
Tips Litúrgicos del Día
- Tips Litúrgicos del Día
- Citas Bíblicas del Día
- Santo del Día
- Monición de Entrada
- Monición a la Primera Lectura
- Primera Lectura del Día de Hoy
- Lectura del libro del Eclesiástico (47, 2-13)
- Salmo del día de Hoy
- Monición del Evangelio
- Evangelio del Día de Hoy
- Lectura del santo Evangelio según san Marcos (6, 14-29)
- Oración de los Fieles
- Monición de Presentación de Ofrendas
- Oración de Comunión Espiritual
- Reflexión del Día de Hoy: La Voz que no se puede decapitar
- Monición de Despedida
- Referencias:
• Fecha: Viernes de la IV Semana del Tiempo Ordinario (Año Par / Ciclo II).
• Celebración: Santos Pablo Miki y compañeros, mártires (Memoria Obligatoria).
• Color Litúrgico: Rojo, por ser memoria de mártires.
• Misal: Se utilizan las oraciones propias de la memoria (colecta) y el resto del común de mártires (para varios mártires). Prefacio común o de los santos mártires.
• Lecturas: Leccionario ferial del Año Par (Ciclo II).
Citas Bíblicas del Día
Según el calendario litúrgico para el año 2026:
• Primera Lectura: Eclesiástico (Sirácida) 47, 2-13 (según fuente, aunque litúrgicamente suele corresponder a 47, 2-11).
• Salmo Responsorial: Salmo 17 (18).
• Evangelio: Marcos 6, 14-29.
Santo del Día
San Pablo Miki y compañeros, mártires Pablo Miki, nacido en Japón y miembro de la Compañía de Jesús, fue crucificado en Nagasaki en 1597 junto con otros 25 compañeros (sacerdotes, religiosos y laicos, incluidos adolescentes). Fue la primera gran persecución en Japón. Lo destacable de Pablo Miki es que, clavado en la cruz, no cesó de predicar el perdón y la verdad de Cristo a la multitud que presenciaba la ejecución, convirtiendo su patíbulo en el púlpito más elocuente.
Monición de Entrada
Hermanos y hermanas, bienvenidos a la Eucaristía. Hoy el color rojo de los ornamentos nos recuerda la sangre derramada por amor a Cristo en el lejano Oriente. Celebramos la memoria de San Pablo Miki y sus 25 compañeros, martirizados en Japón a finales del siglo XVI. La liturgia de hoy nos presenta un fuerte contraste: en la primera lectura escucharemos las alabanzas al Rey David, quien cantó a Dios con todo su corazón; y en el Evangelio, seremos testigos del martirio de Juan el Bautista, víctima de la debilidad de un rey corrupto y miedoso. Al igual que los mártires de Japón y que el Bautista, pidamos la gracia de no avergonzarnos nunca de la verdad del Evangelio.
Monición a la Primera Lectura
El libro del Eclesiástico hace hoy un elogio del Rey David. No solo resalta su valor militar contra los enemigos, sino sobre todo su amor litúrgico: él organizó a los salmistas y llenó el templo de melodías para alabar al Señor. David nos enseña que la verdadera fortaleza del creyente se expresa en la alabanza constante a Dios "con todo su corazón".
Primera Lectura del Día de Hoy
Lectura del libro del Eclesiástico (47, 2-13)
Como la grasa se separa de la ofrenda de comunión, así fue separado David entre los israelitas. Jugó con leones como con cabritos, y con osos como con corderos. Siendo joven, ¿no mató al gigante y extirpó el oprobio del pueblo, cuando lanzó una piedra con la honda y abatió la arrogancia de Goliat? Porque invocó al Señor Altísimo, que dio fuerza a su brazo derecho para aniquilar a un guerrero poderoso y mantener la fuerza de su pueblo. Por eso lo glorificaron por los diez mil, y lo alabaron por las bendiciones del Señor, ofreciéndole una diadema de gloria. Porque él destruyó a los enemigos del contorno, y aniquiló a sus adversarios, los filisteos, quebrando su poderío hasta el día de hoy. En todas sus obras elevó alabanzas al Santo Altísimo, con palabras de gloria; cantó himnos de todo corazón y mostró su amor por su Creador. Estableció salmistas ante el altar y compuso melodías con sus sonidos; dio brillo a las fiestas y esplendor a las solemnidades hasta el fin, haciendo que se alabara el santo nombre del Señor y que el santuario resonara desde el alba. El Señor le perdonó sus pecados y exaltó su poderío para siempre, le otorgó una alianza real y un trono de gloria en Israel.
Palabra de Dios.
Salmo del día de Hoy
Salmo 17
R/. Bendito sea mi Dios y Salvador.
Perfecto es el camino de Dios, acendrada es la promesa del Señor; él es escudo para los que a él se acogen. ¡Viva el Señor, bendita sea mi Roca, sea ensalzado mi Dios y Salvador! R/.
Por eso te daré gracias entre las naciones, Señor, y tañeré en honor de tu nombre. Tú diste gran victoria a tu rey, tuviste misericordia de tu ungido, de David y su linaje por siempre. R/.
Monición del Evangelio
El Evangelio de Marcos nos relata el martirio de Juan el Bautista. Es una narración dramática donde vemos cómo el miedo al "qué dirán" y la falta de integridad de Herodes Antipas llevan a la muerte del profeta. Juan muere por defender la verdad, prefigurando así la muerte de Jesús y la de todos los mártires, incluidos los que hoy celebramos.
Evangelio del Día de Hoy
Lectura del santo Evangelio según san Marcos (6, 14-29)
En aquel tiempo, como la fama de Jesús se había extendido, el rey Herodes oyó hablar de él. Unos decían: «Juan el Bautista ha resucitado de entre los muertos y por eso las fuerzas milagrosas actúan en él». Otros decían: «Es Elías». Otros: «Es un profeta como los antiguos». Herodes, al oírlo, decía: «Es Juan, a quien yo decapité, que ha resucitado». Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado. El motivo era Herodías, mujer de su hermano Filipo, con la que se había casado. Porque Juan le decía a Herodes: «No te es lícito tener a la mujer de tu hermano». Herodías aborrecía a Juan y quería matarlo, pero no podía, porque Herodes respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo defendía. Al escucharlo quedaba muy perplejo, aunque lo oía con gusto. La ocasión llegó cuando Herodes, por su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea. La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho a Herodes y a los convidados. El rey le dijo a la joven: «Pídeme lo que quieras, que te lo daré». Y le juró: «Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino». Ella salió a preguntar a su madre: «¿Qué le pido?». La madre le contestó: «La cabeza de Juan el Bautista». Entró ella en seguida, a toda prisa, se acercó al rey y le pidió: «Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista». El rey se puso muy triste; pero, por el juramento y los convidados, no quiso desairarla. En seguida le mandó a un verdugo que trajera la cabeza de Juan. Fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven; la joven se la entregó a su madre. Al enterarse sus discípulos, fueron a recoger el cadáver y lo pusieron en un sepulcro.
Palabra del Señor.
Oración de los Fieles
Sacerdote: Oremos a Dios nuestro Padre, que da la fuerza a los mártires para confesar su nombre, y presentémosle nuestras necesidades.
1. Por la Iglesia en Asia y en todo el mundo, para que la sangre de San Pablo Miki y sus compañeros sea semilla de nuevos cristianos y fortaleza para los perseguidos. Oremos.
2. Por los gobernantes y líderes políticos, para que no actúen por vanidad o miedo al "qué dirán" como Herodes, sino que tengan el coraje de defender la verdad y la justicia. Oremos.
3. Por los que sufren a causa de la verdad y la defensa de los valores morales; para que encuentren en el ejemplo de Juan el Bautista la valentía para no claudicar. Oremos.
4. Por los músicos, salmistas y artistas de la Iglesia, para que, a ejemplo del rey David, pongan sus talentos al servicio de la alabanza divina con todo el corazón. Oremos.
5. Por nosotros, para que seamos testigos de Cristo en nuestra vida diaria, sin miedo a las burlas o al rechazo del mundo. Oremos.
Sacerdote: Escucha, Señor, la oración de tu pueblo y concédenos la valentía de tus mártires. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Monición de Presentación de Ofrendas
Presentamos ante el altar el pan y el vino, y con ellos ofrecemos nuestra voluntad de ser fieles. Que esta ofrenda sea agradable a tus ojos, Señor, como lo fue el sacrificio de los mártires que entregaron su propia vida como oblación pura.
Oración de Comunión Espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén.
Reflexión del Día de Hoy: La Voz que no se puede decapitar
La liturgia de hoy nos presenta un tríptico impresionante sobre la fidelidad y la conciencia: David, Juan el Bautista y los Mártires de Japón.
1. La Alabanza Integral (David): La primera lectura nos recuerda que David no fue grande solo por matar a Goliat o por sus victorias militares. El texto sagrado subraya algo más profundo: "En todas sus obras elevó alabanzas al Santo Altísimo... cantó himnos de todo corazón". David entendió que la vida del creyente es liturgia. Su grandeza radicaba en que su corazón, a pesar de sus pecados, estaba siempre orientado a Dios. Esta alabanza le dio una identidad sólida que ni el poder ni la debilidad pudieron destruir.
2. La Tragedia de la Conciencia Cobarde (Herodes): El Evangelio es, en contraste, una radiografía de la cobardía moral. Herodes Antipas representa al hombre dividido. Por un lado, "respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre justo... y lo oía con gusto". Su conciencia le decía que Juan tenía razón. Pero por otro lado, estaba esclavizado por sus pasiones (Herodías) y por el respeto humano (los invitados). El drama de Herodes es el drama de quien sacrifica la verdad en el altar de la imagen pública. "El rey se puso muy triste; pero, por el juramento y los convidados, no quiso desairarla". Por no quedar mal ante los hombres, quedó mal ante Dios y ante la historia. Decapitó a Juan para callar la voz que le incomodaba, pero curiosamente, esa voz siguió resonando en su cabeza, pues al oír de Jesús pensó: "Es Juan, a quien yo decapité, que ha resucitado". La verdad no muere aunque maten al profeta.
3. El Púlpito de la Cruz (Pablo Miki): San Pablo Miki y sus compañeros son la antítesis de Herodes. Ellos no se dejaron atrapar por el miedo ni por las promesas del mundo. Cuando fueron crucificados en Nagasaki, Pablo Miki no pidió venganza ni se retractó. Al contrario, aprovechó la cruz como púlpito para predicar que no hay otro camino de salvación que el de Cristo y perdonó explícitamente a sus verdugos. Ellos unieron la alabanza de David con la valentía de Juan el Bautista. Hoy se nos pregunta: ¿A quién queremos agradar? ¿A los "convidados" de nuestra sociedad que nos presionan para actuar contra nuestra fe, o a Dios que nos llama a la vida eterna? La cabeza de Juan en la bandeja es una denuncia eterna contra la cobardía; la cruz de Pablo Miki es un estandarte eterno de victoria.
Monición de Despedida
Hermanos, inspirados por la fuerza de los mártires y la integridad del Bautista, salgamos al mundo. No tengamos miedo de ir contracorriente. Que nuestra vida sea, como la de David, una alabanza continua al Dios que nos salva. Pueden ir en paz.
Referencias:
• Calendario enero y febrero 2026.pdf: Confirma fecha (Viernes 6 de febrero de 2026), Memoria de Santos Pablo Miki y compañeros, color rojo, y las citas bíblicas exactas.
• Leccionario Ferial (Año Par): Estructura de las lecturas para la IV Semana del Tiempo Ordinario (Fuente implícita para el contenido de las lecturas indicadas en la referencia anterior).
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