Lecturas, evangelio y moniciones del Viernes 13 de Febrero de 2026

Tips Litúrgicos del Día

Índice del Artículo

Fecha: Viernes de la V Semana del Tiempo Ordinario.

Celebración: Feria (Misa del día).

Color: Verde.

Misal: Se utiliza el formulario para el Tiempo Ordinario (cualquiera de los domingos o ferias), con prefacio común.

Lecturas: Corresponden al Año Par (Ciclo II).

Mensaje: La liturgia hoy nos presenta una fuerte advertencia sobre la división fruto del pecado (Primera lectura) y la sanación que trae Jesús abriendo nuestros sentidos a Dios (Evangelio).


Citas Bíblicas del Día

Según el calendario litúrgico oficial para el año 2026:

Primera Lectura: 1 Reyes 11, 29-32; 12, 19.

Salmo Responsorial: Salmo 80 (81), 10-11ab. 12-13. 14-15.

Evangelio: Marcos 7, 31-37.


Santo del Día

Feria del Tiempo Ordinario No hay memoria obligatoria inscrita para este día en el calendario general. (Nota: En algunos lugares se puede recordar al Beato Jordán de Sajonia, sucesor de Santo Domingo, pero litúrgicamente prevalece la feria).


Monición de Entrada

Hermanos y hermanas, bienvenidos a la celebración de la Eucaristía en este viernes de la quinta semana. Hoy la Palabra de Dios nos confronta con dos realidades opuestas: la división y la sanación. En la primera lectura, seremos testigos de un momento trágico en la historia de la salvación: la ruptura del Reino de Israel como consecuencia de la infidelidad a Dios. En el Evangelio, en cambio, veremos a Jesús restaurando la comunicación del ser humano con Dios y con los demás, al curar a un sordomudo. Pidamos al Señor que, en esta Misa, pronuncie su "Effetá" sobre nuestros corazones para que se abran a su gracia y se cierren al pecado que divide.


Monición a la Primera Lectura

El profeta Ajías realiza un gesto profético dramático: rasga su manto nuevo en doce pedazos. Esto simboliza la ruptura de la unidad del pueblo de Dios. La idolatría de Salomón tiene un precio alto: la división política y espiritual de Israel. Escuchemos con atención cómo el pecado fragmenta la comunidad.


Primera Lectura del Día de Hoy

Lectura del primer libro de los Reyes (11, 29-32; 12, 19)

En aquel tiempo, Jeroboán salió de Jerusalén y el profeta Ajías, de Silo, lo encontró en el camino. Ajías llevaba puesto un manto nuevo y los dos estaban solos en el campo. Ajías agarró el manto nuevo que llevaba, lo rasgó en doce trozos y dijo a Jeroboán: «Tómate diez trozos, porque así dice el Señor, Dios de Israel: "Voy a arrancar el reino de manos de Salomón y a ti te daré diez tribus; lo que quede será para él, en consideración a mi siervo David y a Jerusalén, la ciudad que elegí entre todas las tribus de Israel"». Israel se separó de la casa de David hasta el día de hoy.

Palabra de Dios.


Salmo del Día de Hoy

Salmo 80

R/. Yo soy el Señor, Dios tuyo: escucha mi voz.

No tendrás un dios extraño, no adorarás un dios extranjero; yo soy el Señor, Dios tuyo, que te saqué del país de Egipto. R/.

Pero mi pueblo no escuchó mi voz, Israel no quiso obedecer: los entregué a su corazón obstinado, para que anduviesen según sus antojos. R/.

¡Ojalá me escuchase mi pueblo y caminase Israel por mi camino!: en un momento humillaría a sus enemigos y volvería mi mano contra sus adversarios. R/.


Monición del Evangelio

Jesús se encuentra en territorio pagano, en la Decápolis. Allí le presentan a un hombre que no puede escuchar ni hablar bien. Jesús realiza una curación llena de gestos físicos y cercanía, pronunciando una palabra en arameo que la Iglesia ha conservado como un tesoro: Effetá. Él es quien todo lo hace bien.


Evangelio del Día de Hoy

Lectura del santo Evangelio según san Marcos (7, 31-37)

En aquel tiempo, dejando Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del mar de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo, que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga la mano. Él, apartándolo de la gente, a solas, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua. Y mirando al cielo, suspiró y le dijo: «Effetá» (esto es, «Ábrete»). Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba correctamente. Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos. Y en el colmo del asombro decían: «Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos».

Palabra del Señor.


Oración de los Fieles

Sacerdote: Oremos al Señor, nuestro Dios, que abre el oído de los que le escuchan y suelta la lengua de los que le alaban.

1. Por la Iglesia: para que el Señor la preserve de toda división y cisma, sanando las heridas causadas por nuestros pecados, como sanó la sordera del hombre del Evangelio. Oremos.

2. Por los gobernantes y líderes de las naciones: para que escuchen el clamor de los pobres y trabajen por la unidad y la paz, evitando la fragmentación de los pueblos. Oremos.

3. Por los que padecen discapacidades auditivas o del habla, y por todos los que se sienten aislados o incomunicados: para que experimenten la cercanía sanadora de Jesús y la solidaridad de los cristianos. Oremos.

4. Por nosotros: para que el Señor toque nuestros oídos y nuestra lengua, de modo que sepamos escuchar su Palabra con atención y profesar nuestra fe con valentía. Oremos.

Sacerdote: Escucha, Padre, nuestras oraciones, Tú que todo lo haces bien, y concédenos vivir siempre en tu presencia. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


Monición de Presentación de Ofrendas

Señor, presentamos ante tu altar el pan y el vino. Así como transformas estos dones sencillos en tu Cuerpo y Sangre, transforma nuestra sordera espiritual en escucha atenta y nuestra vida dividida en unidad perfecta contigo.


Oración de Comunión Espiritual

Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén.


Reflexión del Día de Hoy: De la Ruptura a la Apertura

Las lecturas de este viernes nos ofrecen un contraste teológico profundo entre el efecto destructivo del pecado y el poder restaurador de Cristo.

1. El manto rasgado: La tragedia de la división En la primera lectura, el profeta Ajías rasga su manto nuevo en doce pedazos. Es una imagen visualmente violenta que representa una realidad espiritual terrible: la división del Pueblo de Dios. ¿La causa? La idolatría de Salomón, quien, a pesar de su sabiduría, dejó que su corazón se desviara hacia dioses ajenos. Este pasaje nos recuerda que el pecado nunca es privado; siempre tiene consecuencias comunitarias. Cuando nos alejamos de Dios, introducimos grietas en nuestra familia, en nuestra comunidad y en la sociedad. "Israel se separó de la casa de David", dice el texto, marcando el inicio de siglos de debilidad y conflicto. La división es el signo del "diábolo" (el que divide).

2. "Effetá": El contacto sanador Frente a la ruptura del Antiguo Testamento, el Evangelio nos presenta a Jesús en territorio pagano (la Decápolis) realizando un gesto de unión y apertura. Le traen a un sordomudo. Este hombre es una imagen de la humanidad alejada de Dios: incapaz de escuchar su Voz y, por tanto, incapaz de alabarlo correctamente. Jesús no lo cura a distancia. Marcos detalla una liturgia de contacto físico: lo aparta, mete sus dedos en los oídos, toca la lengua con saliva, mira al cielo y suspira. Jesús se involucra corporalmente en nuestra sanación. La palabra clave es "Effetá" (Ábrete). No dice "oye" o "habla", sino "ábrete". La sordera espiritual es una cerrazón del corazón. Jesús ha venido a abrir lo que el pecado había cerrado.

3. Todo lo ha hecho bien La gente exclama: "Todo lo ha hecho bien". Es un eco del Génesis, cuando Dios vio que la creación era "muy buena". Jesús está recreando al hombre, devolviéndole la capacidad de dialogar con Dios y con los hermanos. Hoy, el Señor nos invita a revisar: ¿Hay algún "manto rasgado" en mi vida, alguna relación rota por mi orgullo o idolatría? Y al mismo tiempo, nos invita a acercarnos a Él en la Eucaristía para que toque nuestros sentidos espirituales y nos diga nuevamente: "Ábrete". Solo Él puede unir lo que nosotros hemos roto.


Monición de Despedida

Hermanos, hemos celebrado al Dios que hace oír a los sordos y hablar a los mudos. Que al salir de esta Eucaristía, nuestros oídos estén atentos a la necesidad del prójimo y nuestra lengua lista para bendecir y no para dividir. Vayamos en paz.


Referencias:

Calendario enero y febrero 2026.pdf: Confirma fecha (Viernes 13 de febrero de 2026), color verde, celebración (Feria) y citas bíblicas exactas (1 Re 11, 29-32; 12, 19; Sal 80; Mc 7, 31-37).

Contenido Relacionado

    1 Deja tu opinión o comentario Aquí

  1. Angel Macho dice:

    Me ha sido muy claro. Abrir nuestros oídos para escuchar los gritos de los que sufren, y que nuestra boca esté constantemente alabando y dando gracias a nuestro Padre por su entrega a la humanidad en su Hijo Jesús.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Tu puntuación: Útil

Subir