Señor, la otra la afligía de la misma manera. Entonces Ana se ponía a llorar y no quería comer. Pero Elcaná, su marido, le dijo: «Ana, ¿por qué lloras y no quieres comer? ¿Por qué estas triste? ¿No valgo yo para ti más que diez hijos?»

Palabra de Dios

R/ Te Alabamos Señor


Salmo Responsorial

SALMO     Sal 115, 12-14. 17-19

R. ¡Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza!

O bien:

Aleluia.

¿Con qué pagaré al Señor
todo el bien que me hizo?
Alzaré la copa de la salvación
e invocaré el nombre del Señor. R.

Cumpliré mis votos al Señor,
en presencia de todo su pueblo.
Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
e invocaré el nombre del Señor. R.

Cumpliré mis votos al Señor,
en presencia de todo su pueblo,
en los atrios de la Casa del Señor,
en medio de ti, Jerusalén. R.


ALELUIA     Mc 1, 15

Aleluia.
«El reino de Dios está cerca.
Conviértanse y crean en la Buena Noticia», dice el Señor.
Aleluia..


Evangelio Del dia de Hoy

 Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos     1, 14-20

    Después que Juan Bautista fue arrestado, Jesús se dirigió a Galilea. Allí proclamaba la Buena Noticia de Dios, diciendo: «El tiempo se ha cumplido: el Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Noticia».
    Mientras iba por la orilla del mar de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que echaban las redes en el agua, porque eran pescadores. Jesús les dijo: «Síganme, y Yo los haré pescadores de hombres». Inmediatamente, ellos dejaron sus redes y lo siguieron.
    Y avanzando un poco, vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban también en su barca arreglando las redes. En seguida los llamó, y ellos, dejando en la barca a su padre Zebedeo con los jornaleros, lo siguieron.

Palabra del Señor

R/ Gloria a Ti Señor Jesus


Oración de los Fieles

Sacerdote: Hermanos, al comenzar este Tiempo Ordinario y escuchando la llamada de Jesús que nos invita a seguirle para construir su Reino, presentemos nuestras súplicas a Dios Padre, quien conoce el dolor de los humildes y la generosidad de los que le entregan su vida. Respondemos diciendo:

R. Señor, escucha nuestro llamado y atiendenos.

  1. Por la Santa Iglesia: Para que, a ejemplo de Simón, Andrés, Santiago y Juan, sepa dejar las "redes" de la comodidad y el miedo, saliendo inatatamente al encuentro de los hombres y mujeres de nuestro tiempo para anunciarles la Buena Noticia. Oremos.
  2. Por las vocaciones: Para que la voz de Cristo siga resonando en las orillas de la vida cotidiana de muchos jóvenes, y tengan la valentía de responder con generosidad, dejando todo lo que les impide ser pescadores de hombres. Oremos.
  3. Por los que sufren tristeza o esterilidad: Por todas las personas que, como Ana en la primera lectura, sufren la incomprensión familiar, la soledad o el dolor de no ver cumplidos sus anhelos más profundos; para que encuentren en la oración el consuelo de Dios y la certeza de su amor infinito. (Inspirado en caminoyoracion.org). Oremos.
  4. Por nuestra comunidad: Para que no seamos indiferentes ante el anuncio de que "el Reino de Dios está cerca", y vivamos cada día de este Tiempo Ordinario convirtiendo nuestro trabajo y rutina en una ofrenda permanente al Señor. Oremos.

Sacerdote: Dios de bondad, que transformaste la esterilidad de Ana en vida y convertiste a simples pescadores en columnas de tu Iglesia, recibe estas oraciones que te presentamos con fe. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.


Oración de Comunión Espiritual

Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén.


Reflexión del día: El misterio de la vocación en lo ordinario

Hoy iniciamos litúrgicamente el Tiempo Ordinario. A diferencia de los tiempos fuertes como Navidad o Pascua, este periodo no celebra un aspecto particular del misterio de Cristo, sino que nos invita a contemplar la totalidad de su vida en su desarrollo cotidiano. Es el tiempo del crecimiento silencioso, de la maduración de la fe en la rutina de nuestros días. Las lecturas de este lunes, 12 de enero de 2026, nos presentan dos realidades humanas profundas: el dolor ante la esterilidad (en la primera lectura) y la radicalidad del llamado (en el Evangelio).

El dolor incomprendido y la búsqueda de sentido

En el primer libro de Samuel, encontramos a Ana, una mujer sumida en una profunda tristeza. Su dolor no es solo físico por la esterilidad, sino moral y espiritual ante la humillación constante de su rival, Peniná. Ana representa a tantas personas hoy en día que, a pesar de estar rodeadas de gente o tener ciertas estabilidades (como el amor de Elcaná), sienten un vacío interior que nada parece llenar.

Elcaná, su esposo, intenta consolarla con una lógica humana: "¿No valgo yo para ti más que diez hijos?". Sin embargo, hay dolores del alma que el consuelo humano, por bien intencionado que sea, no logra sanar. La Iglesia nos enseña, a través de la teología del sufrimiento, que Dios no es ajeno a estas lágrimas. Como señala el Catecismo, Dios escucha el clamor de los humildes. Ana nos enseña que, ante la incomprensión del mundo, el único refugio verdadero es la oración sincera ante el Señor, una oración que más tarde transformará su esterilidad en fecundidad (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2574).

Para aquellos que hoy se sienten estancados, que sienten que sus proyectos no dan fruto o que viven bajo la sombra de la crítica ajena, la figura de Ana es un faro de esperanza: Dios está preparando una obra grande en el silencio de tu dolor.

La inmediatez de la Gracia

Por otro lado, el Evangelio de Marcos nos introduce en el inicio del ministerio público de Jesús con una urgencia característica de este evangelista: "El tiempo se ha cumplido". Jesús no elige un templo o un palacio para llamar a sus primeros discípulos; elige el lugar de trabajo, la orilla del mar de Galilea, entre redes y olor a pescado.

Es fascinante observar la respuesta de Simón, Andrés, Santiago y Juan. El texto dice: "Inmediatamente, ellos dejaron sus redes". No hubo un proceso de negociación, ni un análisis de riesgos. Como explica el Papa emérito Benedicto XVI en su obra Jesús de Nazaret, el llamado de Jesús tiene una fuerza creadora; su voz no solo invita, sino que capacita. La vocación cristiana no es, en primer lugar, una decisión moral nuestra, sino un acontecimiento de gracia que irrumpe en nuestra vida ordinaria (Ratzinger, 2007, p. 205).

Dejar las redes para encontrar la libertad

Aquí reside una lección vital para nosotros hoy. A menudo, nuestras "redes" no son herramientas de pesca, sino nuestras seguridades, nuestros apegos, nuestra necesidad de control o incluso nuestras heridas pasadas (como las de Ana). Jesús pasa hoy por la orilla de tu vida —tu oficina, tu hogar, tu enfermedad— y te dice: "Sígueme".

Seguirle implica un desprendimiento. Para los hijos de Zebedeo, implicó dejar a su padre y a los jornaleros; es decir, dejar una estructura económica y afectiva segura. Para nosotros, puede significar dejar de lado el pesimismo, la rutina espiritual o el miedo al futuro. La santidad no consiste en hacer cosas extraordinarias, sino en hacer lo ordinario con un amor extraordinario y una disponibilidad total a la voz de Cristo.

Al comenzar este Tiempo Ordinario, pidamos la gracia de no ser sordos a su voz. Que, al igual que los apóstoles, tengamos la valentía de soltar lo que nos ata para abrazar la aventura de ser "pescadores de hombres", llevando esperanza a un mundo sediento de Dios.


Referencias Bibliográficas

  • Benedicto XVI. (2007). Jesús de Nazaret: Desde el Bautismo a la Transfiguración. La Esfera de los Libros.
  • Conferencia Episcopal Argentina. (s.f.). Liturgia Cotidiana. Recuperado de https://curas.com.ar/wp/libros-liturgicos/
  • Iglesia Católica. (1992). Catecismo de la Iglesia Católica. Asociación de Editores del Catecismo.
  • Camino y Oración. (s.f.). Peticiones y Oraciones. Recuperado de https://caminoyoracion.org

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