
- Tips Litúrgicos del Día
- Citas Bíblicas del Día
- Santo del Día
- Santo del Día: San Luis María Grignion de Montfort
- PRIMERA LECTURA
- Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 11, 19-26
- SALMO Salmo 86, 1-3. 4-5. 6- 7 (R.: Sal 116, 1a)
- ALELUIA Jn 10, 14
- Monición del Evangelio
- EVANGELIO
- Lectura del santo evangelio según san Juan 10, 22-30
- Oración de los Fieles
- Monición de Presentación de Ofrendas
- Oración de Comunión Espiritual
- Reflexión del Día: La mirada compasiva que transforma realidades
- Reflexión del día: La seguridad de estar en las manos del Padre
- Monición de despedida
- Referencias
CUARTA SEMANA DE PASCUA
Tips Litúrgicos del Día
- Color litúrgico: Blanco (Continuamos en el gozoso tiempo de Pascua).
- Actitud interior: Escucha atenta. Es un día para silenciar el ruido externo y sintonizar con la voz del Buen Pastor.
- Detalle en la Misa: Presta especial atención a la primera lectura; hoy se nos recuerda el momento histórico en el que recibimos nuestra identidad: el nombre de "cristianos".
Citas Bíblicas del Día
Según el calendario litúrgico oficial para el año 2026:
- Primera Lectura: Lectura de los Hechos de los Apóstoles 11, 19-26
- Salmo Responsorial: SALMO Sal 86, 1-7
- Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 10, 22-30
Santo del Día
Santo del Día: San Luis María Grignion de Montfort
Hoy, 28 de abril, la Iglesia recuerda a San Luis María Grignion de Montfort, un sacerdote francés del siglo XVIII profundamente enamorado de la Virgen María y de la Cruz de Cristo. Fue un misionero incansable que recorrió los campos predicando retiros y misiones populares. Es mundialmente conocido por su obra "Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen", donde nos enseña que el camino más rápido, seguro y perfecto para llegar a Jesús es a través de María. Su legado espiritual sigue inspirando a millones de católicos, incluidos Papas como San Juan Pablo II, cuyo lema "Totus Tuus" (Todo tuyo) fue tomado directamente de la espiritualidad monfortiana.
PRIMERA LECTURA
Se pusieron a hablar también a los griegos, anunciándoles el Señor Jesús
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 11, 19-26
En aquellos días, los que se habían dispersado en la persecución provocada por lo de Esteban llegaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, sin predicar la palabra más que a los judíos. Pero algunos, naturales de Chipre y de Cirene, al llegar a Antioquía, se pusieron a hablar también a los helenistas, anunciándoles la Buena Noticia del Señor Jesús. Como la mano del Señor estaba con ellos, gran número creyó y se convirtió al Señor.
Llegó la noticia a la Iglesia de Jerusalén, y enviaron a Bernabé a Antioquía; al llegar y ver la acción de la gracia de Dios, se alegró mucho, y exhortó a todos a seguir unidos al Señor con todo empeño; como era hombre de bien, lleno de Espíritu Santo y de fe, una multitud considerable se adhirió al Señor.
Más tarde, salió para Tarso, en busca de Saulo; lo encontró y se lo llevó a Antioquía. Durante un año fueron huéspedes de aquella Iglesia e instruyeron a muchos. Fue en Antioquía donde por primera vez llamaron a los discípulos cristianos.
Palabra de Dios.
SALMO Salmo 86, 1-3. 4-5. 6- 7 (R.: Sal 116, 1a)
Salmo responsorial: S
R. Alabad al Señor, todas las naciones.
O bien:
R. Aleluya.
Él la ha cimentado sobre el monte santo;
y el Señor prefiere las puertas de Sión
a todas las moradas de Jacob.
¡Qué pregón tan glorioso para ti,
ciudad de Dios! R.
«Contaré a Egipto y a Babilonia
entre mis fieles;
filisteos, tirios y etíopes
han nacido allí».
Se dirá de Sión: «Uno por uno
todos han nacido en ella;
el Altísimo en persona la ha fundado». R.
El Señor escribirá en el registro de los pueblos:
«Éste ha nacido allí».
Y cantarán mientras danzan:
«Todas mis fuentes están en ti». R.
ALELUIA Jn 10, 14
Aleluia. "Yo soy el buen Pastor; conozco a mis ovejas, y
mis ovejas me conocen a mí", dice el Señor. Aleluia.
Monición del Evangelio
En el Evangelio de hoy, contemplamos el corazón compasivo de Jesús ante las multitudes cansadas y abandonadas. Su invitación a pedir obreros para la mies sigue resonando hoy con urgencia. Nos ponemos de pie y, con el corazón dispuesto a ser esos trabajadores que el Señor necesita, nos preparamos para escuchar la proclamación del Santo Evangelio.
EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Juan 10, 22-30
Se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación del templo. Era invierno, y Jesús se paseaba en el templo por el pórtico de Salomón. Los judíos, rodeándolo, le preguntaban:
—«¿Hasta cúando nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo francamente».
Jesús les respondió:
—«Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ésas dan testimonio de mí. Pero vosotros no creéis, porque no sois ovejas mías. Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno».
Palabra del Señor.
Oración de los Fieles
Sacerdote: Confiados en que el Buen Pastor conoce a cada una de sus ovejas y escucha nuestras súplicas, dirijamos nuestras peticiones al Padre Celestial. Respondemos juntos: Señor, que escuchemos tu voz.
- Por la Santa Iglesia Católica; para que siga anunciando con valentía y alegría la Buena Noticia, atrayendo a todos los pueblos hacia el rebaño de Cristo. Oremos.
- Por los que gobiernan las naciones; para que reconozcan la dignidad de todo ser humano y trabajen por la paz, la justicia y el bienestar de los más desfavorecidos. Oremos.
- Por aquellos que están atravesando el "invierno" de la soledad, la enfermedad o la duda; para que sientan la mano protectora de Dios, de la cual nadie los puede arrebatar. Oremos.
- Por el apostolado digital de la Iglesia, y muy especialmente por la web caminoyoracion.org; para que sus contenidos sigan siendo un faro de luz que guíe a muchas almas a un encuentro profundo y transformador con Jesús. Oremos.
- Por todos nosotros; para que, haciendo honor al nombre de "cristianos" que recibimos en el Bautismo, nuestras acciones diarias den testimonio del amor del Padre. Oremos.
Sacerdote: Padre misericordioso, que nos has entregado a tu Hijo como Pastor supremo, acoge estas oraciones y aquellas que quedan en el silencio de nuestro corazón. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Monición de Presentación de Ofrendas
Hermanos, al preparar la mesa de la Eucaristía, ofrezcamos al Señor no solo este pan y este vino, sino también nuestro deseo de ser ovejas dóciles a su voz. Que al entregarle nuestro trabajo cotidiano, nuestras preocupaciones y alegrías, nos dispongamos a recibir la Vida Eterna que Él nos promete.
Oración de Comunión Espiritual
(Para quienes no pueden comulgar sacramentalmente) Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el Cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén.
Reflexión del Día: La mirada compasiva que transforma realidades
Reflexión del día: La seguridad de estar en las manos del Padre
El Evangelio de hoy nos sitúa en un contexto muy particular: "Era invierno, y Jesús se paseaba por el Templo" (Jn 10, 22). No es casualidad que San Juan, un evangelista tan detallista con los símbolos, mencione el invierno. En muchas ocasiones, nuestra propia vida espiritual atraviesa temporadas frías, momentos en los que el estrés de sostener un hogar, la inestabilidad laboral o las crisis personales nos hacen sentir rodeados por la escarcha de la duda y la ansiedad. Sin embargo, es precisamente en ese invierno donde Jesús camina cerca de nosotros, dispuesto a darnos calor y seguridad.
La respuesta de Jesús a los que le exigen pruebas es tajante y reconfortante a la vez: «Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen» (Jn 10, 27). Hoy vivimos en la era de la sobreinformación; nuestros teléfonos y pantallas nos bombardean constantemente con voces que nos dictan qué comprar, cómo pensar o qué nos falta para ser felices. Para quienes se sienten abrumados por la rutina y el cansancio diario de criar a los hijos o cumplir con las exigencias profesionales, la invitación de hoy es hacer una pausa. Reconocer la voz de Dios requiere silencio y oración. Como nos recuerda el Papa Francisco: "La voz del Señor no obliga, sino que propone; no aturde, sino que pacifica" (Francisco, 2020).
Además, la primera lectura de los Hechos de los Apóstoles nos regala un hito maravilloso: en Antioquía nos llamaron «cristianos» por primera vez (Hch 11, 26). Ser cristiano no es simplemente un título cultural o una tradición vacía; es una identidad viva. Para muchos jóvenes o adultos que hoy buscan un propósito real en medio de una sociedad fragmentada, este pasaje es un faro. Nuestra identidad más profunda es pertenecer a Cristo. Quienes lideran grupos, enseñan el catecismo o intentan vivir su fe de manera coherente en el trabajo, encuentran aquí su misión: vivir de tal forma que los demás, al vernos, reconozcan a quién seguimos.
Finalmente, el Evangelio nos regala una de las promesas más hermosas y absolutas de toda la Biblia: «Nadie puede arrebatar nada de las manos de mi Padre» (Jn 10, 29). Esta es la cumbre de nuestra confianza. San Agustín lo expresaba bellamente al decir que, aunque el mundo ruja y las tentaciones nos asedien, estamos escondidos en las llagas de Cristo y sostenidos por la fuerza del Padre (San Agustín, Tratados sobre el Evangelio de San Juan, 48). Tus problemas, tus miedos y tu familia están en las mejores manos posibles. No permitas que el "invierno" te robe la esperanza; escucha su voz, déjate conocer por Él y síguelo con la certeza de que tu vida entera está custodiada por el amor invencible de Dios.
Monición de despedida
Con el corazón lleno de paz al saber que estamos en las manos de Dios y que nada nos puede arrebatar de su amor, regresemos a nuestros hogares y lugares de trabajo. Que hoy nuestras palabras y actitudes reflejen dignamente el nombre de "cristianos" que llevamos. Vayamos en paz y alegría, a servir a Dios y a nuestros hermanos. ¡Que tengan un excelente martes en el Señor!
Referencias
- Curia Argentina. (2026). Textos de Leccionarios Litúrgicos aprobados para el Cono Sur. Recuperado de https://curas.com.ar/wp/libros-liturgicos/
- Francisco, P. (2020). Regina Caeli del Cuarto Domingo de Pascua. La Santa Sede. Recuperado de https://www.vatican.va/content/francesco/es/angelus/2020/documents/papa-francesco_regina-caeli_20200503.html
- San Agustín de Hipona. (s.f.). Tratados sobre el Evangelio de San Juan (Tratado 48). Augustinus.it. Recuperado de https://www.augustinus.it/espanol/commento_vsg/index2.htm
Deja una respuesta
Contenido Relacionado