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Laudes de hoy Viernes 6 de Noviembre de 2026 – Viernes de la 31ª semana del Tiempo Ordinario

🕊️ Oraciones y Liturgia de Hoy (Jueves 29 de Octubre)
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Liturgia de las Horas: Laudes de Hoy

Invocación Inicial

V/. Señor, ábreme los labios.
R/. Y mi boca proclamará tu alabanza.

Invitatorio: Salmo 94

Antífona del Invitatorio: Al Señor, roca de nuestra salvación, vengan, adorémosle.

Vengan, cantemos con júbilo al Señor,
aclamemos a la Roca que nos salva.
Lleguemos ante su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos de alabanza.

R/. Al Señor, roca de nuestra salvación, vengan, adorémosle.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano sobre todos los dioses.
En sus manos están los abismos de la tierra,
y suyas son las cimas de las montañas;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
y la tierra firme, formada por sus manos.

R/. Al Señor, roca de nuestra salvación, vengan, adorémosle.

Vengan, postrémonos en adoración,
arrodillémonos ante el Señor, nuestro Creador;
porque él es nuestro Dios,
y nosotros el pueblo de su rebaño,
las ovejas de su mano.

R/. Al Señor, roca de nuestra salvación, vengan, adorémosle.

¡Ojalá escuchen hoy su voz!
«No endurezcan el corazón como en Meribá,
como en el día de Masá en el desierto,
donde sus padres me tentaron y me probaron,
aunque habían visto mis obras.

R/. Al Señor, roca de nuestra salvación, vengan, adorémosle.

Durante cuarenta años me asqueó aquella generación,
y dije: "Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mis caminos";
por eso juré en mi cólera
que no entrarían en mi descanso».

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona del Invitatorio: Al Señor, roca de nuestra salvación, vengan, adorémosle.

Himno Oficial

En este viernes de memoria,
miramos tu cruz salvadora,
Señor que en tu santa gloria
vences la muerte aterradora. Amén.

Salmodia

Salmo 50 (Miserere: Súplica de misericordia)

Antífona 1: Misericordia, Dios mío, por tu bondad; por tu inmensa compasión borra mi culpa.

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito, limpia mi pecado.
Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado.
¡Oh Dios!, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1: Misericordia, Dios mío, por tu bondad; por tu inmensa compasión borra mi culpa.

Cántico de Jeremías 14, 17-21 (Lamento del pueblo en tiempo de calamidad)

Antífona 2: Mis ojos se deshacen en lágrimas día y noche sin cesar.

Mis ojos se deshacen en lágrimas día y noche sin cesar,
porque una gran herida ha quebrado a la doncella de mi pueblo.
Si salgo al campo, veo muertos a espada;
si entro en la ciudad, veo desfallecidos de hambre.

¿Has rechazado del todo a Judá? ¿Se ha hastiado tu alma de Sión?
Reconocemos, Señor, nuestra impiedad y la culpa de nuestros padres.
Por tu nombre, no nos desprecies.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 2: Mis ojos se deshacen en lágrimas día y noche sin cesar.

Salmo 99 (Servid al Señor con alegría)

Antífona 3: Aclama al Señor, tierra entera, entrad en su presencia con vítores.

Aclama al Señor, tierra entera, servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores.
Sabed que el Señor es Dios: que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño.
El Señor es bueno, su misericordia es eterna.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3: Aclama al Señor, tierra entera, entrad en su presencia con vítores.

Lectura Breve y Responsorio

Por medio de Cristo, Dios reconcilió a los dos pueblos en un solo cuerpo por medio de la cruz, dando muerte en ella a la enemistad. Y vino a anunciar la paz: paz a ustedes los de lejos, y paz a los de cerca. (Efesios 2, 16-17)

R/. Mi boca te alabará con labios jubilosos.
V/. Porque has sido mi auxilio.

Cántico Evangélico: Benedictus (Cántico de Zacarías)

Antífona Evangélica: El Señor ha visitado y redimido a su pueblo.

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo por boca de sus santos profetas:

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona Evangélica: El Señor ha visitado y redimido a su pueblo.

Preces Comunitarias

Demos gracias a Cristo, sol de justicia que ilumina nuestro caminar, y digámosle con fe:
Señor Jesús, sé nuestra luz y nuestra salvación.

Por la santa Iglesia, para que anuncie con fidelidad el Evangelio a todas las gentes:
Señor Jesús, sé nuestra luz y nuestra salvación.

Por los que sufren enfermedad, soledad o aflicción, para que sientan tu consuelo divino:
Señor Jesús, sé nuestra luz y nuestra salvación.

Por nuestra comunidad orante de Camino y Oración, para que crezcamos en el amor fraterno:
Señor Jesús, sé nuestra luz y nuestra salvación.

Unidos como hijos de Dios, digamos con amor la oración de los discípulos:
Padre nuestro, que estás en el cielo...

Oración Conclusiva y Bendición

Dios todopoderoso y eterno, aumenta en nosotros la fe, la esperanza y la caridad, y haz que amemos lo que mandas y deseemos lo que prometes, para que, en medio de las vicisitudes del mundo, tengamos el corazón fijo en donde está la verdadera alegría. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

Publicado por José Luis Toro y el Equipo Pastoral de Camino y Oración.

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