MONICIÓN DE ENTRADA
Hermanos y amigos, sean todos ustedes bienvenidos a esta celebración. Que Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo derramen sobre todos nosotros su gracia y su paz.
Estamos en el Domingo Treinta y Uno del Tiempo Ordinario. La Liturgia de la Palabra de hoy nos señala el camino siempre seguro del doble amor: amor sincero a Dios y amor a nuestros hermanos. Lo primero que necesitamos es que arda en nosotros un gran amor hacia Dios, de pies a cabeza, de día y de noche, desde la infancia hasta la vejez. Un amor así no se fabrica: se suplica. Y sólo desde ese amor es como podemos amar verdaderamente a nuestro prójimo.
Seguros de la presencia de Jesús Resucitado, aquí y ahora, en medio de nosotros, pongámonos de pie para iniciar gozosos nuestra acción de gracias.
MONICIÓN PRIMERA LECTURA (Deuteronomio 6,2-6)
Este pasaje tan famoso del Deuteronomio nos dice que Dios quiere ser el primer amado, y quiere que lo amemos como Él desea ser amado: con toda nuestra capacidad de amar. Escuchemos...
PRIMERA LECTURA
Escucha Israel: Amarás al Señor con todo el corazón
Lectura del libro del Deuteronomio 6, 2-6
En aquellos días, habló Moisés al pueblo, diciendo:
—«Teme al Señor, tu Dios, guardando todos sus mandatos y preceptos que te manda, tú, tus hijos y tus nietos, mientras viváis; así prolongarás tu vida. Escúchalo, Israel, y ponlo por obra, para que te vaya bien y crezcas en número. Ya te dijo el Señor, Dios de tus padres: "Es una tierra que mana leche y miel".
Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es solamente uno. Amarás al Señor, tu Dios, con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas.
Las palabras que hoy te digo quedarán en tu memoria».
Palabra de Dios.
Salmo responsorial: Salmo 17, 2-3a. 3bc-4. 47 y 51ab (R.: 2)
R. Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza.
Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza;
Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador. R.
Dios mío, peña mía, refugio mío, escudo mío,
mi fuerza salvadora, mi baluarte.
Invoco al Señor de mi alabanza
y quedo libre de mis enemigos. R.
Viva el Señor, bendita sea mi Roca,
sea ensalzado mi Dios y Salvador.
Tú diste gran victoria a tu rey,
tuviste misericordia de tu Ungido. R.
MONICIÓN SEGUNDA LECTURA (Hebreos 7,23-28)
Este texto de hebreos contiene una de las noticias más consoladoras de la Biblia, que exprime la perfección del amor de Cristo: que Jesucristo vive para interceder siempre, eternamente, en favor nuestro. Escuchemos con atención.
SEGUNDA LECTURA
Como permanece para siempre, tiene el sacerdocio que no pasa.
Lectura de la carta a los Hebreos 7, 23-28
Hermanos: Ha habido multitud de sacerdotes del Antiguo Testamento, porque la muerte les impedía permanecer; como éste, en cambio, permanece para siempre, tiene el sacerdocio que no pasa. De ahí que puede salvar definitivamente a los que por medio de él se acercan a Dios, porque vive siempre para interceder en su favor.
Y tal convenía que fuese nuestro sumo sacerdote: santo, inocente, sin mancha, separado de los pecadores y encumbrado sobre el cielo.
Él no necesita ofrecer sacrificios cada día —como los sumos sacerdotes, que ofrecían primero por los propios pecados, después por los del pueblo—, porque lo hizo de una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo.
En efecto, la Ley hace a los hombres sumos sacerdotes llenos de debilidad. En cambio, las palabras del juramento, posterior a la Ley, consagran al Hijo, perfecto para siempre.
Palabra de Dios.
MONICIÓN EVANGELIO (Marcos 12,28-34)
Interpelado por un escriba, Jesús resume toda la Biblia en estas palabras: “escucha, Israel, ama a Dios con todo tu corazón y al prójimo como a ti mismo”. Y el escriba añade esta gran verdad: “eso vale más que todos los holocaustos y sacrificios”. Abramos el oído, la mente y el corazón, y pongámonos de pie para la proclamación del Santo Evangelio.
Aleluya Jn 14, 23
El que me ama guardará mi palabra
—dice el Señor—,
y mi Padre lo amará, y vendremos a él.
EVANGELIO
No estás lejos del reino de Dios.
Lectura del santo evangelio según san Marcos 12, 28b-34
En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó:
—«¿Qué mandamiento es el primero de todos?».
Respondió Jesús:
—«El primero es: "Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser". El segundo es éste: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo". No hay mandamiento mayor que éstos».
El escriba replicó:
—«Muy bien, Maestro, tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios».
Jesús. Viendo, que había respondido sensatamente, le dijo:
—«No estás lejos del reino de Dios».
Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.
Palabra del Señor.
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me gustaron mucho las lecturas y las reflexiones con los comentarios de este dia, y lo saludo con mucho entusiasmo padre jose toro, con mucha alegria, como todo un dicipulo de jesucristo,muchas gracias porestas lecturas,..amen ,amen.
★★★★★
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