
Tercera Semana de Pascua
Tips Litúrgicos del Día
- Color litúrgico: Blanco. Estamos en la alegría de la Tercera Semana de Pascua.
- Actitud interior: Búsqueda activa. Hoy la liturgia nos invita a buscar a Jesús no por los favores materiales, sino por el alimento espiritual que da Vida eterna.
- Práctica sugerida: Hacer una visita al Santísimo Sacramento o dedicar 10 minutos de adoración silenciosa, recordando que Él es el Pan de Vida.
Citas Bíblicas del Día
- Tercera Semana de Pascua
- Tips Litúrgicos del Día
- Citas Bíblicas del Día
- Santo del Día
- Monición de Entrada
- Monición a la Primera Lectura
- Primera Lectura del Día de Hoy
- Lectura de los Hechos de los Apóstoles 6, 8-15
- SALMO Sal 118, 23-24. 26-27. 29-30
- ALELUIA Mt 4, 4b
- Monición del Evangelio
- EVANGELIO
- Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 6, 22-29
- Oración de los Fieles
- Monición de Presentación de Ofrendas
- Oración de Comunión Espiritual
- Reflexión del día de Hoy
- Monición de despedida
- Referencias
Según el calendario litúrgico oficial para el año 2026:
- Primera Lectura: Lectura de los Hechos de los Apóstoles 6, 8-15
- Salmo Responsorial:SALMO Sal 118, 23-24. 26-27. 29-30
- Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 6, 22-29
Santo del Día
Hoy recordamos a Santa Inés de Montepulciano (1268-1317), una virgen y religiosa dominica italiana que desde muy joven demostró una madurez espiritual extraordinaria. A los 15 años ya era abadesa y se destacó por sus profundas experiencias místicas, sus ayunos y su amor por la Eucaristía. Su vida es un testimonio de cómo la gracia de Dios actúa con fuerza en quienes se vacían de sí mismos. Santa Catalina de Siena le profesó una enorme devoción, llamándola "gloriosa madre".
Monición de Entrada
(Nota litúrgica: Aunque en días de semana regulares se suele omitir, la incluimos para enriquecer la liturgia de esta Tercera Semana de Pascua, enfocándonos en el misterio del Resucitado). Hermanos y hermanas, nos reunimos en la alegría del tiempo pascual. En estos días, la Palabra de Dios nos va adentrando en el gran discurso del Pan de Vida. Venimos a esta Eucaristía trayendo nuestras fatigas diarias, buscando a Aquel que es el único capaz de saciar el hambre más profunda de nuestro corazón. Dispongámonos a celebrar estos sagrados misterios con fe y gratitud.
Monición a la Primera Lectura
En la primera lectura veremos cómo la fuerza del Espíritu Santo actúa en Esteban, el primer mártir. Su sabiduría y su fe inquebrantable frente a las falsas acusaciones nos recuerdan que, cuando estamos llenos de Dios, su gracia brilla incluso en medio de las persecuciones y dificultades cotidianas. Escuchemos atentos.
Primera Lectura del Día de Hoy
No encontraban argumentos frente a la sabiduría y al espíritu
que se manifestaba en su palabra
Lectura de los Hechos de los Apóstoles 6, 8-15
Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y signos en el pueblo.
Algunos miembros de la sinagoga llamada «de los Libertos», como también otros, originarios de Cirene, de Alejandría, de Cilicia y de la provincia de Asia, se presentaron para discutir con él. Pero como no encontraban argumentos, frente a la sabiduría y al espíritu que se manifestaba en su palabra, sobornaron a unos hombres para que dijeran que le habían oído blasfemar contra Moisés y contra Dios. Así consiguieron excitar al pueblo, a los ancianos y a los escribas, y llegando de improviso, lo arrestaron y lo llevaron ante el Sanedrín.
Entonces presentaron falsos testigos, que declararon: «Este hombre no hace otra cosa que hablar contra el Lugar santo y contra la Ley. Nosotros le hemos oído decir que Jesús de Nazaret destruirá este Lugar y cambiará las costumbres que nos ha transmitido Moisés.»
En ese momento, los que estaban sentados en el Sanedrín tenían los ojos clavados en él y vieron que el rostro de Esteban parecía el de un ángel.
Palabra de Dios.
SALMO Sal 118, 23-24. 26-27. 29-30
R. ¡Feliz el que sigue la ley del Señor!
O bien:
Aleluia.
Aunque los poderosos se confabulen contra mí,
yo meditaré tus preceptos.
Porque tus prescripciones son todo mi deleite,
y tus preceptos, mis consejeros. R.
Te expuse mi conducta y Tú me escuchaste:
enséñame tus preceptos.
Instrúyeme en el camino de tus leyes,
y yo meditaré tus maravillas. R.
Apártame del camino de la mentira,
y dame la gracia de conocer tu ley.
Elegí el camino de la verdad,
puse tus decretos delante de mí. R.
ALELUIA Mt 4, 4b
Aleluia.
El hombre no vive solamente de pan,
sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
Aleluia.
Monición del Evangelio
En el Evangelio de hoy, Jesús confronta las verdaderas intenciones de quienes lo buscan. Él nos invita a elevar la mirada más allá de nuestras necesidades materiales inmediatas, para descubrir en Él al enviado del Padre, el verdadero Pan que da Vida eterna. Aclamemos al Señor Resucitado.
EVANGELIO
Trabajen, no por el alimento perecedero,
sino por el que permanece hasta la vida eterna
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 6, 22-29
Después de que Jesús alimentó a unos cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el agua. Al día siguiente, la multitud que se había quedado en la otra orilla vio que Jesús no había subido con sus discípulos en la única barca que había allí, sino que ellos habían partido solos.
Mientras tanto, unas barcas de Tiberíades atracaron cerca del lugar donde habían comido el pan, después que el Señor pronunció la acción de gracias. Cuando la multitud se dio cuenta de que Jesús y sus discípulos no estaban allí, subieron a las barcas y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús. Al encontrarlo en la otra orilla, le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo llegaste?»
Jesús les respondió: «Les aseguro que ustedes me buscan, no porque vieron signos, sino porque han comido pan hasta saciarse. Trabajen, no por el alimento perecedero, sino por el que permanece hasta la Vida eterna, el que les dará el Hijo del hombre; porque es Él a quien Dios, el Padre, marcó con su sello.»
Ellos le preguntaron: «¿Qué debemos hacer para realizar las obras de Dios?»
Jesús les respondió: «La obra de Dios es que ustedes crean en Aquel que Él ha enviado.»
Palabra del Señor.
Oración de los Fieles
Presidente: Con la confianza puesta en Jesús, el Pan de Vida que sacia nuestra sed de eternidad, presentemos a Dios Padre nuestras plegarias. Respondemos: Padre de bondad, escúchanos.
- Por la Iglesia, para que no deje de ofrecer al mundo el alimento de la Palabra y de la Eucaristía con generosidad y celo apostólico. Oremos.
- Por los gobernantes de las naciones, para que sus esfuerzos no se centren únicamente en el bienestar material, sino que promuevan la dignidad integral y espiritual de toda persona. Oremos.
- Por los que sufren carencias, por los desempleados y por quienes sienten el peso de la desesperanza diaria, para que encuentren manos solidarias y el consuelo del Espíritu Santo. Oremos.
- Por el ministerio y todos los miembros de la web caminoyoracion.org, para que su trabajo de evangelización digital siga siendo un faro de luz que guíe a muchas almas hacia el encuentro vivo con Cristo. Oremos.
- Por todos nosotros, para que nuestra fe no se base en la conveniencia o en los favores recibidos, sino en un amor sincero a Jesús, el enviado del Padre. Oremos.
Presidente: Dios de misericordia, que nos llamas a trabajar por el alimento que perdura, acoge estas súplicas y concédenos la gracia de buscar siempre a tu Hijo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
Monición de Presentación de Ofrendas
Al presentar el pan y el vino en el altar, frutos de nuestro esfuerzo y del trabajo humano, ofrezcamos también al Señor todas nuestras preocupaciones diarias, nuestro trabajo secular y nuestras inquietudes familiares. Que al ser transformados en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, nosotros también seamos transformados y fortalecidos para la vida eterna.
Oración de Comunión Espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén.
Reflexión del día de Hoy
El Evangelio que la Iglesia nos regala hoy nos introduce en el profundo y hermoso "Discurso del Pan de Vida", narrado en el capítulo sexto del Evangelio de San Juan. Acabamos de escuchar cómo la multitud, asombrada por la multiplicación de los panes y los peces, busca a Jesús afanosamente. Sin embargo, el Señor, que conoce los corazones, los confronta con una verdad incómoda pero liberadora: "Ustedes me buscan, no porque vieron signos, sino porque han comido pan hasta saciarse" (Jn 6, 26).
Esta corrección fraterna de Jesús es un llamado a revisar nuestras propias motivaciones espirituales. Muchas veces, en medio de las responsabilidades profesionales, el peso de la economía familiar o las presiones de la juventud actual, corremos el riesgo de acercarnos a Dios como si fuera un proveedor de soluciones inmediatas. Buscamos a Dios por sus consuelos, pero no buscamos al Dios de los consuelos. San Agustín, en sus comentarios al Evangelio de Juan, reflexiona precisamente sobre esta tentación humana: "¡Cuántos buscan a Jesús sólo para que les haga favores temporales! Uno tiene un pleito y busca a los clérigos; otro está oprimido por un poderoso, y huye a la Iglesia... Apenas se busca a Jesús por Jesús" (San Agustín, Tractatus in Iohannis Evangelium, 25, 10).
Para las madres y padres de familia que hoy se levantan exhaustos, para el trabajador que lidia con la inestabilidad de su empleo, o para el joven que siente que su vida carece de un propósito profundo, la invitación del Señor es clara: "Trabajen, no por el alimento perecedero, sino por el que permanece hasta la Vida eterna" (Jn 6, 27). Esto no significa que debamos abandonar nuestras obligaciones terrenales, sino que debemos ordenar nuestras prioridades. Nuestro trabajo, nuestro estudio y nuestra familia alcanzan su verdadero valor cuando están enraizados en Cristo.
La teología católica nos enseña que el ser humano tiene una sed de infinito que nada creado puede satisfacer. El Papa San Juan Pablo II nos recordaba en su encíclica sobre la Eucaristía que "el hombre no puede vivir sin amor. Él permanece para sí mismo un ser incomprensible, su vida está privada de sentido si no se le revela el amor" (Juan Pablo II, Redemptor Hominis, 1979, n. 10). Ese amor revelado es la persona misma de Jesucristo, el Pan bajado del cielo. Cuando trabajamos por el alimento que perdura, estamos permitiendo que Cristo sea el motor de nuestras acciones diarias.
La multitud, interpelada, pregunta: "¿Qué debemos hacer para realizar las obras de Dios?". Es una pregunta muy práctica, típica de quienes quieren ganarse el cielo a base de esfuerzos propios. La respuesta de Jesús desarma cualquier intento de salvación por méritos humanos: "La obra de Dios es que ustedes crean en aquel que él ha enviado" (Jn 6, 29). La fe no es, en primer lugar, una lista de tareas por cumplir, sino una adhesión vital y confiada a la persona de Cristo. Que en este día, podamos pedirle al Espíritu Santo la misma sabiduría y gracia que llenaban el rostro del diácono Esteban en la primera lectura, para que en medio de nuestras batallas diarias, nuestro rostro refleje la paz de quienes se saben amados y alimentados por el verdadero Pan de Vida.
Monición de despedida
Alimentados por la Palabra de Dios y fortalecidos por su gracia, regresemos a nuestros hogares y lugares de trabajo con el corazón renovado. Que nuestras acciones de esta semana reflejen que nuestra verdadera esperanza está puesta en Cristo, el Pan de Vida. Vayamos en paz, a servir a Dios y a nuestros hermanos.
Referencias
San Agustín de Hipona. (s.f.). Tratados sobre el Evangelio de San Juan (Tractatus in Iohannis Evangelium). Ciudad del Vaticano. Obras Completas de San Agustín. BAC. Recuperado de https://www.augustinus.it/spagnolo/commento_vsg/index2.htm
Conferencia Episcopal Argentina. (s.f.). El Libro del Pueblo de Dios - Leccionario. Recuperado el 19 de abril de 2026, de https://curas.com.ar/wp/libros-liturgicos/
Juan Pablo II. (1979). Carta Encíclica Redemptor Hominis. La Santa Sede. Recuperado de https://www.vatican.va/content/john-paul-ii/es/encyclicals/documents/hf_jp-ii_enc_04031979_redemptor-hominis.html
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