Moniciones, Lecturas, Evangelio Y Reflexión del día de hoy Sábado 2 De Mayo del 2026 - San Atanasio, obispo y doctor de la Iglesia



Índice del Artículo

CUARTA SEMANA DE PASCUA

Tips Litúrgicos del Día

  • Color litúrgico: Blanco. En la Iglesia celebramos la alegría del tiempo pascual y la pureza de la verdad defendida por los santos.
  • Actitud interior: Hoy es un día para renovar nuestra confianza en la divinidad de Cristo, reconociendo que en Él vemos el rostro amoroso del Padre.
  • Sugerencia práctica: Dedica un momento de tu jornada a pedirle a Jesús, en su Nombre, por esa intención que tanto pesa en tu corazón, recordando su promesa en el Evangelio de hoy.

Citas Bíblicas del Día

Según el calendario litúrgico oficial para el año 2026:

  • Primera Lectura: Lectura de los Hechos de los Apóstoles     13, 44-52
    Salmo Responsorial: SALMO     Sal 97, 1-4
  • Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan     14, 7-14



Santo del Día:

San Atanasio, obispo y doctor de la Iglesia (295 - 373). Conocido como el "Campeón de la Ortodoxia", San Atanasio fue obispo de Alejandría y dedicó gran parte de su vida y ministerio a defender la divinidad de Jesucristo frente a la herejía arriana. Sufrió cinco destierros por mantenerse firme en la fe del Concilio de Nicea, el cual proclamó que el Hijo es "consubstancial" al Padre. Su valentía nos enseña que la verdad de Cristo merece ser defendida, incluso cuando el mundo entero parece ir en dirección contraria. Su célebre obra, La Encarnación del Verbo, sigue siendo un faro de luz para la teología cristiana.


Monición de Entrada

Hermanos y hermanas, sean todos bienvenidos a la celebración de la Eucaristía en este tiempo de Pascua. Hoy, la Iglesia celebra la Memoria Obligatoria de San Atanasio, obispo y doctor de la Iglesia, un gigante de la fe que defendió incansablemente que Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre. Nos reunimos hoy con la alegría de saber que, al conocer a Cristo, conocemos el corazón mismo de Dios Padre. Dispongamos nuestro espíritu para participar activamente de estos sagrados misterios, dejando que la luz del Resucitado ilumine todas las áreas de nuestra vida. De pie, por favor, para recibir al celebrante cantando.


Monición a la Primera Lectura

En la primera lectura, tomada de los Hechos de los Apóstoles, veremos cómo Pablo y Bernabé enfrentan el rechazo, pero lejos de desanimarse, descubren en la adversidad la oportunidad de llevar la luz del Evangelio a nuevas naciones. Escuchemos con atención cómo la Palabra de Dios se abre paso en medio de las dificultades.


PRIMERA LECTURA DEL DIA DE HOY

Lectura de los Hechos de los Apóstoles     13, 44-52

      Cuando Pablo llegó a Antioquía de Pisidia, casi toda la ciudad se reunió el sábado siguiente para escuchar la Palabra del Señor. Al ver esa multitud, los judíos se llenaron de envidia y con injurias contradecían las palabras de Pablo.
      Entonces Pablo y Bernabé, con gran firmeza, dijeron:
      «A ustedes debíamos anunciar en primer lugar la Palabra del Señor, pero ya que la rechazan y no se consideran dignos de la Vida eterna, nos dirigimos ahora a los paganos. Así nos ha ordenado el Señor: "Yo te he establecido para ser la luz de las naciones, para llevar la salvación hasta los confines de la tierra".»
      Al oír esto, los paganos, llenos de alegría, alabaron la Palabra de Dios, y todos los que estaban destinados a la Vida eterna abrazaron la fe. Así la Palabra del Señor se iba extendiendo por toda la región.
      Pero los judíos instigaron a unas mujeres piadosas que pertenecían a la aristocracia y a los principales de la ciudad, provocando una persecución contra Pablo y Bernabé, y los echaron de su territorio. Estos, sacudiendo el polvo de sus pies en señal de protesta contra ellos, se dirigieron a Iconio.
      Los discípulos, por su parte, quedaron llenos de alegría y del Espíritu Santo.

Palabra de Dios.
 


SALMO     Sal 97, 1-4

R. ¡Contemplen el triunfo de nuestro Dios!

O bien:

Aleluia.

Canten al Señor un canto nuevo,
porque Él hizo maravillas:
su mano derecha y su santo brazo
le obtuvieron la victoria. R.

El Señor manifestó su victoria,
reveló su justicia a los ojos de las naciones:
se acordó de su amor y su fidelidad
en favor del pueblo de Israel. R.

Los confines de la tierra han contemplado
el triunfo de nuestro Dios.
Aclame al Señor toda la tierra,
prorrumpan en cantos jubilosos. R.


ALELUIA     Jn 8, 31b-32

Aleluia.
"Si ustedes permanecen fieles a mi palabra,
serán verdaderamente mis discípulos y conocerán la verdad", dice el Señor.
Aleluia.


Monición del Evangelio

En el Evangelio de hoy, Jesús nos hace una de las revelaciones más hermosas e íntimas de toda la Escritura. Ante la inquietud de Felipe, el Señor nos asegura que mirarlo a Él es contemplar al Padre. Preparémonos para escuchar esta profunda enseñanza aclamando al Señor. (Nos ponemos de pie para el Aleluya).


EVANGELIO DEL DIA DE HOY

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan     14, 7-14

A la Hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús dijo a sus discípulos:
      «Si ustedes me conocen, conocerán también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto.»
Felipe le dijo: «Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta.»
      Jesús le respondió: «Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conocen? El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Cómo dices: "Muéstranos al Padre"? ¿No crees que Yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que digo no son mías: el Padre que habita en mí es el que hace las obras.
      Créanme: Yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Créanlo, al menos, por las obras.
      Les aseguro que el que cree en mí hará también las obras que Yo hago, y aún mayores, porque Yo me voy al Padre. Y Yo haré todo lo que ustedes pidan en mi Nombre, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si ustedes me piden algo en mi Nombre, Yo lo haré.»

Palabra del Señor.


Oración de los Fieles

Sacerdote: Con la confianza de saber que el Padre nos escucha siempre a través de su Hijo Jesucristo, presentemos nuestras necesidades y las del mundo entero. Digamos juntos: ¡Padre, escúchanos en el nombre de tu Hijo!

  1. Por la Iglesia, para que, a ejemplo de San Atanasio, defienda siempre con valentía y amor la verdad del Evangelio en medio del mundo. Oremos al Señor.
  2. Por los líderes de las naciones, para que actúen con justicia, buscando siempre la paz y el bienestar de los más vulnerables. Oremos al Señor.
  3. Por todos aquellos que se sienten perdidos, estresados o agobiados por las cargas cotidianas, para que encuentren en Jesús el rostro misericordioso del Padre que les da descanso. Oremos al Señor.
  4. Por la comunidad digital de la web caminoyoracion.org, para que siga siendo un faro de luz en internet, guiando a muchas almas al encuentro íntimo con Cristo. Oremos al Señor.
  5. Por todos nosotros aquí reunidos, para que nuestra fe se fortalezca y nuestras obras reflejen la presencia de Dios en nuestras familias y trabajos. Oremos al Señor.

Sacerdote: Padre de bondad, que nos has revelado tu rostro a través de Jesús, atiende las súplicas que te presentamos con fe. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.


Monición de Presentación de Ofrendas

Junto con el pan y el vino, fruto del trabajo del hombre, presentemos al Señor nuestros esfuerzos cotidianos, nuestras alegrías y también nuestras fatigas. Que estos dones, al transformarse en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, nos transformen también a nosotros en verdaderos testigos de su amor en el mundo. Cantamos.


Oración de Comunión Espiritual

Jesús mío, creo que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo por sobre todas las cosas y deseo ardientemente recibirte dentro de mi alma. Pero como ahora no puedo hacerlo sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén.


Reflexión del Día: Encontrar a Dios en Medio del Ruido Cotidiano

El Evangelio que la liturgia nos regala hoy es un bálsamo para el corazón inquieto. A menudo, en el ajetreo de la vida moderna, entre responsabilidades familiares, presiones laborales y la constante saturación de información, nos sentimos desconectados. Es fácil experimentar un vacío y preguntarnos: ¿Dónde está Dios en medio de mi rutina? Esa misma sed de certeza es la que expresa el apóstol Felipe cuando exclama: "Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta" (Jn 14, 8).

Felipe representa el anhelo profundo de cada uno de nosotros. Queremos ver a Dios. Queremos garantías de que nuestro esfuerzo tiene sentido, de que nuestros sufrimientos no caen en el vacío, de que somos amados incondicionalmente.

El Rostro de Dios Tiene Nombre: Jesucristo

La respuesta de Jesús es quizás una de las declaraciones más asombrosas y consoladoras del Nuevo Testamento: "El que me ha visto, ha visto al Padre" (Jn 14, 9). En Jesucristo, el Dios invisible e inalcanzable se hace cercano, tangible y profundamente humano.

San Atanasio, cuya memoria celebramos hoy, dedicó su vida a proteger esta verdad fundamental. En su famosa obra La Encarnación del Verbo, él explica que Dios se hizo hombre precisamente para que el ser humano, que había perdido la capacidad de ver a Dios en la creación, pudiera conocerlo al mirar un rostro humano (Atanasio de Alejandría, 1997, p. 55). Si quieres saber cómo es Dios Padre, mira a Jesús. Mira su compasión por los enfermos, su firmeza frente a la injusticia, su ternura hacia los marginados y su entrega absoluta en la cruz.

Para quien se siente abrumado por las exigencias de ser proveedor, madre, estudiante o profesional, esta es una gran noticia. No tenemos que alcanzar un estado místico inalcanzable para encontrar a Dios; basta con relacionarnos con Jesús. Él comprende nuestras fatigas porque las vivió. Como nos recuerda el Catecismo de la Iglesia Católica, "El Hijo de Dios con su encarnación se ha unido, en cierto modo, con todo hombre. Trabajó con manos de hombre, pensó con inteligencia de hombre, obró con voluntad de hombre, amó con corazón de hombre" (Catecismo de la Iglesia Católica [CCE], 1992, núm. 470).

La Promesa del Nombre de Jesús

En la segunda parte del Evangelio, Jesús hace una promesa poderosa: "Si ustedes me piden algo en mi Nombre, yo lo haré" (Jn 14, 14). Esto no es una fórmula mágica para obtener éxito material. Orar en el Nombre de Jesús significa orar en sintonía con su voluntad y su Espíritu.

A veces, las heridas emocionales, la falta de tiempo o la ansiedad por el futuro nos paralizan y nos impiden rezar adecuadamente. Sin embargo, Jesús nos invita a descansar en Él. Cuando te sientas incapaz de articular palabras hermosas, simplemente invocar el nombre de Jesús con fe es suficiente para atraer la mirada protectora del Padre sobre tu vida y la de tus seres queridos.

Obras que Reflejan a Dios

Finalmente, Jesús nos desafía: "El que cree en mí hará también las obras que yo hago, y aún mayores" (Jn 14, 12). En un mundo herido, lleno de divisiones y soledad, nosotros somos llamados a ser el reflejo del Padre. Cada vez que escuchas con paciencia, cada vez que perdonas una ofensa en el trabajo, cada vez que educas a tus hijos con amor y límites sanos, estás haciendo "las obras de Cristo".

Hoy, pidámosle al Señor la gracia de reconocerlo en nuestro día a día. Que al contemplarlo en la oración y en la Eucaristía, podamos llevar su paz a nuestras familias, transformando nuestro entorno con la certeza de que no estamos solos: el Padre habita en nosotros.


Monición de Despedida

Hermanos, hemos sido alimentados por la Palabra y la Eucaristía. Llenos de la certeza de que el Padre nos ama y nos acompaña, vayamos a nuestras casas y lugares de trabajo a ser testigos de su luz. Que nuestras obras y palabras reflejen siempre el rostro amoroso de Jesús. Fortalecidos por el Espíritu Santo, pueden ir en paz. Aleluya, Aleluya.


Referencias

Contenido Relacionado

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Tu puntuación: Útil

Subir