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Oración por el Santo Padre

Moniciones, Lecturas y Evangelio del Lunes 23 de Noviembre de 2026 - San Clemente I, papa y mártir

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Tips Litúrgicos del Día

  • Color litúrgico: Verde.
  • Tiempo litúrgico: Tiempo Ordinario.
  • Ciclo ferial: Año II.

Santo del Día y Celebración: San Clemente I, papa y mártir

Índice del Artículo

Hoy la Iglesia celebra con gozo: San Clemente I, papa y mártir. Encomendamos nuestra jornada a su intercesión y testimonio de fidelidad al Evangelio.

Monición de Entrada

Queridos hermanos, hoy nos reunimos para celebrar la memoria de San Clemente, papa y mártir, quien dio su vida por Cristo. Al entrar en esta celebración, pidamos al Señor que nos conceda un corazón generoso y fiel, dispuesto a darlo todo por amor a Él y a los hermanos.

Citas Bíblicas y Proclamación de la Palabra

Primera Lectura

La Palabra de Dios nos hablará hoy del seguimiento radical del Cordero y de la ofrenda humilde de la viuda. Escuchemos con atención cómo el Señor nos invita a confiar en su providencia y a medir nuestras acciones no por su cantidad, sino por la medida de nuestro amor.

Cita Bíblica: Apoc 14, 1-3. 4b-5

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Cita Bíblica: Sal 23, 1-6

R. R/. El Señor es mi pastor, nada me falta.

Santo Evangelio

Aclamación antes del Evangelio:
Aleluya, aleluya. Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del hombre ha de venir. Aleluya. (Mt 25, 13)

Proclamación del Santo Evangelio según Lc 21, 1-4

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Reflexión del Día y Meditación Pastoral

Alimento para el Alma

En el silencio del templo, Jesús observa. No mira las cantidades, sino el corazón. La viuda pobre, con sus dos moneditas, se convierte en maestra de la verdadera ofrenda. No da de lo que le sobra, sino que entrega su sustento, su seguridad, su vida entera. Su gesto es un eco anticipado del Cordero que se inmola por amor. San Clemente, papa y mártir, entendió esta lógica: no se puede amar a medias. La fe cristiana no es un seguro de vida, sino una entrega confiada en las manos de Dios. En un mundo que nos empuja a acumular, a medir el éxito por lo que poseemos, la liturgia de hoy nos invita a despojarnos de todo lo que nos impide volar hacia Dios. La viuda no calculó; amó. Y su amor la hizo grande a los ojos del cielo.

José Luis Toro y el Equipo Pastoral de Camino y Oración

Hoy, el Señor sigue sentado frente al arca de las ofrendas. Nos ve pasar, nos ve echar nuestras monedas, nuestras oraciones, nuestros sacrificios. Y quizás, como a los discípulos, nos sorprende al decirnos que los que dan mucho de lo que les sobra no son los más generosos. La verdadera medida es el amor. ¿Cuánto de nosotros mismos ponemos en lo que hacemos? ¿Damos de nuestra pobreza o solo de nuestra abundancia? La viuda nos enseña que la santidad no consiste en hacer cosas extraordinarias, sino en hacer las cosas ordinarias con un amor extraordinario. Que esta semana, al dar una limosna, al ofrecer un sacrificio, al servir a los demás, recordemos que Dios no mide la cantidad, sino el corazón. Y que, como San Clemente, estemos dispuestos a darlo todo, incluso nuestra vida, por amor a Cristo y a su Iglesia.

Oración Universal de los Fieles

Por la Iglesia, para que, a ejemplo de San Clemente, permanezca firme en la fe y sea signo de caridad para los más pobres. Roguemos al Señor. | Por los gobernantes y líderes de las naciones, para que busquen el bien común y protejan a los indefensos. Roguemos al Señor. | Por los que sufren persecución a causa de su fe, para que encuentren fortaleza en el Espíritu Santo y no desfallezcan. Roguemos al Señor. | Por nosotros, para que aprendamos a dar con generosidad, especialmente a los necesitados, y así imitemos a la viuda del Evangelio. Roguemos al Señor.

Oración de Comunión Espiritual

Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma. Ya que no puedo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a ti. Señor, no me permitas jamás separarme de ti. Amén.

Recursos y Enlaces Litúrgicos de Camino y Oración

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